Hechos 1, 12-14
"La espera activa: la unidad en el umbral del propósito"
12 Entonces regresaron a Jerusalén desde el monte llamado de los Olivos, que dista de la ciudad el camino permitido para un sábado. 13 Cuando llegaron, subieron a la sala donde se alojaban. Eran Pedro y Juan, Santiago y Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Zelota y Judas, el hijo de Santiago. 14 Todos ellos perseveraban unánimes en la oración, junto con algunas mujeres y con María, la madre de Jesús, y sus hermanos.
Este pasaje describe uno de los momentos de transición más críticos para los discípulos. Acaban de presenciar la Ascensión de Jesús; su líder físico ya no está con ellos, pero la promesa del Espíritu Santo (Pentecostés) aún no se ha cumplido. Se encuentran en un "espacio intermedio". En lugar de dispersarse por el miedo o lanzarse a la acción precipitada, eligen retirarse al Cenáculo (la sala superior). Allí asumen una postura muy específica: la de la comunidad, la unidad y la oración perseverante.
El espacio intermedio (la transición): Hay momentos en la vida donde una etapa se cierra y la siguiente aún no comienza. Es el tiempo del "ya, pero todavía no". La instrucción implícita es no forzar las cosas, sino saber habitar ese tiempo de espera.
La perseverancia unánime: No estaban simplemente esperando de forma pasiva; estaban "perseverando unánimes en la oración". La unidad del grupo ("unánimes") es la condición indispensable para recibir la fuerza que viene. Las diferencias entre ellos (que eran muchas) se subordinan a un propósito mayor.
El "Cenáculo" como refugio estratégico: Antes de la acción pública y expansiva (que vendrá en el capítulo 2 con Pentecostés), hay una necesidad de recogimiento interior. Es el lugar seguro donde se asimilan las enseñanzas, se cierran filas y se prepara el espíritu.
Tu "Cenáculo" profesional: En el desarrollo de tus libros, consultorías y el modelo de "El Líder Potenciado", hay fases de ejecución pública y fases de "Cenáculo". ¿Estás respetando esos tiempos de repliegue estratégico para afinar tu visión en silencio antes de salir al mercado o a la audiencia? El retiro no es inacción, es incubación.
Sostener la espera: Como estratega, estás acostumbrado a hacer que las cosas sucedan. Sin embargo, hay proyectos o respuestas (quizás asociados a la iniciativa "Ser Presencia" o nuevas alianzas) que requieren que sepas habitar la espera sin desesperar. La clave aquí es que sea una espera "activa" a través de la reflexión y la conexión interior, no un tiempo de ansiedad.
El valor del círculo íntimo: Los discípulos no pasaron esta transición solos; estaban con María y las mujeres, sosteniéndose mutuamente. En tu liderazgo, ¿quiénes conforman ese círculo íntimo de confianza con el que puedes ser verdaderamente vulnerable y unánime mientras esperas que tus proyectos den fruto?
¿Qué aspecto de tu vida profesional o personal se siente hoy como si estuviera en esa "sala de espera" entre una etapa que terminó y un comienzo que aún no se manifiesta plenamente?
¿Cómo puedes transformar tu ansiedad por ver resultados rápidos en una "perseverancia unánime" y paciente?
Al pensar en tu red de apoyo y equipo, ¿sientes que existe esa "unanimidad" de propósito que fortalece el proyecto desde sus cimientos?
Señor, enséñame a habitar los tiempos de espera sin perder la paz ni precipitarme a la acción antes de tiempo.
Cuando me encuentre en el umbral de nuevas etapas, ayúdame a retirarme a mi propio "cenáculo" interior para buscar tu voluntad.
Dame la sabiduría para rodearme de personas con las que pueda compartir un mismo espíritu y un mismo propósito.
Que en mis momentos de transición, mi oración sea perseverante y mi corazón se mantenga unánime y confiado en tus promesas.
Prepara mi mente y mi espíritu para la fuerza de los nuevos comienzos.
Amén.