Comentario Teológico del Servicio  Koinonía




Jueves 1 de septiembre de 2016

Gil, religioso y abad (s. VII)

1Cor 3,18-23: Todo es de ustedes, ustedes de Cristo, y Cristo de Dios

Salmo 23: Del Señor es la tierra y cuanto la llena

Lc 5,1-11: Serás pescador de hombres

anto Pablo como Pedro, y la gente que escucha a Jesús sobre la orilla del mar, han encontrado en sus palabras una fuente de sabiduría y de verdad que les hace relativizar todo lo anterior. La muchedumbre se agolpa en torno a la barca de Pedro y escucha su enseñanza como si no hubiera otra cosa en el mundo. Pablo insiste en que debemos desaprender y abandonar cualquier otro conocimiento previo por considerarlo un delirio superficial. El pescador, dejándose llevar por lo que Jesús requiere, vive una experiencia que le cambia la vida para siempre. Jesús le pide dos cosas: La primera vez, que eche las redes al mar luego de una noche de trabajo inútil. La segunda, le indica un cambio sustancial en su oficio de pescador. Será, desde ese momento, “pescador de hombres”. Pedro le obedece en ambas oportunidades. Pero, ¿qué es lo que sucede entre una palabra y otra que Jesús le dirige? El texto describe un hecho atípico, un milagro que confronta a Pedro consigo mismo en relación con Jesús. Una pesca extraordinaria le hace descubrir su verdad más honda y le permite intuir ante quién se encuentra. Nada volverá a ser igual después de esto. Al mirar nuestra vida, ¿Cómo ha sido nuestro encuentro con Jesús y su Palabra? ¿Qué consecuencias ha traído para nosotros? 

 

Viernes 2 de septiembre de 2016

Bartolomé Gutiérrez, mártir (1632)


1Cor 4,1-5: El Señor pondrá al descubierto los designios del corazón

Salmo 36: El Señor es quien salva a los justos

Lc 5,33-39: Nadie echa vino nuevo en odres viejos

¡Cuántas veces hemos escuchado acerca de la necesidad de una “Nueva Evangelización” o de la imprescindible “Conversión Pastoral” en la Iglesia! Y sin embargo, pese a lo mucho que se escribe acerca de estos temas, poco cambian en la práctica concreta de las comunidades y las Iglesias locales “los métodos, las expresiones y el ardor” de la tan mencionada “Nueva Evangelización”. Las palabras de Jesús ofrecen una lección acerca de las necesarias rupturas y las (tan férreamente) sostenidas continuidades en la práctica pastoral de la Iglesia. Con radicalidad, claramente, Jesús indica la novedad que reviste el momento que están viviendo a quienes resisten sus acciones, e ilustra con dos metáforas la necesidad de una nueva práctica religiosa, acorde a las circunstancias. La resistencia al cambio por parte de sus adversarios es refrendada por el proverbio con que Jesús cierra su enseñanza, como si se tratara de un estribillo. Pablo, por su parte, advierte contra todo intento de juicio en relación al ejercicio de su ministerio apostólico. En tanto que servidores de Cristo, estamos llamados a vivir de acuerdo con la propia conciencia la fidelidad a la misión que nos ha sido confiada. ¿Qué es lo ‘nuevo’ que me pide el Evangelio de hoy? 

 


Sábado 3 de septiembre de 2016

Gregorio Magno, papa y doctor (604)

1Cor 4,6b-15: Hemos pasado hambre y sed y falta de ropa

Salmo 144: Cerca está el Señor de los que lo invocan

Lc 6,1-5: ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?

El motivo de la disputa con los fariseos es que ni los discípulos ni su Maestro respetan el descanso sabático. Ante la confrontación, Jesús argumenta con un ejemplo tomado de las Escrituras. No sólo indica que la vida está por encima de cualquier precepto religioso, incluido el del descanso, sino que se presenta a sí mismo como “Señor del Sábado”. Objeto de otra discusión es la carta de Pablo a los corintios. El testimonio de su vida es el principal argumento frente a las disputas que intentan dividir la comunidad según la adhesión de sus miembros al apóstol o al catequista, creyéndose ya en el Reino de Dios. Con una respuesta irónica cargada de amargura, pero no exenta de cariño, Pablo confronta a los miembros de la comunidad adjudicándose su paternidad. ¿Quién de nosotros podría decir que no ha sido testigo de conflictos similares, o que jamás haya tomado partido por una facción u otra cuando la comunidad está en problemas? Las divisiones y disputas son parte de la vida humana. Lo verdaderamente importante es buscar el bien de las personas por encima de todo lo que nos separa. 

 


Domingo 4 de septiembre de 2016

23º Ordinario

Rosalía, religiosa (1160)

Sab 9,13-19: ¿Quién comprende el designio de Dios?

Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Fil 9-10.12-17: Recíbelo, no como esclavo, sino como hermano querido

Lc 14,25-33: Quien no renuncia a todo no puede ser mi discípulo

Para ser cristiano, en realidad, la Iglesia, habitualmente, exige muy poco. Se bautiza a los niños recién nacidos y apenas se exige nada a sus padres; todo lo más, la asistencia a unas charlas preparatorias del acto del bautismo y un vago compromiso de educar en cristiano al niño según la ley de Dios y los mandamientos de la Iglesia. Sin embargo, esto no era así al principio. Para ser discípulo, Jesús ponía unas duras condiciones, que llevaban a quien quería serlo a pensárselo seriamente. Pocos seríamos cristianos, si para ello tuviéramos que cumplir las tres condiciones que, llegado el caso, Jesús exige a sus discípulos. Y decimos "llegado el caso", porque estas tres formulaciones del evangelio de hoy que vamos a comentar son “formulaciones extremas”; representan la meta utópica que no debemos perder de vista, y debemos estar dispuestos a alcanzarla en el seguimiento de Jesús.

Por la primera ("si uno quiere venirse conmigo y no me prefiere a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a sí mismo, no puede ser discípulo mío"), el discípulo debe estar dispuesto a subordinarlo todo a la adhesión al maestro. Si en el propósito de instaurar el reinado de Dios, evangelio y familia entran en conflicto, de modo que ésta impida la implantación de aquél, la adhesión a Jesús tiene la preferencia. Jesús y su plan de crear una sociedad alternativa al sistema mundano están por encima de los lazos de familia. 

Por la segunda ("quien no carga con su cruz y se viene detrás de mí, no puede ser discípulo mío"), no se trata de hacer sacrificios o mortificarse, como se decía antes, sino de aceptar y asumir que la adhesión a Jesús conlleva frecuentemente la persecución por parte de la sociedad, persecución que hay que aceptar y sobrellevar conscientemente como consecuencia del seguimiento. Por eso es necesario no precipitarse, no sea que prometamos hacer más de lo que podemos cumplir. El ejemplo de la construcción de la torre que exige hacer una buena planificación para calcular los materiales de que disponemos, o del rey que planea la batalla precipitadamente, sin sentarse a estudiar sus posibilidades frente al enemigo, es suficientemente ilustrativo.

La tercera condición ("todo aquel de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene no puede ser discípulo mío") nos parece excesiva. Por si fuera poco dar la preferencia absoluta al plan de Jesús y estar dispuesto a sufrir persecución por ello, Jesús exige algo que parece esta por encima de nuestras fuerzas: renunciar a todo lo que se tiene. Se trata, sin duda, de una formulación extrema, paradigmática, que hay que entender. El discípulo debe estar dispuesto incluso a renunciar a todo lo que tiene, si esto es obstáculo para poner fin a una sociedad injusta en la que unos acaparan en sus manos los bienes de la tierra que otros necesitan para sobrevivir. El otro tiene siempre la preferencia. Lo propio deja de ser de uno, cuando alguien lo necesita para vivir. Sólo desde el desprendimiento se puede hablar de justicia, sólo desde la pobreza se puede luchar contra ella. Sólo desde ahí se puede construir la nueva sociedad, el Reino de Dios, erradicando la injusticia de la tierra. 

Para quienes quitamos con frecuencia aguijón al evangelio y nos gustaría que las palabras y actitudes de Jesús fuesen menos radicales, leer este texto resulta duro, pues el Maestro nazareno es tremendamente exigente.

No en vano el libro de la Sabiduría formula hoy a modo de interrogante la dificultad que tiene conocer el designio de Dios y comprender lo que Dios quiere. Será necesario para ello recibir de Dios sabiduría y Espíritu Santo desde el cielo para adecuar nuestra vida a la voluntad de Dios manifestada por Jesús. Necesitamos ir contra corriente y tener la capacidad de renuncia total que pide el evangelio y a la que debemos estar dispuestos, llegado el caso. Pero esto que en el evangelio se nos propone como exigencias radicales de Jesús hoy no es tanto el comienzo del camino, sino la meta a la que debemos aspirar, aquello a lo que debemos tender, si queremos seguir a Jesús. Tal vez no lleguemos nunca a vivir con esa radicalidad las exigencias de Jesús, pero no debemos renunciar a ello, por más que nos encontremos a años luz de esa utopía. 

Si se hiciera realidad en la humanidad esta condición básica que Jesús pide para su seguimiento, se resolvería también el problema de la crisis ecológica, que en definitiva está producido por el maltrato, la explotación, la depredación a los que el sistema económico y de producción mundializado somete a la naturaleza, igual que a muchedumbres pobres asalariadas. El bien que persigue el Reino de Dios (ubi bonum, ibi Regnum) no es sólo para el mundo humano, sino para todo el mundo, para el planeta y toda la comunidad de la vida que en él ha surgido...

