Martes 21 de agosto de 2018. San Pío X
Mateo 19, 23-30

23 Jesús dijo entonces a sus discípulos: "Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. 24 Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos". 25 Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: "Entonces, ¿quién podrá salvarse?". 26 Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: "Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible". 27 Pedro, tomando la palabra, dijo: "Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?". 28 Jesús les respondió: "Les aseguro que, en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. 29 Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. 30 Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros.
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¿qué podremos dejar para seguir a Jesús? … ¿qué riqueza que nos cuesta dejar podemos ofrecerle? … ¿cómo podemos concretar hoy esta entrega? … ¿Difícil? … nada es imposible para Dios. La recompensa que ofrece Jesús es maravillosa: “Estar con El cuándo todo sea renovado” … ¿qué tenemos que dejar para estar más cerca de Dios?