Salmo 86 (85), 5-6. 9-10. 15-16a
"La oración del humilde: la confianza en un Dios de ternura"
5 Porque tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en amor para todos los que te invocan. 6 Escucha, Señor, mi oración, atiende a la voz de mi súplica.
9 Todos los pueblos que has creado vendrán a postrarse ante ti, Señor, y glorificarán tu nombre. 10 Porque tú eres grande y haces maravillas, tú solo eres Dios.
15 Pero tú, Señor, Dios compasivo y clemente, lento a la ira, rico en amor y fidelidad; 16a vuélvete hacia mí y ten piedad de mí.
Este salmo es la oración de alguien que se siente en una posición de fragilidad o "necesidad" frente a un Dios que es, por naturaleza, "rico en amor". A diferencia de otros textos más orientados a la gestión o la estructura, este se centra en la relación personal: el reconocimiento de que la bondad de Dios es la única base sólida sobre la cual puede apoyarse la vida humana.
La definición de Dios como "lento a la ira": El salmista insiste en que Dios es "rico en amor y fidelidad". Para un líder, esta es una premisa revolucionaria: la eficacia no viene de la severidad, sino de la paciencia y la fidelidad. Dios no reacciona impulsivamente; su respuesta es siempre una extensión de su fidelidad.
La universalidad de la gloria: "Todos los pueblos... glorificarán tu nombre". El salmista tiene una visión panorámica: reconoce que, a pesar de sus dificultades presentes, el fin último de la historia y del actuar divino es el reconocimiento de Su grandeza.
La súplica como acto de confianza: La oración no es un intento de cambiar la mente de Dios, sino de abrirse a Su compasión ("vuélvete hacia mí"). Es un acto de humildad que reconoce quién es el Creador y quién es la criatura.
Liderar con fidelidad, no con ira: En situaciones de estrés profesional o ante proyectos que no salen como esperabas, ¿es tu reacción rápida y colérica, o eres capaz de adoptar esa "lentitud a la ira" que caracteriza a Dios? La fidelidad a largo plazo en tus equipos y consultorías depende de esta capacidad de mantenerse estable y compasivo ante los errores.
Las maravillas en lo cotidiano: "Tú eres grande y haces maravillas". A veces, como estratega, estamos tan enfocados en los procesos y en la tecnología que olvidamos ver lo "maravilloso" en la resolución de problemas o en el crecimiento de las personas. ¿Estás permitiendo que tu trabajo sea un espacio donde se reconozca lo extraordinario de la gestión humana guiada por Dios?
El refugio de la oración: Ante la intensidad de tus tareas (publicar, asesorar, investigar), ¿es tu oración un lugar de refugio donde te sientes "atendido"? La oración es el espacio donde el estratega deja de ser el que dirige todo y se convierte en el que es "escuchado".
¿Cómo puedes integrar más conscientemente esa "lentitud a la ira" y "fidelidad" en tus interacciones diarias con colegas o clientes?
¿Qué "maravillas" o frutos positivos has visto recientemente en tus proyectos que puedas atribuir no solo a tu estrategia, sino a una guía superior?
¿Hay alguna situación de aflicción personal donde hoy necesites pedir específicamente que Dios "se vuelva hacia ti" con su compasión?
Señor, Tú eres mi roca y mi refugio, rico en amor y siempre fiel a tus promesas.
En los momentos de presión profesional, ayúdame a ser paciente y lento a la ira, reflejando en mi liderazgo tu infinita bondad.
Cuando me sienta abrumado por el trabajo o los resultados, recuérdame que Tú eres grande y que haces maravillas, incluso donde yo solo veo complicaciones.
Vuélvete hacia mí, escucha mi súplica y renueva mi confianza en tu guía.
Que en todo lo que haga, mi mayor deseo sea glorificar tu nombre y reconocer tu presencia en mi camino.
Amén.