Viernes 14 de Septiembre de 2018. Santa Imelda
Lucas 6, 37-42

“No juzguen a otros, y Dios no los juzgará a ustedes. No condenen  a otros, y Dios no los condenará a ustedes. Perdonen, y Dios los perdonará. Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Con la misma medida con que ustedes den a otros, Dios les devolverá a ustedes.”
Jesús les puso esta comparación: “¿Acaso puede un ciego servir de  guía a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? Ningún discípulo es más que su maestro:  cuando termine sus estudios llegará a ser como su maestro.
“¿Por qué te pones a mirar la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no te fijas en el tronco que tienes en el tuyo? Y si no te das cuenta del tronco que tienes en tu propio ojo, ¿cómo te atreves a decir a tu hermano: ‘Hermano, déjame sacarte la astilla que  tienes en el ojo’? ¡Hipócrita!, saca primero el tronco de tu propio ojo, y así podrás ver bien para sacar la astilla que tiene tu hermano en el suyo.
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Leamos detenidamente lo que Jesús nos pide.    ¿qué es lo que más nos llega? ... ¿dónde están nuestras fallas? ... ¿qué podemos y debemos cambiar? ... ¿Cuáles son las vigas en nuestros ojos que no somos capaz de verlas?... Pedimos ayuda para reconocerlas. ... Gracias Señor