Sábado 18 de agosto de 2018. San Alberto Hurtado
Mateo 25, 31-40

31 Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. 32 Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, 33 y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a la izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, 35 porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; 36 desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver". 37 Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? 38 ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, ¿y te vestimos? 39 ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?". 40 Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo".
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Esta era una de las lecturas preferidas del padre Hurtado. Recordemos a personas cercanas, conocidas que pasan hambre o tienen sed o andan perdidos o están enfermos o en la cárcel. … ¿quienes? … pronunciemos sus nombres … traigámoslos a nuestra oración. Recordemos sus rostros … imaginemos que se transforman en el rostro de Jesús. En los pobres está Cristo … el pobre es Cristo enseñaba el Padre Hurtado … Imaginémonos arrodillados frente a esos hermanos nuestros que pasan tanta necesidad … en ellos está Cristo tan presente como en el altar. Meditemos esto y demos gracias … ¿qué podemos hacer en concreto para que tengan menos hambre, menos sed, se sientan menos perdidos y enfermos, … que sientan nuestra solidaridad?