Lunes 17  de Julio de 2017.  Santa Carolina

Mateo 10.34 – 11.1

 

34 No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada. 35 Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra; 36 y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.

 37 El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. 38 El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. 39 El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.

40 El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió. 41 El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo. 42 Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa". 1 Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región.

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El evangelio produce enfrentamientos. …  ¿Cuándo recordamos haberlos vivido? … ¿en qué situaciones? … ¿cómo ha sido nuestra posición? … ¿evitándolos o enfrentándolos? … Recordemos aquellos momentos que hemos evitado los  enfrentamientos que el evangelio produce... ¿porqué? … ¿qué estábamos cuidando? … ¿A qué estábamos apegados? … ¿Cómo poder liberarnos de esos afectos que nos alejan de Dios? …También recordemos aquellos momentos en que pese a las consecuencias preferimos  ser fieles a la enseñanza de Jesús. Aquellas oportunidades en que no transamos los valores de Jesús.  Comparando  con los anteriores, ¿cómo nos sentimos en ambos casos?... ¿Y ahora?