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mes-2013-07

Lunes 1 de julio

13ª semana del Tiempo Ordinario
Beato Junípero Serra, misionero (USA, a. 1784)

Gn 18,16-33: ¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable?
Salmo responsorial 102: El Señor es compasivo y misericordioso
Mt 8,18-22: ¡Sígueme!



El evangelio de hoy presenta una clara escena cuyo meollo es la radicalidad en el seguimiento de Jesús. Ir a la otra orilla del lago es ir con Jesús desde las seguridades hasta las inseguridades, desde las certezas a los riesgos. Un letrado se ofrece para seguir a Jesús. El letrado es confrontado en su vida misma, pues seguir a Jesús implica despojarse de las rígidas estructuras de poder que acaparan su mente y su corazón como líder religioso. En el segundo caso, otro potencial discípulo solicita permiso para ir primero a enterrar a su padre. En otras palabras, que le quisiera seguir, pero no ahora. Jesús confronta también a este potencial discípulo sobre la urgencia de romper los afectos familiares que le amarran –por más dignos que sean– y que no le permiten ser libre para seguirle. La invitación es, pues, para todos los creyentes; invitación a seguir a Jesús, conscientemente, sabiendo que ello implica renunciar o tomar distancia de todo aquello que quite la libertad y la autonomía. – Ser radicales como Jesús es estar en permanente confrontación con los comportamientos que tenemos y mirar la otra orilla del lago como el lugar de la misión a la que el Maestro nos invita. 
 

Martes 2 de julio

Otón, obispo (siglo XII)


Gn 19,15-29: El Señor hizo llover azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra
Salmo responsorial 25: Tengo ante mis ojos, Señor, tu bondad
Mt 8,23-27: Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma



Los seguidores que habían manifestado seguir incondicionalmente a Jesús están asustados ante las primeras dificultades. La turbulencia de las aguas y la furia de los vientos contrastan con el descanso de Jesús. Puede simbolizar la experiencia de los primeros cristianos víctimas de señalamientos y persecuciones, turbulencias que los obligaron a afianzar su fe en Cristo Resucitado. El texto evidencia el llamado de atención que Jesús hace a sus jóvenes seguidores, hombres de poca fe, por tener su confianza puesta en las viejas ataduras de la ley y de la familia; esa es la otra orilla, la que se quedó atrás. Por eso, quienes optan por Jesús no tienen otra alternativa que acudir a él como Salvador y Maestro. – Hoy, cuando la fe es vulnerable a tantas propuestas que pueden estar desvirtuando el mensaje cristiano, se hace urgente volver al evangelio como fuente innegociable de todo comportamiento humano; volver a Jesús y su Palabra, despertarlo para que nos ayude a afrontar las turbulencias del mal, de los proyectos generadores de pobreza e injusticia. Acerquémonos, entonces, con humildad a Jesús y digámosle que nos dé la fuerza suficiente para superar toda tormenta y que acreciente nuestra fe, para no ceder ante propuestas que deshumanicen.  
 

Miércoles 3 de julio

Tomás, apóstol (siglo I)


Ef 2,19-22: Están ustedes edificados sobre el cimiento de los apóstoles
Salmo responsorial 116: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio
Jn 20,24-29: ¡Señor mío y Dios mío!



Tomás, uno de los doce, no cree en la presencia del Resucitado; sin embargo, Jesús le va a dar una gran lección, a la vez que declara felices a quienes crean aun sin haber visto. La segunda aparición de Jesús abre con un saludo de paz. La comunidad se encuentra seguramente afectada, no sólo por las persecuciones externas, sino por los conflictos internos. El tradicional saludo de paz cobra entonces total sentido, pues los creyentes necesitan armonizar su convivencia. En esta segunda ocasión, Jesús resucitado invita a Tomás a palpar las heridas, es decir, a reencontrarse con el proyecto histórico y sus inevitables consecuencias: La respuesta de Tomás, condensada en la profesión de fe “Señor mío y Dios mío”, es signo de la conversión, de la vuelta a la radicalidad y fuerza inicial del proyecto de Jesús. La fe en el Resucitado no se puede quedar en las manifestaciones externas o en la visión de espectáculos religiosos; la fe pasa por las permanentes confrontaciones y reencuentros comunitarios con Jesús; es decir, la lectura de la realidad con ojos de fe implica una actitud contemplativa para captar la presencia de Jesús y las opciones fundamentales de su proyecto. 
 

Jueves 4 de julio

Isabel de Portugal, reina y madre (a. 1336)


Gn 22,1-19: El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe
Salmo responsorial 114: Caminaré en presencia del Señor en el país de la vida
Mt 9,1-8: La gente alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad



Las autoridades religiosas de Israel condenan la actitud sanadora y solidaria de Jesús. En la cultura de Jesús la parálisis, como otras enfermedades, eran consideradas consecuencia del pecado de generaciones anteriores; las personas que las padecían estaban excluidas de la vida social, económica y religiosa. Tal vez lo que más les incomoda a los letrados es la dignificación que Jesús hace de las personas que han sido tiradas fuera por las estructuras del poder y los preceptos religiosos. La curación genera asombro en los vecinos; pero más que eso, es importante rescatar la actitud de alabanza por el perdón y la curación de uno de los suyos. – Hoy como ayer, quienes han gastado su vida al servicio de una causa son señalados como blasfemos y agitadores; en la historia moderna, Gandhi en la India, Nelson Mandela en África del Sur, Monseñor Romero en El Salvador, Luther King en Estados Unidos. Todos ellos fueron señalados, perseguidos y, en algunos casos, asesinados o silenciados. Es urgente volver la mirada sobre el carácter profético de la fe cristiana, que hoy tiende a desdibujarse en actitudes marcadas por la indiferencia y el individualismo. Hoy como ayer, la solidaridad con los otros sigue siendo un imperativo del evangelio. 
 

Viernes 5 de julio

Antonio María Zaccaria, sacerdote y fundador (a. 1539)


Gn 23,1-4.19; 24,1-8.62-67: Isaac tomó a Rebeca por mujer, a quien amó mucho
Salmo responsorial 105: Den gracias al Señor porque es bueno
Mt 9,9-13: No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos



La misericordia y el llamado de Dios, no se encierran en los estrechos límites de la condición social creada por los seres humanos. Jesús le pide a Mateo que le siga, lo que implica una renuncia, no sólo a su oficio, sino a su condición social. Los fariseos, basados en sus rígidas estructuras morales y en su nacionalismo excluyente, cuestionan el comportamiento de Jesús y de los discípulos. Jesús reacciona acudiendo al criterio de la tradición profética, “Misericordia quiero y no sacrificios”. Jesús se identifica como médico enviado a enfermos y a pecadores y no a sanos ni a justos. Esta inversión del amor de Dios muestra que el querer de Dios es diferente a la racionalidad humana, pero esto no puede entenderse como contradicción en el proyecto de Jesús; por el contrario, deja bien claro que quien quiera seguirle debe emprender su propio camino de conversión. – Muchas veces, la fe cristiana se queda enredada en formalismos y formulismos, en lo que se puede o no hacer, en lo que aparentemente es bueno o malo; sin embargo, el llamado de Jesús a vivir en auténtica misericordia y generosidad es uno de los principios que no pueden relativizarse en la vida cristiana. 
 

Sábado 6 de julio

María Goretti, virgen y mártir (a. 1902)


Gn 27,1-5.15-29: Jacob suplantó a su hermano y le quitó su bendición
Salmo responsorial 134: Alaben al Señor porque es bueno
Mt 9,14-17: ¿Acaso pueden guardar luto los amigos, si el novio está con ellos?



Jesús relativiza el ayuno porque, ante la presencia del novio, sólo es tiempo de alegría y de fiesta. Con las máximas sobre lo nuevo y lo viejo, Jesús explica que el nuevo Israel no se puede fundar sobre las viejas bases de la ortodoxia judía, sino sobre los nuevos mandamientos del amor, la solidaridad y la misericordia. La práctica del ayuno, acompañado de ofrendas y aranceles, beneficiaba especialmente a las autoridades religiosas. Jesús se opone a este tipo de práctica, cuando no va acompañada de acciones concretas a favor de la armonía, la solidaridad y la equidad familiar o comunitaria. – Las experiencias religiosas de hoy pueden también estar reeditando el ayuno y las ofrendas como un camino para alcanzar la salvación, sin mirar en profundidad que la exigencia de Dios es ser leales a su proyecto histórico de servicio, generosidad y amor. No es sólo en los ritos, en los diezmos o en la flagelación individual donde Dios se complace con sus hijos, sino en la auténtica manera de vivir, de amar y de servir. Pidamos a Dios, Padre y Madre de la vida, que despierte en nosotros la solidaridad y el sacrificio a favor de los hermanos más necesitados. 
 

Domingo 7 de julio

14º domingo del Tiempo 0rdinario
Fermín, obispo y mártir (siglo IV)

Is 66,10-14: Yo hare derivar hacia ella, como un río, la paz
Salmo Responsorial 65: ¡Aclama al Señor, tierra entera!
Gál 6,14-18: Y Estar o no estar circuncidado, no tiene ninguna importancia
Lc 10,1-12.17-20: La cosecha es abundante, pero los obreros pocos



Is 66, 10-14: Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo. 
La alegría del pueblo de Israel cuando contempla su renacer después de todas las amarguras del destierro la muestra el tercer Isaías con la figura del parto y los hijos recién nacidos que necesitan de la madre para mamar de sus pechos y recibir sus consuelos, los llevaran en sus brazos y sobre las rodillas los acariciarán. Están en la mano del Señor y como a un niño a quien su madre consuela, así os consolaré yo.
La figura de Dios Madre es muy querida para los profetas. Sin duda la experiencia familiar del padre, de la madre y de los hijos, es quizás la más admirable y comprensible para todos, cuando se quiere hablar del amor de Dios.
Cuando la Biblia habla de Dios Padre, ciertamente no está determinando el género masculino de la divinidad. Es cierto que esta denominación y esta traducción están condicionadas sociológicamente y sancionadas por una sociedad de carácter varonil. Pero, realmente, a Dios no se le quiere concebir simplemente como a un varón. Sobre todo en los profetas, Dios presenta rasgos femeninos maternales. La noción de Padre aplicada a Dios, debe interpretarse simbólica¬mente. Padre es un símbolo patriarcal -con rasgos maternales-, de una realidad transhumana y transexual que es la primera y la última de todas. 
El profeta Oseas en el capítulo undécimo, trae uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. La experiencia del amor de Dios hace decir al profeta que el Señor ha ejercido las tareas de un padre-madre con el pueblo. También otros profetas presentan a Dios con características materno-paternales: un Dios que consuela a los hijos que se marchan llorando, porque los conduce hacia torrentes por vía llana y sin tropiezos (Jer 31,9); un Dios a quien le duele reprenderlos: ¡Si es mi hijo querido Efraim, mi niño, mi encanto! Cada vez que le reprendo me acuerdo de ello, se me conmueven las entrañas y cedo a la compasión. (Jer 31,20).
Esa ternura del amor de Dios queda expresada de manera inigualable en la figura de la madre:
¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? Pues aunque ella se olvide, yo no te olvidaré (Is 49,15).
Como a un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo (Is 66,13). 
Realmente el pueblo se sentía hijo de Yahveh. Desde la primera experiencia salvífica de Dios en la salida de Egipto, el Señor ordenó a Moisés decir al Faraón: Así dice el Señor. Israel es mi hijo primogénito, y yo te ordeno que dejes salir a mi hijo para que me sirva (Ex 4,23). Y esa seguridad que la experiencia de Dios-Padre daba a los israelitas no les permitía sentirse huérfanos porque, si mi padre y mi madre me abandonan, el Señor me recogerá (Sal 27, 10). 
La paternidad de Dios evocaba también una atención especial y una relación de protección de frente a aquellos que necesitaban ayuda y cuidado. Los profetas muestran la predilección de Dios por los pobres, los pecadores, los huérfanos y las viudas, en una palabra por todos aquellos que sólo podían esperar la salvación de la intervención amorosa del Padre-Madre que se preocupa más por los hijos desprotegidos y abandonados que por los demás.