En su Carta a Filemón, Pablo nos brinda una consecuencia concreta del seguimiento, y las necesarias renuncias a los propios bienes. Por haber abrazado la propuesta del evangelio, Onésimo ha dejado de ser un esclavo para ser un hermano de Filemón. Mediando la caridad y la buena voluntad de éste, quizá también se convierta en colaborador del apóstol que se encuentra encarcelado. Este ejemplo ilustra también lo que indica el libro de la Sabiduría de acuerdo al dicho popular que reza: “Dios escribe derecho en renglones torcidos”. No es tarde para sentarnos a reflexionar sobre las cosas más importantes de nuestra vida… Sea para confirmar las opciones realizadas, sea para reconocer con humildad que nos hemos equivocado. Si meditamos las palabras del evangelio… ¿qué diría nuestro corazón?


El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero en ella puede encontrarse varios episodios relacionados con el contenido de ese evangelio: https://radialistas.net/category/un-tal-jesus  


Para la revisión de vida

En mi seguimiento de Jesús, ¿cómo ha sido mi discernimiento para asumir los valores del Reino? ¿He aceptado fielmente las exigencias de Jesús para seguirlo?


Para la reunión de grupo

- Jesús sigue llamando a seguirlo, con algunas condiciones y exigencias. ¿Cuáles serán esas exigencias para nuestro tiempo? ¿Qué significará desprenderse de los vínculos familiares? ¿Cómo asumimos los cristianos ese cargar con su propia cruz?

- Ante un sistema mundial al que no le importa excluir a los pobres en aras de un crecimiento económico para unos pocos, ¿no valdrá la pena tomar el ejemplo del Evangelio de ponerse a pensar y programar, para después actuar en favor de la Vida? ¿Cómo podríamos organizarnos en contra de la exclusión actual?

- Puede resultar interesante caer en la cuenta de que en las lecturas bíblicas de hoy, como en las de tantos otros domingos, no hay ninguna referencia a la naturaleza, a la ecología... cuya crisis, hoy día, sería quizá el problema mayor y más grave que está atravesando el planeta. ¿Qué decir, qué pensar, cómo salir al paso de la inquietud que nos produce esta constatación?


Para la oración de los fieles

- Para que los hombres y mujeres se comprometan a vivir ya desde ahora los valores del Reino, roguemos al Señor...

- Por todas las organizaciones populares que buscan la vida de sus comunidades, para que en este esfuerzo logren superar los conflictos que esto conlleva...

- Para que nuestra comunidad cristiana acepte desde el discernimiento las exigencias del seguimiento de Jesús...

- Para que cada vez más tengamos siempre presente la problemática de la crisis ecológica, que compromete el bienestar no sólo nuestro, de los humanos, sino de toda la comunidad de la vida, y de las próximas generaciones...


Oración comunitaria

Dios Padre nuestro que en Jesús te has acercado a nosotros y nos lo has propuesto como modelo y Camino: ayúdanos a escuchar su invitación a seguirle, y danos coraje y amor para dejarlo todo por su Causa y seguirlo efectivamente, por el mismo Jesucristo nuestro Señor.

 


Lunes 5 de septiembre de 2016

Lorenzo Justiniano (1455)

1Cor 5,1-8: Cristo, nuestra víctima pascual, ha sido inmolado

Salmo 5: Señor, guíame con tu justicia

Lc 6,6-11: Estaban al acecho para ver si sanaba en sábado

En el evangelio se narra una polémica iniciada por la actitud provocativa de Jesús y la fundamentación que da para curar un hombre tullido durante el descanso sabático. Entre el cumplimiento del precepto y la posibilidad de salvar una vida, hay que defender la vida. El argumento es exagerado, pues el hombre no estaba en peligro. Igualmente desproporcionada es la reacción de sus adversarios. El hecho permite visualizar la resistencia que encuentra la novedosa práctica religiosa de Jesús, desde el inicio. Años más tarde, frente a casos similares, los rabinos judíos interpretarán la Ley aplicando criterios de misericordia semejantes a los de Jesús. Pablo, por su parte, pone en evidencia algunas consecuencias de la adhesión personal a Jesucristo y de la pertenencia a su comunidad. Quizá los corintios naturalizaran este tipo de situaciones por ser su origen pagano y habitar en una ciudad portuaria, famosa por su libertad en materia sexual. El apóstol conoce la situación pero fija su postura: Comprender y acompañar a los hermanos no significa aceptar cualquier tipo de comportamiento. Si hay un antes y un después de la Pascua de Cristo, también debe haberlo en los criterios que rigen la vida y en la conducta de aquellos que adhieren libremente a su seguimiento. ¿Cómo compagino los preceptos con la caridad? 

 


Martes 6 de septiembre de 2016

Eleuterio, abad (s. VI)

1Cor 6,1-11: ¡Un hermano en pleito con otro!

Salmo 149: El Señor ama a su pueblo

Lc 6,12-19: Escogió a doce y los nombró apóstoles

Luego de pasar una noche en oración, Jesús elige Doce hombres de sus discípulos y los convoca para que sean sus apóstoles. El nombre significa “enviados” y anticipa la misión que llevarán adelante en la Iglesia cuando Jesús, su fundador, ya no esté presente de la misma manera junto a ellos: Se dedicarán al anuncio misionero de la Palabra. A este mismo servicio, aunque de otra manera, fue llamado el apóstol Pablo por Cristo Jesús. Gracias a su correspondencia sabemos que ninguna comunidad ha sido perfecta; como tampoco las nuestras lo son. Todos intentamos seguir las huellas de Jesús, y queremos vivir de acuerdo a sus enseñanzas. Pero no siempre nuestras buenas intenciones se traducen como quisiéramos en las prácticas que los cristianos tenemos hacia dentro y fuera de la Iglesia. Si somos miembros de su Cuerpo, tenemos que dar testimonio de unidad. Si fuimos elegidos para participar del juicio de Dios, tenemos que ser capaces de resolver en buenos términos los problemas de cada día. A todos y cada uno nos llamó el Señor sin mirar nuestra condición. Pero si aceptamos seguir a Jesús, tenemos la obligación de llevar una vida digna del nombre cristiano con que se nos llama. ¿Soy conciente que Jesús me ha elegido y enviado?  

 


Miércoles 7 de septiembre de 2016

Regina, mártir (s. VIII)

1Cor 7,25-31: ¿Estás unido a una mujer? No busques la separación

Salmo 44: Escucha, hija, mira: inclina el oído

Lc 6,20-26: Las bienaventuranzas: ¡Dichosos ustedes…Ay de ustedes!

Luego de haber elegido sus apóstoles, Jesús dirige una enseñanza a todos los discípulos. El punto de partida es una poesía de cuatro bienaventuranzas seguidas de otras tantas desgracias, como si se tratara de las dos caras de una misma moneda. La descripción de sus destinatarios es precisa. Son dichosos los pobres, quienes sufren, quienes tienen hambre, y los proscritos por la causa de Jesús. Se llama desdichados, en cambio, a quienes son alabados por todos y viven satisfechos, sin apremios, dándose una vida regalada. Los dos grupos están frente a Jesús, son sus discípulos. Su prédica anticipa en el ahora del tiempo la mirada que Dios tiene sobre unos y otros. Ante Dios se invierten los papeles. Si Dios es un Padre misericordioso, no puede dejar pasar desapercibido tanto dolor, como tampoco tanta persecución y ostracismo sufrido a causa del Seguimiento. En este evangelio se presentan varias enseñanzas cuyos protagonistas son personas pobres y gente rica, de diversa proveniencia y distinta condición social. Seguramente, unos y otros forman parte de la comunidad de Lucas. El Evangelio llama dichosos a algunos ¿Lo soy yo? 

 


Jueves 8 de septiembre de 2016

Natividad de María

N. S. De la Caridad del Cobre

Miq 5,1-4a: El tiempo en que la madre dé a luz

Salmo 12: Desbordo de gozo con el Señor

Mt 1,1-16.18-23: La virgen está embarazada, dará a luz a un hijo

Celebramos hoy el nacimiento de María. Los textos destacan su importancia, aunque el Nuevo Testamento la subordina a la centralidad que tiene su hijo Jesús. El profeta Miqueas anuncia al pueblo el nacimiento de un jefe, de un pastor que ejercerá su ministerio con autoridad y en nombre del Señor. El territorio de Efrata es la tierra del rey David. Cuando la comunidad cristiana relee las Escrituras, aplica a Jesús de Nazaret el oráculo y reinterpreta el signo de la parturienta en alusión a María, su madre. El cuidadoso detalle con que Mateo traza la línea genealógica y el esquema geométrico con que la divide, realza la ascendencia davídica de Jesús. En hebreo, cada letra del alfabeto indica también un número, y catorce es la cifra que resulta de la suma contenida en las letras del nombre “David”. Las mujeres mencionadas en la lista han sido estrechas colaboradoras en la ejecución del plan de Dios. Pero para lograrlo han debido superar dificultades relacionadas con irregularidades en sus uniones matrimoniales. Al nombrarlas, Mateo anticipa la situación anómala en que se encuentran María y José, su esposo, en relación al embarazo, así como la importancia de la figura materna en el proyecto salvador de Dios. El nacimiento extraordinario de Jesús es presentado como cumplimiento de las profecías del Emmanuel anunciadas por Isaías. ¿Cómo vivo mi relación con María, la madre de Jesús? 

 


Viernes 9 de septiembre de 2016

Pedro Claver, misionero (1654)

Sta. María la Antigua

1Cor 9,16-19.22b-27: Me he hecho todo para todos, para ganar a algunos 

Salmo 83: ¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Lc 6,39-42: ¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego?

