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mes-2013-05


Miércoles, 1 de mayo

José Obrero


Gn 1,26–2:3: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza
Salmo responsorial 89: Señor, consolida la obra de tus manos
Mt 13,54-58: ¿No es éste el hijo del carpintero?



José, el compañero inseparable de María es propuesto hoy por la Iglesia como el compañero fraterno y solidario de todos los trabajadores del mundo, por eso le da el título de obrero. En muchos lugares del mundo coincide con la fiesta del día del trabajo. Mateo nos recuerda en su evangelio que a Jesús lo identifican sus paisanos como el hijo del carpintero. Razón por la que dudan que su palabra, su sabiduría y sus milagros provengan de Dios. La pobreza de su conciencia no les permite ver la riqueza de la Buena noticia que anuncia el hijo de un obrero. Y en ello está su gran equivocación, no pueden entender que el hijo del carpintero sea el Hijo de Dios. Por esto tratan a Jesús despectivamente cuando en sus preguntas lo llaman “este”. También son despectivas hoy las políticas laborales que patrocinan condiciones laborales indignas e injustas. Quienes con su fuerza de trabajo producen la riqueza del mundo son en muchos lugares, despreciados y empobrecidos como el mismo Jesús. También nos cuesta enormemente reconocer la palabra y la sabiduría de quienes están a nuestro lado, de nuestros compañeros de trabajo, y más aún, de los más pobres.
Añadimos varios elementos complementarios sobre san José Obrero y el día del Trabajo: 

• En este «Primero de mayo» recordemos que en la biblioteca de los Servicios Koinonía (http://www.servicioskoinonia.org/biblioteca/teologica/GIRARDIAmorCristiano.zip) está disponible el libro de Giulio GIRARDI titulado «Amor cristiano y lucha de clases», una lúcida reflexión (muy breve) sobre la implicación social concreta del amor cristiano. 

• Será bueno recordar también el verso del poeta:

Y EL VERBO SE HIZO CARNE

En el vientre de María
Dios se hizo hombre.
Y en el taller de José
Dios se hizo también clase. 

(Pedro Casaldáliga, "Fuego y ceniza al viento. Antología espiritual", Sal Terrae, 1984, pág. 11; también en "Al acecho del Reino. Antología 1968-1988", Nueva Utopía, Madrid 1989, pág. 293. En la biblioteca de Koinonía: servicioskoinonia.org/biblioteca). 

• El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 22 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100022 
Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap22b.mp3 
Aparte del evangelio de hoy, para profundizar en la figura de José, recomendamos comentar y escuchar el episodio 141 de la serie, y debatir sobre el tratamiento que los autores han dado a la figura de José. El guión y su comentario pueden ser tomados de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600141 
Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap141b.mp3 
Se puede contraponer esta imagen de José con la que presenta un libro clásico digno de ser revisitado: «Teología de san José», de Bonifacio Llamera, BAC, Madrid 1953. Y se puede comparar también con el libro que acaba de publicar Leonardo BOFF «São José, a personificação do Pai» (Verus, Campinas, São Paulo, 2005, 214 pp). 
La serie «Otro Dios es posible» ofrece una entrevista titulada «¿José, esposo de María?» (capítulo 13), que cuyo texto y audio puede ser leído/escuchado aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=110013 
 


Jueves, 2 de mayo

Atanasio, obispo y doctor (a. 373)


Hch 15,7-21: No hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios
Salmo responsorial 95: Cuenten a los pueblos la gloria del Señor
Jn 15,9-11: Les he dicho esto para que sean plenamente felices



Jesús habla a los discípulos del amor que les proofesa, y les exhorta a que respondan a este amor como condición para participar de su alegría. Esta alegría se consigue si permanecen en el cumplimiento del mandamiento del amor. La entrega a los demás según la voluntad de Jesús les llenará de alegría, por la coherencia con el compromiso adquirido y por el fruto producido. El amor del Padre se manifiesta en el fruto que produce la comunidad. Su actividad es la prolongación del amor de Dios que ofrece vida al ser humano para que salga de la situación de muerte en que se encuentra. Jesús propone una nueva clave para que la comunidad sea fecunda, mantenerse unidos a él bajo el vínculo del amor. De este modo los discípulos quedan vinculados al Padre. Esta nueva manera de exponer la relación entre el Padre y los discípulos es planteada en términos de amistad, al punto de dar la vida por los amigos. – ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a dar la vida por un amigo? Retomar estas palabras de Jesús en la actualidad implica la práctica de la otredad, es decir, sentir en nuestro cuerpo el dolor del otro. 
 

Viernes, 3 de mayo

Felipe y Santiago, apóstoles (siglo I) 
Exaltación de la Santa Cruz (en algunos países)


1 Cor 15,1-8: El Señor se apareció a Santiago, después a todos los apóstoles
Salmo responsorial 18: A toda la tierra alcanza su pregón
Jn 14,6-14: Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y no me conocen?



El episodio de hoy comienza afirmando que conocer a Jesús es conocer al Padre. “Yo soy el camino, la verdad y la vida: nadie va al Padre sino por mi”. Jesús siempre habla del Padre, porque toda su vida es transparencia del Padre. “Si me conocieran a mí, conocerían también al Padre”. Esta afirmación en sí ya está respondiendo a la pregunta de Felipe: “Señor, enséñanos al Padre y nos basta”. Por esta razón Jesús le responde con tres nuevas preguntas: Hace tanto tiempo que estoy con ustedes ¿y todavía no me conocen? ¿Cómo pides que te enseñe al Padre? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Jesús marca el camino de la solidaridad con la humanidad. Jesús insiste a los apósteles en la necesidad de conocer al Padre, pero no se trata de un conocimiento superficial, sino de un conocimiento profundo integral, que implica todo nuestro ser físico, mental y espiritual. – La invitación, entonces, es a leer los textos desde nuestra propia corporeidad, nuestro cuerpo es un lugar teológico por excelencia donde Dios se manifiesta, se revela y nos invita a contribuir en la transformación de la realidad que nos rodea. 
 


Sábado,4 de mayo

Bto. Carlos Manuel Cecilio Rodríguez, teólogo laico (Puerto Rico, a. 1963)


Hch 16,1-10: Un macedonio le rogaba: “Ven a Macedonia y ayúdanos”
Salmo responsorial 99: Aclama al Señor, tierra entera
Jn 15,18-21: No son del mundo, sino que yo los he escogido



Estos versículos introducen al tema de la persecución que están viviendo las primeras comunidades cristianas por parte del imperio romano, en tiempos de los emperadores romanos Nerón y Domiciano. Y de cómo esas comunidades intentan reponerse de las persecuciones mediante el recuerdo de las palabras de su Maestro. La comunidad de Juan da muestras de resistencia como testimonio teológico para las futuras generaciones. Esta sección se puede dividir en dos partes, la primera Juan 15,18-19 expone cómo el odio es inevitable, por la denuncia de los discípulos contra las injusticias del mundo. La segunda parte Juan 15,20-21 anuncia la persecución, por su adhesión a Jesús y al Padre. La ruptura de la comunidad con el mundo es inevitable, puesto que el amor se opone a la injusticia, opresión y maldad. De ahí se sigue una gran persecución de la que dan cuenta los mártires cristianos que confesaron su fe en Jesús. En este episodio, la elección del amor, que saca a los discípulos del mundo, provoca el odio contra ellos. La comunidad cristiana es vista como sospechosa. La hostilidad se debe a que el mundo se niega a reconocer la manifestación de Dios en Jesús. 
 

Domingo, 5 de mayo

6º Domingo de Pascua
Antonino, obispo (a. 1459)

Hch 15,1-2.22-29: Hemos decidido no imponeros más cargas que las indispensables
Salmo Responsorial 66: ¡Oh Dios, que todos los pueblos te alaben!
Ap 21,10-14.22-23: Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo
Jn 14,23-29 : El Espíritu Santo les recordará lo que les he dicho