Salmo 65 (66): Bendito sea Dios que no me ha retirado su amor
Se trata de un salmo cuya primera parte es un himno de alabanza y luego, a partir del versículo 13 continúa con una acción de gracias. 
Los motivos de la alabanza son el poder soberano de Dios en favor de la humanidad, los prodigios que vivió el pueblo a la salida de Egipto, el paso del Mar Rojo y como se fueron rindiendo los enemigos.
Se invita a todos los pueblos a alabar al Señor, ya no por las acciones pasadas sino por los beneficios a la comunidad del salmista que se convierten entonces en motivos para la acción de gracias, peligros y pruebas ante las cuales la comunidad acude al Señor quien los escucha.
Todo el salmo es una invitación a los oyentes: la tierra entera, el pueblo de Israel, y los fieles a Dios, para alabar al Señor y dar gracias, porque Dios nos salva y nos protege aunque nos haga pasar por fuertes pruebas.

Gal 6, 14-18: ¿Para qué ser bien vistos en lo humano si no puedo gloriarme en la cruz de Cristo?
En la despedida de su carta a los Gálatas, Pablo de manera muy sintética reafirma dos de sus temas preferidos. La salvación no se da por la ley, y el hombre en Cristo es una nueva criatura.
La circuncisión era una muestra clara del cumplimiento de la Ley, pero Pablo les dice a los Gálatas que la salvación no proviene de la ley sino de Cristo. Y se apoya en la Cruz, signo de ignominia para los romanos, los paganos y los judíos, que ahora es el signo de la victoria y de la salvación, y por eso Pablo se gloría en ella, como también todos los cristianos, porque de ella brota la vida.
Circuncidarse o no circuncidarse no es lo importante. Lo importante es renacer como nueva criatura. El mundo de la ley ha muerto. Ya no hay diferencia entre judíos y paganos. Ya no hay circuncisos e incircuncisos, lo único que cuenta es el hombre nuevo, el hombre que es capaz de superar la tragedia del pecado y realizar el proceso de la resurrección de Jesús, para vivir como una persona nueva.

Lc 10, 1-12.17-20: Envío de los 72 discípulos
Por segunda vez en el evangelio de Lucas, Jesús envía a sus discípulos a la misión. Ahora la época de la cosecha ha llegado y es necesario muchos obreros para recoger la mies; son setenta y dos, un número que evoca la traducción de los Setenta en Génesis 10, en donde aparecen setenta y dos naciones paganas. Jesús va camino hacia Jerusalén, el camino que debe ser modelo del camino de la Iglesia futura. Salen de dos en dos para que el testimonio tenga valor jurídico según la ley judía (cfr. Dt 17,6; 19,15). 
La misión no será fácil; debe llevarse a cabo en medio de la pobreza, sin alforjas ni provisiones. La misión es urgente y nada puede estorbarla, por eso no pueden detenerse a saludar durante el camino; tampoco los discípulos deben forzar a nadie para que los escuchen pero sí es el deber anunciar la proximidad del Reino. 
Este modelo de evangelización es siempre actual. Ciertamente es una tarea difícil si se quiere ser fieles al evangelio de Jesús. Muchas veces por una falsa comprensión de la inculturación se hacen concesiones que van contra la esencia del evangelio. 
Cuando los discípulos regresan de la misión están llenos de alegría. Hay una expresión que merece un poco de atención: Hasta los demonios se nos someten en tu nombre. ¿Qué significado tienen los demonios? Una breve explicación del término se dará al final. 
Jesús manifiesta su alegría porque se han vencido las fuerzas del mal, porque él rechaza cualquier forma de dominio, y exhorta a sus discípulos a no vanagloriarse por las cosas de este mundo. Lo importante es tener el nombre inscrito en el cielo, es decir participar de las exigencias del Reino y vivir de acuerdo con ellas (cfr. Ex 32,32). 
Hay otro motivo de alegría para bendecir la Padre. Sus discípulos son una muestra de que el Reino se revela a los sencillos y humildes. No son los conocimientos lo que permite la experiencia del Reino. Es esa experiencia de Dios por medio del contacto íntimo con Jesús y su seguimiento. 

El evangelio de hoy no está recogido en la serie «Un tal Jesús», pero en su página (untaljesus.net) puede encontrarse varios episodios relacionados con el contenido de ese evangelio.  

Para la revisión de vida
¿Podría ser yo -un cualquiera como soy- uno de los discípulos comunes que Jesús envió? ¿O considero que sólo los grandes pueden ser «apóstoles»?
¿Tengo capacidad para captar, desde mi pequeñez, «estas cosas del Reino de Dios», que muchas veces los grandes y sabios no captan? ¿Me ayudan mi sencillez y humildad? ¿Estoy feliz de saborear en el corazón esta sabiduría?
«Como un niño a quien su madre consuela, así los consolaré yo a ustedes» (Is 66,13). ¿Son todas masculinas las imágenes con que yo me relaciono con Dios? ¿O casi todas? Aparte del número, en realidad, mi imagen de Dios es masculina, patriarcal? ¿Qué significa eso?

Para la reunión de grupo
- ¿Vale este texto para aplicarlo a nuestra situación actual, cuando en realidad, más que hora de cosechar es hora de sembrar? 
- «Los pobres y los ricos están en igualdad de oportunidades ante la salvación de Dios». Discutir esa frase. ¿Es verdad? ¿En qué aspectos sí y en cuáles no? ¿Tiene Dios acepción de personas? ¿Es irrelevante ante Dios ser rico o pobre?
- ¿Qué será eso que en teología se llama el «privilegio hermenéutico» de los pobres? [«hermenéutico» = interpretativo, de interpretación]. 
- ¿A qué se referirá Jesús cuando habla de «estas cosas» que han sido reveladas a los pequeños y que no logran captar los sabios e inteligentes?

Para la oración de los fieles
- Coloquemos nuestras peticiones en la mesa eucarística, con la seguridad de que el Padre-Madre del cielo las acogerá con ternura y amor.
- Te pedimos por tu Iglesia, para que sea reveladora de tu voluntad y acoja a los sencillos y humildes como portadores de tu palabra para el mundo de hoy. R/ Te rogamos, óyenos. 
- Por todos los aquí reunidos, para que seamos capaces de comunicar el amor de Dios, Padre-Madre, a todos nuestros hermanos. R/ Te rogamos, óyenos.
- Te pedimos que envíes evangelizadores comprometidos con el evangelio, que sepan irradiar con sus vidas el amor que han recibido del Señor. R/ Te rogamos, óyenos.

Oración comunitaria
Te rogamos, Padre Bueno que acojas las súplicas que te hemos presentado y nos recibas y consueles a nosotros mismos de la misma manera que una madre acoge y consuela a sus pequeños hijos. Por Cristo Nuestro Señor. Amén.
 

Lunes 8 de julio

14ª semana del Tiempo Ordinario
Isaías, profeta (a. 765 aC)

Gn 28,10-22ª: Jacob tuvo un sueño: Vio una escalinata. Dios se le revela
Salmo responsorial 90: Dios mío, confío en ti
Mt 9,18-26: Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, y vivirá



Nuevamente los esquemas machistas, etnocentristas y excluyentes de una sociedad son superados por la misericordia de Jesús. En su caminar misionero, Jesús encuentra, libera y dignifica a dos mujeres. Y un extranjero se convierte en símbolo de fe, ya que cree que Jesús tiene poder sobre la muerte. La muerte de la niña representa una sociedad que no sólo mata a los profetas, sino que excluye y margina a la mujer. – Por el camino, otra mujer, excluida por su estado de impureza, clama a Jesús que le deje tocarlo para quedar sana. Jesús siente la presencia de la mujer, porque, más que las masas, a Jesús le interesan las personas, y que éstas recuperen su dignidad; por eso visibiliza a la mujer, la identifica, la sana y le devuelve su lugar en la sociedad. La actitud de Jesús es una alternativa para los excluidos de la libertad y la dignidad. – Hoy, en nuestra sociedad, siguen existiendo hechos que ponen en el último lugar a la mujer, a la infancia, a las minorías étnicas o a quienes simplemente son diferentes. Ser cristianos exige de nosotros que les amemos eficazmente y que les incorporemos con dignidad a la dinámica social y eclesial.
 

Martes 9 de julio

Nuestra Señora de Chiquinquirá (Colombia) 
Paulina do Coração Agonizante de Jesús (Brasil, a. 1942)


Gn 32,22-32: Ya no te llamarás Jacob, sino Israel
Salmo responsorial 16: Con mi apelación, Señor, vengo a tu presencia
Mt 9,32-38: La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos



La acción liberadora de Jesús sigue actuando a favor de los hijos e hijas excluidos de la sociedad. Ante esta dura realidad hay mucho por hacer, lástima que los obreros con los que cuenta Jesús son realmente pocos. El mudo endemoniado estaba silenciado por los poderes demoníacos de las estructuras injustas que lo excluyeron de sus mínimos derechos. La sanación incomoda a quienes han sostenido la estructura injusta. Ellos necesitan de los endemoniados, de las hemorroísas y de los leprosos para sostener una religión basada en el miedo y la condenación, a través de falsas doctrinas de pureza y pecado. Jesús devuelve el habla y la dignidad al mudo. Lo santifica, y su santidad es objeto de asombro, de habladurías, señalamientos y persecuciones por parte de quienes sienten afectadas sus frágiles seguridades de dogmas y preceptos. En ese marco, el Maestro continúa la misión y afirma que el trabajo es abundante, pero muy pocos quienes se arriesgan a realizarlo. – Roguemos a Dios que nos haga sensibles ante toda necesidad humana y nos permita ser cristianos comprometidos con la humanización en todo tiempo y lugar. Aceptemos, desde lo que somos y hacemos, la invitación a ser obreros en la viña de Jesús.  
 

