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mes-2013-04



Lunes, 1 de abril

En la octava de Pascua
Hugo, obispo (a. 1132)

Hch 2,14.22-23: Dios resucitó a este Jesús, y todos nosotros somos testigos
Salmo responsorial 15:Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
Mt 28,8-15: Digan a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán



Una vez constatado que el sepulcro está vacio, las mujeres salieron pronto a anunciar la buena nueva a los discípulos. Ellas, que habían ido a embalsamar el cuerpo de su amigo, sintieron asombro y temor, pero al mismo tiempo, un gran gozo, al constatar que la tumba estaba vacía. Ellas, que lo acompañaron en toda su misión desde Galilea, ahora gozan por la certeza de la resurrección. Esto se corrobora cuando Jesús sale a su encuentro y las invita a la alegría. Durante su vida pública Jesús siempre exhortó a la alegría, este es un elemento indispensable para la misión. – ¿Nosotros, por nuestra parte, somos fuente de alegría para quienes nos rodean y comparten nuestra vida? Y en la actitud de los guardias, que se dejan sobornar, ¿no encontramos un paralelo con lo que sucede actualmente en nuestra sociedad? Vivimos en un mundo donde la mentira y el engaño se han naturalizado, aun dentro de nuestras instituciones religiosas. Recibimos dinero de soborno y no nos importa que esto traicione nuestra fe. Un desafío diario lo constituye el pensar hasta qué punto valoramos más los bienes materiales que los dones espirituales. 
 


Martes, 2 de abril

En la octava de Pascua
Francisco de Paula, ermitaño (a. 1507)


Hch 2,36-41: Conviértanse y bautícense todos en nombre de Jesucristo
Salmo responsorial 32: La misericordia del Señor llena la tierra
Jn 20,11-18: He visto al Señor



El tema central del evangelio de hoy es el encuentro de Jesús vivo, después de su muerte, con María Magdalena. El texto de Juan describe la actitud de María como una búsqueda que nace del amor profundo que siente por su Maestro y amigo. Jesús se deja encontrar por ella y le da a conocer el significado pleno de su glorificación y filiación divina, así como las nuevas relaciones fraternas inauguradas en su persona (20,17). El relato comienza con el llanto de María y su diálogo con los ángeles. La escena central describe el encuentro con Jesús, y termina con el cumplimiento de la misión. Se describe a María con las mismas características con que el apóstol Pablo justifica su apostolado: su encuentro personal con el resucitado y el encargo de anunciarlo a sus hermanos. María recibe este don porque permaneció a la espera del encuentro. María lo llama Rabbuni, Maestro, y se reconoce a sí misma como su discípula dispuesta a recibir una nueva enseñanza acerca de Dios. Magdalena se convierte así en discípula de discípulos y en modelo de discipulado para el cristianismo. – ¿No nos convocará el Señor resucitado a experimentar vivamente su presencia y a anunciarlo gozosamente a los hermanos? 


Miércoles, 3 de abril

En la octava de Pascua
Juan de Britto, misionero (a. 1693)


Hch 3,1-10: Te doy lo que tengo: en nombre de Jesucristo, echa a andar
Salmo responsorial 104: Que se alegren los que buscan al Señor
Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan



En la bella lectura de hoy, el texto de los discípulos de Emaús plantea claves importantes de la pedagogía de Jesús. Enseña que un buen maestro trata a sus discípulos como amigos, los invita al diálogo, los escucha, les habla, les pregunta. Recurriendo a la tradición profética de las Escrituras les recuerda que él es el Mesías. Y en seguida comparte y celebra la cena comunitaria con sus amigos, quienes le reconocen de inmediato. Pero él desaparece, dándoles autonomía para que ellos mismos disciernan sobre el dato revelado y sean testigos de la resurrección. Observamos cinco pasos de su pedagogía: 1. Partir del contexto: Es decir, de la vida de comunidad, de sus problemas, miedos, esperanzas… 2. Ir al texto para iluminar esta realidad: La Palabra de Dios ilumina e interpela nuestra realidad presente. 3. Compartir la cena en comunidad: Con esta cena recordamos que Jesús es el pan de vida que se da como alimento. 4. Discernir la palabra: Implica ponerse en camino del Reino; 5. Anunciar la fe: La esperanza, la vida en abundancia para todos (Jn 10,10). – ¿Es nuestra pedagogía de vida cristiana semejante a la de Jesús? 
 

Jueves, 4 de abril

En la octava de Pascua
Isidoro, obispo y doctor (año 636)


Hch 3,11-26: Mataron al autor de la vida; pero Dios lo resucitó de entre los muertos
Salmo responsorial 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Lc 24,35-48: Estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará al tercer día



La lectura de hoy presenta una nueva aparición de Jesús a sus discípulos, evidenciando nuevos rasgos de su pedagogía. Inicia con un saludo de paz que emana del interior, anticipándose al miedo y a las dudas de los apóstoles. Invita a utilizar los sentidos: vean y toquen, e incluso come delante de ellos. Apela al entendimiento de sus discípulos para que comprendan los acontecimientos como cumplimiento de las Escrituras. Finalmente, les hace partícipes de la redención del mundo y les hace testigos de la Buena Nueva. Su pedagogía: 1. El saludo, es la fuerza vital que te pone en sintonía y compromiso con el otro. 2. El ver con los sentidos, denota que hay otras formas de acceso al conocimiento, además del intelectual. El ver con los sentidos nos invita a valorar la subjetividad, la experiencia corporal individual y colectiva de nuestras comunidades afro, indígenas, de mujeres con experiencias profundas de Dios y de Jesús. 3. Ir al texto para iluminar y discernir la realidad. 4. El ser testigos de la Buena Nueva nos compromete con una ética liberadora, de penitencia y perdón, y de compromiso por luchar por la fraternidad y la justicia en nuestro continente. 
 

Viernes, 5 de abril

En la octava de Pascua
Vicente Ferrer, sacerdote (a. 1419)


Hch 4,1-12: Ningún otro puede salvar
Salmo responsorial 117: La piedra desechada es ahora la piedra angular
Jn 21,1-14: Jesús se acerca, toma el pan y el pescado y se lo da



Estos versículos de hoy retoman simbólicamente la actividad apostólica de la Iglesia como “pescadora de hombres”. Después de haber pescado toda la noche sin provecho, Jesús les pregunta: Muchachos, ¿tienen algo de comer? Y ellos le responden que no. Jesús los invita a echar las redes a la derecha de la barca y entonces consiguen peces en abundancia. Por este gesto de generosidad el discípulo amado reconoce a Jesús. Pero, ¿por qué será que la pesca fue fructífera con la ayuda de Jesús? La misión cristiana que se realiza en unión con Jesús tiene sus frutos, ya que es realizada en sintonía con el amor y la solidaridad. Jesús ofrece el alimento como símbolo de su entrega personal, integrado con el aporte de los discípulos y de sus propias personas. Se verifica así la unión y comunión de la comunidad con Jesús. – El texto nos ofrece una linda invitación a que seamos verdaderos discípulos; a que, guiados por las palabras del Maestro, seamos continuadores de su obra. El evangelista Juan reconoce a Jesús como el Cristo resucitado, que nos acompaña y al mismo tiempo nos espera en la orilla para que participemos en comunión de su cena pascual. 
 

Sábado, 6 de abril

En la octava de Pascua
Bto. Ceferino Agostini, sacerdote y fundador (a. 1896)


Hch 4,13-21: No podemos menos de contar lo que hemos visto y oído
Salmo responsorial 117: Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste
Mc 16,9-15: Vayan por todo el mundo proclamando la Buena Noticia



En el texto de hoy, Marcos hace un resumen de las apariciones de Jesús resucitado y relata las señales de su presencia en la comunidad ¿A quién se aparece Jesús y cuáles son las señales de su presencia? En Marcos 16,9-11 se aparece a María Magdalena, pero los otros discípulos no creen en ella. María, de la que Jesús había expulsado siete demonios, se convierte en testigo de la resurrección y de las apariciones de Jesús a las mujeres. Jesús se aparece a dos discípulos de Emaús y los otros tampoco creen en ellos. Finalmente se aparece a los once y los reprende por no haber creído en los que lo habían visto resucitado: “Felices los que crean sin haber visto” (Jn 20,29). Marcos subraya la resistencia de los discípulos creer. ¿Por qué será? Seguramente para insistir en que la fe en Jesús pasa por la fe en las personas que dan testimonio de él, y porque no hay que desanimarse cuando la falta de fe crece en el corazón. Hasta los once tuvieron dudas. – Jesús nos invita a creer, a ser testigos de su proyecto y a anunciar la Buena Nueva en calidad de discípulos. 
 

