Domingo 12 de mayo de 2019. Cuarto Domingo de Pascua
Juan 10, 27-30

27 Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen. 28 Yo les doy Vida eterna: ellas no perecerán jamás y nadie las arrebatará de mis manos. 29 Mi Padre, que me las ha dado, es superior a todos  y nadie puede arrebatar nada de las manos de mi Padre. 30 El Padre y yo somos una sola cosa".
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Contemplemos a Jesús como el Pastor que cuida de sus ovejas y contemplemos a nosotros como una de ellas ¿qué sentimos? … ¿Qué hacemos para que Jesús nos considere parte de su rebaño? ¿cuáles de nuestras obras?   Meditemos sobre “Yo y el Padre somos uno solo” ... ¡alabado seas Señor!