Martes 7 de Noviembre de 2017. San Ernesto

Lucas 14. 1a, 15-24 

1 Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos.  15 Al oír estas palabras, uno de los invitados le dijo: "¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!". 16 Jesús le respondió: "Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente. 17 A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: "Vengan, todo está preparado". 18 Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: "Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes". 19 El segundo dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes". 20 Y un tercero respondió: "Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir".
 21 A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: "Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos". 22 Volvió el sirviente y dijo: "Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar". 23 El señor le respondió: "Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. 24 Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena""
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El Señor nos invita a vivir según sus valores. Pero el mundo nos ata a sus propios valores. ¿Qué nos impide ser más solidario? … ¿qué nos impide amar más? … ¿qué nos impide compartir más? … ¿qué nos impide servir más? El Señor nos invita a ese banquete del Reino. El mundo nos ata a otros valores. ¿Qué excusas le damos para no asistir a su banquete?