Domingo, 7 de abril

2º Domingo de Pascua
Juan Bautista de La Salle, sacerdote y fundador (a. 1719)

Hch 5,12-16: Crecía el número de los creyentes que se adherían al Señor
Salmo Responsorial 117: Den gracias al Señor porque es terna su misericordia
Ap 1,9-13.17-19: Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos
Jn 20,19-31: A los ocho días, llegó Jesús



El libro de los Hechos, el Apocalipsis y el evangelio de Juan se escribieron casi por la misma época. La Iglesia de Jesús, formada por muchas y diferentes comunidades, estaba recogiendo las diversas tradiciones sobre  Jesús histórico y cada comunidad las reelaboraba y contaba de acuerdo a las nuevas situaciones que estaban viviendo. Era tiempos de grandes conflictos con el imperio romano y con los fariseos de Yamnia, el único grupo oficial judío que había sobrevivido a la destrucción del templo el año 70. Las Iglesias estaban descubriendo su propia identidad y Pedro (que por este tiempo ya había sido martirizado en Roma)  ya era reconocido como autoridad dentro y fuera de la Iglesia. Con textos de estos tres libros  la liturgia de hoy nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre el fundamento de nuestra fe.
Así como en nuestras rutas necesitamos señales que nos indiquen las curvas, los puentes, los caminos estrechos, también en el camino de la Iglesia necesitamos esas señales que nos indican si andamos en la buena ruta o no. Las señales son las mismas de siempre: la práctica liberadora de Jesús, su opción por  los/as más necesitados y su trabajo por la vida. Comenzando por la buena sombra de Pedro que curaba a los enfermos, vemos cómo, en medio de conflictos, las primeras comunidades repetían la práctica liberadora de Jesús. También el Apocalipsis nos invita a mirar al Hijo del Hombre, centro de la vida de la Iglesia. 
El evangelio de Juan  nos traslada a un día como hoy, ocho días después de la pascua.  
Jesús entra y se coloca en medio de la comunidad. Sopla sobre ellos/as y les da el Espíritu Santo. Para la Comunidad de Juan, la Pascua de Resurrección y Pentecostés acontecieron el mismo día en que Jesús resucitó. (Para Lucas que tiene otra teología, y que tal vez por razones catequéticas es la única que recogió la Iglesia, hay que esperar 50 días para Pentecostés). Y en esta Pascua-Pentecostés toda la comunidad de discípulos y discípulas recibe la autoridad para perdonar los pecados. Esto corresponde a la tradición que también Mateo ha conservado en su evangelio (Mt 18,18) y que luego la Iglesia,  en su proceso de clericalización fue perdiendo, pero que sí recuperaron las Iglesias Evangélicas.
En la segunda parte de este evangelio nos encontramos con el diálogo de Jesús y Tomás. Ojos que no ven corazón que no siente, dice el refrán. Cuentan que cuando July Gagarin, el astronauta ruso regresó de aquel primer paseo a las estrellas, dijo: “Anduve por el cielo y no he visto a Dios”. Pobre July tan parecido a Tomás, que podría llamarse su mellizo.

Es que fuera de la comunidad no se ve a Jesús, ni en el cielo ni en la tierra. Es en la comunidad donde se percibe la presencia del Señor. Es allí donde se realiza el seguimiento de Jesús. La comunidad no es optativa. Es parte esencial del mensaje cristiano, lo mismo que la opción por los pobres. En las Comunidades Eclesiales de Base tenemos experiencias que se asemejan a las que vivían las primeras comunidades. Evaluamos el camino volviendo siempre a la práctica liberadora de Jesús y sus opciones; experimentamos en la lucha por la vida la fuerza de la Pascua-Pentecostés y  también tenemos la experiencia del perdón en la comunidad. ¿Por qué retacear el perdón cuando la alegría de Dios es perdonar, sanar y salvar?
Cuando Jesús no está en el centro se pierde parte de su mensaje liberador impidiendo la novedad que brota de su Espíritu.
El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 128, que puede ser escuchado aquí (http://www.untaljesus.net/audios/cap128b.mp3)  y cuyo guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600128).  Merece la pena dar un vistazo a este punto de la red (http://www.untaljesus.net) por lo que de recurso pastoral –o para la reflexión personal- significa.  

Para la revisión de vida
Dichosos los que sin ver han creído. ¿Cuáles son los fundamentos de mi fe? ¿Por qué creo? ¿Es mi fe una fe que no se apoya en argumentos racionales?
Paz a vosotros. ¿Tengo paz, paz profunda, shalom?

Para la reunión de grupo
- Si la fe es «creer lo que no se ve», ¿tuvo fe Tomás cuando confesó a Jesús como “Señor mío y Dios mío” sólo después de haberlo visto?
- ¿Qué relación (semejanzas, diferencias...) hay entre la fe humana (creer a alguien) y la fe religiosa (creer a Dios)? 
- Distinción entre «fe» y «creencias»
- ¿Cuáles serían las principales dificultades que la fe, el creer, las creencias... comportan hoy en el ámbito de la nueva «sociedad del conocimiento» que adviene? ¿Es posible que Dios haya puesto su gran ilusión –y la principal prueba para el ser humano- en la «fe», en el «creer lo que no se ve»? ¿Y en que «creamos a los que dicen que Dios les dijo para que nos dijeran»?

Para la oración de los fieles
- Para que nuestras comunidades cristianas se miren en el espejo de aquella primera comunidad surgida a partir de la resurrección de Jesús, roguemos al Señor...
- Por todos los que tienen dificultades para la fe; para que encuentren en la comunidad de los creyentes un testimonio atractivo e iluminador...
- Para que como en el tiempo de la comunidad primitiva sean también hoy muchos los que se adhieran a la fe...
- Para que también hoy nuestra comunidad cristiana ejerza el ministerio de la curación, del alivio de todas las penalidades que afectan a la vida humana...
- Para que los cristianos de hoy aprovechemos también el ministerio del perdón de los pecados, tanto en forma individual como comunitaria...

Oración comunitaria
Dios de misericordia infinita que reanimas la fe de tu pueblo con la celebración anual de las fiestas pascuales: acrecienta en nosotros los dones de tu gracia para que comprendamos mejor que eres verdaderamente Padre y dador de Vida, que nos has encomendado acoger y acrecentar la vida, y que la Vida finalmente triunfará. Por J.N.S.
 

Lunes, 8 de abril

La Anunciación del Señor

Is 7,10-14; 8,10: Miren: la virgen está encinta
Salmo responsorial 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Heb 10,4-10: Está escrito: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad"
Lc 1,26-38 : Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo



Celebramos hoy, desplazada, la fiesta de la Anunciación del Señor. La expresión “llena de gracia”, puesta en boca del ángel Gabriel, es portadora de un mensaje todavía no develado, pero que será grandioso: la Buena Noticia hecha carne e historia de liberación. La expresión “el Señor está contigo” le asegura también de antemano la presencia divina. Este saludo causa sorpresa y turbación en María, quien reflexiona sobre su significado. Ella ejerce su capacidad de discernimiento, del mismo modo que lo hacían en la antigüedad los reyes sabios ¿Cómo percibir en la fe de María un prototipo del seguimiento de Jesús? María es importante como símbolo fundamental de la fe, la fe que se apoya en un Dios que tiene en cuenta su humanidad. En esa fe participamos los creyentes. María se manifiesta como una mujer sorprendida y conmovida por la irrupción de Dios en su vida. Y ante el descubrimiento de la realidad maravillosa de la gracia, del amor con que Dios la ama, la fe de María brota de inmediato, como fruto de su deliberación personal y al mismo tiempo como acogida gozosa de la acción de Dios en ella. – ¿Acogemos nosotros positivamente el designio de Dios, como María? 
 

