Miércoles 5 de Julio de 2017. San Antonio María Zaccaría
Mateo 8. 28-34

28 Cuando Jesús llegó a la otra orilla, a la región de los gadarenos, fueron a su encuentro dos endemoniados que salían de los sepulcros. Eran tan feroces, que nadie podía pasar por ese camino. 29 Y comenzaron a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?». 30 A cierta distancia había una gran piara de cerdos paciendo. 31 Los demonios suplicaron a Jesús: «Si vas a expulsarnos, envíanos a esa piara». 32 Él les dijo: «Vayan». Ellos salieron y entraron en los cerdos: estos se precipitaron al mar desde lo alto del acantilado, y se ahogaron.
33 Los cuidadores huyeron y fueron a la ciudad para llevar la noticia de todo lo que había sucedido con los endemoniados. 34 Toda la ciudad salió al encuentro de Jesús y, al verlo, le rogaron que se fuera de su territorio.

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¿qué nos puede querer decir este texto hoy? ... ¿qué actitudes nuestras son verdaderos demonios que el Señor quiere sacar de nuestra vida? ... ¿Qué cosas nos resistimos a presentárselas a Jesús, que probablemente nos avergüencen? … son esos “secretos” que no contamos a nadie … o bien esa situación de culpa que acarreamos por tanto tiempo con alguien ... o bien aquellas faltas de amor hacia algunos … o esas cosas que nos parece que Dios no miraría con buenos  ojos
Las identificamos ... se las presentamos al Señor …dejemos que el amor de Dios las elimine y busquemos un nuevo camino de vida sin esos demonios ... Más liviano ... 
Gracias, Señor  por sacar de nosotros los demonios que no nos dejan vivir en paz