Miércoles 10 de julio

Cristóbal, mártir (siglo III)


Gn 41,55-57; 42,5-7.17-24ª: Estamos pagando el delito contra nuestro hermano
Salmo responsorial 32: Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti
Mt 10,1-7: Vayan a las ovejas descarriadas de Israel



Hoy la Palabra de Dios se centra en el discipulado y en la misión. La mención de los doce por sus nombres es un indicio de la manera cómo Jesús llama a cada uno con su historia familiar, con su condición social, religiosa y política. Doce, número bíblicamente simbólico, nos conecta con la idea de pueblo de Dios, que abre el llamado al discipulado de Jesús a todos los hombres y mujeres que se identifiquen con su proyecto liberador. El envío a la misión no se hace sin herramientas. El poder para expulsar demonios, para sanar y para curar dolencias es fruto de los aprendizajes hechos en el discipulado; ahora los misioneros tienen más de claridad, han visto y han creído en el Maestro. Las recomendaciones de ir primero a las ovejas descarriadas de Israel forman parte de una estrategia pedagógica, que concibe un escenario cultural conocido como el más adecuado para los nuevos misioneros. – La Iglesia en Aparecida (Brasil) nos puso en el camino del discipulado misionero. Ser discípulos sin ser misioneros es egoísta, en cierta medida, pues formarse en la fragua de la palabra exige ponerla por obra en el contexto más cercano. 
 

Jueves 11 de julio

Benito, fundador (a. 517)


Gn 44,18-21.23b-29; 45,1-5: Para salvación me envió Dios a Egipto
Salmo responsorial: 104: Recuerden las maravillas que hizo el Señor
Mt 10,7-15: Lo que han recibido gratis, denlo gratis



Ser apóstol es salir con lo recibido gratis para ponerlo gratuitamente al servicio de la comunidad. El envío misionero consiste en anunciar que el Reino Dios está cerca. Un Reino que se hace visible cuando los ciegos ven, los cojos caminan, los tristes cantan, los temerosos confían, los abatidos recobran la esperanza, los desempleados trabajan y los pobres entonan el magníficat de la dignidad de los hijos de Dios. El envío está acompañado de algunas recomendaciones prácticas, como no llevar cinturón, ni dinero, ni provisiones, etc., que enseñan la humildad y la modestia que deben acompañar al misionero; pero sobre todo, enseñan la capacidad de acercarse a la realidad sin prejuicios o condicionamientos que impidan comprender, acoger, asimilarse y amar a los destinatarios de la misión. Las acciones misioneras indicadas a través de los verbos “ir, entrar, preguntar, respetar, bendecir, anunciar”, evidencian la presencia misma de Dios en medio de la comunidad a través de los misioneros. – Sintámonos discípulos, enviados por Jesús, como misioneros activos, en medio de nuestras familias y comunidades, para que sientan el amor de Dios y la solidaridad en la solución de tantos problemas como afectan y destruyen la armonía comunitaria y social. 
 

Viernes 12 de julio

Juan Gualberto, religioso (a. 1073)


Gn 46,1-7.28-30: Puedo morir después de haberte visto en persona
Salmo responsorial 36: El Señor es quien salva a los justos
Mt 10,16-23: No serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu del Padre



El envío como ovejas en medio de lobos es una manifestación del ambiente adverso en que Jesús, y luego las comunidades cristianas, realizan su proyecto. Lobos depredadores de la paz, de la justicia, de la tierra de los agricultores, de las ovejas de los pastores y del producto de los pescadores. Lobos que representan a las autoridades religiosas y políticas en Israel y a todas las organizaciones y personas que anidan en su corazón intereses de poder y de dominio sobre sus hermanos. – La realización del mandato misionero puede terminar en persecuciones, calumnias y degradaciones. Ésa fue la suerte de los apóstoles y de las primeras comunidades. La sangre de los mártires es savia fecunda, que alimenta hasta hoy el proyecto histórico de Jesús. Finalmente, es la asistencia eficaz del Espíritu la que salva, la que habla y la que redime. – Las dificultades y los obstáculos no pueden atemorizar el quehacer misionero; por el contrario, estos retos obligan a la creatividad, a la audacia y a la irrestricta confianza en el Espíritu del Resucitado. Hoy necesitamos aumentar la confianza en el Espíritu para ser más creativos, audaces y proféticos en la misión que a cada uno se nos ha encomendado. 
 

Sábado 13 de julio

Teresa de los Andes (Chile, a. 1920) 
Enrique, emperador (a. 1024)


Gn 49,29-32; 50,15-26ª: Dios cuidará de ustedes y les sacará de esta tierra
Salmo responsorial 104: Humildes, busquen al Señor, y revivirá su corazón
Mt 10,24-33: No tengan miedo a los que matan el cuerpo



No tener miedo, aunque los perseguidores sean aparentemente más poderosos que los profetas. Ayer, como hoy, los misioneros han sido señalados y perseguidos; sin embargo, hoy como ayer, Jesús y su proyecto se abren camino con creatividad y alegría. A pesar de quienes matan el cuerpo y de quienes ponen barreras al evangelio, Jesús, con la seguridad que le otorga el Padre, convoca a la rebeldía de predicar públicamente, a la luz del día y con fuerte voz, para que todo el mundo sepa que su proyecto es capaz de transformar el alma o la conciencia de la humanidad. El poder de Dios y la sabiduría del espíritu acompañan toda acción misionera. La presencia de Dios nunca es relativa, es siempre una fuerza evidente que ayuda a conocer la realidad y a transformarla con los criterios del evangelio. Proclamar la confianza en Jesús es tener de nuestra parte la confianza de Dios Padre del cielo. – Pidamos a Dios para que despierte la vocación misionera en muchos hombres y mujeres; una vocación capaz de superar las barreras del miedo, de las comodidades, de la pereza, del individualismo, que nos impiden dar testimonio del amor y la justicia de Dios. 
 

Domingo 14 de julio

15º domingo del Tiempo Ordinario
Francisco Solano, religioso (Perú, a. 1818) 
Beata Kateri Tekakwitha, virgen (USA, a. 1680)

Dt 30,10-14: El mandamiento está muy cerca de ti; cúmplelo
Salmo Responsorial 68: Humildes: Busquen al Señor y revivirá su corazón
Col 1,15-20: Todo fue creado por él y para él
Lc 10,25-37 Parábola del buen samaritano



La mentalidad judía del tiempo de Jesús, absorbida por el legalismo, se había convertido en una conciencia fría, sin calor humano, a la que no le importaban las necesidades ni los derechos del ser humano. Solo se hacía lo que permitía la estructura legal y rechazaba lo que prohibía dicha estructura. El legalismo impuesto por la estructura religiosa era la norma oficial de la moral del pueblo. Se había llegado, por ejemplo, a establecer, desde la legalidad religiosa, que la ley del culto primaba sobre cualquier ley, así fuera la ley del amor al prójimo. Esto asombraba y preocupaba a Jesús pues no era posible que en nombre de Dios se establecieran normas que terminaran deshumanizando al pueblo.
Este era el contexto en que nació la parábola del buen samaritano: un hombre necesitado de ayuda, caído en el camino, más muerto que vivo, sin derechos, violentado en su dignidad de persona, es abandonado por los cumplidores de la ley (sacerdotes y levitas) y en cambio es socorrido por un ilegal samaritano (que no tenían buenas relaciones con los israelitas). Jesús hizo una propuesta de verdadera opción por los derechos de ese ser humano caído, condenado por las estructuras sociales, políticas, económicas y religiosas que aparecen excluyentes (estructuras que se encargan de no respetar los derechos de las personas y no les permitan vivir en libertad y en autonomía). Jesús quiere decirnos cómo la solidaridad es un valor que hay que anteponer no solo a la ley del culto, sino también a la misma necesidad personal, buscando el bienestar social y comunitario, la defensa de los derechos de tantos y tantas que viven en situaciones de falta de solidaridad y de reconocimiento de sus derechos, nos hace pensar en la opción por continuar el camino de compromiso y de trabajo en nuestras comunidades y organizaciones, desde el compromiso solidario con los hermanos y hermanas que están caídos en el camino, por el no reconocimiento de sus derechos.
La parábola es todo menos un juego de palabras bonitas, es algo más que una pieza literaria de la antigüedad. Es una constante interpelación para hoy. 

Sólo Lucas nos conserva en su evangelio esta parábola. 
Este texto, tan ampliamente conocido en la liturgia, se inicia con una pregunta de un maestro de la ley, o letrado, frente lo que hay que hacer para ganar la vida eterna.
Jesús, a su vez, le devuelve la pregunta para que el letrado la busque en su especialidad, él tiene la respuesta en la ley... El letrado, citando de memoria Dt 6,5 y Lv 19,18, hace una apretada síntesis del sentido frente a los 613 preceptos y obligaciones que se alcanzaban a contar en la cuenta de los rabinos, para responder en dos que son fundamentales: Amar a Dios y al prójimo... Jesús aprueba la respuesta.. 
El letrado interroga nuevamente, pues en el Levítico el prójimo es el israelita y en el Deuteronomio se reserva el título de hermanos únicamente para los israelitas...Jesús, en lugar de discutir y entrar en callejones sin salidas, no busca plantear nuevas teorías e interpretaciones frente a la ley antigua y su práctica, sino que propone una parábola como ejemplo vivo de quién es el prójimo.
Podemos contemplar en la parábola los personajes y sacar de allí las consecuencias de enseñanza para el día de hoy: un hombre (v. 30) anónimo que es victima de los ladrones y cae medio muerto en el camino; un samaritano (v. 33) un medio pagano – o tal vez un pagano completo- cuyo trato y relación con los judíos era casi un insulto a sus tradiciones; un sacerdote (v. 31) y un levita (v. 32), la contraposición y la diferencia entre dos rangos de poder religioso, pues el levita era un clérigo de rango inferior que se ocupaba principalmente de los sacrificios, “testimonios” de un culto oficial y de los rituales a seguir en la religión establecida.
La relación entre cada uno de los personajes de la parábola es distinta: el sacerdote y el levita frente al hombre caído en el camino no se basa en el plan de la necesidad que tiene este último, sino en el de inutilidad que presentaría ante la ley y el desempeño del oficio, el prestarle cualquier atención al hombre caído, impediría a estos representantes del culto oficial poder ofrecer los sacrificios agradables a Dios. El samaritano, por el contrario, no encuentra ninguna barrera para prestar su servicio desinteresado al desconocido que está tendido y malherido, que necesita la ayuda de alguien que pase por ese camino. El samaritano únicamente siente compasión por la necesidad de ese hombre anónimo y se entrega con infinito amor a defender la vida que está amenazada y desposeída.
Prójimo, compañero, dice Jesús en esta parábola, debe ser para nosotros, en primer lugar el compatriota, pero no sólo él, sino todo ser humano que necesita de nuestra ayuda. El ejemplo del samaritano despreciado nos muestra que ningún ser humano está tan lejos de nosotros, para no estar preparados en todo tiempo y lugar, para arriesgar la vida por el hermano o la hermana, porque son nuestro prójimo. 

