Salmo 93 (92), 1-2. 5
"La firmeza del Reino: el trono inconmovible"
1 El Señor reina, vestido de majestad, el Señor está revestido de poder y se lo ha ceñido: él ha afianzado el orbe y no se moverá. 2 Tu trono está firme desde siempre, tú existes desde la eternidad. 5 Tus preceptos son dignos de fe, la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.
Este es uno de los llamados "salmos de la entronización del Señor". En un mundo antiguo lleno de caos, tormentas y cambios políticos bruscos, el salmista proclama una verdad absoluta: Dios no es un pasajero en la historia, sino su Rey. Es un texto de estabilidad y confianza, ideal para momentos en que los cambios tecnológicos, sociales o personales nos hacen sentir que el mundo se mueve bajo nuestros pies.
El reinado como fundamento: "Ha afianzado el orbe y no se moverá". El orden del mundo, la coherencia de la vida y el propósito no son accidentes; están sostenidos por el poder de Dios. Reconocer esto nos permite dejar de intentar "sostener el mundo" con nuestras propias manos.
La eternidad frente a la fugacidad: El trono de Dios está "firme desde siempre". Mientras nuestros proyectos (y nosotros mismos) somos temporales, la autoridad y el amor de Dios son constantes. Es un recordatorio de que lo que realmente importa tiene una base que no depende de las circunstancias externas.
La credibilidad de la Palabra: "Tus preceptos son dignos de fe". En un mundo de información a veces volátil o engañosa, la "casa" de Dios (su voluntad, su ética, su propósito) se mantiene como un lugar de integridad.
Estabilidad en medio del cambio: Como estratega que integra la Inteligencia Artificial, vives en uno de los sectores más volátiles y cambiantes. ¿Cómo te ayuda la idea de un "trono firme" a mantener la calma cuando las tecnologías cambian de la noche a la mañana y la incertidumbre profesional es alta?
Confianza vs. Control: Intentar controlar cada detalle de tu negocio o de tus publicaciones puede ser agotador. Este salmo te invita a ceder el control del "Reino" al Rey, recordando que, en última instancia, el orden de las cosas descansa en su poder, no solo en tu gestión.
La santidad como "adorno": El salmo menciona que "la santidad es el adorno de tu casa". ¿Cómo se ve la "santidad" (integridad, propósito, bondad) en tu "casa" (tu espacio de trabajo, tus relaciones, tus proyectos)? ¿Es eso lo que define tu entorno?
Cuando sientes que el "orbe" (tu mundo personal o laboral) se tambalea por una crisis, ¿dónde buscas la estabilidad?
¿Qué aspectos de tu vida hoy necesitan ser entregados a la soberanía de Dios para que dejes de sentirlos como un peso de control excesivo?
¿Cómo puedes hacer que tu "casa" (tus proyectos, tu entorno profesional) sea un reflejo de esa "santidad" o integridad que el salmista admira?
Señor, dueño de la historia y del tiempo, te reconozco hoy como el Rey de mi vida.
En medio de tantos cambios y de tantas incertidumbres, ayúdame a descansar en la certeza de que tu trono está firme y que Tú sostienes todo lo que soy y lo que hago.
Perdóname cuando intento moverme con la angustia de quien cree que todo depende de su propio esfuerzo.
Que tus preceptos guíen mis decisiones y que mi trabajo sea un lugar donde tu integridad y tu paz puedan sentirse.
Permanece conmigo hoy y siempre, en este mundo que cambia, pero que Tú sostienes con tu poder.
Amén.