Martes 4 de Julio de 2017. Santa Isabel de Portugal
Mateo 8. 23-27

23 Después Jesús subió a la barca y sus discípulos lo siguieron. 24 De pronto se desató en el mar una tormenta tan grande, que las olas cubrían la barca. Mientras tanto, Jesús dormía. 25 Acercándose a él, sus discípulos lo despertaron, diciéndole: «¡Sálvanos, Señor, nos hundimos!». 26 Él les respondió: «¿Por qué tienen miedo, hombres de poca fe?». Y levantándose, increpó al viento y al mar, y sobrevino una gran calma. 27 Los hombres se decían entonces, llenos de admiración: «¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?».
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Recordemos  aquellos momentos en que nuestra vida ha sido una verdadera tormenta. En que hemos sentido miedo, en que nos hemos enredado, en que hemos perdido la paz, en que a lo mejor también hemos perdido algo de  fe. ...    ¿cuándo fue? … ¿cómo terminó todo?
Meditemos ahora sobre nuestro presente, ...  ¿cuáles son nuestras tormentas actuales?  … Contemplemos a Jesús calmando la tormenta en el lago según se narra en este pasaje. … Del mismo modo podemos pedirle que calme las nuestras, que nos devuelva la paz. … Despierta Señor y actúa en nuestra vida ... Sálvanos Señor de estos miedos ... Gracias Señor.