Romanos 8, 18-23
"La espera activa: la creación y nosotros, en camino hacia la plenitud"
18 Considero que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se manifestará en nosotros. 19 De hecho, la creación aguarda con impaciencia la revelación de los hijos de Dios. 20 Pues la creación fue sometida a la vanidad, no por su propia voluntad, sino por causa de aquel que la sometió, conservando la esperanza: 21 de que también la misma creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios. 22 Porque sabemos que hasta el presente toda la creación gime y sufre dolores de parto. 23 Y no solo ella, sino también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos también en nuestro interior, aguardando la adopción, la redención de nuestro cuerpo.
Este texto de San Pablo es una de las reflexiones más profundas sobre el sentido del sufrimiento y la esperanza. Pablo no niega la realidad del dolor o la dificultad ("los sufrimientos del tiempo presente"), pero los coloca en una perspectiva cósmica. La creación entera no está muriendo, sino "dando a luz". Todo lo que hoy nos parece limitado, corruptible o frustrante, es en realidad parte de un proceso mayor de gestación hacia una plenitud que todavía no vemos, pero que ya estamos viviendo mediante el Espíritu.
El contraste de pesos: "No son comparables". Pablo usa un lenguaje de estratega: pone en la balanza el sufrimiento actual y la "gloria" futura. La invitación es a no dejar que las dificultades presentes (las crisis, los retos del negocio, las pérdidas personales) definan la totalidad de nuestra realidad.
La creación que gime (dolores de parto): Es una imagen vital. El "gemido" del mundo no es un llanto de derrota, sino el esfuerzo necesario para traer algo nuevo a la vida. Cuando sentimos la resistencia de la realidad, es posible que estemos ante un "dolor de parto" de algo nuevo que quiere nacer.
La primicia del Espíritu: Ya tenemos una muestra, un "anticipo" (la primicia) de esa libertad final. No estamos esperando algo totalmente ajeno; estamos esperando la plenitud de lo que ya hemos empezado a experimentar en los momentos de paz, coherencia y propósito.
Reencuadrar la frustración: En tu labor como consultor y autor, te encontrarás a menudo con proyectos que parecen "sometidos a la vanidad" (proyectos que no salen, ideas que no cuajan, obstáculos técnicos). Pablo te invita a ver esos momentos no como fracasos, sino como parte de un proceso más grande. ¿Cómo cambiaría tu gestión de la frustración si vieras los problemas actuales como "dolores de parto" de algo más grande?
La paciencia estratégica: La "espera activa" no es pasividad; es confianza en que el trabajo hacia la libertad y la justicia tiene una dirección. ¿Puedes identificar en tu propia trayectoria proyectos que, aunque fueron difíciles o "gemidores", terminaron siendo la cuna de algo nuevo y valioso?
Más allá de lo material: Estamos "aguardando la redención de nuestro cuerpo" (de nuestra humanidad completa). En un mundo que a veces reduce todo a datos, rendimiento o eficiencia, recordar que nuestra meta es una "gloriosa libertad" nos permite mantener una postura más humana y centrada en el largo plazo.
¿Qué "sufrimientos" o desafíos actuales te resultan más difíciles de poner en la balanza frente a la esperanza de la gloria, y por qué te cuesta tanto compararlos?
¿Hay algún área de tu vida profesional que hoy se siente como "sometida a la vanidad" o a la frustración, y que podrías empezar a ver como un dolor de parto necesario?
¿Cómo puedes cultivar hoy esa "primicia del Espíritu" —ese sentido de paz y propósito— incluso en medio de tus tareas más técnicas o exigentes?
Señor, ayúdame a no dejarme vencer por los sufrimientos o las dificultades del presente.
Dame la visión para reconocer que todo lo que hoy parece resistirse o gemir, es parte de un proceso mayor que Tú estás llevando a cabo.
No permitas que la frustración apague mi esperanza; recuérdame que lo que estoy viviendo son dolores de parto de algo nuevo que quieres hacer nacer en mí y en el mundo.
Que la primicia de tu Espíritu en mi interior sea suficiente para sostenerme, para trabajar con propósito y para esperar con paciencia la plenitud de tu libertad.
Amén.