El libro de los Hechos nos presenta nuevamente la controversia de los apóstoles con algunas personas del pueblo que decían que los no circuncidados no podían entrar en el reino de Dios. Los apóstoles descartaban el planteamiento judío de la circuncisión.
Esta se realizaba a los ocho días del nacimiento al niño varón, a quien sólo así se le aseguraban todas las bendiciones prometidas por ser un miembro en potencia del pueblo elegido y por participar de la Alianza con Dios. Todo varón no circuncidado según esta tradición debía ser expulsado del pueblo, de la tierra judía, por no haber sido fiel a la promesa de Dios (cf. Gn 17,9-12). 
El acto ritual de la circuncisión estaba cargado -y aún lo está- de significado cultural y religioso para el pueblo judío. Estaba ligado también al peso histórico-cultural de exclusión de las mujeres, las cuales no participaban de rito alguno para iniciarse en la vida del pueblo: a ellas no se les concebía como ciudadanas. 
Para los cristianos la circuncisión ya no es ni será importante. Este rito y tradición ha perdido toda vigencia. Ya no es necesario hacer ritos externos alejados de la justicia y del amor misericordioso de Dios. En el cristianismo hombres y mujeres somos iguales, y en el Bautismo adquirimos todos la dignidad de hijos de Dios y miembros del cuerpo de Cristo, que es la Iglesia. Creemos necesario realizar una constante «circuncisión del corazón» (cf. Dt 10,16) para que tanto hombres como mujeres logremos purificarnos del egoísmo, del odio, de la mentira y de todo aquello que nos degenera. 
El Apocalipsis nos presenta también una crítica a la tradición judía excluyente. Juan vio en sus revelaciones la nueva Jerusalén que bajaba del cielo y que era engalanada para su esposo, Cristo resucitado. Esta nueva Jerusalén es la Iglesia, triunfante e inmaculada, que ha sido fiel al Cordero y no se ha dejado llevar por las estructuras que muchas veces generan la muerte. Aquí yace la crítica del cristianismo al judaísmo que se dejó acaparar por el Templo, en el cual los varones, y entre éstos especialmente los cobijados por la Ley, eran los únicos que podían relacionarse con Dios; un Templo que era señal de exclusión hacia los sencillos del pueblo y los no judíos. 
La Nueva Jerusalén que Juan describe en su libro no necesita templo, porque Dios mismo estará allí, manifestando su gloria y su poder en medio de los que han lavado sus ropas en la sangre del Cordero. Ya no habrá exclusión -ni puros ni impuros-, porque Dios lo será todo en todos, sin distinción alguna.
En el evangelio de Juan, Jesús, dentro del contexto de la Ultima Cena y del gran discurso de despedida, insiste en el vínculo fundamental que debe prevalecer siempre entre los discípulos y él: el amor. Judas Tadeo ha hecho una pregunta a Jesús: “¿por qué vas a mostrarte a nosotros y no a la gente del mundo”? Obviamente, Jesús, su mensaje, su proyecto del reino, son para el mundo; pero no olvidemos que para Juan la categoría “mundo” es todo aquello que se opone al plan o querer de Dios y, por tanto, rechaza abiertamente a Jesús; luego, el sentido que da Juan a la manifestación de Jesús es una experiencia exclusiva de un reducido número de personas que deben ir adquiriendo una formación tal que lleguen a asimilar a su Maestro y su propuesta, pero con el fin de ser luz para el “mundo”; y el primer medio que garantiza la continuidad de la persona y de la obra de Jesús encarnado en una comunidad al servicio del mundo, es el amor. Amor a Jesús y a su proyecto, porque aquí se habla necesariamente de Jesús y del reino como una realidad inseparable. 
Ahora bien, Jesús sabe que no podrá estar por mucho tiempo acompañando a sus discípulos; pero también sabe que hay otra forma no necesariamente física de estar con ellos. Por eso los prepara para que aprendan a experimentarlo no ya como una realidad material, sino en otra dimensión en la cual podrán contar con la fuerza, la luz, el consuelo y la guía necesaria para mantenerse firmes y afrontar el diario caminar en fidelidad. Les promete pues, el Espíritu Santo, el alma y motor de la vida y de su propio proyecto, para que acompañe al discípulo y a la comunidad. 
Finalmente, Jesús entrega a sus discípulos el don de la paz: “mi paz les dejo, les doy mi paz” (v. 27); testamento espiritual que el discípulo habrá de buscar y cultivar como un proyecto que permite hacer presente en el mundo la voluntad del Padre manifestada en Jesús. Es que en la Sagrada Escritura y en el proyecto de vida cristiana la paz no se reduce a una mera ausencia de armas y de violencia; la paz involucra a todas las dimensiones de la vida humana y se convierte en un compromiso permanente para los seguidores de Jesús. 

La serie «Un tal Jesús» no tiene dramatizado el evangelio de hoy; se puede escoger algún capítulo que se juzgue adecuado (untaljesus.net). La serie «Otro Dios es posible» tiene varias entrevistas que podrían servir, por ejemplo la 74 (emisoraslatinas.net).  

Para la revisión de vida
¿Qué sería para mí la circuncisión del corazón? 
La Paz os dejo, la Paz les doy...: ¿Vivo en la Paz?

Para la reunión de grupo
- Los apóstoles, presbíteros y hermanos... hemos decidido por unanimidad...: ¿Qué características revelan estas palabras -y todo el libro de los Hechos de los Apóstoles- acerca del régimen de gobierno que tenía la Iglesia primitiva?
- Hemos decidido no imponeros más cargas que las necesarias...: ¿Qué características revelan estas palabras -y todo el libro de los Hechos de los Apóstoles- acerca de la actitud que tenía la Iglesia primitiva hacia los hermanos procedentes de distintas culturas?
- Si para que un creyente en otra religión se haga cristiano no hace falta que se circuncide ni que abandone la propia cultura, ¿hace falta sin embargo que abandone su religión? (cfr supra). 
- En algún país del Medio Oriente los fundamentalistas han tomado la decisión de eliminar todos los monumentos budistas anteriores a la llegada de la religión de ellos. ¿Tiene algo en común esta actitud con la opinión teológica de los que dicen que “fuera de la Iglesia no hay salvación”?

Para la oración de los fieles
- Por la Iglesia entera, para que distinga siempre lo que es esencial al evangelio y lo que es simplemente cultural, occidental y accidental, roguemos al Señor...
- Para que fomente la participación de todos en las decisiones que afectan a todos, y aceptemos todos el espíritu participativo que el Concilio Vaticano II desató en la Iglesia...
- Para que la Iglesia actual, iluminada por el ejemplo de la iglesia primitiva, siga caminando –con prisa y sin pausa- en la marcha indetenible hacia una igualdad efectiva de derechos entre el hombre y la mujer... 
- Para que los cristianos circuncidemos nuestro corazón de todo egoísmo y de todo pecado...
- Por la paz del mundo, para que sea una paz como la que da Jesús...
- Para que el Espíritu siga conduciendo a la Iglesia y recordándole todo lo que Jesús dijo y llevándola hacia la Verdad completa...

Oración comunitaria
Dios Padre y Madre: envía sobre nosotros tu Espíritu de sabiduría, para que, conforme prometió Jesús, nos vaya recordando todo lo que tu Hijo nos enseñó, y nos vaya haciendo descubrir otras muchas posibilidades que aquellas mismas enseñanzas comportan para vivir la fe de un modo nuevo, con fidelidad creativa, en este mundo también nuevo en que nos ha tocado vivir. Por J.N.S.
O también:
Oh Dios, Padre y Madre de todos los seres humanos de todos los tiempos, que a todos amas igualmente y a todos te revelas con amor pleno. Ayúdanos a descubrir que “sólo el amor es digno de fe”, y a distinguir todo lo que en cada religión es cultural y accidental, para que firmes en la adoración de tu misterio inexpresable, nos abramos a la universalidad de tu amor y de la fraternidad humana, por encima de toda frontera de raza, cultura o religión. Tú que vives y reinas y caminas con todo el gran Pueblo de Dios, por los siglos de los siglos.
 

Lunes, 6 de mayo

6ª semana de Pascua
Domingo Savio, joven estudiante (a. 1857)

Hch 16,11-15: El Señor le abrió el corazón para aceptar lo que decía Pablo
Salmo responsorial 149: El Señor ama a su pueblo
Jn 15,26–16,4ª: El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí



El evangelio de hoy nos invita a ser prolongación del propio Jesús. La voz del Espíritu, que resuena en este mensaje profético, sostiene y confirma la experiencia de la comunidad cristiana, dando testimonio de Jesús y haciéndolo presente. La fuerza emanada del espíritu prepara a la comunidad para la misión ante el mundo. De este modo, Jesús no es un simple objeto de contemplación, gozo y paz interior, sino que ante todo es el Mesías a quien hay que seguir para anunciar su palabra. Esta tarea exige fidelidad y coherencia con el proyecto del Reino, a pesar de las expulsiones, de las calumnias y hasta de la propia muerte. Seguir a Jesús tiene sus riesgos. La institución religiosa judía, en alianza con el sistema político romano, asesinó a Jesús porque les estorbaba su denuncia, que los señalaba como responsables de haber convertido la religión y la política en instrumentos de opresión, de injusticia y de violencia para los pueblos. De igual manera perseguirá despiadadamente a los discípulos y a todos los que se tomen en serio el evangelio. Jesús pronuncia la más dura acusación contra el sistema religioso que oprime; ellos, los líderes, aunque representan a Dios, no lo conocen (v. 3). 
 

Martes, 7 de mayo

Bta. María de San José, religiosa (Venezuela, a. 1967)


Hch 16,22-34: Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia
Salmo responsorial 137: Señor, tu derecha me salva
Jn 16,5-11: Si no me voy, no vendrá a ustedes el Defensor



La pregunta que introduce el evangelio de hoy provoca tristeza en los discípulos. ¿Por qué sufren los discípulos? ¿Por la pérdida física del Maestro? ¿Por miedo a la persecución? Jesús calma su dolor al recordarles que enviará al Espíritu como Defensor. Los v. 8-11 describen la Misión del Paráclito. El término “paráclito” significa abogado o defensor, es decir, quien apoya y asiste a la comunidad. Aquí el Paráclito aparece como acusador del proceso con el que se imputa el pecado del mundo ante Dios. El Paráclito demostrará la culpa del mundo referente al pecado, a la injusticia y al juicio o sentencia. El pecado al que se refiere el texto es el cometido con Jesús, “no han creído en mi”, por tanto, lo han juzgado, condenado y crucificado. La injusticia a la que el texto hace alusión es a la declaración de culpabilidad o inocencia en un juicio; en este caso estamos hablando de las declaraciones que Jesús hace de sí mismo, como auto-revelación del Padre. La sentencia que antes se refería a Jesús, se refiere ahora al juicio del mundo. El condenado es “el príncipe de este mundo”, por ser culpable de su crucifixión.  
 

Miércoles, 8 de mayo

Nuestra Señora de Lujan (Argentina)
Casilda, virgen (s. XI)


Hch 17,15.22–18,1: Eso que veneran sin conocerlo, se lo anuncio yo
Salmo responsorial 148: Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria
Jn 16,12-15: El Espíritu de la verdad les guiará hasta la verdad plena



En estos cuatro versículos se explica nuevamente el sentido que el Espíritu, llamado aquí, Espíritu de la Verdad, traerá a la vida de la comunidad, conduciéndola hasta la plenitud. La plenitud entendida como búsqueda de la verdad mediante las obras de Jesús. Ya se acerca la Hora de Jesús, y, aunque tiene todavía mucho que explicarles, es el Espíritu y la comunidad quien debe dar continuidad a su obra. El Espíritu será el compañero inseparable que ayudará a los primeros discípulos, y a los cristianos de todos los tiempos, a mantener viva la memoria evangélica y a traducirla de acuerdo a la realidad, la historia y la cultura de cada pueblo. Sin el Espíritu es imposible llevar a cabo la obra de Dios. La comunidad de Juan evangelista de finales del siglo I ya ha experimentado en carne propia el dejarse guiar por la luz del Espíritu, lo que la hace una comunidad madura. Las celebraciones comunitarias, la interpretación de las Escrituras, la predicación son muestra de la fidelidad, del amor fraterno de esta comunidad. – ¿Le damos nosotros espacio al Espíritu Santo para que entre en nuestras vidas, cambie nuestros corazones y oriente toda la tarea evangelizadora? 
 