Jesús continúa instruyendo a los discípulos, y los llama a ser pastores de su pueblo. Condición para ejercer tal ministerio es que sus seguidores puedan ver las cosas y verse a sí mismos con claridad. En primer término, la visión se relaciona con la capacidad necesaria para ejercer el servicio que se les encomienda. Es absurdo pretender indicar a otros lo que no se conoce. Si quien ocupa puestos de conducción no sabe hacia dónde debería ir o hacia dónde se dirige efectivamente con las acciones que realiza, nos encontramos en problemas. ¿Cómo podría guiar a otros quien no tiene idoneidad para entender situaciones y planificar estrategias, o llevarlas adelante? En segundo lugar, pero no por eso menos importante, la capacidad de ver está relacionada con la posibilidad de reconocerse a sí mismos, con humildad y sin ambigüedades. Así, cuando tengan que acompañar a otras personas, podrán ayudarlas en su proceso de crecimiento y de maduración en la fe, sin ponerse por encima de ellos. El camino de seguimiento es un continuo aprendizaje en el cual todos compartimos la misma y única categoría de discípulos. Llegar a ser semejantes a Cristo, parecernos al Maestro, nos lleva la vida. ¿Tienes capacidad de ver lo que Jesús te pide? 

 


Sábado 10 de septiembre de 2016

Nicolás de Tolentino, religioso (1305)

1Cor 10,14-22: Aunque somos muchos, formemos un solo cuerpo

Salmo 115: Te ofreceré, Señor, un sacrificio de alabanza

Lc 6,43-49: El árbol se reconoce por sus frutos

Con dos nuevas comparaciones Lucas concluye las enseñanzas de Jesús en la llanura, luego de la elección de los Doce. El ejemplo de los árboles y sus frutos ofrece una analogía en orden a discernir cómo es el seguimiento de Jesús que profesamos. El criterio consiste en prestar atención a las obras que producimos y a las palabras que hablamos. Tanto unas como otras son el reflejo de nuestro mundo interior y manifiestan los verdaderos intereses que nos mueven. Del mismo modo que advertía acerca de la ceguera, Jesús habla hoy de corrupción y podredumbre. Es posible percibir un paralelismo entre ambas enseñanzas. Difícilmente un corrupto podría orientar y acompañar a otras personas sin pretender contaminarlas. Numerosos escándalos y casos de inmoralidad en la Iglesia nos muestran la certeza de sus palabras y la vigencia de sus enseñanzas. Aparentar un seguimiento de Jesús que es un fraude o falsear la propia vida para mantener una imagen que no refleja la verdad de nuestro discipulado, no es algo que suceda únicamente en estos tiempos. Si fuera sólo un problema actual, Jesús no habría advertido acerca de estas situaciones, ni Lucas las hubiera presentado como importantes para su comunidad. ¿Está mi vida cimentada en las enseñanzas de Jesús? 

 


Domingo 11 de septiembre de 2016

24º Ordinario

Mártires Carmelitas (1792)

Éx 32,7-11.13-14: El Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado

Salmo 50: Me pondré en camino a donde está mi padre

1Tim 1,12-17: Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores

Lc 15,1-32: Habrá alegría en el cielo por un solo pecador convertido

Los textos de la liturgia de hoy nos presentan un variado abanico de temas entre los que podemos elegir para nuestra reflexión.

La parábola del padre misericordioso

Antes la llamábamos la parábola del hijo pródigo... Pero el principal protagonista en ella no son los hijos, sino el Padre, siempre lleno de misericordia, por encima de todo. 

Con gestos y palabras Jesús expresa su predilección por aquellas personas que en su época eran consideradas “perdidas” a causa del pecado. La cercanía y el cariño manifestado hacia ellos era motivo de crítica por parte de quienes se erigían como garantes de la fe y la religión. Jesús justifica su manera de proceder dándonos a conocer lo que aprendió de su Padre. Sus palabras nos ayudan a entender que su vida es un reflejo del corazón de Dios.

La parábola de “un padre que tenía dos hijos” revela a Dios como un Padre que venera a sus hijos con amor entrañable. La compasión, la misericordia y la ternura son sus notas más características. El relato nos hace saber que Dios ama a sus hijos, que los acompaña en sus decisiones y sufre sus yerros; que aguarda esperanzado y con ansias su regreso; efusivo en sus demostraciones de cariño; que festeja con alegría el momento del reencuentro. ¿Qué habrán sentido los oyentes de la parábola al oír estas palabras? ¿Qué habrán experimentado al saber que Dios estaba contento por reencontrarse con los pecadores, tanto tiempo excluidos de la mesa fraterna? ¿Con qué personajes de la parábola se habrán identificado? ¿Qué habrán pensado unos y otros? ¿Era posible que Dios actuase así con todos? ¿Era necesario dejar en evidencia el reproche y la amargura de aquellos que creían conocer a Dios, pero se daban cuenta que habían errado también ellos en el modo?


Padres... y madres

La parábola también puede parecer un icono del amor que muchas madres tienen por sus hijos cuando se meten en problemas o pasan dificultades. Porque sobre todo en nuestro continente latinoamericano, muchos hogares populares tienen por cabeza de familia a la madre; el padre no está ahí para aguardar pacientemente a los hijos que se fueron. 

Pensemos especialmente en aquellas mujeres sufridas de nuestro pueblo que luchan para que sus hijos salgan de la trampa de las adicciones o la delincuencia. ¡Cuánto dolor en su corazón de madres! ¡Cuánta incomprensión hacia ellas por parte de otros miembros de la familia, que no entienden su cariño! ¡Y cuánta alegría cuando ven que ellos retoman el rumbo correcto, que se recuperan, que salen de la muerte! ¡Con cuánto amor los cuidan y los sostienen hasta en los peores momentos! Pensemos también en las madres que no se cansan de buscar y pedir que regresen con vida sus hijos desaparecidos, víctimas de la violencia. 


¿Se perdió una... o las 99?

Jesús habla de la pérdida de una oveja, y dice que lo normal es dejar por el momento las 99 en el redil y salir a buscar a la extraviada. Pero se está dando alguna situación en la que parece que las cifras se han invertido: serían casi 99 las que se extraviaron, y sólo quedan unas pocas en el redil.

Eso es lo que parece sugerir la realidad (que a veces iguala la ficción) en algunas latitudes eclesiales actuales, por ejemplo en el Norte de Europa y de América. Allí, en muchas partes, los cristianos andamos desconcertados. Piensan que una ola creciente de materialismo nos invade, que han muerto las viejas utopías, que una política monetarista y de realismo a ultranza se impone a todos los niveles. La sociedad parece secularizarse a marchas forzadas, y parece que la barca de Pedro zozobra... Muchos se han ido, y los hemos despedido con tristeza y resignación. Otros no entran en el aprisco, el panorama no les atrae. Quedamos unos pocos que, replegados sobre nosotros mismos, nos dedicamos a salvar-conservar lo que nos queda, ya que mucho se ha perdido. Da la impresión de que, efectivamente, se fueron las noventa y nueve ovejas, quedando sólo unas pocas, a cuya atención y conservación deberíamos dedicarnos por entero.

Como estamos en tiempos de «Iglesia en salida», es obvio que no vale el argumento de conservar los restos para justificar el no salir a la calle al encuentro de las 99. Pero tampoco servirá de mucho el salir a la búsqueda de esas 99, para volverles a presentar lo mismo, aquello de lo que ellos han querido alejarse. El caso es hoy más complejo: porque cuando se trata de un fenómeno tan masivo como es en el Norte de Europa y de América, no se puede seguir echando la culpa a la secularización... (No podemos maldecir la realidad sociológica: el mundo moderno es secular, y no va a poder ser de otra manera; lo que sí tendríamos que tener es una versión del cristianismo propia para el mundo secular, no pedir a las 99 que vuelvan a un redil del que culturalmente ya salieron hace tiempo). 

En América Latina no estamos en esa situación todavía, aunque los observadores socio-religiosos insisten en que vamos también en esa dirección, que nadie piense que América es distinta. De hecho, Argentina, México, y las grandes metrópolis ya presentan síntomas (y números) claros. 


Los diez mandamientos

La primera lectura nos presenta el tema de los diez mandamientos... Dios se los habría dado a Moisés para el pueblo de Israel, y después para los cristianos, e intencionalmente para toda la humanidad. Serían en fundamento de la moral. Sin ellos no sabríamos cómo conducirnos moralmente. Antes de ellos (sólo nuestra especie concreta tiene 200.000 años, pero los mandamientos del monte Sinaí no podrían tener en ningún caso más de 3.200) tal vez estuvimos en un estado de amoralidad animal...

No cabe duda de que los 10 mandamientos han jugado un papel importante en el judeocristianismo (como en otras religiones lo han jugado sus diversas formulaciones morales). Y todavía hoy para muchos cristianos son la referencia moral explícita de la voluntad de Dios. Pero tampoco cabe duda de que ya hay muchas personas cultas, estudiosas, conocedoras de la historia, de la arqueología, de la psicología... que se sienten mal si van a la misa y escuchan comentar esos textos como si fueran el relato fidedigno de una revelación divina que tuvo lugar en el Sinaí, a manos de Moisés, que seguiría siendo todavía hoy el fundamento de la moralidad humana... Quizá este malestar tenga mucho que ver con esas 99 ovejas que en algunas latitudes han abandonado el redil. 


El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 34 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión del capítulo, y su comentario, puede ser tomado de aquí: https://radialistas.net/article/34-los-hijos-de-efrain  Ahí se puede recoger el guión, el audio, así como un comentario bíblico-teológico.  


