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30 - Agosto - 10 (Lunes) Mateo 13. 44-46.Santa Rosa de Lima
“El reino de los cielos es como un tesoro escondido en un terreno. Un hombre encuentra el tesoro, y lo vuelve a esconder allí mismo; lleno de alegría, va y vende todo lo que tiene, y compra ese terreno.
“Sucede también con el reino de los cielos como con un comerciante que andaba buscando perlas finas; cuando encontró una de mucho valor, fue y vendió todo lo que tenía, y compró esa perla.
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¿cómo ha sido mi historia de fe? … Mi encuentro con el Señor … ¿Es algo que he encontrado sin buscarlo o más bien es un tesoro que de tanto buscarlo finalmente he logrado encontrarlo? … ¿qué he dejado en mi vida al encontrar a Dios presente? … ¿qué es lo que he “vendido” para permanecer en su gracia?
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31 - Agosto - 10 (Martes) Lucas 4. 31-37.
Jesús fue a Cafarnaúm, un pueblo de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Y la gente se admiraba de cómo les enseñaba, porque hablaba con plena autoridad.
En la sinagoga había un hombre que tenía un demonio o espíritu impuro, el cual gritó con fuerza:
—¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo te conozco, y sé que eres el Santo de Dios.
Jesús reprendió a aquel demonio, diciéndole:
—¡Cállate y deja a este hombre!
Entonces el demonio arrojó al hombre al suelo delante de todos, y salió de él sin hacerle ningún daño. Todos se asustaron, y se decían unos a otros:
—¿Qué palabras son estas? Con toda autoridad y poder este hombre ordena a los espíritus impuros que salgan, ¡y ellos salen!
Y se hablaba de Jesús por todos los lugares de la región.
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Observo a mi alrededor ... en mi familia ... en mi grupo de amigos ... en mi barrio ... trabajo o estudio... ¿dónde hay personas dominadas por la desolación? ... ¿quiénes están poseídos por el mal espíritu amargándoles sus vidas? ... Contemplo sus rostros ... sus historias ... sus problemas. Le pido a Jesús que intervenga en ellos para liberarlos y que expulse a los demonios de sus existencias
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1 – Septiembre - 10 (Miércoles) Lucas 4. 38-44.
Jesús salió de la sinagoga y entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba enferma, con mucha fiebre, y rogaron por ella a Jesús. Jesús se inclinó sobre ella y reprendió a la fiebre, y la fiebre se le quitó. Al momento, ella se levantó y comenzó a atenderlos.
Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diferentes enfermedades los llevaron a Jesús; y él puso las manos sobre cada uno de ellos, y los sanó. De muchos enfermos también salieron demonios, que gritaban:
—¡Tú eres el Hijo de Dios!
Pero Jesús reprendía a los demonios y no los dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.
Al amanecer, Jesús salió fuera de la ciudad, a un lugar solitario. Pero la gente lo buscó, y llegaron a donde él estaba. Querían detenerlo, para que no se fuera, pero Jesús les dijo:
—También tengo que anunciar la buena noticia del reino de Dios a los otros pueblos, porque para esto fui enviado.
Así iba Jesús anunciando el mensaje en las sinagogas del país de los judíos.
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Pienso en los enfermos cercanos. En aquellos que conozco y quiero tanto y están enfermos. En casa, ... en hospitales ... los traigo a mi corazón ... se los llevo a Jesús. ... Pido por ellos (as) ... especialmente a ....
Le llevo a Jesús a mis enfermos ... con fe ... y dejo que El los atienda ...
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2 – Septiembre - 10 (Jueves) Lucas 5. 1-11.
En una ocasión, estando Jesús a orillas del Lago de Genesaret, se sentía apretujado por la multitud que quería oír el mensaje de Dios. Jesús vio dos barcas en la playa. Los pescadores habían bajado de ellas a lavar sus redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que la alejara un poco de la orilla. Luego se sentó en la barca, y desde allí comenzó a enseñar a la gente. Cuando terminó de hablar, le dijo a Simón:
—Lleva la barca a la parte honda del lago, y echen allí sus redes, para pescar.
Simón le contestó:
—Maestro, hemos estado trabajando toda la noche sin pescar nada; pero, ya que tú lo mandas, voy a echar las redes.
Cuando lo hicieron, recogieron tanto pescado que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros de la otra barca, para que fueran a ayudarlos. Ellos fueron, y llenaron tanto las dos barcas que les faltaba poco para hundirse. Al ver esto, Simón Pedro se puso de rodillas delante de Jesús y le dijo:
—¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!
Es que Simón y todos los demás estaban asustados por aquella gran pesca que habían hecho. También lo estaban Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús le dijo a Simón:
—No tengas miedo; desde ahora vas a pescar hombres.
