Martes 2 de Enero de 2018. San Basilio Magno y Gregorio Nacianceno

Juan 1.19-28 

19 Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: "¿Quién eres tú?". 20 Él confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: "Yo no soy el Mesías". 21 "¿Quién eres, entonces?", le preguntaron: "¿Eres Elías?". Juan dijo: "No". "¿Eres el Profeta?". "Tampoco", respondió. 22 Ellos insistieron: "¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?". 23 Y él les dijo: "Yo soy una voz que grita en el desierto:       Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías". 24 Algunos de los enviados eran fariseos, 25 y volvieron a preguntarle: "¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?". 26 Juan respondió: "Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: 27 él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia". 28 Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba.

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¿Y nosotros? … ¿Cuál sería nuestro rol en esta historia de salvación?...  Si nos preguntaran respecto a Jesús y nuestra relación con El … ¿qué diríamos? … si nos dijeran directamente … ¿Quién eres tú? …  ¿Qué responderíamos?  … Juan era una voz que gritaba en el desierto y que le allanaba los caminos al Mesías que venía … ¿Y nosotros? ¿Cómo definiríamos nuestro rol, nuestra función en el mundo, en nuestra Iglesia? … ¿Qué decimos de nosotros mismos?