Para la revisión de vida

¿Cómo puedo vivir yo la misericordia de Dios, de la que nos hablan estas parábolas? 

¿Y cómo puedo yo vivir esa misericordia a escala histórica, en la construcción de la sociedad, es decir, ejerciendo la misericordia con los pueblos humildes y las clases oprimidos, tomando posición en el drama histórico?


Para la reunión de grupo

- Jesús, que en estas parábolas nos habla de la misericordia de Dios Padre, fue él mismo reflejo y revelación de esa misericordia. Enumerar los gestos de Jesús que nos evocan su misericordia.

- Orígenes decía: "Dios es aquello que una persona pone por encima de todo lo demás". ¿Cuál puede ser hoy la idolatría más común? 

- Estudiar y comentar el artículo de Jon Sobrino sobre "la Iglesia Samaritana y el principio misericordia" (http://servicioskoinonia.org/relat/192.htm) 

- Se está hablando hace algunos años de que es posible vivir el cristianismo desde un «paradigma pos-religional». Hay bastante literatura al respecto en la red (> google). Algunas personas del grupo pueden buscar información y presentarlo a la comunidad para un debate entre todos.


Para la oración de los fieles

- Para que nuestra comunidad cristiana no excluya ni margine a nadie, sino que viva profundamente la actitud misericordiosa que Jesús propone, roguemos al Señor...

- Por todos lo que no tienen trabajo, que viven desempleados, que han sido excluidos del mundo laboral... para que no se resignen a la pasividad, sino que pongan sus energías al servicio de la transformación de esta sociedad que les excluye...

- Para que no caigamos en la idolatría de adorar el becerro de oro, la idolatría de poner la consecución del dinero y la riqueza por encima de todo otro valor...


Oración comunitaria

Dios Padre y Madre de misericordia, que dejas a las noventa y nueve ovejas y te vas a buscar a la oveja extraviada: danos la gracia de imitarte con entrañas de verdadera misericordia en nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor.

 


Lunes 12 de septiembre de 2016

Guido de Anderlecht (1012)

1Cor 11,17-26.33: No se puede comer la cena del Señor si están divididos

Salmo 39: Proclamen la muerte del Señor, hasta que vuelva

Lc 7,1-10: Ni en Israel he visto tanta fe

El texto de hoy nos mueve a contemplar cómo es nuestra fe a través del ejemplo de un oficial romano. El evangelio de Lucas destaca la eficacia de la Palabra de Jesús y la confianza que el centurión romano deposita en ella, aún siendo pagano. La analogía que hace entre aquella y su voz de mando lo ubica en un lugar comparativamente modesto. El centurión se percibe a sí mismo con una mirada diferente a la de sus amigos. Estos interceden ante Jesús porque “él se lo merece”; el centurión dice en cambio: “Yo no soy digno”. No se trata de falsa humildad. Quizás no quería exponerlo a quedar impuro ante la Ley haciéndolo entrar en casa de un pagano, como entonces solía considerarse. Como quiera que sea, Jesús destaca la certeza de su fe. La confianza del centurión no queda defraudada. El profeta de Nazaret manifiesta su poder salvador a través de su Palabra. ¿Es mi fe fuerte y sólida como la de este pagano? 

 


Martes 13 de septiembre de 2016

Juan Crisóstomo, obispo y doctor (407)

1Cor 12,12-14.27-31a: Ustedes son el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro

Salmo 99: Somos su pueblo y ovejas de su rebaño

Lc 7,11-17: ¡Muchacho, a ti te ordeno, levántate!

El evangelio presenta un milagro maravilloso: Jesús resucita al único hijo de una viuda. Las obras de Jesús son portentosas; el poder de sus palabras, extraordinario; y la compasión, la clave de su misión. Una esperanza latía en el corazón del pueblo que esperaba la salvación. Un anhelo fundado en las Escrituras: Que el Señor suscitaría en su pueblo un profeta semejante a Moisés, encargado de transmitir sus palabras, y que, al final de los tiempos, enviaría nuevamente a Elías. Lucas señala que Jesús es el profeta Elías que tenía que venir. Los discípulos de Emaús lo recordarán después de su muerte como “un profeta poderoso en obras y palabras”. Pero su autoridad y su poder, así como la fuerza de sus palabras, manifiestan que Jesús es más que un profeta. Es Dios visitando a su pueblo. Su acción irrumpe a favor de la vida sin pedir nada a cambio del milagro. Ni siquiera la fe es necesaria. Se debe sólo y absolutamente a la compasión que Jesús experimenta frente al desamparo de una madre viuda. Dios no se olvida de su gente. Dios no abandona a los pobres en su aflicción. La compasión puesta en obras es capaz de engendrar vida. Tiene poder sobre la muerte. ¿Soy compasivo?  

 


Miércoles 14 de septiembre de 2016

La Exaltación de la Santa Cruz (en algunos países)

Num 21,4-9: Los mordidos de serpiente quedarán sanos al mirarla

Salmo 77: No olviden las acciones del Señor

Flp 2,6-11: Despojado de su rango, Dios le levantó sobre todo 

Jn 3,13-17: Tiene que ser elevado el Hijo del hombre

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la exaltación de la cruz. Muchas veces oímos decir o incluso creemos que Dios nos impone distintas cruces y nos pide que las carguemos con resignación. A decir verdad, esto tiene poco o nada que ver con la Buena Noticia de Jesús. El evangelista Juan ve en la crucifixión de Jesús el máximo signo de la salvación que Dios nos ofrece. El acontecimiento vivido por Moisés y el pueblo hebreo en el desierto se presenta como prototipo de la elevación de Jesús. La cruz es el momento culminante de todo el camino recorrido por el Hijo único de Dios, como lo relata el himno de la Carta a los Filipenses y el evangelio. Desde el origen hasta el final, el camino recorrido, íntegramente, se revela como un verdadero don que Dios ofrece al mundo por amor. La gracia que Dios nos entrega en Jesucristo no es una realidad de juicio y condenación, sino de vida y salvación que tiene su inicio en el amor del Padre. Se trata de una realidad absoluta que no requiere reciprocidad alguna de nuestra parte. La llave de acceso a la Vida es la fe en Jesús-Enviado-de-Dios. ¿Cómo vivo las cruces que encuentro en mi vida? 

 


Jueves 15 de septiembre de 2016

Nuestra Señora de los Dolores

Heb 5,7-9: Se ha convertido en autor de salvación eterna 

Salmo 30: Sálvame, Señor, por tu misericordia

Jn 19,25-27: Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena

Asociada a la fiesta de la Exaltación de la Cruz, la Iglesia celebra hoy a María en su advocación de los dolores. El evangelista sitúa, de pie, junto a la cruz de Jesús, a su madre y al discípulo a quien él amaba. Tanto María como el discípulo ocupan un lugar destacado en el Cuarto Evangelio. Su presencia en “la hora” de Jesús y la actitud con la cual viven el momento son ejemplo de entereza, de fidelidad y de profunda humanidad. En el evangelio de Juan, María está presente al inicio y al final de la vida pública de Jesús: En las bodas de Caná, apurando la “hora” de la manifestación de su hijo; en este momento, participando de ella. El discípulo, por su parte, participa en las escenas más significativas de la vida de su Maestro, a partir de la última cena. El silencio de comunión entre los personajes del texto se ve interrumpido por las palabras de Jesús que tienen la pretensión de testamento final. Desde la cruz, Jesús instituye una nueva familia de amigos y discípulos en la cual María ocupa un lugar preponderante. A partir de ese momento, el discípulo acoge la maternidad de María como algo propio del seguimiento que profesa. ¿Me considero parte de la familia de Dios?

 


Viernes 16 de septiembre de 2016

Cornelio y Cipriano, mártires (253 y 258)

1Cor 15,12-20: Si Cristo no ha resucitado, su fe no tiene sentido

Salmo 16: Al despertar me saciaré de tu semblante, Señor

Lc 8,1-3: Algunas mujeres acompañaban a Jesús

Lucas concluye una nueva sección de su evangelio con un sumario acerca de quienes acompañan a Jesús durante su predicación itinerante por Galilea. El evangelista distingue dos grupos de seguidores que son testigos privilegiados de la acción profética y las enseñanzas de Jesús: Por una parte, los doce, y por otra, un nutrido grupo de mujeres que andan con ellos de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad. De algunas mujeres se consigna el nombre pero de otras nada se dice. Al parecer, son señoras de buena posición económica que experimentaron en propia persona los efectos liberadores de la predicación de Jesús. Sanadas de sus dolencias, ponen a disposición del grupo de discípulos parte de sus bienes, y comparten con ellos la vida y la misión. Poco más se dice acerca de ellas: Son testigos oculares de la crucifixión cuando sus discípulos varones lo abandonan; las que preparan los perfumes para ungir el cadáver de Jesús. La más importante es María Magdalena, quien encontrará vacío el sepulcro donde habían colocado el cuerpo de Jesús. El evangelio de hoy nos da a conocer una faceta muy linda de Jesús: Mientras en nuestra Iglesia pululan las actitudes misóginas de sus referentes arrinconando a las mujeres para que ocupen roles y espacios secundarios, la actitud de Jesús nos indica el camino contrario. ¿Qué lugar ocupan las mujeres en tu comunidad? 