Jueves, 9 de mayo

Gregorio de Ostia, obispo (a. 1044)


Hch 18,1-8: Se quedó a trabajar en su casa; y predicaba en la sinagoga
Salmo responsorial 97: El Señor revela a las naciones su victoria
Jn 16,16-20: Estarán tristes, pero su tristeza se convertirá en alegría



No es fácil para los discípulos comprender el mensaje de Jesús cuando intenta explicarles lo que significa su ausencia por la muerte y su nueva presencia por la resurrección. El desconcierto de la comunidad de discípulos se entiende porque interpretan “ausencia y presencia” no desde la resurrección, sino desde el compañero que ya no está para siempre. Los discípulos hablan entre sí, no sólo desconcertados, sino también desorientados. Se preguntan qué significará “dentro de poco”. La explicación de Jesús comienza repitiendo la misma frase “dentro de poco ya no me verán y poco después me volverán a ver”. Jesús se esfuerza de diversas maneras por explicar a sus discípulos que su muerte en sí no es un fin, mas un nuevo comienzo. Su ausencia dará lugar a una nueva dimensión de su presencia, donde él nunca faltará. La muerte física traerá una tristeza que no es duradera, ya que traerá como fruto una comunidad fecunda comprometida en su entrega con la vida. En medio del dolor hay alegría, que nace de la presencia de Jesús y del fruto que renace cada día. – ¿Disponemos nosotros nuestra vida y la vida de nuestras familias y comunidades para que Jesús esté ausente o presente? 
 

Viernes, 10 de mayo

Juan de Ávila, misionero (a. 1569)


Hch 18,9-18: Muchos de esta ciudad son pueblo mío
Salmo responsorial 46: Dios es el rey del mundo
Jn 16,20-23ª: Nadie les quitará la alegría



Este texto, como el anterior, habla de la tristeza que se convierte en gozo. Jesús se empeña en decir a sus discípulos que su muerte no es un fin, sino un principio. El ejemplo de la mujer que da a luz y está triste porque le llega su hora se refiere al dolor de su propia muerte que producirá una tristeza, pero esta tristeza no será duradera, puesto que, así como el hijo que nace produce alegría en la mujer, la resurrección se convertirá en gozo para todos los pueblos. Un gozo que nadie nos lo podrá quitar. Y este gozo trae como fruto la nueva humanidad. La muerte y la fecundidad producirán el nacimiento de un hombre nuevo. En medio del dolor hay alegría, que nace de la presencia de Jesús, de la certeza de su victoria y del fruto que nace. En ese día, como afirma el texto, ya no habrá más preguntas, pues la comunidad ha alcanzado la comprensión de aquello que Jesús había dicho. – Lógicamente nuevas preguntas surgirán en ese caminar con alegría, pero ya no preguntas de duda, sino de cómo hacer para que los valores del Reino sigan vigentes hoy en pleno siglo XXI. 
 

Sábado, 11 de mayo

Juana de Arco, mártir (a. 1431)


Hch 18,23-28: Apolo demostraba con la Escritura que Jesús es el Mesías
Salmo responsorial 46: Dios es el rey del mundo
Jn 16,23b-28: El Padre los quiere, porque ustedes me quieren y creen



La comunión entre el Padre y el Hijo es tal que Jesús asegura a sus discípulos que todo lo que pidan en su nombre el Padre se los concederá. ¿Por qué será? ¿Por qué no pedir en nuestro propio nombre, si Dios nos ama? Parece que la intencionalidad del evangelista es hacernos caer en la cuenta de que nos pareceremos más a Jesús en la medida en que nos amemos y seamos coherentes con la comunión fraterna. Porque el Padre me ama también yo amo a Jesús y a mi prójimo, y sólo así podré ser como Jesús. La radicalidad del evangelista es tal que nos invita a ser redentores del mundo, y, en nuestra calidad de redentores, podremos pedir con confianza a Dios en el nombre de Jesús. Esta es una condición fundamental para alcanzar la felicidad completa. Jesús ya cumplió su misión, se dio al mundo por nosotros; por eso desde ahora él no pedirá más por nosotros, sino que nosotros pediremos en su nombre. El amor llegará directamente del Padre, gracias a la glorificación del amor fiel de Jesús a la humanidad. Comprendiendo que su victoria consiste en superar el odio con el amor, nuestra fe encuentra su verdadero fundamento. 
 

Domingo, 12 de mayo

Ascensión del Señor
Pancracio (año 304) 
Nereo y Aquileo, mártires (siglo I)

Hch 1,1-11: Se elevó a la vista de ellos
Salmo Responsorial 46: Dios asciende entre aclamaciones, el Señor al son de trompetas
Ef 1,17-23: Lo sentó a su derecha en el cielo
Lc 24,46-53: Mientras les bendecía, iba subiendo al cielo


En primer lugar recomendamos vivamente revisitar un excelente texto de Leonardo BOFF, tanto para quienes han de preparar una homilía, como para quienes quieran utilizarlo en la reunión de estudio bíblico, o incluso para el estudio personal; puede ser tomado de la biblioteca de los Servicios Koinonía, aquí: http://www.servicioskoinonia.org/biblico/textos/ascension.htm Además, les ofrecemos un comentario tradicional.
Lucas ha escrito dos libros: un evangelio y los Hechos de los apóstoles. En Hch 1,1-2 Lucas retoma la referencia a Teófilo que hizo al comienzo de su Evangelio (“ilustre Teófilo” Lc 1,3). Teófilo significa “amigo de Dios”. El hecho de agregarlo aquí, después de separarse su obra en dos, refuerza la idea que Teófilo es una designación simbólica general. Todos los que leemos estos libros somos Teófilos. Su evangelio termina con «Jesús llevado al cielo» (Lc 24,51). Los Hechos comienzan con el relato de «Jesús yéndose al cielo» (Hch 1,6-11). En el evangelio se presenta a Jesús con su cuerpo. En los Hechos ya no está corporalmente. Actúa por medio de su Espíritu. La orden que Jesús da a los apóstoles en Hch 1,4 exige pasividad total: no ausentarse de la ciudad y aguardar. En Lc 24,49 es semejante: permanecer en la ciudad (con la connotación de esperar sin hacer nada). La permanencia y espera pasiva debe durar “hasta que sean bautizados en el Espíritu Santo” (Hch 1,5) o “hasta que sean revestidos del poder de lo alto” (Lc 24,49). Lucas se está aquí refiriendo claramente a Pentecostés. 
El misterio del resucitado se expresa de muchas maneras en el Nuevo Testamento: está vivo, se ha despertado, se ha levantado... En la Carta a los Efesios vemos un ejemplo de estas manifestaciones: Pablo hace un claro énfasis en la glorificación de Jesús a la derecha del Padre. Y es a partir de esta glorificación que nosotros y nosotras, sus discípulos, recibiremos la fuerza del Espíritu Santo, espíritu de sabiduría y de revelación, para conocerle perfectamente y conocer así su voluntad, asumiendo por completo el desafío de continuar su tarea a favor del Reino.
Lucas quiere mostramos también que Jesús ha sido «glorificado» por Dios: ha entrado en la gloria del Padre. Separa ambos eventos (resurrección y ascensión), para subrayar el carácter histórico que cada uno de ellos tiene. Jesús resucitado, antes de su ascensión-exaltación-glorificación, convive con sus discípulos: come con ellos y los instruye. La ascensión de Jesús señala, en Lucas, la tensión en la que entra la comunidad de los discípulos desde aquel momento, una vez que han terminado las apariciones del Resucitado: tensión entre la ausencia y al mismo tiempo la presencia del Señor. Jesús continúa su acción y enseñanza después de ser llevado al cielo; Jesús resucitado sigue actuando y enseñando en la comunidad después de su ascensión. Lucas (como también Pablo en el pasaje de la segunda lectura) une íntimamente la ausencia física con el Don del Espíritu Santo.
La insistencia de que los discípulos veían a Jesús subiendo hacia el cielo, podría considerarse alusiva a las escenas de asunción de Elías, cuando Eliseo tuvo asegurado el espíritu de profecía del maestro porque pudo verlo. Así, la comunidad de los discípulos queda configurada en la ascensión como la comunidad profética que hereda el Espíritu de Jesús para continuar su misión. En la ascensión Jesús no se va, sino que es exaltado, glorificado. La parusía no es el retorno de un Jesús ausente, sino la manifestación gloriosa de un Jesús que siempre ha estado presente en la comunidad. Esto aparece claramente en las últimas palabras de Jesús en Mt 28,19: “he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de este mundo”. La ascensión expresa el cambio en Jesús resucitado, una nueva manera de ser, gloriosa, glorificada, pero siempre histórica, pues Jesús glorificado sigue viviendo en la comunidad.
La narración de la ascensión es para Lucas, la culminación del itinerario de Jesús, y el tránsito entre el “tiempo de Jesús” y el “tiempo de la Iglesia”, inaugurada con el Espíritu Santo, prometido por Jesús. Al recibir el Espíritu la comunidad de los creyentes asume en sí la misión de continuar el trabajo inaugurado por Jesús, de manifestar el Reino del Padre.

Lógicamente, no hay capítulo de la serie «Un tal Jesús» que recoja este evangelio; puede utilizarse el capítulo 130. Guión y su comentario: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1600130 Para escucharlo: http://www.untaljesus.net/audios/cap130b.mp3
La serie «Otro Dios es posible» tiene el capítulo 57, titulado «¿Ascensión y asunción?», cuyo texto y audio puede ser encontrado en http://www.emisoraslatinas.net/entrevista.php?id=150057  

Para la revisión de vida
¿Estoy asumiendo la misión propia de mi identidad como bautizado/a en Cristo Jesús? ¿En qué doy verdadero «testimonio» de Jesús y de su Causa, y en qué no lo doy aún?
¿Qué me falta para madurar más en la fe? ¿Conozco suficientemente el Proyecto de Jesús? ¿Busco vivir por su Causa con la fuerza de su Espíritu y su experiencia de Dios Padre-Madre?
¿Qué señales doy de interés por los demás y por su liberación de esclavitudes o angustias, de sufrimientos, marginación, opresión o depresión?

