Martes 8 de Mayo de 2018. San Segundo
Juan 16. 5-11

5 Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: "¿A dónde vas?". 6 Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido. 7 Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré. 8 Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio. 9 El pecado está en no haber creído en mí. 10 La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán. 11 Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.
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En nuestra vida reciente, ¿Cuándo hemos sentido la presencia del Espíritu Santo (del Defensor)?. …  ¿De qué forma? … ¿Cómo en lo cotidiano el Espíritu divino nos ha ayudado a discernir entre lo que es pecado, inocencia y justicia? … ¿Cuándo hemos sentido movimientos interiores que nos invitan a apartarnos de lo que nos aleja de Dios? … ¿En qué situación nos impulsa a unirnos más a Jesús?. … ¿hemos seguido estos impulsos o mociones?