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La Vid


Contexto

Este relato de san Juan transcurre durante  la Última Cena donde Jesús conversa largamente con sus apóstoles en un discurso que pasa a ser el testamento espiritual de su misión.  El texto de hoy lo pronuncia luego de prometerles la venida del Espíritu Santo y antecede como preludio de su mayor mandamiento: el del amor.

 



     1. El viñador, la vid y los sarmientos  Juan 15, 1-2

  1 Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador.  2 Él corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. 

 La composición de lugar planteada es la de una viña … Imagino una viña con sus parras, sus ramas (sarmientos) con hojas y racimos de uvas. Algunos con muchos granos, otros más estériles, incluso hay algunas ramas que no tienen racimos. Todos nacen desde el tronco de las parras, el cual es fuerte y le da vida a los sarmientos. Imagino también al viñador que se pasea por la viña contemplando los frutos que nacen de las parras. Les acaricia y va podando su viña cortando  aquellas ramas que no tienen racimos para darle más fuerza  a las otras.

Jesús nos invita a imaginarnos que El es el tronco y el padre Dios el viñador y nosotros los sarmientos. Dios – viñador se complace de quienes dan frutos y los cuida con especial esmero, tratando de que den más aún.

¿qué frutos creo yo se han producido en mi vida?. Hago una lista de aquellas cosas y personas que yo creo que Dios reconoce como mis frutos … Observo la lista, pronuncio los nombres de las personas que allí  aparecen relacionadas, recuerdo sus rostros, … son personas muy queridas por Dios y que yo cuido de ellas. … Le presento mis frutos al Viñador, ellos han sido posible gracias a mi  fe en Jesucristo, el tronco que da sentido a mi actuar. Es el evangelio el que inspira mi acción.


 

2. Los sarmientos que dan fruto  Juan 15, 3-5

    3 Ustedes ya están limpios  por la palabra que yo les anuncié.  4 Permanezcan en mí,  como yo permanezco en ustedes.  Así como el sarmiento no puede dar fruto  si no permanece en la vid,  tampoco ustedes, si no permanecen en mí.  5 Yo soy la vid,  ustedes los sarmientos.  El que permanece en mí, y yo en él,  da mucho fruto,  porque separados de mí, nada pueden hacer.

 Traigo a mi oración a Jesús … Es su palabra anunciada la que da vida y me deja limpio. Recuerdo los pasajes que he leído en el Evangelio que más me han llamado la atención. ¿cuáles son? … ¿qué valores tienen incorporados?  … ¿Cuál es el mensaje evangélico que más me entusiasma poner en práctica? … ¿El amor? … ¿La misericordia? … qué otro valor aprendido de Jesús puedo decir que ha sido inspirador en mi actuar y proceder?

Me propongo seguir en este camino de seguimiento de Jesús. Le pido a Jesús me ayude a ser su apóstol, su discípulo. Que me ayude a vivir unido fuertemente a El, a su evangelio.

  




 3.     Los sarmientos que no dan fruto  Juan 15, 6

  6 Pero el que no permanece en mí,  es como el sarmiento que se tira y se seca;  después se recoge, se arroja al fuego y arde.

 Observo aquellas personas que viven de espalda al Evangelio, los que abrazan lo contrario de la propuesta de Jesús. ¿quiénes? … aquellos que se preocupan más en competir que en  compartir, aquellos que tienen por objetivo mayor riqueza monetaria y se desvelan por ganar más. Los que se empeñan en ser más orgullosos por lo logrado personalmente que humildes de corazón. Repaso aquellas personas que les gustan los honores y los puestos importantes. A quienes sienten un distanciamiento y una apatía por los pobres. Quienes son indiferentes ante la injusticia … ¿quiénes? … les recuerdo, cercanos y lejanos … algunos que solo ubico por las noticias …otros que están muy cerca de mí …

¿y yo? … Recuerdo aquellas veces en que también caí en lo mismo … ¿cuándo? … ¿con quién? … ¿en qué situación? …

El viñador poda estas situaciones, las corta pues impiden crecer y no nos deja dar los frutos que El quiere.


 

 4.     Pedir lo que queremos  Juan 15, 7


  7 Si ustedes permanecen en mí  y mis palabras permanecen en ustedes,  pidan lo que quieran  y lo obtendrán. 

 ¿Cuáles son mis deseos? … ¿Qué es lo que quiero en mi vida? … Hago una lista de las cosas que más quiero … las personas que más amo … las situaciones que más deseo … Esos planes que me entusiasman … Les pongo prioridad … ¿Están relacionadas con el mensaje de Jesús? … ¿Tienen que ver con lo que he leído y escuchado de lo que Jesucristo predicó?  … Si es así … se lo pido con mucha fe a Jesús que me ayude a lograr esos objetivos a que se cumplan esos deseos. Él me ayudará.

 


 

5.     La gloria del Padre  Juan 15, 8

 

  8 La gloria de mi Padre consiste  en que ustedes den fruto abundante,  y así sean mis discípulos.

 Para finalizar le ofrezco a Dios todo lo que he reflexionado en este momento de oración … especialmente los frutos que he reconocido en mi vida y esos que pueden ser en el futuro. Son todos tuyos mi Dios … no son para mí … son para que este mundo sea tu Reino para que todos vivamos felices … son para tu Mayor Gloria, Señor.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino, … hágase tu voluntad … … …