Lunes 10  de Julio de 2017.  San Elias
Mateo 9, 18-26
18 Mientras Jesús les estaba diciendo estas cosas, se presentó un alto jefe y, postrándose ante él, le dijo: "Señor, mi hija acaba de morir, pero ven a imponerle tu mano y vivirá". 19 Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.
 20 Entonces se le acercó por detrás una mujer que padecía de hemorragias desde hacía doce años, y le tocó los flecos de su manto, 21 pensando: "Con sólo tocar su manto, quedaré curada". 22 Jesús se dio vuelta, y al verla, le dijo: "Ten confianza, hija, tu fe te ha salvado". Y desde ese instante la mujer quedó curada.
 23 Al llegar a la casa del jefe, Jesús vio a los que tocaban música fúnebre y a la gente que gritaba, y dijo: 24 "Retírense, la niña no está muerta, sino que duerme". Y se reían de él. 25 Cuando hicieron salir a la gente, él entró, la tomó de la mano, y ella se levantó. 26 Y esta noticia se divulgó por aquella región.
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Traigamos a nuestro corazón aquellos momentos de nuestra vida en que hemos sentido que el Señor ha actuado directamente en nosotros. Aquellas situaciones en que sentimos que ha sido su ayuda la que nos ha restaurado la paz. Aquellos momentos en que cuando todo se veía sin salida, finalmente hubo una solución inexplicable. ¿Qué milagros del Señor podemos reconocer desde lo secreto de nuestra existencia?
Y en el tiempo presente… ¿qué situaciones parecen imposibles de resolver? … ¿qué nos tiene angustiados, impotentes y con miedos y penas?.. Se las presentamos al Señor... con fe... con mucha fe en que El nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Imaginemos que el Señor nos pregunta directamente: ¿tienes fe?  ... ¿qué quieres que haga por ti?