Martes 23 de Mayo de 2017. San Desiderio
Juan 16. 5-11

Pero ahora me voy para estar con el que me ha enviado, y ninguno de ustedes me pregunta a dónde voy; al contrario, se han puesto muy tristes porque les he dicho estas cosas. Pero les digo la verdad: es mejor para ustedes que yo me vaya. Porque si no me voy, el Defensor no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré. Cuando él venga, mostrará claramente a la gente del mundo quién es pecador, quién es inocente, y quién recibe el juicio de Dios. Quién es pecador: el que no cree en mí; quién es inocente: yo, que voy al Padre, y ustedes ya no me verán; quién recibe el juicio de Dios: el que gobierna este mundo
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En nuestra vida reciente, ¿Cuándo hemos sentido la presencia del Espíritu Santo (del Defensor)?. …  ¿De qué forma? … ¿Cómo en lo cotidiano el Espíritu divino nos ayuda a discernir entre lo que es pecado, inocencia y justicia? … ¿Cuándo hemos sentido movimientos interiores que nos invitan a apartarnos de lo que nos aleja de Dios? … ¿En qué situación nos impulsa a unirnos más a Jesús?. … ¿hemos seguido estos impulsos o mociones?