Martes, 9 de abril

2ª semana de Pascua 
Lorenzo de Irlanda, obispo (a. 1180)


Hch 4,32-37: Todos pensaban y sentían lo mismo
Salmo responsorial 92: El Señor reina, vestido de majestad
Jn 3,7-15: Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo



Jesús entra en diálogo con Nicodemo, un judío maestro de la ley y seguramente del grupo de los fariseos. Su observancia no le impide a Nicodemo sentir vacío e inquietud, y, por tanto, hacerse preguntas en torno a su fe. Probablemente por esto decide hablar con el Maestro. Jesús lo invita a “nacer de nuevo”; ¿será que debe entrar de nuevo al seno materno? Lo que Jesús pide es un cambio interior radical y necesario en la vida de todo creyente. Es un renacer por la misericordia de Dios. Es un renacer espiritual, por tanto integral, es decir, que envuelve todo nuestro ser. Aquí Jesús habla de “vida eterna”, es decir, de Dios mismo presente en la vida, en las relaciones, en los anhelos de paz para el mundo. Dios, en Jesús, ofrece así a todos la vida plena. El ser humano tiene que optar entre la vida y la muerte. Quien de alguna manera es enemigo de la vida, se condena él mismo a morir. – En resumen, el diálogo con Nicodemo nos enseña que no se puede obtener plenitud y vida por la observancia de la Ley, sino por la capacidad de amar.  
 

Miércoles, 10 de abril

Mártires Colombianos de la Comunidad de San Juan de Dios (a. 1936)


Hch 5,17-26: Los hombres encarcelados están en el templo enseñando
Salmo responsorial 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
Jn 3,16-21: Dios mandó a su Hijo para que el mundo se salve por él



En la lectura de hoy, el evangelista Juan presenta la mayor manifestación de amor de Dios por la humanidad: la entrega de su Hijo único para que creamos y tengamos vida eterna, es decir, para que no perezcamos. Esta gran revelación ciertamente incomoda a la mentalidad judía de su tiempo. La manifestación del amor de Dios en Jesús se concretiza en su servicio y entrega a los más pobres, necesitados y excluidos de la sociedad. El dualismo luz y tinieblas, tan característico de este evangelista, denota el conflicto humano entre vida y la muerte. La luz hace referencia a la búsqueda de la verdad, de la plenitud de vida para la humanidad, mientras que las tinieblas apuntan al engaño, al odio, a la muerte, es decir al anti-reino. Así pues, al ser Jesús fuente de vida definitiva, y su amor un don de vida, Dios vence a la muerte y por medio de su Hijo nos invita a que alcancemos la plenitud de esta vida en comunidad. – Solamente con personas dispuestas a amar hasta la muerte podemos construir una sociedad en que la vida sea la clave de acción para gestar un mundo más justo y más humano. 
 

Jueves, 11 de abril

Estanislao, obispo y mártir (a. 1079)


Hch 5,27-33: Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo
Salmo responsorial 33: Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
Jn 3,31-36 : El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano



En Jesús, Dios interviene en la historia humana proponiendo un cambio en la relación con él. Hasta entonces, ésta se había realizado a través de mediadores, enviados con misión divina, pero sin experiencia directa de Dios. Con Jesús comienza la Alianza Nueva, caracterizada por el contacto inmediato y mutuo de Dios con el hombre. Ha terminado el régimen contractual de la Ley que impide ver y escuchar al Hijo de Dios, para dar paso a la relación recíproca del amor. En Jesús, el Hijo, se hace presente Dios como Padre, que ha puesto en él toda su riqueza, toda su confianza y su misma gloria. Aceptar el testimonio de Dios en Jesús hace innecesaria cualquier clase de mediación, en especial la de las instituciones legalistas de su tiempo que se oponen al Mesías y al mandamiento del Amor. – Pensemos entonces cómo hacer efectiva la práctica del amor en un mundo donde crece la indiferencia, el vacío existencial, el individualismo, la devaluación del ser por culpa del tener, que se manifiesta en el afán de poder pasando incluso por encima de nuestros semejantes. ¿Somos testimonio del amor de Dios en medio de la familia, de la comunidad y de la sociedad? 
 

Viernes, 12 de abril

Julio I, papa (a. 352) 
José Moscati, médico (a. 1927)


Hch 5,34-42: Aun perseguidos, no dejaban de anunciar el Evangelio de Jesús
Salmo responsorial 26: Una cosa pido al Señor: habitar en su casa
Jn 6,1-15: Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron



Los pobres van tras Jesús porque habían visto la curación de enfermos. Van buscando salud y siguen a Jesús. En la montaña, Jesús se sienta con sus discípulos. Sabiendo que se aproxima la Pascua Judía, y viendo aquella multitud de pobres que se aproxima, le pregunta a Felipe por pan para que sacien el hambre. Para Jesús el hambre tiene que ver con las enfermedades. Los pobres buscan salud y Jesús busca pan para que coman. Andrés encuentra la solución. Hay una posibilidad, compartiendo lo poco que se tiene. Un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Desde lo pequeño y desde lo poco se sacia el hambre de multitudes. El muchacho que comparte lo que tiene es ejemplo de lo que Jesús muestra a sus seguidores. El número de cinco mil personas recostadas sobre la hierba para comer recuerda la antigua organización de las doce tribus; lo mismo la repartición de panes y peces. Recoger los pedazos que sobran recuerda la práctica tribal de no perder ni desperdiciar alimentos. – El hambre y la enfermedad son superadas por la unidad y la solidaridad de quienes comen juntos de la misma fuente amorosa y generosa. 
 

Sábado, 13 de abril

Martín I, papa y mártir (a. 655)


Hch 6,1-7: Eligieron a siete hombres llenos de espíritu
Salmo responsorial 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros
Jn 6,16-21 : Vieron a Jesús caminando sobre el lago



Al atardecer, y en medio de una tormenta, los discípulos se dirigieron en barco hacia Cafarnaún. Se hizo de noche y todavía Jesús no los había alcanzado. Un rato después, ven a Jesús caminando sobre el agua y se asustaron. Entonces Juan trata la escena como una epifanía divina centrada en la fórmula de revelación “Yo Soy”. Esta referencia pertenecía probablemente ya a la tradición, puesto que es utilizada también en los evangelios sinópticos. En seguida Jesús les dice que “no teman”. De este modo se produce un cambio en el estado de ánimo de los discípulos, pasando del miedo a la confianza. – ¿Cuántas veces no hemos experimentado situaciones de miedo e inseguridad? ¿Cómo salimos de ese estado de pánico ante las tormentas que vivimos en situaciones diversas de nuestra vida? En tiempos de calamidades como terremotos, inundaciones, pérdida de nuestros bienes materiales, muerte… se hace necesario sentir la presencia abrazadora de Dios, pues justamente en estos momentos la gracia y el amor del Padre nos ayudan a vencer nuestros miedos y a cultivar la esperanza. De este modo podremos tocar tierra, replantear nuestro rumbo, nuestras utopías y sueños por una vida mejor. 

 

Domingo, 14 de abril

3er. Domingo de Pascua
Ludivina, paciente (a. 1433)

Hch 5,27b-32.40b-41:Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo
Salmo Responsorial 29: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado 
Ap 5,11-14: Digno es el Cordero degollado de recibir el poder y la alabanza
Jn 21,1-19:Jesús se acercó, tomó el pan y el pescado y se lo dio



