Miércoles 9 de Agosto de 2017. Santa Teresa Benedicta de la Cruz

Mateo 15. 21-28 

21 Jesús se dirigió hacia el país de Tiro y de Sidón. 22 Entonces una mujer cananea, que salió de aquella región, comenzó a gritar: "¡Señor, Hijo de David, ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". 23 Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". 24 Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". 25 Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!". 26 Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros". 27 Ella respondió: "¡Y sin embargo, Señor, los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!". 28 Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada.

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¿Nos  ha ocurrido? ... Recordemos cuando con mucha humildad le hemos pedido a Jesús por algún  ser querido... ¿Por quién? ... ¿Que pedimos en esa ocasión? …  Y ahora… ¿por quién pediríamos? … ¿qué pediríamos? … Lo importante es pedir con fe, … pero tomando conciencia con humildad que no siempre la voluntad de Dios es lo que yo quiero. Pero aunque sea así, aunque no logre lo que quiero, la voluntad de Dios es siempre lo mejor… Le pedimos hoy al Señor que aumente nuestra fe y nuestra humildad.