Para la reunión de grupo
- La ascensión del Señor, ¿fue un hecho histórico, físico, espiritual, teológico...? 
- Cuál es el mensaje fundamental del «misterio» de la ascensión?
- La tierra es el único camino que tenemos para ir al cielo... Comentar esta famosa sentencia del famoso misionólogo P. Charles. 
- El "texto complementario", de Boff, que ofrecemos, se presta muy fácilmente a ser utilizado como una sesión de estudio bíblico que involucre a varios temas fundamentales de la comprensión de la Biblia, así como otros respecto a la cosmovisión -cielo, tierra, tiempo, eternidad...-.
- Dice Lucas en Hch 1,3, que Jesús, después de resucitar, se dedicó con insistencia a hablar a sus discípulos acerca «del Reino de Dios»: ¿qué creemos que significaba eso para Jesús entonces, y para aquellos primeros discípulos; y qué significa para nosotros hoy? Compartamos nuestra opinión personal sobre ello.
- En Mc 16,15-18 aparece esta promesa de Jesús: quienes crean el anuncio del Evangelio y se bauticen, ejercerán «poderes mesiánicos» liberadores, para destruir lo que amenaza y mata la vida. El texto simboliza esos poderes en estas «señales»: «expulsarán demonios, hablarán lenguas, agarrarán serpientes y, aunque beban veneno no les hará daño; curarán enfermos». ¿Qué pueden significar hoy los «demonios», las «lenguas», las «serpientes», los «venenos» y también la «imposición de manos»? ¿Cuáles deben o pueden ser las «señales» que hemos de dar hoy?

Para la oración de los fieles
- Por las Iglesias, por el Papa, obispos, presbíteros, religiosas y religiosos y laicos y laicas, para que todos los bautizados en Jesucristo seamos fieles testigos suyos y de su Causa del Reino con la fuerza de su Espíritu: Oremos
- Por todos los miembros de las comunidades cristianas, para que busquemos la madurez en la fe y en la gracia, a la medida de Jesús crucificado y resucitado, constituido Cabeza de la Iglesia: Oremos
- Por los que viven y anuncian el Evangelio del Reino en las fronteras del dolor de los pueblos y de los sectores humanos más sufridos y excluidos de la vida, para que les apliquen el poder de Cristo, Mesías sufriente y resucitado, en signos de liberación e inclusión en la vida digna, justa y solidaria propia del Reino de Dios: Oremos
- Por los más sufridos, olvidados y excluidos en nuestro país y en todo el mundo, para que la fuerza del amor del Espíritu de Jesús nos lleve a vivir una solidaridad que les abra caminos de esperanza real: Oremos
- Por nuestro pueblo, para que todo él supere las injustas desigualdades y los odios, y crezcamos en paz verdadera, en puestos de trabajo y en vida justa y solidaria según el Proyecto del Dios de Jesús: Oremos
- Por todas las personas que participamos en esta celebración, para que la ascensión del Señor sea nuestra victoria y todos vivamos la experiencia del poder transformante de Cristo resucitado: Oremos

Oración comunitaria
Dios Padre nuestro, al celebrar con gozosa esperanza la exaltación de tu amado Hijo Jesús, que fue crucificado por ser fiel a tu voluntad de vida digna para todos y todas, te pedimos que, con la fuerza del amor del Espíritu, le sigamos al servicio de tu Reino de justicia, de amor y de paz. Nosotros te lo pedimos inspirados en Jesús de Nazaret, hijo tuyo y hermano nuestro.
 

Lunes, 13 de mayo

7ª semana de Pascua
Nuestra Señora de Fátima

Hch 19,1-8: ¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo al aceptar la fe?
Salmo responsorial 67: Reyes de la tierra, canten al Señor
Jn 16,29-33: Tengan valor: yo he vencido al mundo



Estamos en el contexto de la Última Cena; el ambiente es de despedida, tristeza y expectativa. La última frase –“tengan valor: yo he vencido al mundo”– denota la situación en que se encuentra la comunidad. Jesús les dice que tengan valor seguramente porque conoce debilidades y porque los siente desanimados en su fe. En la primera parte, parece que los discípulos han entendido algo que suena sencillo, pero que para un judío era difícil de comprender, y que podemos catalogar como una auténtica confesión de fe: “Ahora sabemos que lo sabes todo y que no hace falta que nadie te pregunte; por eso creemos que vienes de Dios”. Pero, ¿será que ya han alcanzado el entendimiento pleno? Ellos empiezan a aclarar sus dudas, pero no entienden todavía que Jesús en sí es una parábola o revelación de Dios para nosotros. En la segunda parte, Juan 16,31-33, Jesús sabe que todavía sus discípulos tienen mucho que aprender; no lo saben todo, pasarán por muchas pruebas y sufrimientos por el mero hecho de anunciar y vivir el Reino; por esto se dispersarán y hasta dejarán a Jesús solo; pero no quedará solo, el Padre está en él y con nosotros. 

 


Martes, 14 de mayo

Matías, apóstol (siglo I)


Hch 1,15-17.20-26: Le tocó a Matías y lo asociaron a los once apóstoles
Salmo responsorial 12: El Señor lo sentará con los príncipes de su pueblo
Jn 15,9-17: No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes



Jesús, antes de invitarnos a permanecer en su amor, se refiere al amor del Padre. El amor del Padre es la fuente de todo. Dios amó al mundo hasta tal punto que envió a su Hijo, para darnos vida por medio de él. Dios nos dio su amor como símbolo de generosidad y comunión, un amor hasta el final, sin límites y sin condiciones, pues su amor es donación, generosidad y entrega a su creación. Jesús llega a nosotros para mostrarnos la grandeza del amor de Dios. Un amor que ciertamente nos conducirá a la felicidad plena y que se alcanza cuando se asume el mandamiento del amor, expresado aquí en términos de amistad. Un amor que se hace amistad porque es libre, solidario y justo, que excluye todo acto de servidumbre, de dependencia o de sometimiento. El modelo de amistad que presenta no es otro que el de dar la vida por los amigos. La entrega los hará partícipes de su alegría por el fruto que se produce. Si asumen su labor con el corazón, entonces no serán siervos de un señor, sino que serán hombres libres, que, unidos por el vínculo de la amistad, trabajarán en la misma tarea. 
 

Miércoles, 15 de mayo

Isidro, labrador (a. 1130)


Hch 20,28-38: Cuiden del rebaño que el Espíritu Santo les ha encomendado
Salmo responsorial 67: Reyes de la tierra, canten a Dios
Jn 17,11b-19: Que sean uno, como nosotros somos uno



El evangelio de hoy continúa mostrándonos la oración sacerdotal de Jesús. Es un texto que nos ayuda a ponernos en sintonía con la fiesta del Pentecostés, en la que esperamos que el Espíritu Santo llegue a nuestras vidas. La petición principal de esta oración de Jesús es la unidad entre los suyos “para que sean uno como nosotros”. La unidad que desea Jesús para los suyos es obra del amor mutuo, “amar como él ha amado”, dándose a los otros hasta la muerte. La unidad se dará cuando cada uno de los miembros de la comunidad ame de tal manera que su entrega a los demás no tenga límites. El amor es, pues, la norma de conducta de todo discípulo; el darse a sí mismo y a los demás es un don necesario en la relación interpersonal propuesta por la comunidad de Juan. ¿Cómo interpretar la expresión que sean uno? El imperativo ético dado por esta comunidad es que seamos capaces de trascender la individualidad de cada miembro de la comunidad, haciéndole traspasar su propia frontera y haciéndole presente en los otros. – ¡Vaya desafío para el mundo globalizado actual, donde la muerte del otro deja indiferentes a los poderosos del mundo! 
 

Jueves, 16 de mayo

Juan Nepomuceno, mártir (a. 1393)


Hch 22,30; 23,6-11: Tienes que dar testimonio en Roma
Salmo responsorial 15: Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti
Jn 17,20-26: Que sean plenamente uno como lo somos nosotros



Hoy leemos la última parte de la oración sacerdotal de Jesús. En ella Jesús mira al cielo, evocando como un deseo profundo la unidad entre sus discípulos y la unidad entre nosotros, cristianos que hoy continuamos su obra. Nosotros, quienes decimos creer en sus palabras, somos llamados a permanecer en el amor que unifica y envía. Por tanto, si no vivimos el amor y la unidad en nuestra comunidad, nuestro discurso y praxis es vacio. La unidad no significa uniformidad, sino permanecer en el amor. A pesar de las tensiones, de los conflictos, de nuestras maneras diferentes de pensar, debemos participar en el amor de la Trinidad revelada como modelo de nueva humanidad. Esta unidad no debe ser exclusiva de nuestro grupo o comunidad; debe abrirse al mundo, a la diversidad y pluralidad. En tiempos de intolerancia religiosa, de divisiones generadas entre los mismos cristianos, de muerte al otro, el evangelio nos invita a hacer revisión interior; a pensar si la práctica del amor la hacemos sólo por conveniencia, pues amamos sólo a quien nos ama, o si, por el contrario, estamos abiertos al mundo, es decir, a la acogida amorosa incluso de aquellos que nos odian. 
 

Viernes, 17 de mayo

Pascual Bailón, religioso (a. 1592)


Hch 25,13-21: Un difunto llamado Jesús, que Pablo sostiene que está vivo
Salmo responsorial 102: El Señor puso en el cielo su trono
Jn 21,15-19: Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas



Los protagonistas del diálogo son Jesús y Pedro. La conversación transcurre ante la presencia de los discípulos que han participado de la pesca milagrosa, que lo han reconocido como el Señor resucitado y han compartido la mesa común. En este corto diálogo Pedro responde tres veces sí a la misma pregunta hecha por Jesús: ¿me quieres? Y por tres veces, Jesús le encomienda la misma tarea apacienta mis ovejas. ¿Qué significa esto? Jesús, que no se había dirigido a Pedro en la pesca, lo hace ahora para resolver la cuestión que estaba pendiente por las tres negaciones. Pero no se trata de una revancha ni nada por el estilo. Jesús utiliza la pregunta como un elemento didáctico que le enseña a Pedro sobre dos cuestiones: la primera, sanar las heridas del mismo Pedro por la triple negación; la segunda, le enseña que él, quien en diferentes momentos ha querido destacarse como líder del grupo de los Doce y de la comunidad, debe asumir su papel de discípulo; y ser discípulo es amar y servir a la comunidad. Él como líder debía comprender que dar la vida por el Reino implica aceptar y comprender el amor ofrecido por Jesús.
 

