Lunes 19 de octubre de 2026. San Pablo de la Cruz
No acumulemos riquezas para uno, sino ser ricos a los ojos de Dios. Rico en amor, perdón, servicio
No acumulemos riquezas para uno, sino ser ricos a los ojos de Dios. Rico en amor, perdón, servicio
Cuídense de toda avaricia, porque la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas
13 Uno de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". 14 Jesús le respondió: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?". 15 Después les dijo: "Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas". 16 Les dijo entonces una parábola: "Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, 17 y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha". 18 Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, 19 y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida". 20 Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?". 21 Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios".
¿Cuáles son las cosas que tenemos? ¿Cuál sería un recuento de lo que poseemos? … Nuestro haber y poseer. Lo material y también las posiciones que hemos logrado … Nuestra inteligencia, nuestro trabajo, nuestros estudios … ¿Cuáles de ellas cuidamos con mayor cuidado? ¿Para qué? ¿Porqué? … ¿Y si Dios nos llamara esta noche? … ¿Qué es lo que más nos gustaría tener presentándonos al Señor? Hagamos un momento de oración con la oración de Ignacio: el “Tomad Señor y recibid”. Lo hacemos nuestro, lo aplicamos a nuestra vida:
Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer. Tú me lo diste, a Ti, Señor, lo retorno. Todo es Tuyo: dispone de ello según Tu Voluntad. Dame Tu Amor y Gracia, que éstas me bastan. Amén
Ayúdanos, Señor Jesús, de toda señal de avaricia de nuestra parte. Ayúdanos a ser solidarios y fraternos. Que no nos preocupe el acumular riquezas, sino más bien el de compartirlas. De ese modo estar permanentemente preparado para dejar nuestro paso por esta vida terrenal y llegar al encuentro con el Padre con una vida plena de riquezas compartidas, de servicio, amor y perdón Las riquezas que dejo de acumular, incluyen las riquezas monetarias o físicas, pero se extienden mucho más allá. Que seamos capaces de compartir nuestro tiempo, nuestras alegrías, nuestras esperanzas y nuestra fe. Para ello, confiamos que tu Santo Espíritu nos animará y recibiremos señales suyas para lograr este objetivo vital. Amén
(Reflexiones obtenidas con ayuda de aplicaciones de inteligencia artificial)