Semana del 8 al 14 de marzo (Word)
semana del 1 al 7 de marzo (Word)
Semana del 22 al 28 de feb (Word)
Semana del 15 al 21 de febrero(Word)
Semana del 8 al 14 febrero (Word)
Semana del 1 al 7 de febrero (Word)
Semana del 25 al 31 de enero (Word)
Semana del 18 al 24 de enero (Word)
Semana del 11 al 17 de enero (Word)
Semana del 4 al 10 enero (Word)
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8 – Marzo - 10 (Lunes). Lucas 4. 24-30.
Y siguió diciendo:
—Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su propia tierra. Verdaderamente, había muchas viudas en Israel en tiempos del profeta Elías, cuando no llovió durante tres años y medio y hubo mucha hambre en todo el país; pero Elías no fue enviado a ninguna de las viudas israelitas, sino a una de Sarepta, cerca de la ciudad de Sidón. También había en Israel muchos enfermos de lepra en tiempos del profeta Eliseo, pero no fue sanado ninguno de ellos, sino Naamán, que era de Siria.
Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se enojaron mucho. Se levantaron y echaron del pueblo a Jesús, llevándolo a lo alto del monte sobre el cual el pueblo estaba construido, para arrojarlo abajo desde allí. Pero Jesús pasó por en medio de ellos y se fue.
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¿y mi trabajo apostólico hacia donde se orienta? … Recuerdo aquellas personas con quienes he compartido el mensaje evangélico … sus nombres, … sus rostros, … sus realidades, … sus problemas. Los traigo a mi oración, … se los presento al Señor. … ¿Quiénes han recibido mi ayuda, mi solidaridad? … ¿Son personas de mi comunidad? … ¿de mi familia? … ¿Quiénes? … ¿Son los más necesitados? … ¿Los más alejados? Y ahora … ¿hacia dónde se dirige mi corazón de apóstol?... ¿a quiénes?
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9- Marzo- 10 (Martes) Mateo 18. 21-35.
Entonces Pedro fue y preguntó a Jesús:
—Señor, ¿cuántas veces deberé perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? ¿Hasta siete?
Jesús le contestó:
—No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
“Por esto, sucede con el reino de los cielos como con un rey que quiso hacer cuentas con sus funcionarios. Estaba comenzando a hacerlas cuando le presentaron a uno que le debía muchos millones. Como aquel funcionario no tenía con qué pagar, el rey ordenó que lo vendieran como esclavo, junto con su esposa, sus hijos y todo lo que tenía, para que quedara pagada la deuda. El funcionario se arrodilló delante del rey, y le rogó: ‘Tenga usted paciencia conmigo y se lo pagaré todo.’ Y el rey tuvo compasión de él; así que le perdonó la deuda y lo puso en libertad.
“Pero al salir, aquel funcionario se encontró con un compañero suyo que le debía una pequeña cantidad. Lo agarró del cuello y comenzó a estrangularlo, diciéndole: ‘¡Págame lo que me debes!’ El compañero, arrodillándose delante de él, le rogó: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.’ Pero el otro no quiso, sino que lo hizo meter en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Esto dolió mucho a los otros funcionarios, que fueron a contarle al rey todo lo sucedido. Entonces el rey lo mandó llamar, y le dijo: ‘¡Malvado! Yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo rogaste. Pues tú también debiste tener compasión de tu compañero, del mismo modo que yo tuve compasión de ti.’ Y tanto se enojó el rey, que ordenó castigarlo hasta que pagara todo lo que debía.”
Jesús añadió:
—Así hará también con ustedes mi Padre celestial, si cada uno de ustedes no perdona de corazón a su hermano.
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Recuerdo cuando he sentido la misericordia de Dios en mi vida. … ¿qué me ha perdonado? … ¿cuál ha sido la medida de su perdón? … Le doy gracias … Recuerdo también aquellas situaciones y personas en que he sentido ofensas, traiciones, engaños. … ¿qué me cuesta perdonar? … ¿con quienes me siento complicado de perdonar? … Repaso esa petición: “perdónanos nuestras ofensas como también perdonamos a quienes nos ofenden”. Jesús ya me ha perdonado, … y yo? … ¿cómo comenzar mi proceso de perdón? … ¿a quien debo perdonar ahora? … ¿Cómo se notará que perdoné? ... ¿dónde puedo ser agente de perdón? … ¿a quien puedo ayudar a perdonar? … ¿cómo?