Sábado, 18 de mayo

Juan I, papa y mártir (a. 526)


Hch 28,16-20.30-31: Vivió en Roma, predicando el Reino de Dios
Salmo responsorial 10: Los buenos verán tu rostro, Señor
Jn 21,20-25: Éste es el discípulo que da testimonio de estas cosas



Pedro le pregunta a Jesús sobre el destino del “discípulo amado” –“y de este, ¿qué?”. Jesús acababa de hablar sobre el destino de Pedro en 21,19 y ahora éste quería saber el destino del otro discípulo. Jesús en su respuesta acentúa un cierto misterio: “Si quiero que se quede hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú sígueme”. Parece que lo que pretende Jesús es acabar con la curiosidad de Pedro. Esta afirmación dio pie para que la comunidad relacionara este discípulo con Juan, el último en morir de los apóstoles, pero el mismo texto explica que no había dicho “no morirá”. En este mal entendido se nos alerta: ¿cómo estamos leyendo las palabras y acciones de Jesús? Finalmente la comunidad define la obra como un testimonio del evangelista y se hace garante de su veracidad, con esto afirma que tiene una experiencia propia que confirma la verdad del testimonio. De hecho, para poder dar testimonio de esto, hay que entrar en la dinámica del amor, mediante su opción por la humanidad, y este evangelio si que sabe hacerlo. No obstante, reconoce sus limitaciones, pues la obra de Jesús no se agota en la obra escrita. 
 


Domingo, 19 de mayo

Pentecostés
Ivón, abogado y sacerdote (a. 1303)

Hch 2,1-11: Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar
Salmo Responsorial 103: Envía tu Espíritu, Señor, y renueva la faz de la tierra
1 Cor 12,3-7.12-13: Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu
Jn 20,19-23 : Reciban el Espíritu Santo



Nota 1: Este año, como ciclo C, hay otras lecturas posibles este día; consúltese esta fecha en el calendario litúrgico (http://www.servicioskoinonia.org/biblico/calendario), o directamente aquí:
http://servicioskoinonia.org/biblico/calendario/texto.php?codigo=20100523&cicloactivo=2010&cepif=0&cascen=0&ccorpus=0
Nota 2: Pentecostés no es una fiesta originariamente cristiana. Como «Fiesta de las Semanas» o «de la Cincuentena», fue instituida en Israel para celebrar el inicio de la cosecha. Se celebraba siete semanas o cincuenta días a partir de la Pascua para dar gracias a Dios por la nueva cosecha (cf. Ex 23,16;34,22; Lv 23,15-21; Dt 16,9-12). En el judaísmo tardío se transformó en festividad plenamente religiosa: pasó a ser memoria del don de la Ley en el Sinaí al pueblo liberado de Egipto. Para recordar o estudiar la interesante «prehistoria» de las festividades cristianas, casi desconocida, y muy iluminadora, recomendamos el clásico libro de Thierry MAERTENS, «Fiesta en honor de Yahvé». Pueden tomarlo de la biblioteca de Koinonía (servicioskoinonia.org/biblioteca). 

Sugerencias para la homilía (Escritas para el Diario Bíblico Latinoamericano en un ciclo anterior por el biblista Silvio Báez, recientemente nombrado obispo auxiliar de Managua, a quien agradecemos). 

El Espíritu es la misma vida de Dios. En la Biblia es sinónimo de vitalidad, de dinamismo y novedad. El Espíritu animó la misión de Jesús y se encuentra también a la raíz de la misión de la Iglesia. El evento de Pentecostés nos remonta al corazón mismo de la experiencia cristiana y eclesial: una experiencia de vida nueva con dimensiones universales. 
La primera lectura (Hch 2,1-11) es el relato del evento de  Pentecostés. En ella se narra el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús al final del evangelio de Lucas y al inicio del libro de los Hechos (Lc 24,49: “Por mi parte, les voy a enviar el don prometido por mi Padre... quédense en la ciudad hasta que sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto”; Hch 1,5.8: “Ustedes serán bautizados con Espíritu Santo dentro de pocos días... ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo”). 
Con esta narración Lucas profundiza un aspecto fundamental del misterio pascual: Jesús resucitado ha enviado el Espíritu Santo a la naciente comunidad, capacitándola para una misión con horizonte universal. El relato inicia dando algunas indicaciones relativas al tiempo, al lugar y a las personas implicadas en el evento. Todo ocurre “al llegar el día de Pentecostés” (Hch 2,1). Pentecostés es una fiesta judía conocida como “fiesta de las semanas” (Ex 34,22; Num 28,26; Dt 16,10.16; etc.) o “fiesta de la cosecha” (Ex 23,16; Num 28,26; etc.), que se celebraba siete semanas después de la pascua. 
Parece ser que en algunos ambientes judíos en época tardía, en esta fiesta se celebraban las grandes alianzas de Dios con su pueblo, particularmente la del Sinaí que estaba directamente relacionada con el don de la Ley. Aunque Lucas no desarrolla esta temática en el relato de Pentecostés, seguramente conocía esta tradición y es probable que haya querido asociar el don del Espíritu, enviado por Cristo resucitado, al don de la Ley recibido en el Sinaí. En la comunidad de Qumrán, contemporánea a Jesús, Pentecostés había llegado a ser la fiesta de la Nueva Alianza que aseguraba la efusión del Espíritu de Dios al nuevo pueblo purificado (cf. Jer 31,31-34; Ez 36). 
El texto de los Hechos da otra indicación: “estaban todos juntos en un mismo lugar” (Hch 2,1). Con estas palabras se quiere sugerir que los presentes estaban unidos, no sólo en un mismo sitio, sino con el corazón. Aunque no se habla de una reunión cultual, no sería extraño que Lucas imaginara a los creyentes en oración, esperando la venida del Espíritu, de la misma forma que Jesús estaba orando cuando el Espíritu bajó sobre él en el bautismo (Lc 3,21: “Mientras Jesús oraba... el Espíritu Santo bajó sobre él”; Hch 1,14: “Solían reunirse de común acuerdo para orar en compañía de algunas mujeres, de María la madre de Jesús y de los hermanos de éste”). 
Lucas utiliza en primer lugar el símbolo del viento para hablar del don del Espíritu: “De repente vino del cielo un ruido, semejante a una ráfaga de viento impetuoso y llenó la casa donde se encontraban” (Hch 2,2). Aunque los discípulos estaban a la espera del cumplimiento de la promesa del Señor resucitado, el evento ocurre “de repente” y, por tanto, en forma imprevisible. Es una forma de decir que se trata de una manifestación divina, ya que el actuar de Dios no puede ser calculado ni previsto por el ser humano. El ruido llega “del cielo”, es decir, del lugar de la trascendencia, desde Dios. Su origen es divino. Y es como el rumor de una ráfaga de viento impetuoso. 
El evangelista quería describir el descenso del Espíritu Santo como poder, como potencia y dinamismo y, por tanto, el viento era un elemento cósmico adecuado para expresarlo. Además, tanto en hebreo como en griego, espíritu y viento se expresan con una misma palabra (hebreo: ruah; griego: pneuma). No es extraño, por tanto, que el viento sea uno de los símbolos bíblicos del Espíritu. Recordemos el gesto de Jesús en el evangelio, cuando “sopla” sobre los discípulos y les dice: “Reciban el Espíritu Santo” (Jn 20,22), o la visión de los esqueletos calcinados narrada en Ezequiel 37, donde el viento–espíritu de Dios hace que aquellos huesos se revistan de tendones y de carne, recreando el nuevo pueblo de Dios.  
“Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos” (Hch 2,3). Lucas se sirve luego de otro elemento cósmico que era utilizado frecuentemente para describir las manifestaciones divinas en el Antiguo Testamento: el fuego, que es símbolo de Dios como fuerza irresistible y trascendente. La Biblia habla de Dios como un “fuego devorador” (Dt 4,24; Is 30,27; 33,14); “una hoguera perpetua” (Is 33,14). Todo lo que entra en contacto con él, como sucede con el fuego, queda transformado. El fuego es también expresión del misterio de la trascendencia divina. En efecto, el ser humano no puede retener el fuego entre sus manos, siempre se le escapa; y, sin embargo, el fuego lo envuelve con su luz y lo conforta con su calor. Así es el Espíritu: poderoso, irresistible, trascendente. 
El evento extraordinario expresado simbólicamente en los vv. 2-3 se explicita en el v. 4: “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. Dios mismo llena con su poder a todos los presentes. No se les comunica un auxilio cualquiera, sino la plenitud del poder divino que se identifica en la Biblia con esa realidad que se llama: el Espíritu. Se trata de un evento único que marca la llegada de los tiempos mesiánicos y que permanecerá para siempre en el corazón mismo de la Iglesia. Desde este momento el Espíritu será una presencia dinámica y visible en la vida y la misión de la comunidad cristiana. 
La fuerza interior y transformadora del Espíritu, descrita antes con los símbolos del viento y del fuego, se vuelve ahora capacidad de comunicación que inaugura la eliminación de la antigua división entre los seres humanos a causa de la confusión de lenguas en Babel (Gen 11). “Y comenzaron a hablar en lenguas extrañas, según el Espíritu Santo les concedía expresarse” (v. 4). En Jerusalén, no en la casa donde están los discípulos, ni en el espacio cerrado de unos pocos elegidos, sino en el espacio abierto donde hay gente de todos las naciones (v. 5), en la plaza y en la calle, el Espíritu reconstruye la unidad de la humanidad entera e inaugura la misión universal de la Iglesia. 
El pecado condenado en el relato de la torre de Babel es la preocupación egoísta de los seres humanos que se cierran y no aceptan la existencia de otros grupos y otras sociedades, sino que desean permanecer unidos alrededor de una gran ciudad cuya torre toque el cielo. El Espíritu debe venir continuamente para perdonar y renovar a los seres humanos para que no se repitan más las tragedias causadas por el racismo, la cerrazón étnica y los integrismos religiosos.  
El Espíritu de Pentecostés inaugura una nueva experiencia religiosa en la historia de la humanidad: la misión universal de la Iglesia. La palabra de Dios, gracias a la fuerza del Espíritu, será pronunciada una y otra vez a lo largo de la historia en diversas lenguas y será encarnada en todas las culturas. El día de Pentecostés, la gente venida de todas las partes de la tierra “les oía hablar en su propia lengua” (Hch 2,6.8). El don del Espíritu que recibe la Iglesia, al inicio de su misión, la capacita para hablar de forma inteligible a todos los pueblos de la tierra. 
En el evangelio se narra la aparición del Señor Resucitado a los discípulos el día de pascua. Todo el relato está determinado por una indicación temporal (es el primer día de la semana) y una indicación espacial (las puertas del lugar donde están los discípulos están cerradas). 
La referencia al primer día de la semana, es decir, el día siguiente al sábado (el domingo), evoca las celebraciones dominicales de la comunidad primitiva y nuestra propia experiencia pascual que se renueva cada domingo. La indicación de las puertas cerradas quiere recordar el miedo de los discípulos que todavía no creen, y al mismo tiempo quiere ser un testimonio de la nueva condición corporal de Jesús que se hará presente en el lugar. Jesús atravesará ambas barreras: las puertas exteriores cerradas y el miedo interior de los discípulos. A pesar de todo, están juntos, reunidos, lo que parece ser en la narración una condición necesaria para el encuentro con el Resucitado; de hecho Tomás sólo podrá llegar a la fe cuando está con el resto del grupo.  
Jesús “se presentó en medio de ellos” (v.19). El texto habla de “resurrección” como venida del Señor. Cristo Resucitado no se va, sino que viene de forma nueva y plena a los suyos (cf. Jn 14,28: “me voy y volveré a vosotros”; Jn 16,16-17) y les comunica cuatro dones fundamentales: la paz, el gozo, la misión, y el Espíritu Santo. 
Los dones pascuales por excelencia son la paz (el shalom bíblico) y el gozo (la járis bíblica), que no son dados para el goce egoísta y exclusivo, sino para que se traduzcan en misión universal. La  misión que el Hijo ha recibido del Padre ahora se vuelve misión de la Iglesia: el perdón de los pecados y la destrucción de las fuerzas del mal que oprimen al ser humano. Para esto Jesús dona el Espíritu a los discípulos.  En el texto, en efecto,  sobresale el tema de la nueva creación: Jesús “sopló sobre ellos”, como Yahvé cuando creó al ser humano en Gen 2,7 o como Ezequiel que invoca el viento de vida sobre los huesos secos (Ez 37).
Con el don del Espíritu el Señor Resucitado inicia un mundo nuevo, y con el envío de los discípulos se inaugura un nuevo Israel que cree en Cristo y testimonia la verdad de la resurrección. Como “seres humanos nuevos”, llenos del aliento del Espíritu en virtud de la resurrección de Jesús, deberán continuar la misión del “Cordero que quita el pecado del mundo”: la misión de la Iglesia que continúa la obra de Cristo realiza la renovación de la humanidad como en una nueva obra creadora en virtud del poder vivificante del Resucitado.  