En el pasaje de Hechos, los apóstoles son llamados a rendir indagatoria ante el Sanedrín, o Junta Suprema de los judíos. Conviene reflexionar sobre lo que implica concretamente la fe en la resurrección de Jesús; esto es, el testimonio de que él continúa vivo y actuando no ya físicamente, sino a través de la comunidad que ha asumido con el coraje y la valentía de su Maestro el proyecto del Reino. La Resurrección carece de pruebas históricas, y el creyente no las necesita. La prueba más segura y contundente nos la da, precisamente, la comunidad misma de creyentes que se fue formando alrededor de la fe en la Resurrección y que da testimonio de ella a través de una experiencia vital que ha evolucionado desde una total ignorancia e incapacidad para comprender a Jesús, hasta un cambio tan radical que ya nadie teme dar testimonio de que Jesús está vivo y que su proyecto sigue adelante. Con una valentía increíble, aquellos que habían huido abandonando al Maestro en su prendimiento, recalcan ahora que seguirán predicando porque “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Esta situación se repetirá innumerables veces en la historia de la Iglesia, cuando la autenticidad del mensaje entre en conflicto con los intereses que se le oponen.
En el evangelio Jesús se presenta a los apóstoles junto al lago Tiberíades, en medio de la vida ordinaria a la que ellos estaban acostumbrados. Habían dejado de ser los pescadores de hombres a que los había llamado Jesús, y tras el supuesto fracaso del Maestro habían vuelto a su oficio de siempre. Allí se les presenta Jesús y aprovecha lo que les es familiar. Y allí Dios les manifiesta su poder y su gloria, a través del símbolo de la pesca y de la comida.
El Resucitado los invita a tirar la red, que recogerá una pesca milagrosa; una red que es símbolo de la Iglesia y de la pesca multitudinaria que harían los seguidores de Jesús después de este encuentro, cuando vuelvan a tomar el rumbo que habían perdido. 
El discípulo a quien el Señor más amaba le reconoce en el milagro de la abundancia de peces, y Pedro se siente nada delante de aquel que le encomendó una tarea especifica que dejó de cumplir.
El capítulo 21 del cuarto evangelio fue agregado posteriormente. Es claro que Jn 20,30-31 era la conclusión original. Y es interesante que el capítulo 21 esté centrado en la figura de Pedro. En todo el evangelio los grandes protagonistas habían sido “el discípulo amado”, los discípulos en general y especialmente las discípulas, y entre ellas la madre de Jesús y María Magdalena. La figura de Pedro tiene relieve secundario; más aun, aparece siempre contrapuesta y subordinada a la del “discípulo amado”. Para Juan lo más importante es ser discípulo/discípula. Ahora, en el capítulo 21, se afirma a Pedro como pastor a partir de la inquietante pregunta triple de Jesús resucitado: “Simón, ¿me amas?… Apacienta mis ovejas”. Pedro es reconocido como pastor porque ahora cumple la condición de buen discípulo. Durante la Pasión negó tres veces ser discípulo de Jesús. Ahora el Señor le pide una triple confesión de su sincero amor como discípulo.
Antes que jerárquica, la Iglesia es una comunidad de discípulos. En la tradición de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) es una iglesia fundada y dirigida por los 12 apóstoles, llamados también comúnmente los 12 discípulos. El capítulo 21 de Juan expresa la armonización de la dos tradiciones: Pedro es reconocido como pastor, pero bajo la condición de que acepte su definición fundamental como discípulo. Una vez reconocido como pastor, Jesús le anuncia la clase de muerte con la que glorificaría a Dios: su crucifixión en Roma. Después el Señor le reiterará su consigna favorita: “sígueme”, es decir, lo urge formalmente a ser su discípulo.

El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 129, que puede ser escuchado aquí (http://www.untaljesus.net/audios/cap129b.mp3)  y cuyo guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600129). 
La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 31, que se titula «¿Dios hace milagros?», que puede ser útil para suscitar un diálogo-debate sobre el tema. Su guión y su audio puede recogerse en http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=130031 Hay varios otros varios guiones con temas relacionados, que se prestan a un debate-catequesis.  

Para la revisión de vida
Obedecer a Dios antes que a los humanos... Quizá yo no esté en situación de conflicto con la autoridad, pero puede haber muchas pequeñas o grandes cosas en mi vida en las que obedezco más a leyes, preceptos, presiones, costumbres, influjos... humanos, que a lo que siento que Dios me pide. Debo examinarlo. 
La lectura del apocalipsis habla de la alabanza cósmica, de todas las creaturas, hacia el Dios creador, por medio del Cordero... ¿Vivo mi fe en sintonía de amor y armonía con todas las fuerzas de la creación?

Para la reunión de grupo
- El conflicto que vivió frente a las autoridades judías la primera comunidad cristiana es muy elocuente y merece un análisis: ¿por qué eran perseguidos?, ¿por simple "odio religioso"?, ¿por la misma causa por la que Jesús fue ejecutado?, ¿por la misma opción de Jesús por los pobres que ella prolongaba?...
- Después de la ejecución de Jesús, ¿por qué la predicación de su resurrección resultaba subversiva? 
- Si hoy volviera Jesús y predicara lo que predicó, ¿encontraría la aprobación o el rechazo por parte del sistema socio-económico-político dominante en nuestra sociedad? 
- Y hoy día: ¿los cristianos son perseguidos o apoyados por los poderosos?

Para la oración de los fieles
- Por los cristianos que son perseguidos por causa de su fe, para que permanezcan fieles a ella a pesar de las dificultades, roguemos al Señor... 
- Por los cristianos que son perseguidos por las consecuencias de su fe, a saber: su compromiso con la justicia, su opción por los pobres, su denuncia valiente de los pecados sociales...; para que se mantengan firmes en esa opción de obedecer a Dios antes que a los humanos... 
- Por los cristianos que son bien mirados y alabados por los que tienen poder en este mundo; para que comparen su situación con la de Jesús y obren en consecuencia... 
- Por nuestras asambleas eucarísticas dominicales, para que sean siempre un encuentro privilegiado con Jesús resucitado... 
- Para que vivamos en nuestra vida la armonía con toda la creación, haciéndonos portadores de la alabanza divina que todas las criaturas proclaman...

Oración comunitaria
Reunidos en la celebración eucarística dominical te pedimos, Señor, que, por la fe, sintamos siempre en medio de la comunidad la presencia de Jesús resucitado, que parte para nosotros el pan y el vino y nos explica las Escrituras para fortalecer nuestras vidas y renovar nuestra alegría. Por J.N.S.
 

Lunes, 15 de abril

3ª semana de Pascua
Ezequiel, profeta (año 598 aC)
Damián de Molokai, misionero leproso voluntario (a. 1889)

Hch 6,8-15:Esteban, lleno de gracia, hablaba con sabiduría
Salmo responsorial 118: Dichoso el que camina en la voluntad del Señor
Jn 6,22-29: Trabajen por el alimento que perdura para la vida eterna



En este relato Jesús explica por última vez el significado del reparto de los panes. Jesús apela nuevamente al entendimiento de los apóstoles, quienes hasta el momento lo ven solamente como aquel que les puede saciar el hambre física. El punto central está en su afirmación sobre el don de sí mismo, repetida de diversas maneras. El v. 27 explica el sentido profundo del significado de los signos. Él no ha venido a dar cosas, sino a darse a sí mismo y por completo a la humanidad. Se trata de una comida y una bebida que no pueden comprarse con dinero. Por tanto el pan no era más que un gesto simbólico de su propia entrega. Ésta debe ser la exigencia para el discipulo, considerarse a sí mismo “pan” que hay que repartir como si fuese él mismo quien se reparte. Debe renunciar a pensar sólo en sí mismo, pues sólo quien no tema perderse en el servicio a los demás encontrará su vida. Ésta se recibe en la medida en que se entrega. – ¿Cómo hacer en nuestra vida cotidiana para que nuestra vida sea alimento disponible para los demás? Partir y repartir el pan de la vida es un imperativo cristiano. 
 

Martes, 16 de abril

Benito José Labre, mendigo (a. 1783)


Hch 7,51-59: Señor Jesús, recibe mi espíritu
Salmo responsorial 30: A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
Jn 6,30-35: Mi Padre es quien da el verdadero pan del cielo



Yo soy el pan de vida. ¿Cómo entender esta afirmación? ¿Qué significa ser pan de vida para los cristianos del siglo XXI? En la lectura de hoy, la multitud pretende poner a prueba las obras y señales realizadas por Jesús, denotando la falta de comprensión sobre la misión realizada por Jesús hasta el momento. Las señales y obras son un medio de comunicación personal entre lo divino y lo humano. Las señales de Jesús explican lo que él mismo es: como palabras que explican la Palabra. El pan que se da es una palabra que significa amor, es por lo tanto un gesto de comunión. Jesús enseña que hay que entender a Dios por medio de las relaciones interpersonales, de la Palabra, del Espíritu que se comunica. Y esta experiencia no se remite sólo a la razón, sino al ser en su totalidad, como sujeto integral y personal. – Ser pan de vida hoy, significa saciar nuestra hambre de Dios con el pan de la Palabra, el pan del testimonio y el pan de la misión; significa aceptar la comunicación divina para crear nuevas relaciones comprometidas con la vida, con el amor, con la entrega, con el servicio a los demás.  
 