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 72 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su guión y su comentario puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1400078 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap78b.mp3  

Para la revisión de vida
¿nos portamos como prójimo ante el ser humano despojado y abandonado? 
¿hay en nuestras preocupaciones religiosas espacio para aprender lo que Dios nos manifiesta en la vida cotidiana?
¿somos acaso de los que vamos al culto del templo o al cumplimiento legalista, pero no atendemos en la vida real a los que nos necesitan? 
¿nos hacemos prójimos (próximos) de los necesitados que nos encontramos en nuestro camino?, ¿somos capaces de meternos en caminos ajenos para aproximarnos (aprojimarnos) a los que nos necesitan aunque no estén en nuestro camino?

Para la reunión de grupo
- Se dice que esta parábola de Jesús tiene algo de "anticlerical"; ¿en qué sentido podría ser cierto?
- Las tres actitudes que Jesús compara son la del sacerdote, la del levita y la del samaritano. Pero este "tercer término de la comparación" no era el que lógicamente esperaba el auditorio. Este esperaba que Jesús contrapusiera el comportamiento del sacerdote y del levita con el de "un buen judío misericordioso". ¿Qué lección añade el hecho de que Jesús salte ese término lógicamente esperado y lo sustituya nada menos que por un "samaritano", con lo que entonces éstos significaban?

Para la oración de los fieles
- Para que comprendamos que la ley de Dios no es un capricho voluntarista de Dios, sino que obedece a la dinámica misma de nuestro ser, a la lógica del amor que Dios mismo es, incluso a nuestro interés más profundo, roguemos al Señor...
- Para que los hombres y mujeres de nuestro mundo, especialmente aquellos que no practican ninguna religión, se dejen llevar de las inspiraciones de lo mejor de su corazón, donde Dios actúa y les inspira...
- Para que seamos capaces de hacernos prójimos de los muchos hombres y mujeres que hoy yacen despojados y medio muertos en los márgenes del camino...
- Para que nuestro culto en el templo siempre esté precedido y continuado por el culto del amor y la solidaridad en la calle...
- Por los "samaritanos" de hoy, aquellos de quienes nadie espera nada bueno pero que en realidad a los ojos de Dios practican el amor solidario...
- Para que nuestra Iglesia, y nuestra comunidad cristiana, sean una Iglesia "samaritana", a la que no le importe "echar su suerte con los pobres de la tierra"...

Oración comunitaria
Gracias, Padre, porque no andamos solos por la vida, ni marchamos a la deriva, perdidos en la niebla del aislamiento o la soledad que nos empobrece. Tú eres presencia constante a nuestro lado, presencia palpable y sensible en tu Hijo hecho carne; presencia hoy actual mediante tantos samaritanos y samaritanas de amor comprometido que, siguiendo las huellas de Cristo saben cambiar desinteresadamente el camino de sus vidas para ofrecer sus servicios a los necesitados. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Dios, Padre nuestro, que en Jesús nos has enseñado que el amor y la solidaridad son el culto principal y primero con el que tú quieres ser adorado; ilumina nuestra mirada para descubrir a tantos hombres y mujeres que han sido marginados a la orilla del camino, donde apenas sobreviven, y ensancha nuestro corazón para hacernos solidarios con ellos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
 

Lunes 15 de julio

15ª semana del Tiempo Ordinario
Buenaventura, obispo y doctor (a. 1274)

Éx 1,8-14.22: El faraón dijo: Vamos a vencer con astucia al pueblo de Israel
Salmo responsorial123: Nuestro auxilio es el nombre del Señor
Mt 10,34–11,1: No vine a traer paz, sino espada



El relato del evangelio comienza con una sentencia que contrapone la paz y la espada; una afirmación bastante problemática a la hora de interpretar el texto. Sin embargo, si se mira a fondo, se trata de la formulación de un conflicto por parte de Jesús ante la forma como algunos sectores de la sociedad rechazan la propuesta del Reino. Los enemigos no están lejos; pueden ser gente del mismo pueblo, que ha dejado sus expectativas en manos de las autoridades y, por consiguiente, desconfían de Jesús. El enfrentamiento entre familiares, que normalmente tienen relaciones de afecto, es una forma de romper con las formas convencionales, aparentemente armónicas, pero que en verdad están viciadas y corruptas. – Sólo quien deja toda atadura para seguir a Jesús, es también libre para ir hasta las últimas consecuencias de su seguimiento. Los enviados no son menos que quien les envía, por eso quien los acoge está acogiendo a Jesús y al mismo Dios en su casa y en su corazón. La bendición es una recompensa para quien se decide por Jesús, para quien acoge a un justo, a un misionero o a un marginado. – ¿Es Jesús una prioridad en nuestra vida cotidiana? ¿Qué significa hoy ser misionero o misionera? 
 

Martes 16 de julio

Nuestra Señora del Carmen 
Nuestra Señora de la Tirana (Chile)


Éx 2,1-15ª: La hija del faraón lo llamó Moisés, “el rescatado del agua”
Salmo responsorial 68: Humildes, busquen al Señor, y vivirá su corazón
Mt 11,20-24: Jesús recrimina a tres ciudades por no convertirse



El juicio de Jesús sobre los pueblos puede ser la expresión profética que cuestiona la falta de sensibilidad de sus habitantes, que no se han convertido a pesar de las múltiples acciones de vida que Jesús obró delante de ellos. La comparación con el juicio de Dios sobre otras naciones, como Tiro y Sidón, o Sodoma y Gomorra, evidencia la resistencia del pueblo a ver con claridad el camino del Reino y a aceptar los valores propuestos por Jesús. Este recurso constituye un llamado urgente a la conversión, pues aunque los pueblos visitados por Jesús estaban asombrados por sus milagros, aún no se habían comprometido con un cambio auténtico de vida. La conversión a los auténticos valores del Evangelio exige conversión, testimonio y compromiso. No puede ser ni un cambio superficial, ni para un tiempo limitado, pues la conversión es respuesta generosa a un llamado y es aceptación incondicional al envío misionero. Quien se convierte de verdad se hace seguidor, discípulo y misionero. – ¿Quiénes son los Corozaín y los Betsaida de hoy? ¿Qué estamos haciendo para que el milagro de la Palabra de Dios convierta el pecado social en testimonios de fe, de equidad y de solidaridad?   
 

Miércoles 17 de julio

Alejo, mendigo (siglo V)


Éx 3,1-6.9-12: El ángel del Señor se apareció en una llamarada entre las zarzas
Salmo responsorial 102: El Señor es compasivo y misericordioso
Mt 11,25-27: Has revelado estas cosas a la gente sencilla



La alabanza de Jesús al Padre por haber revelado su Reino a los humildes, sencillos y pequeños, es una manifestación de la estrecha comunión entre Jesús, los pobres y el Dios de los pobres. Es evidente que los sencillos y los pequeños son los más cercanos al corazón del Padre. Ocultar el proyecto a sabios y entendidos, no es negar su participación, sino cuestionar la sabiduría de quienes creen conocer mucho, pero que desconocen y hasta maltratan a los pobres y sencillos. Estos son los sabios de papel que han cerrado la mente, el corazón y los ojos ante el clamor de los predilectos de Dios. – Por otra parte, el texto revela la íntima relación entre Jesús y el Padre. El Hijo es entonces la revelación directa del amor de Dios para los pequeños: primeros en conocer a Dios a través de Jesús. – Pidamos a Dios Padre, revelado amorosamente en Jesús, que nos haga sensibles y sencillos para asumir la sabiduría como la capacidad de entender, aprender y hacer su voluntad en medio de los hermanos. ¿Cómo ser sabios, al estilo de Jesús, en nuestras familias, en nuestros lugares de trabajo o de estudio y en nuestras comunidades? 
 

Jueves 18 de julio

Camilo de Lellis, fundador (a. 1514)


Éx 3,13-20: “Soy el que soy”. "Yo-soy" me envía a ustedes
Salmo responsorial 104: El Señor se acuerda de su alianza eternamente
Mt 11,28-30: Soy manso y humilde de corazón



Jesús llama a quienes se sienten cansados y agobiados para aliviarlos y liberarlos de las ataduras que les ha impuesto la sociedad. Les ofrece un yugo suave y una carga ligera, que les permita avanzar con libertad por el camino de la vida. En la sociedad de Jesús, los pobres: campesinos, pastores, pescadores, artesanos, y los excluidos: leprosos, prostitutas, endemoniados, huérfanos, viudas, extranjeros, cargaban con el yugo de las leyes: prohibiciones, impuestos, restricciones y hasta maldiciones. Cargas tan pesadas que aplastaban y afectaban la dignidad humana. Jesús recupera a los pobres; ellos son el punto de partida, y su liberación es el punto de llegada de su misión. Las opciones de Jesús coinciden con el amor que ha recibido del Padre y se traducen en la entrega generosa por la causa del Reino. Por otra parte, Jesús cuestiona a las personas, instituciones y estructuras de ayer y de hoy, que se han dedicado a crear y fortalecer esas estructuras de dominio. – Estamos invitados por Jesús a revisar nuestra vida para pedir perdón, si hemos puesto pesadas cargas a otras personas y perdonar a quienes nos han puesto cargas insoportables. El reto es avanzar hacia una cultura del respeto y la solidaridad. 
 

Viernes 19 de julio

Arsenio, monje (a. 450) 
Elías, profeta (año 850 aC)


Éx 11,10–12,14: Ese día lo celebrarán como fiesta en honor del Señor
Salmo responsorial 115: Alzaré el cáliz de la salvación, invocando el nombre del Señor
Mt 12,1-8: El Hijo del hombre es señor del sábado



Ninguna ley, por sagrada que sea, está por encima de la dignidad humana y del querer de Dios. Recoger espigas y comérselas en día de sábado pone en evidencia a los discípulos como trasgresores de la ley. La reacción de los fariseos es inmediata; cuestionan las acciones de los discípulos y la aparente “permisividad” por parte de Jesús. Los fariseos están convencidos de que con el cumplimiento formal de todas las leyes, automáticamente se agrada a Dios y se alcanza la salvación. Jesús confronta a los fariseos con la misma tradición, de la que ellos son acérrimos defensores; acude a la experiencia de David y sus amigos que comieron los panes consagrados. Les hace caer en la cuenta de las incoherencias de sus discursos, apegados a la ley, pero distantes de la práctica de la misericordia; los fariseos saben detectar las faltas de los demás, pero están ciegos para ver las suyas propias. El cumplimiento de la ley sin sentido humano y social se convierte en un cumplimiento vano, inútil. La ley que Jesús privilegia es la opción absoluta por la vida. – Nosotros en la casa, en la calle, en el trabajo, en la comunidad, en la iglesia, necesitamos afianzar la misericordia como regla de vida. 
 

Sábado 20 de julio

Apolinario, obispo y mártir (siglo II) 
Venerable Gregorio López, historiador (México, a. 1596)


Éx 12,37-42: Noche en que el Señor sacó a Israel de Egipto
Salmo responsorial 135: Porque es eterna su misericordia
Mt 12,14-21: Les mandó que no lo descubrieran.