Para la revisión de vida
¿En qué aspectos concretos de mi vida estoy experimentando al Espíritu Santo como fuerza y luz?
¿Soy dócil a los caminos del Espíritu, siguiendo la palabra del evangelio y viviendo abierto a la novedad de Dios en mi vida en constante discernimiento?
¿Cómo vivo en mi existencia cristiana las tensiones inevitables que existen entre carisma e institución, dones personales y misión comunitaria, vida interior y compromiso por la justicia?

Para la reunión de grupo
- ¿Qué reacción nos produce la palabra "espíritu"? Démosle sinónimos explicativos.
- Hoy hablan muchos del "espíritu" y lo encuentran en regiones o en actividades muy lejanos de la realidad, del compromiso social, en lo "puramente religioso"... ¿Es así lo que la Biblia nos dice del Espíritu? Pongamos ejemplos. 
- «Hay que ser espirituales, no espiritualistas»: comentar la frase, con razones y con experiencias. 
- En el trasfondo de lo que escribe, Lucas, en los Hechos de los Apóstoles (1ª lectura) tiene en el pensamiento el símbolo de lo que ocurrió en Babel: ¿en qué sentido? Explicitar las referencias simbólicas. 
- La serie «Otro Dios es posible» tiene un capítulo dedicado a la Trinidad, el 63, cuyo texto y audio puede ser encontrado aquí: http://www.emisoraslatinas.net/entrevistas.php?id=160

Para la oración de los fieles
- Cristo Jesús, que con el envío del Espíritu Santo has cumplido la promesa del Padre, renueva con este mismo Espíritu la historia de la humanidad, y concédenos el don de la paz. Roguemos al Señor....
- Cristo Jesús, que con el envío del Espíritu Santo has dado inicio a la misión universal de tu Iglesia, haz que la comunidad cristiana sea siempre en el mundo signo de liberación, de diálogo y de reconciliación entre los seres humanos. Roguemos al Señor...
- Cristo Jesús, que con el envío del Espíritu Santo has fortalecido a tus discípulos para que fueran tus testigos hasta los confines del mundo, fortalece con este mismo Espíritu a los misioneros y misioneras que anuncian tu evangelio de paz y de salvación. Roguemos al Señor...

Oración comunitaria
Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de la Gloria: ilumina nuestra mirada interior para que, viendo lo que esperamos a raíz de tu llamado, y entendiendo la herencia grande y gloriosa que reservas a tus santos, comprendamos con qué extraordinaria fuerza actúa en favor de los que creemos. Por N.S.J. [cfr Ef 1, 17ss]
Dios nuestro, Espíritu inasible, Luz de toda luz, Amor que está en todo amor, Fuerza y Vida que alienta en toda la Creación: derrámate hoy de nuevo sobre toda la creación y sobre todos los pueblos, para que buscándote más allá de los diferentes nombres con que te invocamos, podamos encontrarTe, y podamos encontrarnos, en Ti, unidos en amor a todo lo que existe. Tú que vives y haces vivir, por los siglos de los siglos.
Señor Dios, nuestro Padre, que has renovado el mundo a través del camino pascual de tu Hijo y con el envío del Espíritu Santo sobre sus discípulos, haznos abiertos a la acción del Espíritu y dóciles a sus caminos, anunciando con nuestra vida el evangelio del Reino a todos los pueblos y comprometiéndonos a construir un mundo nuevo donde reine la justicia y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.
 

Lunes 20 de mayo

7ª semana del Tiempo Ordinario
Bernardino de Siena, predicador (a. 1444)

Eclo 1,1-10: La sabiduría fue creada antes que todo 
Salmo responsorial 92: El Señor reina, vestido de majestad
Mc 9,14-29: Tengo fe, pero dudo; ayúdame



Después de bajar del monte de la transfiguración Jesús se encuentra con un hijo del pueblo poseído por un demonio. Este episodio forma parte de una serie de instrucciones sobre el seguimiento de Jesús, donde el evangelista acentúa la necesidad de la fe de los discípulos. La fe es fundamental en la época de Marcos, años 70, dado que las comunidades vivían con miedo ante las constantes amenazas de persecución. Hay que vencer el miedo; sólo así es posible resistir ante el poder del Imperio. Jesús encontró mucha gente alrededor de los discípulos; un padre desesperado había pedido a los discípulos que expulsaran un espíritu que se había apoderado de su hijo, pero éstos no fueron capaces de expulsarlo. Jesús impaciente replica: “¡Qué generación incrédula!...Tráiganlo”. Jesús se da cuenta de que el niño tiene desde pequeño una enfermedad grave. La frase del padre: “ten piedad de nosotros y ayúdanos” expresa una situación real del pueblo. – La gente tiene la fe sacudida, no sabe cómo resolver los problemas, quiere ser sanada. La respuesta de Jesús, “todo es posible para quien cree”, nos muestra cómo debe ser la actitud del discípulo. A pesar de las dudas, no hay que perder la fe. 
 

Martes 21 de mayo

María Magdalena de Pazzi, religiosa (a. 1607)


Eclo 2,1-13: Prepárate para las pruebas
Salmo responsorial 36: Encomienda tu camino al Señor, y él actuará
Mc 9,30-37: Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos



Jesús hace el segundo anuncio de su pasión, muerte y resurrección. Como en el primer anuncio (Mc 8,27-38) los discípulos no son capaces de entender las palabras sobre la cruz, del mismo modo que no entienden cómo un Mesías puede ser servidor de los hermanos. Mientras Jesús anunciaba su pasión y muerte, ellos discutían entre sí quién de ellos era el mayor. Jesús sólo piensa en servir, pero ellos sólo piensan en mandar. Jesús procura bajar, pero ellos quieren subir. ¡Qué incoherencia! – En nuestras comunidades, ¿prevalece el deseo de mandar o el deseo de servir y promover a las personas? No se debe usar el poder para subir y dominar, sino para descender y servir a los excluidos y a los pequeños. Quien acoge a los más necesitados en nombre de Jesús acoge al propio Dios. Pese a estas palabras, la mentalidad cerrada prevalece, pues el apóstol Juan prohíbe a alguien que no es de su grupo que expulse demonios en nombre de Jesús. Jesús responde: “no se lo impidan, quien no está en contra está a favor”. Lo que importa no es si esta persona es o no de mi comunidad, sino el bien que ella realiza.  
 