Miércoles, 17 de abril

Beata María de la Encarnación, madre de familia (a. 1618)


Hch 8,1b-8: Al ir de un lugar para otro, iban difundiendo el Evangelio
Salmo responsorial 65: Aclama al Señor, tierra entera
Jn 6,35-40 : Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna



Estos versículos dan respuesta al pedido de la gente, “Señor, danos siempre de ese pan” (Jn 6,34), porque siguen sin comprender que el pan que Jesús ofrece no es un pan material. El pan del cielo es lo mismo que creer en Jesús como revelación del Padre. La gente continúa sin creer en él: “ustedes me han visto y sin embargo no creen”; todavía hay falta de fe en la comunidad. Jesús insiste en que él sólo hace la voluntad del Padre refiriéndose a la resurrección, a la vida eterna, que no es más que el símbolo del triunfo de la vida sobre la muerte. En resumen, en este pasaje el evangelista Juan utiliza las narraciones anteriores poniéndolas al servicio de la auto-revelación de Jesús como el verdadero pan que ha bajado del cielo. Entiende la metáfora del pan como la alimentación prodigiosa, como signo cuya realidad y significado profundo sólo se descubrirá mediante la fe en Jesús. – ¿Cómo manifestamos en nuestra vida cotidiana la fe que tenemos en Jesús? ¿Qué sentido tiene en nuestra vida la afirmación de que con Jesús somos resucitados? ¿Cómo decirle al mundo hoy: el que vive al estilo de Jesús no pasará hambre? 
 

Jueves, 18 de abril

Francisco Solano, misionero (a. 1610)


Hch 8,26-40:Siguió su viaje lleno de alegría
Salmo responsorial 65: Aclama al Señor, tierra entera
Jn 6,44-51: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo



En este momento, quienes participan del diálogo con Jesús son los líderes judíos. La conversación se torna cada vez más tensa ¿Cómo puede decir un campesino de Nazaret, para más señas el hijo de José y de María, que ha bajado del cielo? Pese a las murmuraciones de las autoridades judías, el evangelista insiste en que quien aprende y escucha al Padre llegará a Jesús. Es una invitación para que estos líderes judíos, que se dicen versados en las escrituras y el conocimiento de Dios, acepten las palabras de Jesús. En el v. 49 la referencia a los padres del desierto recuerda la Pascua judía; de este modo Juan recurre a la tradición para enseñarles que el sentido de la cena pascual no es recordar el maná caído del cielo, sino aceptar a Jesús como el nuevo Pan de Vida y, sobre todo, seguir sus enseñanzas, hacerse discípulo cumpliendo el mandamiento del amor. La vida eterna no es consecuencia del creer en Jesús, como en la primera parte del discurso del pan de vida, sino del comer su carne. El protagonista ya no es el Padre, sino Jesús como pan de vida y fuente de salvación. 
 

Viernes, 19 de abril

Inés de Montepulciano, religiosa (a. 1317)


Hch 9,1-20: Pablo es un instrumento elegido por mí para el evangelio
Salmo responsorial 116: Vayan por el mundo entero y anuncien el Evangelio.
Juan 6,52-58: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida



Estamos llegando casi al final del discurso del Pan de Vida. En estos versículos encontramos la parte más polémica. Los judíos no quieren salir de sí mismos y comienzan a cuestionar las afirmaciones de Jesús. Las expresiones Carne y Sangre simbolizan la entrega total de la propia vida. Se acerca la época de la pascua judía y por eso discuten ¿Cómo puede éste dar a comer su carne, siendo que se aproximan los días en los que se come la carne del cordero en la noche de Pascua? No entienden, porque lo interpretan todo al pie de la letra. Jesús insiste en que la verdadera comida y la verdadera bebida es su carne y su sangre. Comer la carne significa aceptar a Jesús como el nuevo cordero Pascual, cuya sangre nos libera de la esclavitud. Lo que trae vida es comer ese nuevo pan que es Jesús, su carne y sangre. “Quien me come vivirá por mi”, esta frase evoca la mística eucarística, nuestra comunión con el Padre. – Este discurso del Pan de Vida presenta el panorama catequético de las primeras comunidades cristianas, donde el diálogo, las preguntas y las respuestas son fundamentales para una práctica pastoral encarnada y liberadora. 
 

Sábado, 20 de abril

Telmo, predicador (a. 1240)


Hch 9,31-42: La Iglesia se iba construyendo y multiplicando
Salmo responsorial 115: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?
Jn 6,60-69: ¿A quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna


El evangelio de hoy describe la protesta de un numeroso grupo de discípulos contra las exigencias y las respuestas de Jesús. Muchos prefieren abandonarlo. Enseguida expone Jesús la cuestión a los Doce, que lo reconocen por Mesías por boca de Simón Pedro. El grupo, sin embargo, no es compacto, y Jesús lo sabe.Las exigencias que Jesús propone provocan resistencia entre los discípulos, puesto que las consideran excesivas ¿Por qué el discurso de Jesús trae consigo tal resistencia? Uno de los motivos puede encontrarse en los sentimientos de debilidad y fracaso, por esto se niegan a seguirlo en el amor hasta la muerte. El evangelista explica que la muerte de Jesús es condición para la vida y que su humanidad contiene la fuerza del Espíritu. A pesar de su explicación, algunos lo abandonan. Los Doce le aceptan como Mesías, aun cuando hay entre ellos quien se preparará para traicionarlo. El Espíritu y la Vida son exigencias para el Reino de Dios; no se trata solamente de participar de la eucaristía cristiana, sino de un compromiso eficaz con la causa del Reino de Dios, vivido y predicado por Jesús. – ¿También nosotros, con nuestras actitudes, abandonamos a Jesús? 
 

Domingo, 21 de abril

4º Domingo de Pascua
Anselmo, obispo y doctor (a. 1109)

Hch 13,14.43-52: Sepan que nos dedicamos a los gentiles
Salmo Responsorial 99: Somos su pueblo, la gente de su rebaño
Ap 7,9.14b-17:El Cordero será su pastor
Jn 10,27-30: Yo doy la vida eterna a mis ovejas