 


Sábado 17 de septiembre de 2016

Roberto Belarmino, obispo (1621)

1Cor 15,35-37.42-49: Se siembra lo corruptible, resucita incorruptible

Salmo 55: Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida

Lc 8,4-15: Algunas semillas dieron fruto abundante

La liturgia nos propone hoy la parábola de la semilla que cae en distintos terrenos. Tal vez la conozcamos lo suficiente. Sin embargo, aunque repetida, la escucha atenta de sus palabras nos hace comprender mejor el mensaje de Jesús y prepara nuestro corazón para que su siembra dé fruto abundante en nosotros. El relato nos dice que una semilla es sembrada en nuestros corazones. Jesús la identifica con la Palabra de Dios. Para acoger la Palabra que nos hace discípulos es necesario cultivar cuatro actitudes fundamentales: Si somos conscientes que estamos ante una Palabra portadora de salvación, necesitamos recibirla con actitud de fe. Si tenemos en cuenta que muchas veces las preocupaciones de la vida cotidiana y los problemas nos distraen de lo más importante, es preciso que nos esforcemos por perseverar en las enseñanzas de Jesús; especialmente cuando más apremiados y urgidos nos sintamos. Si sabemos que el entusiasmo es pasajero y se termina pronto cuando sólo buscamos a Dios en la superficie, es ineludible que intentemos crear un espacio propicio para profundizar en la propuesta de Jesús y madurar nuestro seguimiento cristiano. Es imprescindible que dispongamos nuestro corazón a la acción de Dios porque no seremos           defraudados. Dios, que siembra su buena semilla en nosotros, llevará a buen término su obra para que podamos dar fruto en abundancia. ¿Cómo es el terreno de tu corazón? 

 


Domingo 18 de septiembre de 2016

25º Ordinario

José de Cupertino, religioso (166)

Am 8,4-7: Contra los que “compran por dinero al pobre”

Salmo 112: Alaben al Señor que ensalza al pobre

1Tim 2,1-8: Pidan por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven

Lc 16:1-13: No se puede servir a Dios y al dinero

El profeta Amós nos ubica en el contexto de la cuarta visión y su interpretación, que va contra los defraudadores y explotadores. El profeta, en todo su libro, nos presenta cinco visiones sobre el destino del pueblo de Israel (7,1 – 9,10). El mensaje de Amós estaba dirigido principalmente al reino del norte, Israel, pero también menciona a Judá (el reino del sur) y a las naciones vecinas de Israel (sus enemigas): Siria, Filistea, Tiro, Edom, Amón, Moab. La razón del juicio: la codicia de los ricos. Amós grita y denuncia: Escuchen esto los que pisotean al pobre y quieren arruinar a los humildes de la tierra (v. 4). El profeta, al hacer sus juicios y lanzar sus amenazas, da los motivos y hace las denuncias por las cuales serán castigados y corregidos. Denuncias contra las casas ostentosas, fruto de la opresión a los pobres y débiles. Y esto por no cumplir con la justicia en el trabajo y en el comercio. Engañan y roban en las balanzas fraudulentas, en los precios y salarios. También hay juicios contra un culto exterior que quiere encubrir toda esa injusticia con sacrificios, ofrendas y cantos, que así no son gratos a Dios. Al tema del fraude, tan presente en esta cuarta visión, le sigue el juramento divino y el castigo

En el siglo XXI, esta invectiva profética de Amós contra la explotación humana necesitamos ampliarla a la explotación de la naturaleza. Hace casi 3000 años, metidos ya como estaban en plena época de la agricultura y de la explotación de la tierra, y una vez que, a partir del IVº-Vº milenios, tras la invasiones indoeuropeas, ya la divinidad había sido separada de la naturaleza (desacralización de la Pachamama), no podían percibir la perspectiva ecológica. Casi sólo prestaron oídos a la explotación interhumana. También es verdad que entonces no se escuchaba tan fuerte como hoy «el grito de la Tierra», los síntomas de la crisis ecológica, y se pensaba que el grito sólo era de los pobres... Hoy necesitamos ampliar esa queja profética; queremos abarcar en ella no sólo la explotación de los pobres, sino también la explotación de la naturaleza, las selvas mutiladas, los bosques calcinados, los ríos contaminados, las montañas horadadas, los animales acorralados en su hábitat invadido, la Pachamama profanada... No es una ampliación indebida; prolonga simplemente los mismos argumentos de justicia y de utopía del profeta. Hoy Amós se sumaría al reconocimiento del grito de la Tierra, desde su misma conciencia profética.

Pablo exhorta a que se ore por todo el mundo y de manera especial por los encargados de dirigir política y religiosamente al pueblo, porque la intención de Dios es salvar a todo el ser humano, y que estos lleguen al conocimiento pleno de la verdad. Esa verdad se nos fue revelada por su Hijo Jesús, donde Él mismo se presentó como el Camino, la Verdad y la Vida. Es la verdad que nos hará libre. Pablo coloca a Jesús como el único mediador entre Dios y el ser humano: porque hay un solo Dios y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús. Es la universalidad de Cristo en el acontecimiento salvífico de la humanidad, que con su muerte se entregó a sí mismo como rescate por todos.

Esta parábola –no siempre bien interpretada– va dirigida a los fariseos que son amigos del dinero, su verdadero Dios. Representa, como tantas otras, un caso extremo: un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo y que necesita actuar urgentemente para garantizarse el futuro, antes de quedarse sin empleo. Para ello plantea una estrategia. Acusado de derrochar los bienes de su amo (16,1), causa por la que se va a quedar sin trabajo, decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la comisión que le pertenece como administrador. Es sabido que los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión, sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo con frecuencia intereses desorbitados a los acreedores. La actuación de administrador debe entenderse así: el que debía cien barriles de aceite había recibido prestados cincuenta nada más, los otros cincuenta eran la comisión correspondiente a la que el administrador renuncia con tal de granjearse amigos para el futuro. Renunciando a su comisión, el administrador no lesiona en nada los intereses de su amo. De ahí que el amo lo felicite por saber garantizarse el futuro dando el “injusto dinero” a sus acreedores.

El amo alaba la estrategia de aquel “administrador de lo injusto”, calificativo que se da en el evangelio de Lucas al dinero, pues, en cuanto acumulado, procede de injusticia o lleva a ella. 

Para Lucas, todo dinero es injusto. Ahora bien: si uno lo usa –desprendiéndose de él– para "ganarse amigos", hace una buena inversión no en términos bursátiles, ni bancarios, sino en términos humanos cristianos. El injusto dinero, como encarnación de la escala de valores de la sociedad civil, sirve de piedra de toque para ensayar la disponibilidad del discípulo a poner al servicio de los demás lo que de hecho no es suyo, sino que se lo ha apropiado en detrimento de los desposeídos y marginados.

El “injusto dinero” es calificado en la conclusión de la parábola como "lo de nada" y "lo ajeno", en cuanto opuesto a "lo que vale de veras, lo importante, lo vuestro”. Y “lo que vale de veras” no es el don del dinero, sino el del Espíritu de Dios que comunica vida a los suyos (“cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo piden”, cf. Lc 11,13). Eso sí, para recibir el Espíritu (que es comunicación de la vida de Dios que potencia al hombre) se requiere el desprendimiento y la generosidad hacia los demás (11,34-36). 

La parábola termina con esta frase lapidaria: “No pueden servir a Dios y al dinero”. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los desheredados de la tierra. 

El afán de dinero es la frontera que divide el mundo en dos; es la barrera que nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos; el ansia de dinero es el enemigo número uno que imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la mesa de la vida. Por eso el discípulo, para garantizarse el futuro, debe estar dispuesto en el presente a renunciar al dinero que lleva a la injusticia y hace imposible la fraternidad.


El evangelio de hoy está recogido en el capítulo 84 de la serie «Un tal Jesús», «La astucia de un capataz» (https://radialistas.net/article/84-la-astucia-de-un-capataz). Allí puede recogerse tanto el guión, como el audio, como un comentario bíblico teológico.  

Para la revisión de vida

El mensaje de Jesús es claro: “no podemos servir a Dios y al dinero”. ¿De qué lado me coloco yo? ¿Cómo vivo personalmente mi relación con los bienes temporales? ¿Me esclavizan? ¿Trato de contemporizar y servir a los dos?


Para la reunión de grupo

- El neoliberalismo es, confesadamente, un sistema que pone el crecimiento económico (la creación de riqueza) por encima de todo lo demás, como valor supremo, como el dios real. ¿Se puede ser cristiano en un mundo neoliberal? ¿Cómo? ¿A qué precio? ¿Con qué condiciones? 

- En esta situación de pobreza y de exclusión, ¿somos una comunidad que está al servicio del Dios de la Vida, alentándola, acogiéndola, favoreciéndola, agradeciéndola?

- «El afán de dinero divide el mundo en dos, nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos». ¿Podríamos decir que también ha hecho que resulten «clases antagónicas» los seres humanos y la naturaleza? Porque, de hecho, debido a su sistema económico inmisericorde y explotador, la especie humana resulta estar en guerra contra la naturaleza. Comentar.

- Un famoso sociólogo franco-brasileño acaba de afirmar que «ningún papa fue tan lejos como Francisco en la condena del capitalismo» (http://servicioskoinonia.org/boff/articulo.php?num=778), precisamente en la «Laudato Si’». Comentar.


Para la oración de los fieles

- Por los más pobres de la tierra, que viven la desigualdad y la injusticia, y que desde el sufrimiento y el dolor, son capaces de dar a los demás, de ser solidarios.

- Por los gobernantes de la tierra, para que todos sus esfuerzos sean encaminados por el Dios de la vida y no por los principios del dios-dinero.

- Para que nuestra comunidad cristiana encuentre los caminos que llevan a la vida digna de todos, donde nadie es marginado ni excluido.

- Por todos los que sufren en carne propia los efectos del neoliberalismo: pobreza, hambre, desempleo... para que con ellos busquemos formas y medios para transformar este mundo...


