Sábado 30 de Diciembre de 2017. San Rogelio

Lucas 2. 22, 36-40 

22 Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, 36 Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. 37 Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. 38 Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.39 Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. 40 El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él.
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Imaginemos hoy la vida de Jesús en el pueblo de Nazaret … niño … con María y José … creciendo en fortaleza, en sabiduría y gozando del favor de Dios. Contemplemos también a  los niños que nos son cercanos, … familiares, … amigos … Le pedimos al Señor por sus vidas … por lo que les tocará vivir … para que puedan crecer y dar muchos frutos agradables a Dios. Para que sus vidas tengan sentido y ayuden a extender el reino del Señor.