La primera lectura nos presenta hoy a Pablo y Bernabé en todo su apogeo evangelizador, donde se puede comprobar el proceso que va recorriendo la expansión del Evangelio. Por una parte, el espacio físico desde donde se proclama la Buena Nueva es la misma sinagoga judía; el medio es, naturalmente, la misma Escritura antigua, desde donde se proclaman las promesas y se confirman con el anuncio de la muerte y resurrección de Jesús como cumplimiento de ellas. Esto quiere decir que los destinatarios originales son los israelitas; así lo formula Pablo y lo corroboran los demás apóstoles. Hay, ciertamente, acogida del nuevo mensaje por parte de muchos, pero también hay rechazos hasta violentos a la predicación de Pablo y, antes de él, a las Pedro y los demás. El rechazo oficial no se queda sólo en no aceptar el mensaje; incluye también la expulsión de la sinagoga y las amenazas a quienes siendo judíos se hayan convertido al nuevo camino y pretendan asistir por cualquier circunstancia a la sinagoga.
Todo esto nos sirve para hacernos una idea de las dificultades que tuvo que afrontar el anuncio del Evangelio en sus orígenes, y la forma como Pablo, llamado con tanta razón “el apóstol de los gentiles”, va abriendo paso para que el evangelio de Jesús sea anunciado y conocido por todo el mundo, sin importar fronteras, razas ni clases sociales.
Ese es otro de los efectos de la resurrección de Jesús: el conocimiento, por parte de todos los seres humanos, de la Buena Noticia del amor de Dios, que en Jesús ha rescatado a toda la humanidad y la ha puesto bajo el amparo y la guía de un solo Padre de todos, el Padre de Jesús. 
En consonancia con ello, la visión apocalíptica que Juan nos describe en la segunda lectura no se limita a un simple sueño nacionalista judío. Ella tiene la intencionalidad de hacer conocer la nueva idea de Dios que Jesús nos revela en el Nuevo Testamento: su Padre es el Dios Padre de todos los hombres y mujeres, sin excepción alguna. Todos son recibidos en la nueva realidad instaurada por el Cordero, ya que en él han sido superadas todas las fronteras que los humanos fueron construyendo para vivir separados y divididos. Ya no habrá división ni rechazo, porque en Jesucristo todos hemos sido recibidos como hermanos. El Cordero inmolado será el pastor que conducirá hacia fuentes de aguas vivas a todos los elegidos -venidos de todas las naciones-, porque asimilaron el proyecto del Padre; y allí será donde Dios enjugará sus lágrimas (Ap 7, 17). 
Cristo asume las dos funciones: de víctima que se inmola y de Pastor. En forma congruente, el evangelio nos propone el relato de Juan en el que Jesús se presenta como el pastor que cuida a sus ovejas. El ha anunciado su misión como el pastor que no sólo cuida las ovejas de su aprisco, sino también las de otros rediles, los no-judíos (cf Jn 10,16). Jesús es un Pastor universal, que llama incluso a los que no pertenecen al judaísmo para que vengan a formar parte del rebaño escatológico, el de los que asumen como él la esperanza del reino de Dios.
La figura más tierna que Jesús adopta como pastor es la del que busca a la oveja descarriada, a la perdida, y cuando la encuentra se alegra, la recoge y la trae de vuelta al aprisco (cf Lc 15,3-7). Por eso su gozo y su alegría radican en que los hombres y mujeres de buena voluntad acojan y asuman su proyecto de vida eterna. 
Jesús se diferencia en forma diametral de los pastores mercenarios, que cuando ven el peligro simplemente huyen, abandonando el redil y dejando a las ovejas a merced de su propia suerte. 
El evangelio nos refuerza también ese efecto tan importante de la resurrección de Jesús que es la paternidad universal de Dios. Los que han oído a Jesús y lo han visto actuar, son los primeros llamados a pertenecer al reino que él proclama, y al mismo tiempo están en el deber moral de anunciarlo a otros. Esos son los que, dice Jesús, “el padre me ha dado”; los que han entendido su propuesta y la siguen. En tal seguimiento no hay equivocación ni extravío, porque justamente la palabra de Jesús -quien es la Palabra misma del Padre- es la vía segura por donde el hombre puede alcanzar su máxima plenitud. 
Cristo hace un llamado a todos, como supremo Pastor, para que comprendan que lo que él propone en esencia es una realidad de unidad y de hermandad que no es posible de destruir, ya que con la fuerza del Espíritu podemos todos los bautizados trasparentar a Jesús resucitado y ser en el mundo instrumentos de paz y de unidad. Habrá así, finalmente, “un solo rebaño, un solo pastor” (Jn 10,16).
La homilía de este domingo podría orientarse por alguna de estas opciones:
a) Los pastores en la Iglesia. En ésta siempre ha habido un rol de dirigencia y/o de organización; todos los que ejercen algún “ministerio” (servicio) son de alguna manera “pastores” de los demás. Esa labor “pastoral”, lógicamente, ha de tomar ejemplo de las características del “buen pastor” Jesús: que no se sirve de las ovejas, sino que da la vida por ellas. Bastará glosar todas estas características. 
Este tema puede prolongarse –si es oportuno para el auditorio- en el tema de los ministerios en la Iglesia: su estado actual, la posibilidad de cambiar, la necesidad de encontrar nuevas formas, la crisis de algunas formas actuales, etc. 
b) Las vocaciones al ministerio pastoral. Se ha escogido este domingo en muchos países para la celebración de la “Jornada mundial de oración por las vocaciones”, lo cual es muy bueno, con tal de que no se dé la impresión de que “las vocaciones” son sólo las sacerdotales o a la vida religiosa, y se aclare que «todos tenemos vocación», y que «todas las vocaciones son importantes», también la laical (y mucho), y que «para cada uno, la mejor vocación es la suya». Lo pastoral, por lo demás, no debe ser identificado como sacerdotal: todos estamos llamados a ser “pastores” de otros. 
c) Jesús, “el” buen pastor y el pastor universal. De hecho, en el evangelio de Juan el tema no es la bondad del pastor Jesús, sino su veracidad frente a otros “pastores” o mediadores divinos, que serían falsos... Algo así como la “unicidad” de Jesús como salvador. ¿Jesús es el “pastor único de nuestras almas”? ¿”No hay otro nombre” en el que podamos ser salvos? (Hch 4,12). Es el tema del pluralismo religioso, y la relectura del cristianismo entero que esa nueva visión teológica exige. No es un tema para cualquier auditorio, pero sí es un tema que debería estar presente en la cabeza de todo el que hable al pueblo sobre el buen Pastor Jesús, aunque no vaya a tocar el tema explícitamente. La simplicidad y la sencillez no justifican el decir muchas cosas que no son tan ciertas, que ya no debemos seguir diciendo. Donde se pueda, será bueno abrir la visión de nuestros hermanos y hermanas, respecto a la presencia y la acción salvadora de Dios, más allá de una interpretación estrecha del “un solo rebaño y un solo pastor”. 

El evangelio de hoy está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, en el capítulo 86, que puede ser escuchado aquí (http://www.untaljesus.net/audios/cap86b.mp3)  y cuyo guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1400086). 
La serie «Otro Dios es posible», de los mismos autores, tiene un capítulo, el 95, que se titula «¿Cuál religión fundó Jesús?», que puede ser útil para suscitar un diálogo-debate sobre el tema. Su guión y su audio puede recogerse en http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=190095 Hay varios otros varios guiones con temas relacionados, que se prestan a un debate-catequesis.  

Para la revisión de vida
A casi todos Dios nos ha concedido una parcela de vida de la que debemos cuidar. ¿Soy “buen pastor” de las personas que tengo a mi cargo o bajo mi dependencia (en la familia, en el trabajo o desempleo, en mis relaciones sociales...)?

Para la reunión de grupo
- ¿Cómo vemos la organización ministerial de la Iglesia en la actualidad? ¿Qué problemas tiene? ¿Qué “nuevos” ministerios necesitaríamos en nuestra comunidad, en el ambiente donde vivimos? 
- El “pueblo” de Dios no es una etnia; por eso el mensaje cristiano se abrió a otros pueblos, los “gentiles”, más allá del pueblo judío. Pregunta fronteriza: ¿el “Pueblo de Dios”, está vinculado a una Iglesia?, ¿o es más grande que nuestra Iglesia o que cualquier Iglesia? ¿Qué es, quién es, quiénes forman verdaderamente el “Pueblo de Dios”? Matizar bien, o distinguir sentidos que puede darse a la expresión.

Para la oración de los fieles
- Para que la comunidad cristiana mundial se abra hoy a los nuevos "gentiles", los hombres y mujeres de tantas otras religiones que también buscan a Dios; para que afrontemos decididamente el tema y la práctica del diálogo interreligioso, roguemos al Señor...
- Por todos los que ejercen en las comunidades cristianas un ministerio “pastoral”, de atención a los demás; para que lo hagan como ejercicio del amor que sirve y se entrega, y nunca como un ejercicio de poder o dominio... 
- Para que la comunidad cristiana revise y adecúe los ministerios eclesiales a la situación del mundo actual, así como la comunidad cristiana primitiva tuvo creatividad para ordenarlos según sus necesidades y las exigencias de la evangelización de entonces...
- Para que sean muchos los y las jóvenes que descubran el llamado de Dios a entregar su vida al servicio de la comunidad, y para que las comunidades encuentren cauces adecuados de pastoral vocacional...
- Para que la mujer alcance en la Iglesia el puesto que le corresponde...
- Por nuestros pequeños círculos de los que cada uno de nosotros somos pastores de las personas que están a nuestro cargo: hijos, ancianos, enfermos, alumnos... roguemos al Señor...

Oración comunitaria
Dios Padre nuestro, que enviaste a tu Hijo Jesús como Buen Pastor que dio su vida por la ovejas: te pedimos nos des muchos pastores según tu corazón, para que, animados por el ejemplo de Jesús, conduzcan a tu pueblo con decisión por los nuevos caminos que los tiempos actuales requieren. Por J.N.S.
 

Lunes, 22 de abril

María egipcíaca, penitente (siglo V)

Hch 11,1-18: También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión
Salmo responsorial 41: Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo
Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas



La lectura de hoy forma parte de un contexto más amplio dirigido a las autoridades judías. En los vv. 1-5 Jesús habla metafóricamente. Los dirigentes judíos no entienden; por eso, los vv. 7-10 dan la explicación pertinente. Prestemos atención a los sujetos que aparecen en el relato: ovejas, ladrones, asaltantes, pastor, cuidador. ¿Quiénes son estos sujetos? Las ovejas, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, se refieren al pueblo de Dios. Los ladrones y asaltantes son los dirigentes judíos en general. Son ladrones porque explotan y oprimen al pueblo; porque han convertido el templo y la religión en mercado; porque no están al servicio del pueblo, sino que se sirven del pueblo para colmar sus ambiciones de poder y riqueza. Son asaltantes, porque usan la fuerza, la violencia, e incluso matan a los seguidores del movimiento de Jesús. El pastor es Jesús, cuya voz reconocen sus ovejas; él es pastor y maestro a quien sus ovejas le siguen. Es la puerta de la entrada para la salvación, para la vida en libertad, para sentir el amor de Dios en plenitud. Ésta es la puerta de la vida que Jesús ofrece. – ¿Entramos por ella? 
 

