Salmo 10 (9), 1-4b. 7-8b. 14
"El grito frente a la impunidad: la mirada de Dios sobre la opresión"
1 ¿Por qué, Señor, te quedas lejos, y te escondes en el tiempo de la angustia? 2 El malvado, en su orgullo, persigue al pobre; que se vea atrapado en las intrigas que ha tramado. 3 Porque el malvado se gloría de su codicia, el codicioso maldice y desprecia al Señor. 4b El malvado, en su soberbia, dice: «No hay Dios». 7 Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de violencia; bajo su lengua hay opresión y maldad. 8b Sus ojos acechan al indefenso. 14 Pero tú lo ves; tú miras la aflicción y el dolor, para tomarlo en tus manos. A ti se encomienda el pobre, tú eres el protector del huérfano.
Este salmo es la continuación del salmo anterior y constituye un lamento feroz contra la impunidad. El salmista observa a quienes, en su éxito arrogante, han decidido prescindir de la ética y de Dios, creyendo que el poder los hace invisibles al juicio. El pasaje transita desde la sensación de abandono ("¿Por qué te escondes?") hasta la certeza de que Dios, aunque parezca silencioso, es el observador último que "toma en sus manos" la realidad del que sufre.
La negación práctica de Dios: El malvado del salmo no necesariamente niega a Dios con palabras, sino con sus actos ("No hay Dios", dice en su soberbia). Es el líder que, en la práctica, actúa como si no hubiera rendición de cuentas, como si sus decisiones no tuvieran un observador ético.
La boca como arma: "Bajo su lengua hay opresión y maldad". Las palabras, el lenguaje técnico, el marketing engañoso y la retórica de persuasión pueden ser herramientas para acechar al indefenso.
La mirada activa de Dios: Frente a la "invisibilidad" del pobre o del oprimido, el salmista opone la "visión" de Dios. "Pero tú lo ves". La fe aquí no es un refugio contra la realidad, sino la convicción de que la injusticia no se pierde en el anonimato; es vista y registrada por la justicia divina.
La arrogancia del éxito: Como alguien que diseña estrategias y guía a otros líderes, mantente alerta ante la tentación de la "soberbia". El éxito técnico puede llevarnos a pensar que nuestras tácticas están por encima de la moral. ¿Actúas en tus negocios como si fueras el único responsable, olvidando que tus actos tienen una resonancia superior?
El uso de la palabra: En la consultoría, a veces el lenguaje es un arma. ¿Utilizas tu capacidad comunicativa para simplificar la verdad o para ocultarla bajo términos técnicos que confunden al "indefenso"? La integridad en el lenguaje es una forma de honrar a Dios.
Ser la mano de Dios: Si el salmo dice que Dios "toma en sus manos" la aflicción, ¿de qué manera tu trabajo como mentor y estratega puede ser la mano de Dios para quienes hoy están siendo oprimidos por sistemas injustos? Tu influencia puede ser ese "protector" que el salmo menciona.
¿En qué situaciones profesionales has sentido que la "arrogancia" de otros —o la tuya propia— te ha hecho actuar como si las consecuencias éticas no existieran?
¿Cómo puedes asegurarte de que tus planes y estrategias no se conviertan en "intrigas" que busquen el beneficio propio a costa de la vulnerabilidad de otros?
¿Qué significa para ti hoy, en tu labor diaria, confiar en que Dios "mira" lo que haces, incluso en las decisiones que nadie más ve?
Señor, no te escondas de mis proyectos; ilumina con tu mirada cada una de mis decisiones.
Líbrame de la soberbia de creer que puedo actuar sin rendir cuentas, y purifica mis palabras y mis intenciones.
Ayúdame a ver con tus ojos a los indefensos en mi entorno, y dame la valentía para ser un escudo para ellos en lugar de una amenaza.
Confío en que Tú no ignoras el dolor ni la injusticia, y te pido que seas Tú quien tome en tus manos el rumbo de mi carrera.
Haz que mi éxito sea un éxito que protege, que construye y que respeta la dignidad de todos.
Amén.