Mateo 13, 24-30
"La paciencia del sembrador: el discernimiento en la convivencia de lo opuesto"
24 Jesús les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo. 25 Pero mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. 26 Cuando brotó el trigo y aparecieron las espigas, apareció también la cizaña. 27 Los criados le dijeron al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?». 28 Él les respondió: «Algún enemigo ha hecho esto». Los criados le dijeron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?». 29 Él les respondió: «No, no sea que, al arrancar la cizaña, arranquen también el trigo. 30 Dejen que ambos crezcan juntos hasta la cosecha, y al tiempo de la siega diré a los segadores: Recojan primero la cizaña y átenla en gavillas para quemarla, y el trigo almacénenlo en mi granero»».
Esta parábola aborda la realidad de un mundo (y de organizaciones humanas) donde el bien y el mal coexisten inevitablemente. El punto central no es la presencia del mal, sino la actitud del líder frente a él. La impaciencia de los criados —que quieren resolver el problema inmediatamente mediante la purga— choca con la sabiduría del amo, que prioriza la preservación de la vida del trigo por encima de la erradicación inmediata de la cizaña.
El riesgo de la acción precipitada: El amo sabe que, en la etapa de crecimiento, la cizaña y el trigo están tan entrelazados que una intervención agresiva destruiría ambos. A veces, el deseo de justicia rápida causa más daño que el mal mismo.
La paciencia estratégica: La paciencia no es pasividad; es una forma de control sobre el sistema. El amo confía en que, al llegar la "cosecha" (el momento de la verdad), el discernimiento será claro y el resultado será justo.
El enemigo que opera en el silencio: La cizaña se siembra "mientras los hombres dormían". Es un recordatorio de que los problemas sistémicos o culturales suelen instalarse en los espacios de descuido o falta de atención del liderazgo.
Liderar en entornos complejos: En tu trabajo de consultoría o al desarrollar el máster para "El Líder Potenciado", te enfrentarás a entornos donde conviven visiones o prácticas correctas con otras tóxicas. ¿Eres capaz de discernir cuándo intervenir y cuándo permitir que las cosas maduren, evitando tomar medidas "purificadoras" que podrían dañar la cultura saludable de una organización?
La cultura del crecimiento: En lugar de obsesionarte con eliminar la "cizaña" (lo negativo, lo ineficiente, lo tóxico) mediante despidos o cambios bruscos, enfócate en fortalecer el "trigo" (el propósito, los valores, la excelencia). La madurez del trigo eventualmente revelará lo que no es auténtico.
Gestionar la frustración: Como estratega, quieres orden y claridad inmediata. Esta parábola te invita a aceptar que la historia y los procesos humanos son, por naturaleza, imperfectos y mezclados. La verdadera maestría está en saber convivir con la tensión sin perder la visión de la cosecha final.
¿Qué situaciones en tu entorno profesional te generan la urgencia de "arrancar" algo de inmediato, y qué riesgo existiría si actúas antes de tiempo?
¿Cómo puedes dedicar más energía a "hacer crecer el trigo" (potenciar el talento y los valores) en lugar de consumir tus recursos intentando controlar todo lo que consideras "cizaña"?
¿Qué significa para ti, en tu labor de mentor, confiar en que el tiempo y la madurez revelarán la verdad de las situaciones, sin necesidad de que tú fuerces los resultados?
Señor, dame la sabiduría para discernir entre el bien y el mal sin caer en la tentación de la impaciencia.
Ayúdame a no destruir lo bueno en mi intento de eliminar lo malo, y dame la templanza para esperar el tiempo de tu cosecha.
Líbrame de la obsesión por el control absoluto, y ayúdame a enfocarme en fortalecer aquello que tiene vida y propósito.
Que mi liderazgo sea un espacio donde el trigo pueda crecer fuerte, confiando en que al final la verdad saldrá a la luz.
Enséñame a ser paciente con los procesos y a confiar en tu criterio sobre el mío.
Amén.