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10 – Marzo - 10 (Miércoles) Mateo 5. 17-19.
“No crean ustedes que yo he venido a suprimir la ley o los profetas; no he venido a ponerles fin, sino a darles su pleno valor. Pues les aseguro que mientras existan el cielo y la tierra, no se le quitará a la ley ni un punto ni una letra, hasta que todo llegue a su cumplimiento. Por eso, el que no obedece uno de los mandatos de la ley, aunque sea el más pequeño, ni enseña a la gente a obedecerlo, será considerado el más pequeño en el reino de los cielos. Pero el que los obedece y enseña a otros a hacer lo mismo, será considerado grande en el reino de los cielos.
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¿Qué es lo que más me cuesta seguir del mensaje evangélico? … ¿en qué tengo la tentación de acomodar la Buena Noticia a mis intereses personales? … ¿dónde encuentro que hay algo que no se debe o no se puede aplicar a mi vida? … Reflexiono sobre ello, se lo presento a Jesús, ¿qué quieres que haga al respecto, Señor?
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11- Marzo - 10 (Jueves) Lucas 11. 14-23. .
Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre; y cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar. La gente se admiró de esto, pero algunos dijeron: “Beelzebú, el jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre el poder de expulsarlos.”
Otros, para tenderle una trampa, le pidieron una señal milagrosa del cielo. Pero él, que sabía lo que estaban pensando, les dijo:
“Todo país dividido en bandos enemigos, se destruye a sí mismo y todas sus casas se derrumban una sobre otra. Así también, si Satanás se divide contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su poder? Esto lo digo porque ustedes afirman que yo expulso los demonios por el poder de Beelzebú; pero si es así, ¿quién da a los seguidores de ustedes el poder para expulsarlos? Por eso, ellos mismos los condenarán a ustedes. Porque si yo expulso los demonios por la mano de Dios, eso significa que el reino de Dios ya ha llegado a ustedes.
“Cuando un hombre fuerte está bien armado y cuida su casa, lo que en ella guarda está seguro. Pero si otro más fuerte que él viene y lo vence, le quita las armas en que confía, y sus pertenencias, y dispone de ellas.
“El que no está a mi favor, está en contra mía, y el que conmigo no recoge, desparrama.
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En mi vida, ¿cuándo ha intervenido el Señor para alejar el mal? … ¿Cuándo he sentido que el poder de Dios ha llegado a mi vida? … ¿qué ha sido debilidad mía qué parecía bien ganada por el mal espíritu y que con oración y fe en el Señor he podido vencer?. … Le ofrezco a Jesús mi decisión de estar con El y recoger con El.
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12 - Marzo - 10 (Viernes) Marcos 12. 28b-34.
Al ver que Jesús les había contestado bien, uno de los maestros de la ley, que los había oído discutir, se acercó a él y le preguntó:
—¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?
Jesús le contestó:
—El primer mandamiento de todos es: ‘Oye, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.’ Pero hay un segundo: ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo.’ Ningún mandamiento es más importante que estos.
El maestro de la ley le dijo:
—Muy bien, Maestro. Es verdad lo que dices: hay un solo Dios, y no hay otro fuera de él. Y amar a Dios con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios que se queman en el altar.
Al ver Jesús que el maestro de la ley había contestado con buen sentido, le dijo:
—No estás lejos del reino de Dios.
Y ya nadie se atrevía a hacerle más preguntas.
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Recorro mi existencia cotidiana … mi día típico … desde que me levanto hasta que me acuesto … ¿en qué momentos puedo reconocer verdaderamente que estoy amando al Señor con todo mi corazón? … ¿con toda mi alma? … ¿en qué momento lo tengo presente vivamente en mi pensamiento? … ¿qué es lo que hago con fuerza por amor a El? … Repito el mismo ejercicio, pero ahora con mis hermanos … ¿a quienes amo más? … ¿a quienes amo menos?. Le ofrezco al Señor este acto de amor, le doy gracias por ayudarme a amarle más y le pido me ayude a corregir lo que necesito para que estos dos mandamientos gobiernen mi vida cotidiana.
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13 – Marzo - 10 (Sábado) Lucas. 18. 9-14.
