Miércoles 2 de Mayo de 2018. San Atanasio
Juan 15. 1-8

1 Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. 2 Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. 3 Ustedes ya están limpios  por la palabra que yo les anuncié.  4 Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí. 5 Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. 6 Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde. 7 Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. 8 La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.
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¿Qué frutos sentimos que hemos dado en nuestra vida el último tiempo? … ¿Cómo se notan? … ¿Con quienes hemos dado los frutos a que se refiere Jesús? … Recorramos nuestra familia, nuestros amigos, nuestros compañeros … ¿dónde hemos dado frutos?... ¿Ha sido por gracia personal? … ¿Cuánto ha ayudado nuestra fe? … ¿De qué forma sentimos que nuestra acción es inspirada por Jesús y su mensaje evangélico?