La solicitud de Jesús de que guarden silencio ante los milagros y sanaciones realizadas es un asunto de humildad. Jesús no es como los fariseos que hacen alarde de sus ayunos y limosnas. Jesús no quiere despertar falsas expectativas; sencillamente va viendo, escuchando y ayudando a todo el que lo necesita. – El evangelio enlaza la legitimidad de la misión de Jesús con la profecía de Isaías. El siervo elegido tiene el poder del espíritu, por eso todas sus acciones son en favor de la vida amenazada y atropellada. Las naciones de todo el mundo están a la espera de la justicia divina y Jesús es la justicia, es la paz, es el amor. Él con su vida, con su muerte y con su gloriosa resurrección es el triunfo de la vida sobre toda forma de injusticia y de muerte. Son verdaderos siervos y elegidos de Dios quienes son dóciles al Espíritu y asumen con profunda convicción la propuesta de Jesús de mantener, como profetas de la esperanza, las antorchas encendidas hasta que triunfe la justicia en el mundo. – ¿Qué hacer como cristianos en un mundo empeñado en apagar la antorcha del Espíritu, de la profecía y de la justicia? 
 

Domingo 21 de julio

16º domingo del Tiempo Ordinario
Lorenzo de Brindisi, sacerdote y doctor (a. 1619)

Gn 18,1-10: Tres hombres visitan a Abrahán en el encinar de Mambré
Salmo Responsorial 14: Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?
Col 1,24-28: El misterio escondido es revelado ahora a su pueblo santo
Lc 10,38-42: Marta le recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor



El texto de la primera lectura nos presenta una escena familiar. Abraham, sentado ante la tienda, recibe la visita del Señor. Abraham lo recibe con hospitalidad. Dios lo premia con la fecundidad de Sara.r
Tres rasgos fundamentales caracterizan el texto: la fe de Abraham al reconocer al Señor. La hospitalidad con que se recibe al Señor y la familiaridad de Dios con Abraham y su familia. Es un bello ejemplo de la relación y acogida de Dios por el ser humano, la única posible para caminar. 

Volvemos a encontrar en la segunda lectura de hoy el pensamiento de Pablo sobre el misterio de Dios y su revelación por medio de la predicación y lo que Pablo aporta a esa revelación por el sufrimiento. Cristo revela la riqueza de Dios en la pobreza de la cruz y el apóstol será el distribuidor de la misma a hombres y mujeres. 

Un primer comentario al evangelio de hoy:
Lucas nos presenta finalmente una anécdota perteneciente al fondo de las tradiciones recibidas por el evangelista en el círculo de sus discípulos, especialmente mujeres. Marta y María, hermanas de Lázaro, reciben en su casa al Señor.
El caso de Marta y María es aprovechado una vez más por Lucas para resaltar el valor de la escucha de la Palabra de Dios. Sin entrar en la teoría del valor de la contemplación sobre la acción, que se ha querido ver en las dos actitudes opuestas de Marta y María, lo cierto de la anécdota es que el Reino de Dios no puede dejarse distraer por una preocupación demasiado exclusiva por las realidades terrenas. Por otra parte escuchar la Palabra de Dios es todo, menos ocasional.
Nos encontramos con un cuadro familiar en el que Jesús visita en su casa a unas amigas suyas. Ellas, Marta y María lo reciben en su casa. Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio para atender al huésped, y Jesús la reprende porque anda inquieta “con tantas cosas”.. Marta no encuentra la colaboración de nadie. La hermana, en efecto, se ha sentado a los pies de Jesús y está ocupada completamente en la escucha de su palabra.
El Maestro no aprueba el afán, la agitación, la dispersión, el andar en mil direcciones “del ama de casa”. ¿Cuál es, pues, el error de Marta? El no entender que la llegada de Cristo significa, principalmente, la gran ocasión que no hay que perder, y por consiguiente la necesidad de sacrificar lo urgente a lo importante.
Pero el desfase en el comportamiento de Marta resulta, sobre todo, del contraste respecto a la postura asumida por la hermana. María, frente a Jesús, elige “recibirlo”, Marta, por el contrario, toma decididamente el camino del dar, del actuar; María se coloca en el plano del ser y le da la primacía a la escucha.
Marta se precipita a “hacer” y este “hacer” no parte de una escucha atenta de la palabra de Dios, por lo que corre el peligro de convertirse en un estéril girar en el vacío. Marta se limita, a pesar de todas sus buenas intenciones, a acoger a Jesús en su casa. María lo acoge “dentro de sí”, se hace recipiente suyo. Le ofrece hospitalidad en aquel espacio interior, secreto, que ha sido dispuesto por él, y que está reservado para él. Marta ofrece a Jesús cosas, María se ofrece a sí misma.
Según el juicio de Jesús, María ha elegido inmediatamente, “la mejor parte” (que, a pesar de las apariencias, no es la más cómoda: resulta mucho más fácil moverse que “entender la palabra”). Marta, desgraciadamente, que no quiere que falte nada al huésped importante, que pretende llegar a todo, acaba dejando pasar clamorosamente por alto “la única cosa necesaria”. Marta reclama a Jesús, no sabe lo que él prefiere. El problema es precisamente éste: descubrir poco a poco qué es lo que quiere Jesús de mí. Por eso es necesario parar, dejar el ir y venir, y sacar tiempo para escuchar la Palabra de Jesús y comprender cuál es realmente la voluntad de Dios sobre mi vida.

Un segundo comentario al evangelio de hoy: 
En el evangelio de Lucas el camino de Jesús a Jerusalén marca una progresiva manifestación del Reino. A medida que avanza va formando a los discípulas y discípulos en actitudes de misericordia, de abandono de las pretensiones de poder, y en la atenta escucha de la Palabra. En ese camino, al igual que los misioneros que han venido anunciando su presencia, Jesús es recibido por dos mujeres en una casa de familia. 
Allí se topa con dos actitudes diferentes. Una de total atención y escucha, la otra, de afán por los quehaceres habituales y de distracción. El trajín de la vida cotidiana había atrapado a Marta y, probablemente, la había vuelto sorda a la Palabra de Dios. Ella recibe a Jesús pero no lo escucha. Aunque Jesús entra a su casa, ella lo deja por puertas. Jesús propone un plan encaminado a formar verdaderos oyentes de la Palabra -auténticos discípulos- que Marta no está dispuesta a atender. 
María, al contrario, comprende bien el proyecto de Jesús y rompe con los prejuicios culturales de su época. En lugar de andar atareada con los oficios domésticos “propios de las mujeres” (las “labores propias de su sexo”, como se ha dicho y pensado durante tanto tiempo), se pone “a los pies del Señor para escuchar su palabra”. Este gesto, reservado entonces culturalmente a los discípulos varones, la acredita como discípula. 
Marta, al fatigarse con el interminable trabajo de la casa, cuestiona la contradictoria actitud de María e interpela al Maestro para que "ponga a la mujer en su sitio". Jesús le da una respuesta inesperada: felicita a María porque ha acertado en su elección y reprende a Marta por dejarse envolver en las preocupaciones cotidianas sin atender a lo importante. Efectivamente, María ha hecho la mejor opción, la única necesaria para ponerse en el camino de Jesús y ser su discípulo: ha decidido aprender a escuchar la Palabra y se deja interpelar por la presencia del Maestro.
En su camino Jesús va formando, pues, a sus seguidores en las actitudes indispensables para llegar a ser verdaderos discípulos. Una de esas actitudes es la de escuchar atenta y serenamente su Palabra. Actitud que exige romper con el ritmo loco e interminable de la vida cotidiana para ponerse, serena y atentamente, a los pies del Maestro. Esta elección que a los ojos de la eficiencia puede parecer superficial e inútil, es una condición fundamental para llegar a ser un auténtico discípulo. 
Nosotros hoy nos enfrentamos a un ritmo de vida más agitado que el de épocas anteriores. Los medios proporcionados por la tecnología para ahorrar tiempo... también multiplican las ocupaciones y acaban haciéndonos caer en un activismo desenfrenado. Y el exceso de preocupaciones nos lleva a olvidarnos de lo fundamental... 
Nuestro cristianismo se convierte así en un tímido cumplimiento de algunas obligaciones religiosas, sin espacio para la escucha de la Palabra. Se nos exhorta, se nos bombardea continuamente con mensajes que nos invitan a ser "eficaces, productivos y competitivos"... Pero con Marta y María, Jesús nos interpela y nos llama a respetar la jerarquía de valores y a poner en su sitio la "opción por lo fundamental": ponernos a sus pies y escuchar su palabra. Jesús nos invita a que nuestro cristianismo sea un verdadero discipulado. 
Para aprender la lección del Maestro, debemos formarnos en la escucha atenta de la Palabra en la Biblia y en la vida. La Biblia no puede permanecer guardada en un cajón mientras nosotros nos ahogamos en el interminable torbellino de los quehaceres cotidianos. La Palabra de Dios está hecha para caminar con nosotros paso a paso, día a día, minuto a minuto. Para enseñarnos a vivir en comunidad la solidaridad que hace efectivo aquí y ahora el reinar de Dios. Para ayudarnos a escuchar la Palabra que Dios nos dirige en la difícil realidad de nuestros pueblos: en las inhumanas condiciones de las grandes ciudades, en la soledad y el aislamiento de los campos. Debemos pues optar por las actitudes que nos conviertan en verdaderos discípulos de Jesús y auténticos cristianos. 

La espiritualidad latinoamericana tiene muy clara la intrínseca unidad entre "acción y contemplación": cfr "Espiritualidad de la Liberación", de CASALDALIGA-VIGIL, capítulos "Contemplativos en la liberación", "Santidad política"... (El libro puede ser recogido en la página de Pedro Casaldáliga: http://servicioskoinonia.org/Casaldaliga o en la biblioteca de Koinonía: http://servicioskoinonia.org/biblioteca
Evidentemente, sería malo interpretar el texto en un sentido dualista (o una cosa u otra): "o contemplación y escucha pasiva de la Palabra, por una parte... o, por otra, acción caritativa sin oración ni contemplación". Marta y María no deben ser símbolos de extremos parciales; si lo fueran, la elección no iría por ninguna de ellas en particular, sino por las dos en conjunto. Es lo que nos dice el poeta Casaldáliga con "el difícil todo" que eligió "la otra María":

EL DIFICIL TODO

Tan sólo mejor
que la mejor parte
que escogió Maria,
el difícil todo.

Acoger el Verbo
dándose al servicio.
Vigilar Su Ausencia,
gritando su nombre.
Descubrir Su rostro
en todos los rostros.

Hacer del silencio
la mayor escucha.
Traducir en actos
las Sagradas Letras. 

Combatir amando.
Morir por la vida,
luchando en la paz.

Derribar los troncos
con las viejas armas
quebradas de ira, 
forradas de flores.

Cantar sobre el mundo
el Advenimiento
que el mundo reclama
quizá sin saberlo.

El difícil todo
que supo escoger
la otra María…

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 50 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su guión y su comentario puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1300050 Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap50b.mp3  

Para la revisión de vida
¿En el trajín de cada día tenemos tiempo para escuchar atenta y serenamente la Palabra que Dios nos dirige en la Biblia y en la vida? 
¿Somos críticos ante nuestro propio activismo y afán de eficacia, o están siendo también de alguna manera unos nuevos "absolutos" en nuestra vida?