Miércoles 22 de mayo

Joaquina Vedruna, religiosa y fundadora (a. 1854)
Rita de Casia, religiosa (a. 1457)


Eclo 4,12-22: Dios ama a quienes aman la sabiduría
Salmo responsorial 118: Mucha paz tienen, Señor, los que aman tus leyes
Mc 9,38-40: Quien no está contra nosotros está a favor nuestro



El episodio de hoy retoma los versículos finales de la lectura anterior. El apóstol Juan dice a Jesús que vieron a una persona expulsando demonios en su nombre y cómo intentaron impedírselo porque no formaba parte del grupo. En nombre de la comunidad Juan impide que otro haga obras buenas. Por su condición de discípulo, pensaba que tenía más poder y autoridad que los demás. Creía tener el monopolio sobre Jesús, por eso pretendía prohibir que otros usasen el nombre de Jesús para hacer el bien. La mentalidad exclusivista de la ley antigua entendía que sólo el pueblo de Israel era el pueblo elegido, razón por la que segregaban a otros pueblos y culturas. No obstante, Jesús les dice que no se lo impidan agregando: “quien no está contra nosotros, está a nuestro favor”. – ¿Cuántas veces ,por considerarnos mejores excluimos a los que no creen como nosotros? Los discípulos actuaban de acuerdo a su mentalidad, a su cultura, pero Jesús enseña que la cultura es una construcción humana por lo tanto plausible de cambios a favor de la vida. Jesús el Maestro, mediante sus actitudes, es una muestra del Reino, encarna el amor de Dios y lo revela en sus actitudes. 
 

Jueves 23 de mayo

Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote
Juan Bautista Rossi, confesor (a. 1764)


Gn 14,18-20: Sacó pan y vino
Salmo responsorial 109: Tú eres sacerdote eterno según el rito de Melquisedec
1 Cor 11,23-26: Cada vez que comen y beben, proclaman la muerte del Señor
Lc 9,11b-17: Comieron todos y se saciaron



Hoy celebramos la fiesta de Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote, en otras palabras, la fiesta del servicio. Todos participamos del Sacerdocio de Cristo, pero también de su llamado a servir a los más necesitados. El episodio de la multiplicación de los panes es un símbolo de su gracia. La multitud congregada escuchaba durante varios días las enseñanzas de Jesús acerca del Reino de Dios, olvidándose hasta de comer. Ante el problema de falta de alimento, los discípulos quieren buscar la solución por fuera, pero Jesús soluciona el problema desde dentro: “denles ustedes de comer”; pero sólo hay cinco panes y dos pescados para cinco mil personas. Jesús manda sentar a la gente por grupos y pide a los discípulos que distribuyan los alimentos. Todos comieron hasta quedar satisfechos. Lucas resalta que “Jesús alzó su vista al cielo, los bendijo y los partió”. Esta manera de hablar en las primeras comunidades remite a la Eucaristía, pues esas mismas palabras son usadas hasta hoy en la celebración de la cena del Señor. Lucas sugiere que la Eucaristía debe llevarnos a compartir. Debe ser pan de la vida para enfrentar los problemas de manera diferente, no desde fuera sino a partir de dentro del pueblo. 
 

Viernes 24 de mayo

Nuestra Señora María Auxiliadora


Eclo 6,5-17: Un amigo fiel no tiene precio
Salmo responsorial 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos
Mc 10,1-12: Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre



Jesús aconseja a la multitud sobre la relación entre un hombre y una mujer. En aquel tiempo existía mucho machismo en las relaciones matrimoniales. El hombre podía repudiar y separase de su mujer incluso por celos, y ésta quedaba marcada para siempre. En la relación hombre y mujer Jesús pide el máximo de igualdad. – ¿En mi familia, en la comunidad y en la sociedad, cómo son las relaciones entre hombre y mujer? La pregunta hecha a Jesús por los fariseos es maliciosa, tiene por objetivo ponerlo a prueba ¿Es lícito a un hombre repudiar a su mujer? En la ley de Moisés un hombre podía escribir una carta de divorcio y repudiar a su mujer. Esta ley revela el machismo de la época, ya que la mujer no tenía el mismo derecho. El texto explica que Moisés actuó así a causa de la dureza del corazón del pueblo. Jesús retoma los relatos de la creación para negar al hombre el derecho de repudiar a su mujer. Elimina el privilegio del hombre frente a la mujer y pide el máximo de igualdad en las relaciones matrimoniales. – ¿Que hacemos los cristianos para combatir el machismo que aún persiste en muchos hogares y comunidades? 
 

Sábado 25 de mayo

Gregorio VII, papa (a. 1085)


Eclo 17,1-13: Dios hizo el hombre a su imagen
Salmo responsorial 102: La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos
Mc 10,13-16: Quien no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él



En la mentalidad judía, los niños, aunque eran amados profundamente, no contaban para nada. A esta sociedad debió sorprender la reacción de Jesús, cuando le traen unos niños y los discípulos tratan de impedirlo. ¿Por qué lo impiden? El texto no responde la pregunta. Podríamos suponer dos hipótesis: la primera, que los discípulos se empeñan en alejar a todos aquellos que no tienen importancia en aquella sociedad. La segunda, conforme las leyes de la época, tanto las madres como sus pequeños vivían constantemente en impureza legal, quien los tocase quedaría impuro. Ante cualquiera de estas hipótesis la respuesta de Jesús es contundente “Quien no reciba el Reino de Dios como un niño, no entrará en él”. ¿Qué significa esto? Los niños viven del amor gratuito dado por sus padres y a su vez estos ven a sus hijos como un don de Dios, por eso los cuidan con esmero y cariño. Así es el Reino de Dios. Un Reino que se hace visible a través de la sencillez, la ternura, la humildad, la alegría, la creatividad y hasta la desobediencia, en algunos casos, del niño que cada uno lleva dentro y vive nuestra vida. 
 


Domingo 26 de mayo

Santísima Trinidad
Felipe Neri, sacerdote fundador (a. 1595)
Mariana de Jesús (Ecuador, a. 1645)

Primera lectura: Prov 8,22-31: Antes de comenzar la tierra, la Sabiduría fue engendrada
Salmo responsorial 8: Señor, dueño nuestro, ¡qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Rom 5,1-5: A Dios, por medio de Cristo, en el amor del Espíritu
Jn 16,12-15: El Espíritu tomará de lo mío y se lo anunciará a ustedes



(Comentario homilético elaborado en un ciclo anterior por Mons. Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua). 
La revelación de Dios como misterio trinitario constituye el núcleo fundamental y estructurante de todo el mensaje del Nuevo Testamento. El misterio de la Santísima Trinidad antes que doctrina ha sido evento salvador. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo han estado siempre presentes en la historia de la humanidad, donando la vida y comunicando su amor, introduciendo y transformando el devenir de la historia en la comunión divina de las Tres personas. Por eso se puede hablar de una preparación de la revelación de la Trinidad divina antes del cristianismo, tanto en la experiencia del pueblo de la antigua alianza tal como lo atestiguan los libros del Antiguo Testamento, como en las otras religiones y en los eventos de la historia universal.
El Nuevo Testamento, más que una doctrina elaborada sobre la Trinidad, nos muestra con claridad una estructura trinitaria de la salvación. La iniciativa corresponde al Padre, que envía, entrega y resucita a su Hijo Jesús; la realización histórica se identifica con la obediencia de Jesús al Padre, que por amor se entrega a la muerte; y la actualización perenne es obra del don del Espíritu, que después de la resurrección es enviado por Jesús de parte del Padre y que habita en el creyente como principio de vida nueva configurándolo con Jesús en su cuerpo que es la Iglesia.
La primera lectura (Prov 8,22-31) es un himno a la sabiduría divina considerada en su doble dimensión trascendente e inmanente. La Sabiduría es trascendente pues ella es el proyecto de Dios, su voluntad, sus designios, su Palabra, su Espíritu; pero también es encarnada ya que el proyecto divino se realiza en la creación y en la historia, la voluntad de Dios se manifiesta en la Escritura y a través de su Espíritu se convierte en una realidad interior al ser humano. De esta forma la reflexión sapiencial bíblica supera la simplificación panteísta o dualista en su visión de Dios.
En los vv. 22-25 el autor bíblico nos sitúa “antes” de la creación, en la eternidad de Dios, presentando la Sabiduría como una realidad divina y trascendente, anterior a todas las realidades cósmicas: “El Señor me creó al principio de sus tareas, antes de sus obras más antiguas... cuando no había océanos, fui engendrada, cuando no existían los manantiales ricos de agua”. En los vv. 26-31 la Sabiduría parecer ser una realidad creada pues aparece contemporánea a la creación. La Sabiduría está presente también en el ser humano, en su inteligencia, en su felicidad: “Cuando consolidaba los cielos allí estaba yo, cuando trazaba la bóveda sobre la superficie del océano, cuando señalaba al mar su límite... a su lado estaba yo como confidente, día tras día lo alegraba y jugaba sin cesar en su presencia; jugaba con el orbe de la tierra, y mi alegría era estar con los seres humanos”. 
Este himno ha llegado a ser en la tradición cristiana un preanuncio de la encarnación de la Palabra (Jn 1), que “al principio estaba junto a Dios, todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuando llegó a existir” (Jn 1,2-3), y que al final de los tiempos “se hizo carne y habitó entre nosotros y hemos visto su gloria, la gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14). 
La segunda lectura (Rom 5,1-5) es una especie de declaración paulina de sabor trinitario sobre la situación del ser humano que ha sido justificado gracias a la fe en Cristo: “Habiendo, pues, recibido de la fe nuestra justificación, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo... y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado” (vv. 1.5). Pablo afirma la dimensión trinitaria de la vida creyente. Reconciliados con Dios por la fe, estamos en una situación de “paz” y de “esperanza”, paz que supera la tribulación y esperanza que transforma el presente. 
El evangelio (Jn 16,12-15) constituye la quinta promesa del Espíritu en el evangelio de Juan. Se habla del Espíritu como defensor (“Paráclito”) y como maestro, llamándolo “Espíritu de la verdad”. La verdad es la palabra de Jesús y el Espíritu aparece con la misión de “llevar a la verdad completa”, es decir, ayudar a los discípulos a comprender todo lo dicho y enseñado por Jesús en el pasado, haciendo que su palabra sea siempre viva y eficaz, capaz de iluminar en cada situación histórica la vida y la misión de los discípulos. 
El Espíritu tiene una función “didáctica” y “hermenéutica” con relación a la palabra de Jesús. El Espíritu Santo no propone una nueva revelación, sino que conduce a una total comprensión de la persona e del mensaje del Señor Resucitado. El Espíritu, por tanto, “guía” (v. 13) hacia la “Verdad” de Jesús, es decir, hacia su revelación, de tal forma que la podamos conocer en plenitud.
Esta función del Espíritu con relación a Jesús y a su palabra define la profunda relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu: la Revelación es perfectamente una porque tiene su origen en el Padre, es realizada por el Hijo y se perfecciona en la Iglesia con la interpretación del Espíritu. Por eso Jesús dice que “el Espíritu no hablará por su cuenta, sino que dirá únicamente lo que ha oído... todo lo que les dé a conocer, lo recibirá de mí”. Jesús será siempre el Revelador del Padre; el Espíritu de la Verdad, en cambio, hace posible que la revelación de Cristo penetre con profundidad en el corazón del creyente.  

