Sábado 11 de Febrero de 2017. Nuestra Señora de Lourdes

Juan 2. 1-11

Al tercer día hubo una boda en Caná, un pueblo de Galilea. La madre de Jesús estaba allí, y Jesús y sus discípulos fueron también invitados a la boda. Se acabó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
—Ya no tienen vino.
Jesús le contestó:
—Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía.
Ella dijo a los que estaban sirviendo:
—Hagan todo lo que él les diga.
Había allí seis tinajas de piedra, para el agua que usan los judíos en sus ceremonias de purificación. En cada tinaja cabían de cincuenta a setenta litros de agua. Jesús dijo a los sirvientes:
—Llenen de agua estas tinajas.
Las llenaron hasta arriba, y Jesús les dijo:
—Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta.
Así lo hicieron. El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido; solo los sirvientes lo sabían, pues ellos habían sacado el agua. Así que el encargado llamó al novio y le dijo:
—Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora.
Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue la primera señal milagrosa con la cual mostró su gloria; y sus discípulos creyeron en él.
Después de esto se fue a Cafarnaúm, acompañado de su madre, sus hermanos y sus discípulos; y allí estuvieron unos cuantos días.
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Observo nuestro  entorno, a quienes están en la fiesta de esta vida y quieren vivirla en plenitud, quieren ser felices. ¿Hay algo que se le está acabando para vivir felices? … ¿qué vino se les termina y que sólo Jesús puede dárselos? … ¿Paz?, … ¿esperanza?, … ¿amor?, … ¿fe?  … ¿Qué otra cosa? … Como María, le pido a Jesús que intervenga para que la fiesta de su vida continúe feliz. ¿y a nosotros? … ¿qué se nos está acabando?