Para la reunión de grupo
- Marta, María... y la otra María. María la hermana de Marta escogió "la mejor parte". María, la madre de Jesús, ¿no escogió algo mejor que "la mejor parte"? ¿Qué escogió? Comentar, tanto desde una perspectiva de teología como de espiritualidad, sobre las relaciones entre "la contemplación y la acción".

Para la oración de los fieles
- Por toda la Iglesia de Dios, para que sea siempre tanto servicial y samaritana cuanto orante y contemplativa, roguemos al Señor...
- Para que no sigamos los pasos de Marta ni de María, sino los de Jesús, que vivió en armonía y en síntesis apretada la oración y la acción...
- Por los hombres y mujeres que viven en comunidades y monasterios el carisma de la contemplación: para que sus comunidades estén sintonicen siempre con las necesidades del mundo y se abran como escuela de oración y de contemplación para toda la comunidad humana... 
- Por las muchas comunidades que han redescubierto la oración, para que ella les lleve a un compromiso de servicio y solidaridad...
- Por todos los que viven el servicio y la solidaridad, para que la alimenten con la oración y sepan "contemplar" a Dios en los rostros de los pobres...

Oración comunitaria
Oh Dios Padre nuestro, que en Jesús nos has mostrado "el camino": ayúdanos a encontrar como El la síntesis armoniosa entre la oración y la acción, entre contemplarte y obedecerte, el servirte a ti y servir a los hermanos. Por N.S. Jesucristo tu Hijo...
 

Lunes 22 de julio

María Magdalena, amiga de Jesús (siglo I)

Cant 3,1-4ª: Encontré el amor de mi alma
Salmo responsorial 62,2-6.8-9: Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío
Jn 20,1.11-18: Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?



María Magdalena, una mujer discípula, está vigilante; ha estado ahí, seguramente sufriendo por la muerte de Jesús; pero ella va a ser recompensada, al ser la primera testigo de la resurrección de Jesús y la primera en ser enviada a anunciar que la vida ha triunfado sobre la muerte. Las comunidades cristianas debieron tardar muchos años discutiendo, huyendo, fortaleciéndose, hasta comprender, desde las más profundas convicciones, que el proyecto no terminó en la cruz y que ahora son ellos los responsables de mantenerlo vivo. La nueva profesión de fe en Cristo resucitado es una nueva exigencia del discipulado, es decir, la comunidad se declara en formación a los pies del Maestro resucitado. En este nuevo discipulado también el Maestro pregunta, escucha, consuela y envía para anunciar que el proyecto de Dios no se quedó en el sepulcro. – Hoy como ayer es urgente reconocer el discipulado de la mujer y su capacidad para entender el querer de Dios. Ellas, misioneras en la persona de María Magdalena, son ejemplo de constancia y tenacidad. – Oremos por todas las mujeres del mundo, especialmente por aquellas que dedican su vida a expresar su fe en el compromiso cotidiano de llenar el mundo de ternura y dignidad. 
 

Martes 23 de julio

16ª semana del Tiempo Ordinario
Brígida, viuda y fundadora (a. 1373)


Éx 14,21–15,1: Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto
Interleccional: Éx 15,8-17: Cantemos al Señor; sublime es su victoria
Mt 12,46-50: "Éstos mis discípulos son mi madre y mis hermanos"



Es importante ver en este texto que no todos, ni aun los más cercanos a Jesús, han comprendido el alcance de su proyecto, y temen que sus palabras sean motivo de señalamiento y persecución. Jesús se encuentra enseñando, anunciando buenas noticias en pueblos, aldeas y caminos; sus palabras quieren construir una nueva familia. Jesús prescinde de la tradicional manera de entender la familia. Amplía el concepto para aplicarlo a toda la humanidad, es decir, piensa en un pueblo unido por fuertes vínculos de afecto y de solidaridad. – Formar parte de la familia de Jesús es hacer la voluntad de Dios, escuchar su palabra y ponerla en práctica, pues son los gestos de amor y generosidad los que evidencian que Dios está presente. –La palabra de Dios hace hoy un llamado de atención a todos los bautizados. Por el bautismo formamos parte de la gran familia cristiana; por lo tanto, hay que demostrar con acciones concretas que estamos asumiendo el plan de Dios en nuestra historia personal, familiar y social. Pidamos a Dios por nuestras dos familias, la de la sangre y la de la fe, para que la coherencia entre la Palabra y la vida sea el distintivo que nos identifique.  
 

Miércoles 24 de julio

Verónica Julianis, religiosa (a. 1727) 
Sharbel Makhloof, sacerdote (a. 1898)


Éx 16,1-5.9-15: Yo haré llover pan del cielo
Salmo responsorial 77: El Señor les dio pan del cielo
Mt 13,1-9: Cayó en tierra buena y dio grano



Aceptar la palabra de Dios, y hacer de ella un fruto abundante en bondad y servicio, es el reto que tiene la comunidad cristiana de ayer y de hoy. Dejar que el sembrador ponga en nuestro corazón la semilla es el comienzo de una vida cristiana más comprometida con la construcción del Reino de Dios. La parábola del hombre que salió a sembrar usa el lenguaje preciso para diferenciar los grados de aceptación que la predicación de Jesús tiene en la multitud. En unos casos la palabra cae, pero no profundiza, se oye, pero no se asume; en otros casos la palabra cae en suelo rocoso y naturalmente nace, pero las condiciones externas la matan y, al no haber raíces, todo termina; otra parte crece entre los espinos y rápidamente es ahogada; finalmente hay semillas que caen en corazones dispuestos, arriesgados y honestos, en los que produce el ciento por uno. A la palabra de Dios se le oponen muchos obstáculos, que deben ser superados por el discípulo. La sentencia final “el que tenga oídos que escuche” indica que la multitud puede optar con libertad. – Hacer fértil la aridez del mundo frente a la Palabra es la tarea diaria de todo cristiano. 
 

Jueves 25 de julio

Santiago el Mayor, apóstol (a. 44)


Hch 4,33; 5,12.27-33; 12,2: El rey Herodes hizo decapitar a Santiago
Salmo responsorial 66: ¡Oh Dios!, que todos los pueblos te alaben
2 Cor 4,7-15: Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús
Mt 20,20-28: Mi cáliz lo beberán



El texto evangélico lo podemos dividir en dos partes: la primera corresponde a los vv. 20-23 y en ellos encontramos la petición a Jesús de parte de la madre de los Zebedeos para que sus hijos se sienten uno a la derecha y el otro a la izquierda en el Reino. La segunda parte la encontramos en los vv. 24-28 los cuales presentan la reacción de los otros discípulos contra los dos hermanos y la actitud de Jesús frente a todos los discípulos.
La madre de los Zebedeos se acerca a Jesús con actitud reverente y suplica para pedirle “que sus hijos se sienten uno a la derecha, el otro a la izquierda, en su Reino". La petición es disonante en contraste con el programa que Jesús le ha ido trazando a sus discípulos mientras van subiendo a Jerusalén (20, 17-19); se pone una vez más en relieve la incomprensión del misterio de la cruz. Por otra parte, la suplica traduce una absoluta confianza en el poder de la palabra del maestro y en el próximo advenimiento de su Reino. Pero también expresa los problemas que se están dando al interior de la comunidad apostólica por los primeros puestos.
La respuesta de Jesús no está dirigida a la madre de los Zebedeos, sino a los doce discípulos; les dijo: “no saben lo que están pidiendo”. Con la pedagogía de quien reprende para enseñar, Jesús llama la atención sobre la falta de inteligencia de quienes estaban destinados por vocación a comprender los misterios del Reino de Dios. Luego Jesús les llama la atención sobre la capacidad de asumir su proyecto: ¿pueden beber el cáliz que yo voy a beber? La pregunta introduce el tema de fondo que Jesús les está proponiendo a sus discípulos: la comunión de destino entre el Mesías y sus seguidores, que caminan hacia Jerusalén, el lugar de la pasión, muerte y resurrección.
Los discípulos dicen que están en capacidad de asumir el cáliz, es decir, de correr la misma suerte del maestro, de entregar la propia vida; ellos están dispuestos a “com-padecer”, ser “crucificados” y “morir con Cristo”. Pero Jesús disimulando sus ilusiones presentes y pensando en la fidelidad a la hora de la verdad, les dice: “Mi cáliz, ciertamente, lo beberán, pero el sentarse a mi derecha o mi izquierda no me toca a mí concederlo; será para los que mi Padre tiene designados”. Cuando en la comunidad se recordaba esta escena, la profecía de Jesús ya significaba una muestra de predilección sobre el primer mártir entre los doce: Santiago, el que dio testimonio de sangre bajo Herodes Agripa, hacia el año 42-43 d.C, cuya memoria estamos celebrando hoy.
La petición de la madre de los Zebedeos genera en los otros discípulos indignación, recelo y división. Esta situación la aprovecha el maestro para corregir pedagógicamente los fallos de los discípulos. Frente al egoísmo de todos, el maestro pronuncia unas reflexiones sobre el nuevo concepto de la autoridad transfigurada en servicio. Su pensamiento se desarrolla en tres estrofas:
“Los jefes de las naciones las tiranizan y los grandes las oprimen”. Jesús coloca el énfasis en la manera como se impone la autoridad en el régimen político de las naciones. Esta manera de ejercer la autoridad no puede ser el modelo de las relaciones en la comunidad de los discípulos.
“El que quiera ser el más grande entre ustedes, sea el servidor”. Esta sentencia de Jesús esta en paralelo de contraste con “los jefes de las naciones” que ocupan un puesto de dirección y responsabilidad. Jesús no quiere una comunidad sin autoridad, pero pone como condición a quienes la ejerzan han de tener un alma de pobre y una actitud de servicio como un esclavo. El candidato a ser “el primero” deberá hacerse servidor y esclavo de todos, porque la novedad del espíritu de gobierno, según el Evangelio, está en servir incondicionalmente a los otros.
“El Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos”. Con estas sentencias, Jesús autodefine su misión como servicio y entrega de la propia vida por los demás. Con esto queda claro lo que quiso decir Jesús al hablar de su “cáliz”. Se corrige la falta de inteligencia de los que soñaban con los primeros puestos en el Reino y se ponen las condiciones para ser parte de la comunidad de los discípulos.
El ejemplo de Santiago y de los otros discípulos nos exige a todos nosotros el construir otro tipo de vida eclesial, donde la autoridad se ejerza como servicio y no como privilegio; jerarquía o autoridad, donde seamos capaces de entregar la propia vida por el hermano empobrecido como lo hizo el mismo Jesús que no vino a ser servido sino a servir y a dar la vida en rescate por todos. 

El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 94 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil, titulado «A la derecha y a la izquierda». El guión y su guión y su comentario puede ser tomado de aquí: http://untaljesus.net/texesp.php?id=1400094 Puede ser escuchado aquí: http://untaljesus.net/audios/cap94b.mp3


Para la revisión de vida
«Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres...». Hay obligaciones de conciencia que uno sabe que están por encima de toda conveniencia, miedo al qué dirán, presión social, incluso precepto humano que pudiera interponerse. ¿Qué convicciones en mi vida tienen una tal fuerza? ¿Tienen que ver con qué? ¿Las experimento con frecuencia? ¿En qué sector de mi vida son menos fuertes esas convicciones?

