Jueves 28 de junio de 2018. San Ireneo
Mateo 7, 21-29  

21 No son los que me dicen: "Señor, Señor", los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. 22 Muchos me dirán en aquel día: "Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?". 23 Entonces yo les manifestaré: "Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal". 24 Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. 25 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca. 26 Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. 27 Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande". 28 Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, 29 porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas..
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Meditemos sobre esta lectura ... ¿Cómo está construida nuestra vida? ... ¿Cuál es el fundamento de nuestra vida? … ¿están los valores del evangelio presentes en los cimientos de nuestra vida? …  ¿cuánto de amor, de misericordia, de ayudar y servir a los demás son principios nuestros? … ¿Cómo se refleja esto en nuestras acciones? ...¿Cuáles son las obras que son roca sólida en que reflejamos que tratamos de hacer la voluntad del Padre? ... ¿Podrá nuestra vida estar construida sobre la arena de solo rezar, leer y estudiar sin poner nuestra fe en obras de bien? ... ¿Cómo podemos hoy solidificar los cimientos de nuestra vida?