Domingo 19 de agosto de 2018. Vigésimo domingo del tiempo ordinario.
Juan 6, 51-59

51 Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".  52 Los judíos discutían entre sí, diciendo: "¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?". 53 Jesús les respondió: "Les aseguro que, si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. 55 Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. 57 Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. 58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente". 59 Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

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Reflexionemos sobre hacernos uno con Jesús ... estar unidos a El ... en comunión con El ... ¿qué nos acerca a Jesús? ... ¿qué acciones, qué situaciones nos llevan hacia El?,... ¿cómo estamos más cerca de El? ... ¿cómo seguirle más?... ¿cómo imitarle más? ...  ¿cómo ser mejor discípulo del Señor? … Reflexionemos también sobre lo que nos aleja de Jesús ... ¿qué cosas o situaciones de nuestras vidas nos alejan de Jesús? … ¿qué podemos y debemos cambiar para evitarlas? … ¿Cómo ser más uno con Jesús?...  ¿Cómo poder permanecer más en El? … Le pedimos humildemente al Padre para ser uno solo con Jesús, su Hijo.