Para la reunión de grupo
- En el evangelio de hoy Jesús explica su ideal, su visión del mundo, como una sociedad organizada de muy distinta manera a como la organizan “los jefes de los pueblos”... Tracemos un esquema de comparación (paralelismo antitético) entre los dos sistemas de sociedad, el del “mundo” y el de Jesús. 
- El que cree en Jesús ya ha comenzado a vivir su vida nueva, ya está salvado, justificado, glorificado; ¿creo que esto es un optimismo ingenuo o es la verdad que Dios ha producido en mi vida? ¿Vivo con ese sentimiento de amado por Dios, de salvado?
- ¿He descubierto lo que es verdaderamente el Reino de Dios? ¿Siento mi vida llena de gozo y alegría por ese hallazgo? ¿Soy capaz de venderlo todo por ese tesoro, por esa perla?

Para la oración de los fieles
- Por la Iglesia, para que transparente ante el mundo el rostro visible del amor de Dios Padre. Roguemos al Señor.
- Por todas las personas, para que tengamos la sabiduría y el discernimiento suficientes para distinguir el bien de las gentes y trabajemos por él. Roguemos...
- Por todos los que trabajan por el Reino de Dios, Reino de justicia, de amor y de paz, para que vean recompensados sus trabajos con un mundo mejor. Roguemos...
- Por quienes obedecen sobre todo al reino de sus propios intereses, para que se haga la luz en sus vidas y cambien de mentalidad. Roguemos...
- Por todos los que tienen la oportunidad de conocer el Evangelio, para que lo descubran como el mayor y mejor tesoro por el que merece la pena darlo todo a cambio. Roguemos...
- Por todos nosotros, para que el Señor nos conceda aquellos dones con los que mejor podamos servir a los hermanos.

Oración comunitaria
Dios, Padre nuestro, concédenos sabiduría para descubrir el significado y la importancia del Reino que tu Hijo anunció e inauguró entre nosotros; que lo acojamos en nuestra existencia como el tesoro más precioso, y que dediquemos a él toda nuestra vida. Por Jesucristo.
 
 

Viernes 26 de julio

Joaquín y Ana, padres de María


Éx 20,1-17: La Ley se dio por medio de Moisés
Salmo responsorial 18: Señor, tú tienes palabras de vida eterna
Mt 13,18-23: El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto



La fuerza de la palabra es capaz de convertir el corazón humano y hacerlo retornar al vínculo de amor con el creador. En la explicación de la parábola del sembrador, al primer grupo lo sembrado le es arrebatado por las fuerzas de mal que rodean al género humano. Hoy también las fuerzas del mal abundan y seducen a las personas con placeres y gustos vanos. Un segundo grupo es el que escucha gozoso la palabra, pero no la interioriza, por eso claudica ante la primera dificultad. Vivimos en un mundo superficial, sin convicciones profundas. El tercer grupo es de quienes escuchan la palabra, pero las fuerzas de la vanidad y el egoísmo las ahogan y no permiten que el ser humano se desarrolle en plena dignidad. Los espinos de las preocupaciones, los limitados intereses humanos, el placer individual y el orgullo, pueden apoderarse de la persona. El último grupo es el que escucha, entiende y proyecta la palabra de Dios; allí están quienes históricamente han comprendido su misión evangelizadora al servicio del pueblo y sus causas. – Pidamos a Dios que nos abra los ojos y nos agudice el oído para captar los intereses del mal y derrotarlos con la fuerza del amor. 
 

Sábado 27 de julio

María Josefa Roselló, fundadora (a. 1880)


Éx 24,3-8: Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con ustedes
Salmo responsorial 49: Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza
Mt 13,24-30: Déjenlos crecer juntos hasta la siega



Vivir en medio de la cizaña, que ha sido plantada por los mensajeros del mal, exige mucha fortaleza, para que, cuando llegue el día de la cosecha, se pueda hacer una clara diferencia y permanecer del lado del proyecto del Dios de la Vida. La presencia del mal en la sociedad no es natural, es fruto de una tendencia humana que se consolida en las estructuras de poder que se pervierten y en los corazones que se dejan gobernar por el egoísmo. Tal como lo expresa la parábola de hoy, la cizaña ha sido plantada por el enemigo de la vida, la justicia y la paz. Una cizaña que, a lo largo de la historia, ha construido su propia red de alianzas malignas que le permiten crecer y hacerse poderosa. Las actuales economías de mercado han creado lenguajes fascinantes para hacer creer a la sociedad que son buenas, cuando en realidad son la cizaña que aleja a los creyentes del plan de Dios. – Pidamos a Dios que nos permita ver con claridad en nuestras vidas la diferencia entre el trigo y la cizaña, de tal manera que podamos rechazar todo aquello que perturbe la paz interior y la capacidad de amar. 
 

Domingo 28 de julio

17º domingo del Tiempo Ordinario
Celso, mártir (siglo II)

Primera lectura: Gn 18,20-32: No se enfade mi Señor si sigo hablando
Salmo Responsorial 137: Cuando te invoqué, Señor, me escuchaste
Col 2,12-14: Les dio vida en Cristo, perdonándoles todos los pecados
Lc 11:1-13: Cuando oren, digan así: “Padre nuestro…”



Primera lectura
Este texto, continuación del que se leía el domingo pasado, nos muestra a Abraham, padre de la fe y antepasado de Israel, como gran intercesor antes los habitantes de estas ciudades. Muestra una actitud a imitar: apertura y ayuda a los demás. La negociación entre el intercesor y Dios, recuerda el estilo oriental (y muy latinoamericano, también) del regatear. Lo que se busca es acentuar la insistencia intercesora de Abraham y la magnitud del pecado de Sodoma y Gomorra. El texto es el mejor ejemplo de oración como diálogo audaz y comprometido con Dios, en el que vemos a Abraham hablar con el Señor y tratar de convencerlo a partir de su bondad y justicia, pero , al parecer, abusando de su confianza. El estilo y modo de proceder es, obvio, de una mentalidad semítica: poner en juego el honor de Dios, su reputación de justicia pero que muestran la confianza en Dios y la proximidad de los hombres a El. Por otra parte , este texto, puede ser modelo para el tema de la hospitalidad: Al narrar como estos “tres seres” escuchan a Abraham atentamente. Esta “atención” le permite entrar en el misterio. Uno se revela como el Señor (18,10.13.20) y los otros dos como sus ángeles (19,1). La narración, que al principio hablaba tres hombres, adquiere aquí un carácter teofánico y manifiesta el sentido profundo de la hospitalidad.

Segunda lectura
A partir de este texto los cristianos consideraban la pila bautismal como un sepulcro en el que somos sepultados con Cristo; por otra parte, es también como la madre que engendra a la vida; de ahí, el expresivo ritual de la inmersión. Pero el ritual que representa esta muerte y esta resurrección sólo tiene eficacia si corresponde a la fe en Dios que resucitó a Cristo de entre los muertos. Esta expresa, pues, la vinculación entre bautismo y fe. Pecado y muerte, fe y bautismo son correlativos. La inserción al misterio de Cristo acontece en el bautismo, pero se funda en la fe. Haber resucitado significa en realidad vivir en Cristo, como consecuencia de haber obtenido el perdón de los pecados como resultado de la muerte del Señor. Siendo coherente, Pablo dice que “el perdón del pecado es liberación de la ley y de su observancia, porque existe una correspondencia entre Ley, muerte y pecado (cf. Rom 7,7-9). La mejor expresión paulina al respecto se encuentra aquí como imagen. La Ley ha sido clavada en la cruz.

Evangelio
La oración forma parte de la vida del pueblo judío. Los piadosos volvían su espíritu a Dios varias veces al día. Jesús aprende, desde el pueblo y su tradición a orar. Como buen judío, aprendió a rezar en la familia y en la sinagoga. En su ministerio, su oración toma adquiere una particularidad: su acercamiento a Dios, “su Abbá”. Lucas lo describe en oración varias ocasiones (3,21; 5,16; 6,12; 9,29). Los exegetas reconocen en Lucas, la transmisión más fiel de la oración del Padrenuestro y que es la más breve. Del arameo pasó al griego y así la incluyó Lucas en su narración.
La expresión PADRE, ya la hemos comentado en la parte del diario bíblico “en papel”. Aquí continuamos el resto:
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: o sea que Dios sea conocido, dado a conocer, alabado, amado, bendecido, glorificado y agradecido por todas las gentes del mundo. Que el nombre del Señor, o sea el mismo Dios, reciba estimación, amor veneración, y piadosa adoración por todos y cada vez más. Hay que volver a notar el orden de la oración en el Padrenuestro. Primero que Dios sea reverenciado y amado. 
VENGA TU REINO: es una oración misionera. Lo que buscan los misioneros es hacer que Dios reine en las gentes de las tierras que ellos están misionando desde sus culturas e idiosincrasia. Y es lo que debemos desear y pedir y buscar todos en todos los tiempos: que reine Dios. Que venga su Reino. Si primero buscamos el Reino de Dios, todo lo demás vendrá por añadidura. Es un deseo de que Dios reine en nuestra mente, en nuestro corazón, en nuestro hogar, en la sociedad, en la nación y en el mundo entero. Y en cuantas naciones y personas todavía no reina!
DANOS EL PAN DE CADA DÍA. Pedimos para cada día el pan, sin afanarnos por el futuro, porque Dios estará también en el futuro y El proveerá. Como el Maná del desierto, el pan de cada día es un don maravilloso de la bondad del Señor. Con esta petición del pan diario le estamos queriendo pedir que nos libre del desempleo o de la demasiada carestía, y de las inundaciones y sequías que acaban con los cultivos, y de las guerrillas que impiden a los campesinos recoger sus cosechas, empleo para el esposo que tiene que mantener una familia, ayudas económicas para esa madre abandonada; protección para el anciano echando a un lado por la sociedad. El corporal y el espiritual. Todos los días los necesitamos, por eso tenemos que pedirlo todos los días.
PERDONANOS NUESTROS PECADOS, COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN. El perdón es un arte que se consigue con infinitos ejercicios. San Agustín enseña que a algunos no les escucha Dios la oración que le hacen, porque antes no han perdonado a los que los han ofendido, o no le han pedido perdón al Señor por sus pecados. Sin pedirle excusas por los disgustos que le hemos proporcionado, ¿cómo queremos que nos conceda las gracias que le estamos suplicando?. Es un recuerdo muy oportuno para que no se nos vaya a ocurrir nunca la mentirosa idea de creernos buenos. Dios pone una condición para perdonarnos: no podemos obtener perdón del cielo, si no perdonamos en la tierra. El día del Juicio no tendrás disculpas: te juzgarán como hayas juzgado. Te condenarán si no quisiste perdonar a los demás, y te absolverán si supiste perdonar siempre (San Cripriano): El Padre Celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.
ÉL LES DARÁ EL ESPÍRITU SANTO. El objetivo final y el contenido de la oración cristiana es llegar a recibir el Espíritu que es capaz de renovar la faz de la tierra, incluidos nosotros. El Espíritu Santo es la fuerza que viene de lo alto con poder avasallador y aleja los vicios y nos trae muchos buenos pensamientos y deseos. El Espíritu Santo quiere ser nuestro Huésped, y es enviado por el Padre Celestial si se lo pedimos con fe y perseverancia. El Espíritu Santo es el que nos hace comprender las Sagrada Escrituras. El Espíritu Santo cuando viene nos ofrece: orar mejor, arrepentirnos de nuestros pecados y tener deseo de dedicarnos a agradar a Dios. 