Oración comunitaria

Oh Dios que en Jesús has pronunciado una palabra radical sobre la imposibilidad de servirte a ti y servir a la vez al dinero: ayúdanos a ser radicales también y a trabajar por someter la economía a los imperativos de la ética y del amor. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor...

 


Lunes 19 de septiembre de 2016

Jenaro, mártir (305)

Prov 3,27-34: El Señor aborrece al perverso

Salmo 14: El justo habitará en tu monte santo, Señor

Lc 8,16-18: Una lámpara se enciende para que otros tengan luz

Las imágenes del evangelio son bastante conocidas en el mundo bíblico y enfatizan que el mensaje de Jesús “alumbra” a toda la humanidad. La imagen de la lámpara era una metáfora aplicada a los profetas. Lucas utiliza dos oraciones en “pasivo divino” (donde Dios es el sujeto), que especifican que el protagonista es Dios. En la primera oración, Dios es quien manifiesta, revela, descubre y señala ante toda la humanidad, a Jesús, el profeta de la luz. El mensaje de Jesús, no puede ser escondido porque la misión de Dios/Jesús es ser luz para transformar vidas y crear nuevas relaciones. En la segunda oración, Dios es quien puede “dar al que tiene y quitarle al que no tiene”. Esto resulta ininteligible, pero si nos adentramos en la lógica de Lucas, resulta obvio lo que se espera del discípulo de Jesús. Lucas invita a la comunidad a “prestar atención y oír bien”. Lucas esta preocupado no solamente en el “oír” (primera condición del discipulado), sino en el oír bien como exigencia de renuncia y de apertura del auténtico discípulo para formar nuevas relaciones. El oír bien transforma al discípulo en otra luz y en otro cristo. ¿Es tu servicio luz para la comunidad?

 


Martes 20 de septiembre de 2016

Kim Taegon, Pablo Chong y comps. mártires (1846)

Prov 21,1-6.10-13: Diversas sentencias 

Salmo 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Lc 8,19-21: Mi madre y mis hermanos, los que cumplen la Palabra

La exhortación de Lucas en el evangelio de ayer era a un discipulado abierto a formar nuevas relaciones. Hoy Jesús suena bastante anti-familiar. Sus palabras resultan casi blasfemas contra su madre y sus hermanos. A pesar de que Lucas ha suavizado su mensaje y no nos dice que la familia de Jesús vino a “sujetarlo” porque “estaba loco” (Mc 3,21), nos sorprende el rechazo hacia su familia. ¿Por qué esta actitud de Jesús? La razón es simple: Jesús propone una familia alternativa al sistema y al imperio jerarquizado y con roles inalterables. La casa en la antigüedad estaba bien jerarquizada, tenía en la cúspide al Pater familias que gobernaba, vigilaba y controlaba a cada miembro de su casa. En cambio, la casa de Jesús no es jerárquica ni piramidal, sino mas bien de servicio: “donde el que quiera ser el primero que sea el último”. La familia/casa de Jesús no esta sujeta a lazos sanguíneos o de parentesco. Es una familia abierta al plan de Dios. La única condición para ser parte de la casa/familia de Jesús es escuchar la Palabra de Dios y ponerla en practica en la vida diaria. ¡Que alegría saber que en la familia de Jesús todas las personas pueden convertirse en hermanos, hermanas, padres, madres! ¿Es tu casa/comunidad/iglesia jerárquica o abierta a la Palabra de Jesús?  

 


Miércoles 21 de septiembre de 2016

Mateo, apóstol y evangelista

Ef 4,1-7.11-13: Ha constituido a unos apóstoles, a otros evangelistas

Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón

Mt 9,9-13: ¡Sígueme! Él se levantó y le siguió

El llamado de Mateo (que significa “don de Dios”) da a conocer que llamar es iniciativa de Dios, y que llama muchas veces a quienes no queremos. Uno esperaría, que Jesús “fijase su mirada” en los cumplidores de la ley, en los observantes de la tradición. Mateo, “el recaudador de impuestos”, era una persona detestable. Muy a menudo, los recaudadores robaban a sus paisanos y cobraban más de lo debido. Además, estaban al servicio del César que con sus altos impuestos deshumanizaba a la comunidad. Mateo al escuchar a Jesús, “deja todo” y en los evangelios, “dejarlo todo” y seguir a Jesús, es señal del discipulado. Mateo actúa como verdadero discípulo incluso antes de “comer” y convivir con Jesús. En agradecimiento ofrece hospitalidad a Jesús. Lamentablemente, “los puros”, “los cuidadores de la ley” en lugar de alegrarse con el hermano que regresa a la comunidad y celebrar al Dios que incluye, quieren corregir al mismo Jesús/Dios. En su sistema legal, Dios no puede llamar, ni comer, ni celebrar la vida con el que no cumple la Ley. Éstos no han entendido la liturgia de Vida, la que está al servicio del enfermo, del excluido, del que no es digno. Si entendiéramos esto, nuestras liturgias en lugar de excluir, celebrarían al Dios de la Vida que acepta a todos los “Mateos”. ¿He sentido el llamado de Jesús en mi vida? 

 


Jueves 22 de septiembre de 2016

Mauricio y Comps. mártires (302)

Ecl 1,2-11: Nada nuevo hay bajo el sol

Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio

Lc 9,7-9: ¿Quién es éste de quien oigo tales cosas?

Durante su vida, Jesús provocó polémica y conflicto con la clase sacerdotal y política. El evangelio nos informa que Herodes, “deseaba ver a Jesús”, porque oía cosas extraordinarias de él. ¿Para que deseaba verle? Probablemente no para seguirle, sino para matarle como lo hizo con Juan el Bautista. Jesús como profeta de los últimos tiempos correrá la misma suerte de quienes denunciaban la injusticia contra los poderosos. En el evangelio Jesús es aceptado y reconocido como profeta que representa a Dios. La curiosidad de Herodes puede ser entendida si consideramos la posibilidad de eliminarlo por considerarlo rival. Herodes tendrá oportunidad de conocerlo en sus últimos días, pero entonces Jesús ya no provocará en él ninguna reacción. Los que son de Él no pueden conformarse con “mirarle”, deben encarnar su estilo de vida. Él anuncia comunidades alternativas, tiene propuestas diferentes y modelos de vida incluyente. Él actúa en lo cotidiano, revela al Dios que se encarna en nuestra historia. Y tú, ¿Para qué quieres ver a Jesús? ¿Para saciar tu curiosidad o para seguirle?

 


Viernes 23 de septiembre de 2016

Pío de Pietrelcina, religioso (1968)

Ecl 3,1-11: Todas las tareas bajo el sol tienen su momento

Salmo 143: Bendito el Señor, mi Roca 

Lc 9,18-22: Ustedes ¿quién dicen que soy yo?

P El evangelio hoy centra su mensaje en “descubrir” la identidad de Jesús. ¿Para qué? El propósito es hacer el recorrido desde Galilea hasta Jerusalén, donde Jesús será rechazado, crucificado y resucitado. Resulta interesante que ante la confesión que hace Pedro: “Tú eres el Mesías de Dios”, Jesús llama a la comunidad al silencio. Los lectores de Lucas, saben que la confesión de Pedro es correcta, pero incompleta. Jesús no solo es Mesías, también es Señor e Hijo de Dios. Jesús anuncia la primera de cuatro confesiones que hacen referencia a su pasión, muerte y resurrección. Entonces, la confesión de fe en Jesús debe culminar en el “aceptar” el mensaje escandaloso de la cruz. Jesús anteriormente ha reprendido a la comunidad que lo reconoce como Señor, pero no hace el recorrido del discipulado: “¿Por qué me llaman, Señor, Señor, y no hacen lo que yo digo?”. La confesión de fe en Jesús, no se limita a “conocerle” sino a seguirle en la cruz. ¿De qué sirve confesar que Jesús es Mesías si no estamos dispuestos a recorrer el camino del condenado? El verdadero discípulo encarna en sus obras y en su vida diaria el mensaje de Jesús muerto y resucitado. ¿Estás dispuesto a seguirlo hasta el calvario o te conformas con llamarle Señor, Señor? 

 


Sábado 24 de septiembre de 2016

Nuestra Señora de la Merced

Ecl 11,9–12,8: Acuérdate de tu Hacedor durante tu juventud

Salmo 89: Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación

Lc 9,43b-45: El Hijo del hombre va a ser entregado

Ayer, después de la confesión de Pedro: “Tú eres el Mesías de Dios”, Jesús expresa su “propia confesión” y llama a la comunidad a solidarizarse con él y seguirlo hasta su muerte. Hoy Jesús vuelve a confesar su entrega y exige lo mismo de sus amigos. Por desgracia, la comunidad en vez de solidarizarse con Jesús, enmudece y lo ¡dejará morir solo! Los discípulos no quieren entender, ni preguntan al maestro acerca de ese “asunto”. Cuatro veces Jesús anuncia/confiesa que va hacer entregado y su comunidad en lugar de mostrar apoyo, se desentiende. No es fácil escuchar confesiones que demandan solidaridad en momentos de muerte. A menudo nos resulta mas atractivo acompañar al hermano cuando la vida les sonríe, cuando todo está bien. Pero apenas surgen los momentos de crisis, de dudas, de incertidumbre, de enfermedades que no se curan; se abandona al hermano. En vez de ser apoyo y caminar con la persona que confiesa sus miedos nuestra mente se cierra. Con frecuencia no entendemos que en el dolor esta Dios. En vez de abrir nuestros sentidos al Dios que habla también en medio del sufrimiento, nos cerramos porque nos resulta difícil comprender al Dios de la cruz. Preferimos “maravillarnos del Dios poderoso”. ¿Prestas atención a la persona que te confiesa sus dudas o le dejas sola?

