Martes 13 de Marzo de 2018. San Rodrigo

Juan 5. 1-3ª 5-18. 

1 Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. 2 Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos. 3 Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos, que esperaban la agitación del agua. 4 . 5 Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. 6 Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: "¿Quieres curarte?". 7 Él respondió: "Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes". 8 Jesús le dijo: "Levántate, toma tu camilla y camina". 9 En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, 10 y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: "Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla". 11 Él les respondió: "El que me curó me dijo: "Toma tu camilla y camina"". 12 Ellos le preguntaron: "¿Quién es ese hombre que te dijo: "Toma tu camilla y camina"?". 13 Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. 14 Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: "Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía". 15 El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado. 16 Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado. 17 Él les respondió: "Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo". 18 Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.

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Contemplamos la escena… al hombre enfermo esperando mucho tiempo un milagro… Jesús aparece cualquier día, incluso un sábado… le sana… le libera de su mal… le aconseja que no vuelva a pecar … ¿Algo que ver con alguien que conocemos? ... ¿En qué se puede parecer a algún pasaje de nuestra vida? … Damos gracias hoy al Señor por intervenir en nuestra vida sin que se lo pidamos, independiente de las regulaciones humanas.