Jesús contó esta otra parábola para algunos que, seguros de sí mismos por considerarse justos, despreciaban a los demás: “Dos hombres fueron al templo a orar: el uno era fariseo, y el otro era uno de esos que cobran impuestos para Roma. El fariseo, de pie, oraba así: ‘Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás, que son ladrones, malvados y adúlteros, ni como ese cobrador de impuestos. Yo ayuno dos veces a la semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.’ Pero el cobrador de impuestos se quedó a cierta distancia, y ni siquiera se atrevía a levantar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y decía: ‘¡Oh Dios, ten compasión de mí, que soy pecador!’ Les digo que este cobrador de impuestos volvió a su casa ya justo, pero el fariseo no. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido.”
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Contemplo mi vida … observo mi vida religiosa … cómo cumplo con los preceptos, las tradiciones, las liturgias, mi oración … ¿es suficiente? … ¿qué puede faltarle a mi vida con Dios? … ¿cómo eliminar al fariseo que llevo dentro? … Le pido al Señor la gracia de la humildad para entregarme simplemente a El. Me quedo simplemente adorando al Señor, sin repasar mis acciones religiosas. Gracias Señor por amarme tanto, aún con mis faltas.
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14 – Marzo -10 (Domingo) Lucas 15. 1-3. 11-32.
Todos los que cobraban impuestos para Roma y otra gente de mala fama se acercaban a Jesús, para oírlo. Los fariseos y los maestros de la ley lo criticaban por esto, diciendo:
—Este recibe a los pecadores y come con ellos.
Jesús contó esto también: “Un hombre tenía dos hijos, y el más joven le dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de la herencia que me toca.’ Entonces el padre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después el hijo menor vendió su parte de la propiedad, y con ese dinero se fue lejos, a otro país, donde todo lo derrochó llevando una vida desenfrenada. Pero cuando ya se lo había gastado todo, hubo una gran escasez de comida en aquel país, y él comenzó a pasar hambre. Fue a pedir trabajo a un hombre del lugar, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y tenía ganas de llenarse con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: ‘¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras yo aquí me muero de hambre! Regresaré a casa de mi padre, y le diré: Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo; trátame como a uno de tus trabajadores.’ Así que se puso en camino y regresó a la casa de su padre.
“Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y sintió compasión de él. Corrió a su encuentro, y lo recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: ‘Padre mío, he pecado contra Dios y contra ti; ya no merezco llamarme tu hijo.’ Pero el padre ordenó a sus criados: ‘Saquen pronto la mejor ropa y vístanlo; pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el becerro más gordo y mátenlo. ¡Vamos a celebrar esto con un banquete! Porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’ Comenzaron la fiesta.
“Entre tanto, el hijo mayor estaba en el campo. Cuando regresó y llegó cerca de la casa, oyó la música y el baile. Entonces llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba. El criado le dijo: ‘Es que su hermano ha vuelto; y su padre ha mandado matar el becerro más gordo, porque lo recobró sano y salvo.’ Pero tanto se enojó el hermano mayor, que no quería entrar, así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciera. Le dijo a su padre: ‘Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para tener una comida con mis amigos. En cambio, ahora llega este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro más gordo.’
“El padre le contestó: ‘Hijo mío, tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo. Pero había que celebrar esto con un banquete y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado.’ ”
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En mi vida, … ¿cuándo me he sentido como el hijo mayor? … ¿en qué situaciones no entiendo que el Señor sea tan generoso con los que han pecado tanto? … ¿Quiénes son en mi vida como el hijo menor? … ¿Qué siento por ellos? … ¿Qué me diría a mi Jesús ante estos sentimientos? … ¿Estoy dispuesto a compartir la mesa con quienes aparecen como pecadores?
¿Cuándo me he sentido como el hijo menor? … ¿cuándo he sentido que mi error es perdonado sinceramente por otro? … ¿que alguien se alegra porque he vuelto? … ¿quiénes han sido como el padre misericordioso en mi vida? … ¿a quienes de algún modo perjudiqué, pero que me reciben como si nada hubiera pasado?
¿Cuándo me ha tocado ser como el padre de la parábola? … ¿cuándo he sentido que actúan injustamente conmigo, pero pese a ello no guardo rencor? … Le pido a Dios me de un corazón misericordioso para ser como el padre de esta historia.
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