Entonces llevaron las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús.
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Recorro mi vida ... ¿cuántas veces el Señor me ha ayudado en lo cotidiano? ... ¿Cuándo me ha impulsado a hacer en mi trabajo – estudio – en mis labores cotidianas algo que me ha sorprendido? Hoy le doy gracias ... Gracias por estar siempre conmigo ... Gracias por confiar en mi ... ¿cómo puedo servir a mis hermanos? ... ¿cómo ser pescador de hombres? Dame confianza, Señor ... Quiero poder servirte y seguirte. Gracias …
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3 - Septiembre - 10 (Viernes) Lucas 5. 33-39.
Le dijeron a Jesús:
—Los seguidores de Juan y de los fariseos ayunan mucho y hacen muchas oraciones, pero tus discípulos siempre comen y beben.
Jesús les contestó:
—¿Acaso pueden ustedes hacer ayunar a los invitados a una boda, mientras el novio está con ellos? Pero llegará el momento en que se lleven al novio; cuando llegue ese día, entonces sí ayunarán.
También les puso esta comparación:
—Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo para remendar un vestido viejo. Si lo hace así, echa a perder el vestido nuevo; además, el pedazo nuevo no quedará bien con el vestido viejo. Ni tampoco se echa vino nuevo en cueros viejos, porque el vino nuevo hace que se revienten los cueros, y tanto el vino como los cueros se pierden. Por eso hay que echar el vino nuevo en cueros nuevos. Y nadie que toma el vino añejo quiere después el nuevo, porque dice: ‘El añejo es más sabroso.’,
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Recuerdo los momentos de mayor intimidad con el Señor ... Ese retiro ... esa oración ... ese paisaje ... ¿qué sentía? ... ¿no eran momentos de fiesta espiritual?
Pienso en lo que el Señor me pide cambiar en mi vida ... En aquellas cosas que debo y quiero cambiar ... ¿cómo es ese cambio? ... Un cambio parcial sería como un parche al vestido viejo. Ayúdame a cambios radicales, Señor. A tener vinos nuevos y envases nuevos. .... A renacer a vida nueva ... ¿Cuál es ese cambio? ... Gracias, Señor.
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4 - Septiembre - 10 (Sábado) Lucas 6. 1-5.
Un sábado, Jesús caminaba entre los sembrados. Sus discípulos arrancaban espigas de trigo, las desgranaban entre las manos y se comían los granos. Entonces algunos fariseos les preguntaron:
—¿Por qué hacen ustedes algo que no está permitido hacer en sábado?
Jesús les contestó:
—¿No han leído ustedes lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre? Entró en la casa de Dios y tomó los panes consagrados a Dios, comió de ellos y dio también a sus compañeros, a pesar de que solamente a los sacerdotes se les permitía comer de ese pan.
Y añadió:
—El Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado.
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Observo mi entorno ... Las carencias que existen en mi barrio ... en mi familia ... en mi país .. en las personas que frecuento. ¿Dónde y con quienes me he restringido en ayudar? ... ¿porqué? ... ¿en qué no soy suficientemente libre para ayudar más? ¿qué me impide ser mejor apóstol? ... ¿Hay algo en la sociedad, en las costumbres de hoy, que me retiene a ayudar más ... a servir más ... a amar más?. ... Ayúdame Señor a ser libre para amar y servir. ... Gracias mi Dios.
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5 – Septiembre – 10 (Domingo) Lucas 14. 25-33.
Mucha gente seguía a Jesús; y él se volvió y dijo: “Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y aun más que a sí mismo, no puede ser mi discípulo. Y el que no toma su propia cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo. Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? De otra manera, si pone los cimientos y después no puede terminarla, todos los que lo vean comenzarán a burlarse de él, diciendo: ‘Este hombre empezó a construir, pero no pudo terminar.’ O si algún rey tiene que ir a la guerra contra otro rey, ¿acaso no se sienta primero a calcular si con diez mil soldados puede hacer frente a quien va a atacarlo con veinte mil? Y si no puede hacerle frente, cuando el otro rey esté todavía lejos, le mandará mensajeros a pedir la paz. Así pues, cualquiera de ustedes que no deje todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo.
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La llamada de Jesús es exigente. ¿Qué cosas, personas o situaciones me alejan de Dios y me cuesta dejarlas? ¿Dónde mis afectos me llevan a apegarme a cosas, personas o situaciones? ¿Cuáles son esas cosas, esas personas o situaciones que se acercan más a los valores de este mundo que a los valores de Jesús. ¿El dinero? … ¿la fama? … ¿los honores? … ¿A qué tengo que renunciar para seguir más efectivamente a Jesús? |
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