La gente veía a Jesús orar con tanta devoción y notaba que el Padre Dios le escuchaba de manera tan admirable su oraciones, que sentía el vivo deseo de aprender de El, cómo es que se debe orar para ser mejor escuchando por el Altísimo. Y había la tradición o costumbre de que los mas afamados maestros de espíritus les enseñaran a sus discípulos métodos fáciles y prácticos de orar, pues la oración, como todo buen arte, necesita de un maestro que guíe al principiante. Juan el Bautista había enseñado a sus seguidores algunos métodos prácticos de hacer oración y ahora a Jesús se le pedía también este gran favor. Es que un arte no se aprende sin un buen maestro. Y orar es un arte.
Esta debería ser una de nuestras más frecuentes y fervorosas peticiones a Jesús: ¡Señor: enséñanos a orar! Si Jesús no nos enseña el arte de orar, siempre estaremos perdidos en esta labor tan noble y difícil. Debemos aprender a “orar”, es decir, a hablar con Jesús y con su Padre y nuestro Padre, y con el Santo Espíritu, con el amor y la confianza de hijos muy amados. Aprender a orar de tal manera que nuestra oración siempre sea escuchada. Que nuestro orar no sea solamente pedir , sino también adorar, agradecer y amar.
Digámosle a Jesús: “Enséñanos a orar”, no sólo con nuestros labios, sino desde nuestro corazón y con toda la atención para que sea como decía Santa Teresa: “Un hablar con un Dios que sabemos nos ama inmensamente”. Señor: enséñanos a orar!.
Las cuatro condiciones de la oración son:
ATENCIÓN: porque si no ponemos atención a lo que le decimos a Dios, ¿cómo podemos pretender que El le ponga atención a eso que le pedimos?
HUMILDAD: reconocer que no tenemos nada que no hayamos recibido y por lo mismo pedimos ser escuchados.
CONFIANZA: recordando que el Señor Dios nos ama mucho más que la más buena de las madres al más amado de los hijos.
INSISTENCIA: como Abraham, cuando intercede por Sodoma: sin cansarse de pedir.
La oración es una página en blanco. Arriba dice “Les daré todo lo que necesiten y me pidan con fe”. Abajo está la firma: “Dios “. ¿Qué escribimos en todo ese espacio blanco? O seremos tan locos que no escribimos nada?
Con la ayuda de El Espíritu Santo el gran maestro y guía que nos hace comprender debidamente la Sagrada Escritura, meditemos unos minutos acerca de esta, la más bella oración del mundo, el Padrenuestro, la oración en la que empleamos las mismas palabras de Jesús y que le debe ser muy grato al Señor. El Padrenuestro se compone de dos series de peticiones: las primeras se refieren a Dios, y las segundas, mas numerosas, se refieren a nosotros. Solamente después de haber pedido que Dios sea glorificado, debemos atrevernos a pedir que nosotros seamos socorridos. Tertuliano decía que el Padrenuestro es el resumen de todo el evangelio. Y San Cipriano afirma que el Padrenuestro no le falta nada para ser una oración completa. Quedémonos en nuestro diario bíblico de papel con la primera palabra: PADRE: es la palabra con la cual Jesús nos enseñó a llamar a Dios. Dicen ciertos autores que la noticia más bella que nos trajo Cristo es que Dios es nuestro Padre y que le agrada que lo tratemos como a un papá muy amado. San Pablo dirá: “no hemos recibido un espíritu de temor si no un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: Abbá, Padre! (Rom 8,15). No tenemos a un Dios lejano, es un papá cercano. Ninguno de nosotros es un huérfano. Ninguno de nosotros se sienta desamparado; todos somos hijos del Padre más amable que existe. Y si tenemos un mismo padre, somos todos hijos de El, por lo tanto debemos reconocernos y amarnos como hermanos. Si lo llamamos “Padre” amémoslo como a un buen padre y no seamos faltos de cariño para con El (Orígenes). Dios, pues, es un padre que conoce muy bien todo lo que necesitan sus hijos y se deleita en ayudarlos y siente enorme satisfacción cada vez que puede socorrerlos. El nos ayuda no porque nosotros somos buenos, sino porque El es bueno y tiene generosos sentimientos. Quizás no nos habríamos atrevido a llamar a Dios, nuestro Padre, si Jesús no nos hubiera enseñado a llamarlo así. No lo olvidemos, la oración es el medio más seguro para obtener de Dios las gracias que necesitamos para nuestra salvación (San Alfonso). 


El evangelio de hoy es dramatizado en el capítulo 47 de la serie «Un tal Jesús», de los hnos. López Vigil. El guión y su guión y su comentario puede ser tomado de aquí: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1200047     Puede ser escuchado aquí: http://www.untaljesus.net/audios/cap47b.mp3  

Para la revisión de vida
Nuestra oración está plena de confianza en Dios y su Providencia, o sólo busca sacar algo que deseamos, aún sabiendo que El no querría darnos?
Oramos al Padre pidiendo que intervenga en la vida sin respetar la autonomía del mundo y de las libertades?
Cuando oramos deseamos que el Espíritu disponga nuestras perspectivas, deseos y capacidades de actuación para que sintonicen con las del Padre?

Para la reunión de grupo
- Comparar entre los sinópticos, teniendo a Lucas como base, los momentos de oración en Jesús.
- Hay fundamentos y/o motivos para deducir que en verdad el pecado de Sodoma fue la falta de hospitalidad, o se puede deducir otra falta que ocasionó su destrucción?
- Reflexionar como grupo ¿cuáles son las tentaciones que hoy pedimos al Padre que aleje?.

Para la oración de los fieles
- Escucha, Padre, el clamor de tus hijos
- por la Iglesia que comparte y te eleva el grito de la humanidad. Oremos.
- Para que haya más justicia y paz. 
- Por las órdenes contemplativas, llamadas a servir al mundo por la oración.
- Por los que no tienen el pan de cada día.

Oración comunitaria
Padre, que a través de tu Hijo nos enseñaste a pedir, buscar y llamar con insistencia, escucha nuestra oración y concédenos la alegría de sabernos escuchados. Por nuestro Señor Jesucristo  

Lunes 29 de julio

Marta, amiga de Jesús (siglo I)

1 Jn 4,7-16: Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros
Salmo responsorial 33 Bendigo al Señor en todo momento
Jn 11,19-27: Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios



Los seres humanos anhelamos vivir en plenitud; tal vez por eso nos parece difícil asumir la muerte como realidad. La tristeza por la muerte de Lázaro embarga no sólo a sus familiares; también a todos sus conocidos. La llegada de Jesús cambia la historia. Marta le manifiesta que, si hubiera estado presente, podría haber evitado la muerte; pero al mismo tiempo le confiesa que Dios le concederá lo que él le pida. Ésta es una profesión de fe explícita, que no se queda en la tristeza por la muerte de su hermano, sino en la afirmación de su fe en Jesús. Marta no espera una resurrección mágica e inmediata, sino la resurrección del último día. Jesús valora esta comprensión y le replica que Lázaro resucitará y que quien cree en él, aunque muera, vivirá. – Hoy vivimos en una sociedad torturada por la muerte y las guerras. La violencia que de ellas proviene deja a su paso el caos y la soledad. Millones de víctimas en el mundo están a la espera del encuentro con el Señor para afirmar que la muerte no tiene la última palabra y que la vida plena en Cristo es posible. ¿Cómo podemos ser nosotros agentes de vida? 
 

Martes 30 de julio

Pedro Crisólogo, doctor (a. 451) 
María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre, religiosa y fundadora 
(México, a. 1959)


Éx 33,7-11; 34,5b-9.28: El Señor hablaba con Moisés cara a cara
Salmo responsorial 102: El Señor es compasivo y misericordioso
Mt 13,36-43: La cizaña se arranca y se quema; así será al fin del tiempo



El maligno y sus intereses representan a todos aquellos que se oponen al querer de Dios y han sobrepuesto sus interese egoístas sobre la vida del prójimo, anulándolo, sacrificándolo y aprovechándose de su condición de oprimido para sacar provecho personal. El texto hace un llamado a quienes cometen injusticia, a quienes viven con la mentira, la corrupción y el engaño, pues ellos verán el sufrimiento como consecuencia de su perversidad. Pero al final de los tiempos la verdad brillará; por esto, las víctimas serán bienaventuradas y gozarán de la vida plena en Cristo. Ahora bien, cuando se habla del final de los tiempos no se refiere de un tiempo cronológico, con fecha y hora precisa; se trata de un tiempo cualitativo, un tiempo de Dios, que se da permanente en la historia. Cada acto de justicia, cada afirmación de la verdad es un permanente juicio al comportamiento humano; por eso hay que estar siempre atentos a los signos que en la historia revelan la voluntad de Dios. – Pidamos a Dios que nos haga cristianos sembradores de buenas semillas, que produzcamos frutos de armonía en la sociedad; y que nos haga profetas capaces de identificar la cizaña que destruye todo a su paso
 

Miércoles 31 de julio

Ignacio de Loyola, sacerdote y fundador (a. 1556)


Éx 34,29-35: Al ver la cara de Moisés, no se atrevieron a acercarse a él
Salmo responsorial 98: Santo eres, Señor, Dios nuestro
Mt 13,44-46: Vende todo lo que tiene y compra el campo



Jesús recurre a las parábolas para explicar el Reino de Dios. Un tesoro o una perla son referentes reales de lo que significa la acción de Dios en la historia y lo que puede hacer un hombre para participar de dicho Reino. En las dos parábolas hay que notar que lo importante no es el tesoro ni la perla, sino lo que hay que hacer para conseguirlos: comprar un campo y vender todo lo que se tiene. Así es el Reino de Dios; no basta con saber qué es y cuánto vale; hay que hacer acciones concretas que demuestren que se está avanzando hacia él. Lamentablemente, hoy nuestra sociedad se ha dedicado a atesorar cosas vanas, dinero, fama, placer, reconocimiento público, propiedades, y no nos hemos dado cuenta de que el Reino está en otras coordenadas. El evangelio nos invita, pues, a optar por renunciar a toda atadura material para avanzar hacia el pan compartido en la mesa del Reino. – Oremos para que El Señor nos ayude a ver la riqueza de su proyecto en la vida diaria y nos dé fuerza suficiente para renunciar a todo aquello que no nos deja ser libres para optar definitivamente por él.


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