Para la revisión de vida
¿Cómo puedo hacer que se refleje mucho más claramente en mi vida cristiana el ser “comunitario” de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo?
¿En qué aspectos concretos de mi vida se manifiesta el misterio del Dios trinitario como amor y vida?
¿Cómo podría abrirme más a la acción del Espíritu de la Verdad en mi vida, para que me lleve a un conocimiento existencial y actualizado del evangelio de Jesús?

Para la reunión de grupo
- ¿Cómo puedo hacer que se refleje mucho más claramente en mi vida cristiana el ser “comunitario” de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo?
- ¿En qué aspectos concretos de mi vida se manifiesta el misterio del Dios trinitario como amor y vida?
- ¿Cómo podría abrirme más a la acción del Espíritu de la Verdad en mi vida, para que me lleve a un conocimiento existencial y actualizado del evangelio de Jesús?

Para la oración de los fieles
- Dios Padre, misterio infinito y eterno de amor, que nos has llamado a la vida y nos has creado a imagen de tu Hijo Jesús, haz que experimentemos de tal forma tu bondad y tu misericordia que lleguemos a ser constructores de un mundo de amor y de paz. Roguemos al Señor...
- Señor Jesucristo, Hijo eterno del Padre, que en tu vida, muerte y resurrección nos has revelado el rostro del verdadero de Dios y nos has enseñado el camino que lleva a la vida, concédenos la gracia de la fidelidad a tu evangelio, viviendo, a tu imagen, en solidaridad con los pobres y los excluidos de este mundo. Roguemos al Señor...
- Espíritu Santo de Amor y de Verdad, fuente de todo bien y de toda gracia, ayúdanos a superar la tentación del egoísmo, de la cerrazón, del miedo, del legalismo, para ser testigos del reino en el mundo, dóciles a los caminos de Dios y atentos a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas. Roguemos al Señor...

Oración comunitaria
Te Señor Dios Eterno, Único y Verdadero,
misterio infinito de amor y de vida,
Trinidad Santísima,
haz de la humanidad creada a tu imagen una sola familia,
y que la comunidad eclesial, 
redimida por la sangre de tu Hijo y renovada por el Espíritu,
sea siempre un vivo reflejo de tu misterio comunitario de amor,
signo de liberación para los pobres y los últimos de la tierra,
y fermento de unidad y de paz para todo el género humano.
Por nuestro Señor Jesucristo.
 

Lunes 27 de mayo

8ª semana del Tiempo Ordinario
Agustín de Cantérbury, obispo misionero (a. 605)

Eclo 17,24-29: Retorna al Altísimo, aléjate de la injusticia.
Salmo responsorial 31: Alégrense, justos, y gocen en el Señor
Mc 10,17-27: Vende lo que tienes y sígueme



Juventud, vida eterna, riqueza, pobres y Reino de Dios, son palabras claves en el evangelio de hoy. Para entender el alcance de estas enseñanzas de Jesús, recordemos el contexto en el que Marcos coloca este relato. Jesús está subiendo a Jerusalén, donde será crucificado; va a dar su vida por completo, sabe su destino y sigue su misión con fidelidad. Ante la pregunta “Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar vida eterna?”, Jesús desvía la atención de sí mismo hacia Dios, pues lo importante es realizar la voluntad del Padre. Luego retoma los mandamientos no matar, no cometer adulterio, no robar, no defraudar, honrar a padre y madre. El joven pregunta por la vida eterna, por la vida junto a Dios, y Jesús le responde por la vida junto al prójimo. Tan sólo se refirió a los mandamientos que remiten al prójimo, pues sólo se llega a Dios a través del prójimo; a través de la entrega total hasta de los bienes materiales, “vende cuanto tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo”. – El Reino de Dios no excluye a nadie; todos son invitados a vivirlo desde la pobreza y el discipulado. 
 

Martes 28 de mayo

Germán, obispo (siglo VII-VIII)


Eclo 35,1-15: Quien guarda los mandamientos ofrece sacrificio de acción de gracias
Salmo responsorial 49: A quien sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios
Mc 10,28-31: Recibirán en este tiempo cien veces más y, en la edad futura, vida eterna



La frase “le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el Reino de Dios” es la clave para entender el evangelio de hoy. Pedro y los discípulos, a pesar de haber abandonado todo, continúan con la mentalidad del poder y del tener. Todavía no entienden el sentido del servicio y la gratuidad; han abandonado todo a cambio de algo. La respuesta de Jesús deja entrever que no deben esperar seguridad, ni ganancias. Van a recibir cien veces más “en casas, hermanos, hermanas, madres e hijos y campos”, pero en medio de persecuciones en esta vida. No se deben entender estos versículos como una simple teología de la retribución, según la cual se dan bienes esperando recibir el doble y más de lo que se da. Esta no es la lógica de Jesús. – Una persona que vive para el servicio no está preocupada en defender sus posesiones y sus propios intereses. Una persona pobre no tiene esa preocupación. Pero hay pobres con cabeza de ricos. Esto nos hace esclavos del consumismo; por tanto, ricos y pobres somos llamados para el servicio y la gratuidad.  
 

Miércoles 29 de mayo

Maximino, obispo (siglo IV)


Eclo 36,1-2a.5-6.13-19: Que sepan las naciones que no hay Dios fuera de ti
Salmo responsorial 78: Muéstranos, Señor, la luz de tu misericordia
Mc 10,32-45: Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado



De camino a Jerusalén, Jesús se adelantó al grupo de discípulos para hacer el tercer anuncio de su Pasión. Jesús alerta a sus discípulos sobre la tortura y la muerte que va a enfrentar en Jerusalén. Su muerte es consecuencia del compromiso asumido junto a los excluidos de su tiempo; ésta fue la misión que recibió del Padre. Los discípulos están asustados y lo acompañan con miedo. Todavía no entienden, por esto continúan con sus ambiciones personales. Juan y Santiago piden un lugar en la gloria del Reino, uno a la derecha y otro a la izquierda de Jesús. Jesús reacciona con firmeza –“no saben lo que están pidiendo”– y les pregunta si son capaces de beber el cáliz que él va a beber y de recibir el bautismo que él va a recibir. Jesús se refiere al cáliz del sufrimiento y al bautismo de sangre. Les pregunta si, en lugar de honra, son capaces de entregar su vida hasta la muerte. La respuesta de ellos es superficial, ya que en pocos días lo abandonarán y lo dejarán solo a la hora del sufrimiento. – La clave del servicio es la mejor manera de ganarnos un puesto junto a Jesús. 
 

Jueves 30 de mayo

Fernando III, rey (a. 1252)


Eclo 42,15-26: La gloria del Señor se refleja en todas sus obras
Salmo responsorial 32: La palabra de Dios hizo el cielo.
Mc 10,46-52: ¡Maestro, haz que pueda ver!



Después de una larga travesía, llegan a Jericó, última parada del camino hacia Jerusalén. Bartimeo está sentado a la orilla del camino. Por su condición de mendigo y ciego, y por tanto excluido y marginado según la ley, no puede acompañar al séquito que sigue a Jesús. Sin embargo grita, invocando ayuda: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” Muchos intentan acallarlo, pero él grita aún más fuerte. Jesús se detiene y lo manda llamar. Bartimeo suelta lo único que tiene para cubrir su cuerpo, su manta; se despoja de aquello que le da seguridad. Entonces Jesús le pregunta: “¿Qué quieres de mí?” Y él contesta: “que recobre la vista”. La petición de Bartimeo está cargada de fe. Su sanación es fruto de su fe en Jesús. A pesar de que Jesús le dice que se vaya, él continúa siguiéndole de camino al Calvario. – Bartimeo se torna así en un discípulo modelo para Pedro y para todos los que queremos seguir a Jesús. Y seguir a Jesús implica escuchar el grito de los hermanos, manifestar sin temor nuestra fe y despojarnos de todo aquello que nos aleje de Jesús y de los hermanos. 
 

Viernes 31 de mayo

Visitación de la Virgen María


Sof 3,14-18: El Señor será el rey de Israel, en medio de ti 
Interleccional Is 12,2-6: ¡Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel!
Lc 1,39-56: ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?



Después del episodio de la Anunciación, María decide visitar a su prima Isabel. Ella, una joven embarazada, enfrenta el camino peligroso de la montaña para encontrar apoyo y consuelo en una mujer embarazada de edad avanzada y, a su vez, para ayudarle y servirle. Es en el abrazo afectuoso, cuerpo a cuerpo, en el que Isabel pronuncia las primeras bendiciones a María: “Bendita tú…”. En este contexto, María inicia su profecía al pronunciar las palabras magníficas. En el magníficat demuestra que su historia forma parte de la historia del pueblo de Dios, y que la intervención de Dios en la historia repercute en la vida de cada persona. Dios “mirando hacia abajo”, se inclina para ver la realidad histórica de marginación social de María, su sierva. Ella, y el pueblo que representa, pasan por humillaciones debido a la pobreza, discriminación y marginación. Dios “mira hacia abajo” y María es escogida para actuar junto con él en la nueva creación. Hay una inversión de la situación: la que era humillada pasará a ser bienaventurada para todas las generaciones. Y todas las generaciones continuarán experimentando esta misericordia de Dios, que pone su corazón junto a las personas marginadas. Por todo esto, Dios es el salvador del pueblo. 


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