 


Domingo 25 de septiembre de 2016

26º Ordinario

Cleofás, discípulo de Jesús (s. I), Carlos de Sezze, religioso (1670)

Am 6,1a.4-7: Ustedes, que llevan una vida disoluta, irán al destierro

Salmo 145: Alaba, alma mía, al Señor

1Tim 6,11-16: Guarda el mandamiento hasta la manifestación del Señor

Lc 16,19-31: Tienen a Moisés y los profetas; escúchenlos

El profeta Amós denuncia las injusticias de los poderosos que vivían en  lujos y en banquetes y no se afligían por el desastre o ruina «de José». Esta es una denominación de las tribus del Norte (Israel). Tal indiferencia denota una vez más la ceguera de los que se sienten seguros, sin tener en cuenta las advertencias que les hacía el profeta. En el camino al exilio, estos notables irán al frente de los deportados. (No fueron los pobres los que fueron deportados, sino las élites de la clase media y alta).

Pablo exhorta a su amigo Timoteo a que permanezca siempre firme en su fe, en busca de la justicia, la piedad, la caridad. Teniendo en cuenta el llamado de atención que hace Pablo en el versículo 10, donde afirma que la raíz de todos los males es el afán de dinero, y algunos, por dejarse llevar por él, se extraviaron de la fe y se atormentaron con muchos sufrimientos, enseguida viene la otra exhortación al discípulo que huya de estas cosas y el llamado a vivir de los valores del Reino. Pablo invita a Timoteo a que conserve el mandato del Señor, a que se mantenga firme en su compromiso y busque siempre la vida eterna a la que ha sido llamado y a la que ha hecho profesión solemne delante de muchos testigos. 

Leemos hoy una parábola del evangelio de Lucas. Se llamaba Lázaro (nombre derivado del hebreo el’azar que significa “Dios ayuda”), aunque en vida no gozó, al parecer, de la ayuda divina. Le tocó en desgracia ser mendigo, como a tantos millones de seres humanos hoy, estar postrado en el portal de la casa de un rico sin nombre, uno de tantos, al que tradicionalmente se le ha calificado de “epulón”, banqueteador.

Lázaro o “Dios ayuda” tenía en realidad pocas aspiraciones: se contentaba con llenarse el estómago con lo que tiraban de la mesa del rico, las migajas de pan en las que los señores se limpiaban las manos a modo de servilletas. Pero ni siquiera esto pudo conseguirlo, pues nadie le hizo entrar a la sala del banquete. Para colmo, unos perros callejeros, animales considerados impuros y en estado semisalvaje, tan comunes en la antigüedad, se le acercaban para lamerle las llagas. Imposible mayor marginación: pobreza e impureza de la mano. Nada dice el evangelio de las creencias religiosas de este hombre, con razones sobradas para dudar seriamente de la reconocida compasión divina para con el pobre y el oprimido. Tal vez ni siquiera tuviese tiempo ni ganas de pararse a pensar en semejantes disquisiciones teológicas. 

Tanto al rico como al pobre les llegó la hora de la muerte, a partir de la cual se cambiarían en el más allá las tornas, como pensaban los fariseos. Aunque, dicho sea de paso, con esto del “más allá”, quienes hacían de la religión baluarte de conservadurismo e inmovilismo han invitado mil veces a la resignación, tildada de “cristiana”, a la paciencia y al mantenimiento de situaciones injustas a los que las sufrían; en el más allá -se decía- Dios dará a cada uno su merecido. Aunque siempre cabe pensar: ¿y por qué no ya desde el más acá?

Para muchos predicadores, satisfechos con la imagen de un Dios que “premia a los buenos y castiga a los malos”, como el dios que profesaban los fariseos, la parábola terminaba en el más allá contemplando el triunfo del pobre y la caída del rico. Apenas se comentaba la última escena, clave importante para comprender su mensaje. De ser así, esta parábola sería una invitación a aceptar cada uno su situación, a resignarse, a cargar con su cruz, a no rebelarse contra la injusticia, a esperar un más allá en el que Dios arregle todos los desarreglos y desmesuras humanas. Entendido así, el mensaje evangélico se hermanaría con un conformismo a ultranza que ayuda a mantener el desorden establecido, la injusticia humana y las clases sociales enfrentadas.

Pero esta parábola no es una promesa para el futuro. Mira a la vida presente y va dirigida a los cinco hermanos del rico, que continuaban –después de la muerte de su hermano y de Lázaro– en la abundancia y el despilfarro. Por eso, el rico, alarmado por lo que espera a sus hermanos si siguen viviendo de espaldas a los pobres, pide a Abrahán que envíe a Lázaro a su casa, a sus hermanos, para que los prevenga, no sea que acaben en el mismo lugar de tormento. Para cambiar la situación en que viven sus hermanos, el rico epulón piensa que hace falta un milagro: que un muerto vaya a verlos. Crudo realismo de quien conoce la dinámica del dinero, que cierra el corazón humano a la evidencia de la palabra profética, al dolor y al sufrimiento del pobre, a la exigencia de justicia, al amor e incluso a la voz de Dios. El dinero deshumaniza. Me remito a la experiencia de cada uno. 

Bien lo sabía el profeta Amós cuando amenazaba a los ricos que se acostaban en lechos de marfil, arrellanados en divanes y se daban a la gran vida entre comilonas, música, vino abundante y perfumes exquisitos, sin dolerse del sufrimiento de los pobres (Am 6,1a.4-7). Aquellos fingían devoción a Dios y veneración hacia la ciudad santa y el templo, creyendo de este modo contentar a Dios y quedar justificados. Pero el verdadero Dios no es amigo de una religión que separa el culto de la vida, el incienso de la práctica del amor al prójimo. Este Dios, según el libro del Deuteronomio, comparte suerte con el pobre, el huérfano, la viuda y el extranjero; con todos aquellos a quienes los poderosos les han arrebatado el derecho a una vida vivida con dignidad. 

La parábola no puede tener más actualidad en este año 2016, año en que las estadísticas dicen que va a producirse un fenómeno estadístico importante: el 1% más rico de la población del mundo va a superar su propio récord patrimonial, que estaba en el 49% de la riqueza del mundo, y va a pasar a ser el 50%; ya se han hecho con la riqueza de medio mundo. El actual sistema mundial privilegia la desigualdad. El mundo actual no es bueno para los muchos Lázaros. 


El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 37 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión del capítulo, y su comentario, puede ser tomado de aquí: https://radialistas.net/article/37-el-grito-de-lazaro  Ahí puede ser escuchado, y de ahí puede tomarse el guión, el audio, y un comentario bíblico-teológico.  

Para reflexionar

-"Yo afirmo que los pobres salvarán al mundo, y que lo salvarán sin querer, lo salvarán a pesar de ellos mismos, que no pedirán nada a cambio de ello, sencillamente porque no sabrían el precio del servicio que han prestado" (Georges Bernanos). 

-El primer mundo se parece, en palabras de Jean Guitton, "a una isla de oro sacudida por todas partes por las olas de la infelicidad de los otros". 

-Una gran cuestión social consiste en saber si la pared de vidrio protegerá eternamente el festín de los animales maravillosos y si los hombres oscuros que miran ávidamente en la noche no irán a cogerlos en su acuario y devorarlos" (M. Proust). 

-Según el último Informe del Banco Mundial, más de mil millones de personas viven por debajo del umbral absoluto de pobreza, es decir, que sólo disponen de un dólar por día. La mayor parte de esos pobres se encuentran en el sur de Asia y en África Negra.

-Existen 385 personas o familias en el mundo que, juntas, poseen una riqueza mayor que las 2.500 millones de personas más pobres del mundo, o sea, que el 45% de la población mundial. -Los niveles de la distribución del conocimiento son cuatro veces más desiguales que los que se dan en la riqueza en el mundo. Peter Marchetti.

-Si no actuamos ya, en los próximos años las desigualdades serán gigantescas y se convertirán en una bomba de relojería que estallará en la cara de nuestros hijos (James Wolfensohn, ex-presidente del Banco Mundial). 

- Según un informe de la OCDE (mayo 2013), el 10% más rico de las sociedades de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) tenían 9,5 veces más ingresos que el 10% más pobre en el 2010 respecto al 2007, cuando los ingresos de los ricos eran 9 veces superiores a los de los pobres. Más: la crisis ha acelerado la brecha entre ricos y pobres en los países que integran esa organización. Las desigualdades aumentaron más entre 2007 y 2010 que en los 12 años precedentes.

La Agenda Latinoamericana de este año 2016 está dedicada precisamente al tema de la desigualdad social y trae muchos otros materiales para la reflexión y el debate.



Para la revisión de vida

¿En nuestra comunidad cristiana hay proyectos que busquen mejorar el nivel de vida de las personas más pobres? ¿Hemos desarrollado una mentalidad crítica que nos permita ver la injusticia y la violencia que se esconden tras la riqueza? ¿Enfrentamos el futuro con un proyecto que busque una sociedad mejor o nos contentamos con vivir plácidamente el presente?


Para la reunión de grupo

- Jesús, en la parábola, no dice que el rico estuviera haciendo positivamente nada respecto al pobre; no dice que lo explotaba, ni que lo maltrataba o despreciaba; simplemente coexistía con el pobre; pero Jesús da por supuesto que al morir es llevado a la condenación. ¿Cómo se explica?