Martes, 23 de abril

Jorge, mártir (a. 303) 
Adalberto, obispo y mártir (a. 997)


Hch 11,19-26: Hablaron también a los griegos, anunciándoles el Señor Jesús
Salmo responsorial 86: Alaben al Señor todas las naciones
 Jn 10,22-30: Yo y el Padre somos uno



Jesús aparece por última vez en el templo, en la fiesta de la Dedicación o de la Consagración. Los líderes judíos quieren saber si Jesús es en realidad el Mesías. Para ellos, todo lo que ha dicho Jesús sólo les ha causado curiosidad y suspenso. Necesitan pruebas y señales contundentes, pues hasta el momento no son suficientes las obras realizadas en nombre de Dios. Ante la interpelación de los judíos, Jesús expone de nuevo el sentido de su mesianismo. Es el consagrado del Padre, sus obras las hace en nombre del Padre, de quien da testimonio. Con la mención de las ovejas les explica a sus discípulos, por medio de parábolas, quién y cómo es el Buen Pastor. Quienes le interpelan son dirigentes judíos que le siguen en su camino hacia Jerusalén, pero que no hacen parte de su grupo de ovejas. Sus ovejas escuchan su voz y él las reconoce mediante el seguimiento. Estas autoridades solamente buscan un pretexto para acusarlo. Jesús es el consagrado del Padre porque practica la unidad. El Padre y el Hijo son uno solo. –Recordemos que esta unidad es una exigencia también para todos sus discípulos, de ayer y de hoy; para nosotros.  
 

Miércoles, 24 de abril

Fidel de Sigmaringa, sacerdote y mártir (a. 1622)


Hch 12,24–13,5ª: Apártenme a Bernabé y a Saulo para la tarea
Salmo responsorial 66: Oh Dios, que todos los pueblos te alaben
Jn 12,44-50: Yo he venido al mundo como luz



Juan insiste en que Jesús es la revelación plena de Dios, por eso quien se adhiere a él y a su movimiento se adhiere al Padre. La antítesis luz y oscuridad plantea la necesidad de apostar por la luz como alternativa para salir del caos. Esta adhesión se da por voluntad personal. Jesús se ofrece como alternativa de luz para encontrar caminos que conduzcan a la superación de las tinieblas, que vienen impuestas por modelos de sociedad basados en el egoísmo, el poder de dominio y la injusticia. Creer en Jesús nos abre a la luz de la esperanza, nos compromete con la salvación del mundo y nos hace antorchas del amor y de la justicia, para llenar de luz los pequeños pero significativos proyectos que en el mundo luchan por la vida plena y abundante. Somos libres para aceptar su ofrecimiento; no obstante, si lo rechazamos, estamos aceptando y siendo cómplices del orden injusto que los hijos de las tinieblas imponen en nuestra sociedad. El mensaje de Jesús es el mismo del Padre: dar la vida amando hasta el extremo, de la misma manera como él nos ama y da su vida por la humanidad.
 

Jueves, 25 de abril

Marcos, Evangelista (siglo I) 
Pedro de San José Betancur, religioso (Guatemala, a. 1667)


1 Pe 5,5b-14: Les saluda Marcos, mi hijo
Salmo responsorial 88: Cantaré eternamente las misericordias del Señor
Mc 16,15-20: Anuncien el Evangelio a toda la creación



Jesús encomienda a sus discípulos la misión de anunciar la Buena Nueva a toda criatura. Creer y ser bautizados son las exigencias que coloca Jesús para quien quiera convertirse en misionero del Reino. A los que crean en la Buena Nueva y se bauticen les promete las siguientes señales: expulsarán demonios, hablarán en lenguas, agarrarán serpientes y el veneno no les hará daño, impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos. Expulsar demonios es combatir el poder del mal que daña la vida. La vida de muchas personas que pertenecen a un grupo de reflexión cristiana o a una comunidad de oración comienza a ser testimonio de esa Buena Nueva anunciada por Jesús. Hablar lenguas nuevas consiste en hablar con la gente de una manera nueva; es compartir con una persona a quien nunca hemos visto, pero que nos parece que hace tiempo la conocemos; esto es hablar el lenguaje del amor. Vencer el veneno: hay muchas cosas que envenenan nuestra convivencia. Los chismes, las envidias dañan las relaciones, y quien vive en presencia del Señor logra no ser envenenado por ese veneno ponzoñoso. Sanar enfermos: estamos llamados a optar por los excluidos y marginados, y sobre todo por los enfermos. 
 

Viernes, 26 de abril

Isidoro, obispo (a. 636)


Hch 13,26-33: Dios ha cumplido la promesa resucitando a Jesús
Salmo responsorial 2: Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy
Jn 14,1-6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida



Al hablar abiertamente de su despedida, Jesús sabe que en el corazón de su comunidad de discípulos hay turbación. El círculo de la persecución se cierra a su alrededor. El golpe final está cercano. La comunidad necesita un mensaje claro y seguro que le brinde continuidad y esperanza. Lo primero, creer en Dios es creer en Jesús. El corazón del discípulo no puede desviarse. En medio de la turbación es necesario afirmarlo cuantas veces sea necesario. Lo segundo, se trata de una partida a la casa del Padre en donde hay muchas moradas. Es una casa amplia y abierta, con un Padre acogedor y afectuoso. Todo lo contrario al Imperio Romano, que niega calidad de vida a millones de seres humanos. Jesús va a preparar habitaciones para todos los que creen en él. Lo tercero, su partida tiene regreso, cuyo fin no es otro que llevar a la comunidad hacia los lugares preparados. El movimiento es de ida y vuelta. Jesús regresa y vuelve por la comunidad, y con ella va hacia la casa del Padre, como un nuevo Éxodo. Así lo confirma la respuesta de Jesús a Tomás: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. 
 

Sábado, 27 de abril

Zita, sirvienta (a. 1278)


Hch 13,44-52: Saben que nos dedicamos a los gentiles
Salmo responsorial 97: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de Dios
Jn 14,7-14: Quien me ha visto a mí ha visto al Padre



El evangelio de hoy describe el diálogo entre Jesús y Felipe. Ante la petición de Felipe, Jesús le responde con tres nuevas preguntas: hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? ¿Cómo pides que te enseñe al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Jesús está en el Padre y el Padre en él, por tanto él mismo es el camino que lleva al Padre; esto se corrobora en sus obras. La metáfora del camino apunta a un dinamismo, una fuerza vital progresiva para alcanzar el entendimiento, la asimilación y la madurez plena. Jesús marca el camino de la solidaridad con la humanidad, de su entrega como manifestación creciente del amor. Jesús insiste a los apósteles en la necesidad de conocer al Padre, pero no se trata de un conocimiento superficial, sino de un conocimiento profundo integral, que envuelve todo nuestro ser físico, mental y espiritual. Un conocimiento que se adquiere con la adhesión al Hijo. La invitación entonces es leer los textos desde nuestra propia corporeidad. Nuestro cuerpo es un lugar teológico por excelencia donde Dios se manifiesta y se revela, invitándonos a contribuir a la transformación de nuestra sociedad. 
 

