Jueves 5 de julio de 2018. San Antonio María Zaccaría
Mateo 9, 1-8  

1 Jesús subió a la barca, atravesó el lago y regresó a su ciudad. 2 Entonces le presentaron a un paralítico tendido en una camilla. Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Ten confianza, hijo, tus pecados te son perdonados". 3 Algunos escribas pensaron: "Este hombre blasfema". 4 Jesús, leyendo sus pensamientos, les dijo: "¿Por qué piensan mal? 5 ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate y camina"? 6 Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados –dijo al paralítico– levántate, toma tu camilla y vete a tu casa". 7 Él se levantó y se fue a su casa. 8 Al ver esto, la multitud quedó atemorizada y glorificaba a Dios por haber dado semejante poder a los hombres.
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Nos imaginamos acostados en esa camilla… sin poder vivir plenamente … ¿qué nos impide ser felices hoy? … ¿cuáles son nuestras parálisis? … ¿qué nos tiene inmovilizado? … ¿algún mal recuerdo? … ¿algo que ha pasado en nuestra vida? … ¿algo que no podemos vencer? … Escucho a Jesús dándonos ánimo … perdonándonos nuestras faltas … liberándonos de lo que nos ata en nuestro pasado y en nuestro presente … El nos quiere felices … libres.  Gracias, Señor.