- "Urge traducir la parábola del rico malvado en términos económicos y políticos, en términos de derechos humanos, de relaciones entre el primero, el segundo y el tercer mundo" (Juan Pablo II en la ONU, 2.10.1979; cfr. igualmente Redemptor Hominis 16, del 4.3.1979). Hacer una «lectura internacional actual» de la parábola.


Para la oración de los fieles

- Por ese 15% de la humanidad que acapara los recursos del mundo, frente a la inmensa masa de los desheredados de la tierra: para que mediten atenta y compungidamente la parábola de Jesús, roguemos al Señor...

- Por los Lázaros de este mundo: para que comprendan que Dios no los quiere resignados a su pobreza, sino que quiere su dignidad, su compromiso, su reivindicación...

- Por todos los cristianos: para que comprendamos que nuestro cristianismo tiene mucho que ver con esta situación del mundo...

- Por todos los que pretenden una lectura simplemente interior o espiritualista del evangelio, para que entiendan que Jesús hablaba en lenguaje directo y sin recurso a simples metáforas cuando decía que había venido a dar la buena noticia a los pobres...


Oración comunitaria

Oh Dios Padre-Madre universal, que en la corriente religiosa del judeo-cristianismo nos has dado esta sensibilidad peculiar de encontrar un valor absoluto y espiritual a la Justicia, al Amor, a la opción por la liberación del todo lo que oprime. Ayúdanos a mantenernos siempre agradecidos en el don de esta corriente espiritual, sabiendo a la vez abrirnos a las otras sensibilidades espirituales que Tú mismo has suscitado en la Humanidad a través de las otras grandes religiones hermanas. Nosotros concretamente te lo agradecemos por Jesús de Nazaret, Hijo tuyo y hermano nuestro.

 


Lunes 26 de septiembre de 2016

Cosme y Damián, mártires (303)

Job 1,6-22: El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó

Salmo 16: Inclina el oído y escucha mis palabras

Lc 9,46-50: El más pequeño de ustedes es el mayor

Jesús acaba de confesar que será entregado y violentado por las autoridades romanas y religiosas; por entender que la autoridad/poder no es para oprimir, gobernar o controlar la acción liberadora del Espíritu de Dios, sino para incluir y servir al débil. Irónicamente, los discípulos en vez de alegrarse con la propuesta de Jesús que va contra cultura, cambian su lealtad y fidelidad y quieren seguir rigiéndose con las viejas estructuras de poder donde existen: primeros y últimos, pequeños y grandes, hombres y mujeres, ciudadanos y extranjeros, libres y esclavos. ¡Los discípulos no han crecido ni madurado en su fe! La propuesta del “reino” nace desde abajo, es de los pequeños (“acercó a un niño”), de los que no cuentan, de los que no tienen poder en la comunidad ni status legal o político. Abrazar el margen es la única forma de experimentar el Espíritu que trabaja dentro de la comunidad, ¡pero también fuera de ella! Los valores del reino, no pueden ser encajonados en estructuras de poder, ni en grupos exclusivistas que intentan manipular al Espíritu del Reino con discursos religiosos. La propuesta de Jesús no tiene marca ni “copyright”, está abierta para todos que quieran abrazar el reino desde el servicio desinteresado y la insignificancia. ¿Cómo usa el poder tu comunidad/grupo? ¿Incluye o excluye a la persona? 

 


Martes 27 de septiembre de 2016

Vicente de Paúl, misionero (1660)

Job 3,1-3.11-17.20-23: ¿Por qué dio luz a un desgraciado?

Salmo 87: Llegue hasta ti mi súplica, Señor

Lc 9,51-56: Tomó la decisión de ir a Jerusalén

Jesús comienza “su viaje a Jerusalén”, anunciando su éxodo de liberación definitiva. En el peregrinar hacia Jerusalén, se encontrará con todo tipo de personas que serán invitadas e interpeladas a seguirle. El mensaje de Jesús nunca ha dejado indiferente a nadie, o se acepta o se rechaza. Lucas en este texto recoge la enemistad que existía entre Judíos y Samaritanos. Los primeros se consideraban “fieles guardadores de la ley” y muchos de ellos veían a los segundos como “bastardos” porque se habían contaminado al mezclarse con otras culturas. Jesús no tiene ideas nacionalistas ni exclusivistas. Tampoco es un fanático que impone sus creencias o pide la destrucción de quienes no aceptan su mensaje. Al contrario, reprende a Juan y a Santiago por querer imponer sus creencias por medio de la violencia (rayos y fuegos). La propuesta del evangelio es recorrer caminos, transformar realidades e interpelar a personas a aceptar libremente el mensaje de Jesús. La Palabra de Dios que camina con la comunidad no es garantía que todo mundo la va a aceptar, porque la Palabra de Dios no se impone, se proclama y se vive. El mensaje, al igual que el mensajero de Dios, debe seguir caminando y anunciando la “Buena Nueva” de pueblo en pueblo. La religión y el evangelio no deben ser usados para separar o satanizar a quienes no la aceptan. ¿Cómo aceptas la propuesta de Jesús? ¿Cómo tratas a quienes no aceptan la propuesta de Jesús?  

 


Miércoles 28 de septiembre de 2016

Lorenzo Ruiz y comps. mártires (1637), Wenceslao de Bohemia, mártir (935)

Job 9,1-12.14-16: El hombre no es justo frente a Dios

Salmo 87: Llegue, Señor, hasta ti mi súplica

Lc 9,57-62: Te seguiré adonde vayas

Jesús, de camino a Jerusalén, se encuentra con posibles candidatos para el anuncio del reino. La primera persona se ofrece a seguirlo, “te seguiré adonde vayas”. Jesús no le dice si o no, solo describe lo radical de su propuesta, que implica vivir sin casa y sin su familia biológica. Los otros dos candidatos responden a la invitación, pero ponen requisitos justos. “Déjame primero ir a enterrar a mi padre”. Esto exigía la Ley de Moisés del buen hijo. Jesús propone otra manera de entender la ley; el reino no admite competencia. El último candidato quiere seguir a Jesús, después de despedirse de su familia, como lo hizo Eliseo antes de seguir a Elías. Jesús se muestra intransigente ante tal pedido, por la prioridad que tiene el anuncio del reino. La misión de Jesús es compartida, necesita de personas enamoradas del reino, a las que nada ni nadie se les interponga en la construcción de la comunidad alternativa del camino. Jesús no propone vivir desconectado de la familia o de la comunidad, ni caminar solo. Lo que propone es cambiar la familia biológica por otras nuevas familias que compartan los valores del reino. ¿Estás dispuesto/a a apropiarte los valores del reino para seguir libremente a Jesús? ¿Qué te distrae del seguimiento a Jesús? 

 


Jueves 29 de septiembre de 2016

Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles

Dn 7,9-10.13-14: Multitudes le servían

Salmo 137: Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor

Jn 1,47-51: Verás a los ángeles en la presencia de Dios

El evangelio de Juan pone en evidencia a las personas que se acercan a Jesús, “el Cordero de Dios”, pero siguen atrapadas en la ley y en la espera del rey davídico. Jesús tiene un plan alternativo. Por eso invita a Natanael a dejar estas categorías e insertarse en la nueva visión de Dios. Natanael representa al verdadero Israelita para quien Jesús no tiene buena fama por pertenecer a la “Galilea de los Gentiles”. Natanael trata de poner a Jesús en su sitio: “¿De qué me conoces?”. Jesús desafía su arrogancia recordándole que no es Natanael o Israel quien ha escogido a Jesús/Dios. Es Jesús quién ha “visto” a Natanael y a los de su grupo bajo la higuera. Juan aclara que es Jesús/Dios quien ve, sale al encuentro y forma al nuevo pueblo. La experiencia de Dios, es para gente como Natanael que sigue atrapada “debajo de la higuera”, y también para personas que no necesitan de “higueras” ni reyes davídicos, que se vinculan a la propuesta de Jesús. La manifestación de Dios está abierta para todos los que quieran hacer suya la experiencia de Dios. ¿Qué idea tienes de Dios? ¿Qué te impide ver a Dios en tu vida?

 


Viernes 30 de septiembre de 2016

Jerónimo, sacerdote y doctor (420)

Job 38, 1. 12-21; 40, 3-5: ¿Has mandado a la mañana o has entrado por los hontanares del mar?

Salmo 138: Guíame, Señor, por el camino eterno

Lc 10,13-16: Quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado

Pocas veces pensamos en las emociones de Jesús. En nuestra espiritualidad latinoamericana, Jesús es representado muerto, casi siempre, lleno de sangre, “varón de dolores” y sin emociones. Contrariamente, el Jesús de los evangelios está lleno de emociones: llora, sufre, ama, bendice y a veces maldice. Hoy las ciudades ricas de Tiro y de Sidón, al igual que los poblados de Corozaín, Betsaida y Cafarnaún, son objetos de maldiciones. ¿Por qué tanta negatividad de parte de Jesús? ¡Por haber rechazado abiertamente el mensaje de Jesús, aun cuando habían visto sus milagros! La ciudad puede ser caótica, inhóspita y deshumanizadora para las personas que tratan de vivir de acuerdo a lo que Jesús quiere. Pese a la negatividad que pueda contener una ciudad, como Jesús, tenemos que predicar, anunciar y “realizar milagros” que inviten a la conversión a sus habitantes. Jesús no condena. Son algunas ciudades y sus habitantes las que se separan de la propuesta de Jesús. La bendición o maldición de la ciudad, de los habitantes y de la casa, no depende de Jesús, sino del aceptar o rechazar su mensaje. ¿Si viniera Jesús a tu ciudad que diría de ella?