Miércoles 25 de julio de 2018. San Santiago
Mateo 20, 20-28

20 Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. 21 "¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda". 22 "No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron. 23 "Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre". 24 Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. 25 Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. 26 Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; 27 y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: 28 como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud".
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Identifiquemos en nuestra vida aquellas situaciones y posiciones donde somos más que otros. ...  En el trabajo ... en los estudios ... en el barrio ... en la comunidad ... en la familia. … ¿dónde tenemos alguna autoridad? ... ¿dónde hay otros que dependen de nosotros? … ¿Los amamos? ... ¿cuánto? ... ¿Cómo actuamos con ellos? ... ¿Qué nos falta para sentirnos realmente al servicio de ellos? ... ¿Qué somos capaces de entregar por aquellos que Dios nos ha confiado? ...