Sábado 12 de enero de 2019.. San Julián
Juan 3. 22-30

22 Después de esto, Jesús fue con sus discípulos a Judea. Permaneció allí con ellos y bautizaba. 23 Juan seguía bautizando en Enón, cerca de Salim, porque había mucha agua en ese lugar y la gente acudía para hacerse bautizar. 24 Juan no había sido encarcelado todavía. 25 Se originó entonces una discusión entre los discípulos de Juan y un judío, acerca de la purificación. 26 Fueron a buscar a Juan y le dijeron: "Maestro, el que estaba contigo al otro lado del Jordán y del que tú has dado testimonio, también bautiza y todos acuden a él". 27 Juan respondió:  "Nadie puede atribuirse nada que no haya recibido del cielo. 28 Ustedes mismos son testigos de que he dicho: "Yo no soy el Mesías, pero he sido enviado delante de él". 29 En las bodas, el  que se casa es el esposo; pero el amigo del esposo, que está allí y lo escucha, se llena de  alegría al oír su voz. Por eso mi gozo es ahora perfecto. 30 Es necesario que él crezca y que yo disminuya.
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Pensemos en las personas a quienes les hemos presentado a Jesús. … Nuestros hijos, nuestros padres, … nuestros amigos … Los contemplamos ahora cerca de El y siguiéndole …. ¿No es grande nuestra alegría? … Hagamos una oración por ellos. Recordemos también a quienes nos ayudaron a  encontrar al Señor. Deben estar felices de que nosotros sigamos a Jesús. Demos gracias por ellos.