Martes 10 de julio de 2018. San Elías
Mateo 9, 32-38

32 En cuanto se fueron los ciegos, le presentaron a un mudo que estaba endemoniado. 33 El demonio fue expulsado y el mudo comenzó a hablar. La multitud, admirada, comentaba: "Jamás se vio nada igual en Israel". 34 Pero los fariseos decían: "Él expulsa a los demonios por obra del Príncipe de los demonios". 35 Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias. 36 Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 38 Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para su cosecha".
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Contemplemos a aquellas personas cercanas que están decaídas, desanimadas, tristes y alejadas de Dios ... amando menos … perdonando poco … solas … Allí el demonio puede hacer fácilmente su trabajo … Están centradas en ellas mismas, desconfiando de todo y de todos …  ¿Quiénes son?... ¿Cómo se llaman?  ... ¿Cómo expresamos nuestra compasión por ellas?... ¿qué podemos hacer por esas personas? ... El Señor necesita trabajadores para la cosecha. ¿Cómo nos podemos preparar para esa misión? … ¿qué querrá Dios de nosotros para ellas?