Domingo, 28 de abril

5º Domingo de Pascua
Luis María Grignon de Montfort, sacerdote (a. 1716) 
Pedro Chanel, obispo y mártir (a. 1841)

Hch 14,21-27: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos
Salmo Responsorial 144: Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi Rey
Ap 21,1-5: Dios enjugará las lágrimas de sus ojos
Jn 13,31-33a.34-35: Les doy un mandamiento nuevo: ámense unos a otros



El libro de los Hechos nos sigue presentado el éxito misionero de Pablo y Bernabé entre los gentiles, pues “Dios les había abierto la puerta a los no judíos para que también ellos pudieran creer” (v.27). Sus desvelos misioneros serían fuente de esa propagación del Evangelio que, extendiéndose a lo ancho del mundo “gentil”, llegaría hasta nosotros.
Por su parte Juan, el vidente de Patmos, alienta nuestra esperanza con su magnífica visión de “un cielo nuevo y una tierra nueva”, como la gran meta de nuestros esfuerzos por transformar las realidades de muerte que nos rodean y redimir al mundo con la fuerza vital arrolladora del Resucitado. Una nueva realidad de justicia, paz y amor fraterno habrá de traer “la nueva Jerusalén que descendía del cielo enviada por Dios y engalanada como una novia”. Es la esperanza maravillosa que podemos enarbolar frente a los catastrofistas que nos amenazan con una destrucción inexorable del mundo, sobre la base de supuestas profecías que en nada se condicen con las promesas de la Nueva Alianza que Cristo ha sellado con su pasión y su triunfo sobre la muerte. “Esta es la morada de Dios con los hombres –señala un entusiasmado Juan-; acampará entre ellos. Serán su pueblo, y Dios estará con ellos. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado. El que estaba sentado sobre el trono dijo: Ahora hago el universo nuevo”.
El evangelio nos presenta unos cuantos versículos del gran discurso de despedida de Jesús en la noche de la Cena, donde el Maestro entrega su testamento espiritual a los discípulos: el gran mandato del amor como signo visible de la adhesión de sus discípulos a él y de la vivencia real y afectiva de la fraternidad. El mundo podrá identificar de qué comunidad se trata si los discípulos guardan entre sí este mandato del amor. Jesús rescata la Ley, pero le pone como medio de cumplimiento el amor; quien ama demuestra que está cumpliendo con los demás preceptos de la Ley. Es posible que en la comunidad primitiva se hubiera discutido cuál debía ser su distintivo propio e inequívoco. Para eso apelan a las palabras mismas de Jesús. En un mundo cargado de egoísmo, de envidias, rencores y odios, la comunidad está llamada a dar testimonio de otra realidad completamente nueva y distinta: el testimonio del amor.
Una de las principales causas por las que tantos cristianos abandonan la Iglesia radica justamente en la falta de un testimonio mucho más abierto y decidido respecto al amor. Con mucha frecuencia nuestras comunidades son verdaderos campos de batalla donde nos enfrentamos unos contra otros; donde no reconocemos en el otro la imagen de Dios. Y eso afecta la fe y la buena voluntad de muchos creyentes. Por cierto, no se trata de que nuestras comunidades y agrupaciones sean totalmente ajenas al conflicto, no; el conflicto es necesario en cierta medida, porque a partir de él se puede crear un ambiente de discernimiento, de acrisolamiento de la fe y de las convicciones más profundas respecto al Evangelio; en el conflicto –llevado en términos de respeto y amor cristiano mutuo- aprendemos justamente el valor de la tolerancia, del respeto a la diversidad, y el mejoramiento de nuestra manera de entender y practicar el amor. Del conflicto así entendido -inevitable donde hay más de una persona-, es posible hacer el espacio para construir y crecer. Para ello hacen falta la fe, la apertura al cambio y, sobre todo, la disposición de ser llenados por la fuerza viva de Jesús. Sólo en esa medida nuestra vida humana y cristiana va adquiriendo cada vez mayor sentido y va convirtiéndose en testimonio auténtico de evangelización. 

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús» de los hermanos López Vigil, pero en su lugar podría escucharse, por ejemplo, el episodio del lavatorio de los pies, que es su contexto histórico; está en el capítulo 110 de la serie, que puede ser escuchado aquí (http://www.untaljesus.net/audios/cap110b.mp3) y cuyo guión –con un comentario bíblico-teológico incluido- puede ser recogido aquí (http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1500110). 

Para la revisión de vida
Este es mi mandamiento: ¿He puesto en el centro de mi vida el Amor? ¿Tengo conciencia de que ése es, realmente, «el mandamiento», la verdadera tarea del ser humano y del cristiano?
Como Yo les he amado: ¿Tengo a Jesús como modelo y medida a alcanzar en mi progreso en el amor?

Para la reunión de grupo
- La ciudad Santa, la nueva Jerusalén, descendía del cielo, en la visión de Juan que hoy leemos como segunda lectura. El cielo nuevo y la tierra nueva, ¿son un don gratuito e inmerecido de Dios, o un fruto de nuestra responsabilidad, o las dos cosas a la vez? ¿Cómo relacionar correctamente ambas dimensiones [esperanza escatológica y compromiso histórico]?

Para la oración de los fieles
- Para que el mandamiento del amor sea efectivamente la ley universal en la Iglesia, por encima de todos los cánones, reglamentaciones o tradiciones, roguemos al Señor...
- Para que el amor fraterno, la acogida, la tolerancia, y muchas otras formas del amor sean hoy "la señal por la que conocerán que somos discípulos" de Jesús...
- Para que "el cielo nuevo y la tierra nueva" sigan siendo el ideal y la utopía de nuestro compromiso cristiano...
- Para que no deje de haber mística y utopía en nuestra sociedad, y para que los cristianos aporten lo mejor de su mística, la utopía del Reino que anunció Jesús...
- Para que se extienda en la Iglesia, cada vez más, una conciencia ecuménica y abierta a todos los pueblos, culturas y religiones, de forma que los cristianos colaboremos humildemente

Oración comunitaria
Dios Padre nuestro que, por medio de Jesús, has dado por ley a tu pueblo santo el nuevo mandato de amar como Cristo nos amó a nosotros; haznos a todos los cristianos testimonios vivos de ese mismo amor, para que lo difundamos a todo el universo. Por el mismo J.N.S.
 

Lunes, 29 de abril

Catalina de Siena, virgen y doctora (a. 1380)

Hch 14,5-17: Les predicamos el Evangelio, para que se conviertan al Dios vivo
Salmo responsorial 113: No a nosotros, Señor, sino a tu nombre da la gloria
Jn 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre les enseñará todo



El texto de hoy es la última parte de la respuesta de Jesús a Felipe. Se afirma que sólo observando el mandamiento del amor al prójimo (Jn 15,17) demostramos nuestro amor por Jesús y seremos amados por el Padre. Así pues, la manifestación del Padre está impresa en el corazón de la humanidad y se observa en cada persona que practica el amor y que hace de su vida una entrega a los demás. Esta formulación cambia nuestra manera de relacionarnos con Dios ya que no se entiende a Dios como una realidad distante y exterior de la persona, sino que cada persona, cada comunidad, se convierten en morada de la divinidad. La misma realidad humana se convierte en santuario de Dios. De esta manera Dios sacraliza a la persona y, a través de ella, a toda la creación. – La pregunta de Judas refleja un problema real entre algunos cristianos de hoy. En muchas ocasiones éstos se consideran los únicos elegidos y amados por Dios, y, por tanto, un poco mejores que los demás. El criterio de preferencia es la práctica del amor; el Padre se manifiesta a todo aquel que vive el amor a su prójimo.
 

Martes, 30 de abril

Pio V, papa (a. 1572)


Hch 14,18-27: Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos
Salmo responsorial 144: Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu Reino
Jn 14,27-31ª: Mi paz les doy



Las palabras de despedida de Jesús en la Última Cena tienen una doble finalidad. Por un lado, tranquilizar y consolar a los discípulos ante el futuro y ante la expectativa de lo que ha de suceder. Por otro, son recomendaciones que Jesús les volverá a dar antes de subir al cielo. La paz les dejo, les doy mi paz, ¿Por qué la paz de Jesús es diferente a la que da el mundo? Para el mundo la paz es sinónimo de tranquilidad y bienestar personal, de ausencia de guerras, de vivir despreocupado de los otros, de no hacer daño a los demás. La paz de Jesús es un don del Espíritu interiorizado en cada persona que está dispuesta a trabajar por la justicia. Por tanto, la paz es fruto del amor y del cumplimiento de la voluntad divina. Jesús hace aquí una crítica a las élites religiosas que explotan al pueblo y que contribuyen a su enriquecimiento. La paz del mundo, que era la que ofrecía Roma y las autoridades judías, apuntan a prácticas de alienación, sometimiento y dependencia del pueblo. – ¿Cómo entender hoy la paz de Jesús? ¿Cómo comprometernos para implantar esa paz entre nosotros?  
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