Domingo 15 de marzo de 2026. Cuarto de Cuaresma.
Santa Luisa de Merillac
¿Qué milagro recuerdo que Jesús ha hecho en mi vida?
¿Qué milagro recuerdo que Jesús ha hecho en mi vida?
El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía
1 Al pasar, vio a un hombre ciego de nacimiento. 2 Sus discípulos le preguntaron: "Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?". 3 "Ni él ni sus padres han pecado, respondió Jesús; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. 4 Debemos trabajar en las obras de aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. 5 Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo". 6 Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, 7 diciéndole: "Ve a lavarte a la piscina de Siloé", que significa "Enviado". El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. 8 Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: "¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?". 9 Unos opinaban: "Es el mismo". "No, respondían otros, es uno que se le parece". Él decía: "Soy realmente yo". 10 Ellos le dijeron: "¿Cómo se te han abierto los ojos?". 11 Él respondió: "Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: "Ve a lavarte a Siloé". Yo fui, me lavé y vi". 12 Ellos le preguntaron: "¿Dónde está?". Él respondió: "No lo sé". 13 El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. 14 Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. 15 Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: "Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo". 16 Algunos fariseos decían: "Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado". Otros replicaban: "¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?". Y se produjo una división entre ellos. 17 Entonces dijeron nuevamente al ciego: "Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?". El hombre respondió: "Es un profeta". 18 Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres 19 y les preguntaron: "¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?". 20 Sus padres respondieron: "Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, 21 pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta". 22 Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías. 23 Por esta razón dijeron: "Tiene bastante edad, pregúntenle a él". 24 Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: "Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador". 25 "Yo no sé si es un pecador, respondió; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo". 26 Ellosle preguntaron: "¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?". 27 Él les respondió: "Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?". 28 Ellos lo injuriaron y le dijeron: "¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! 29 Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es este". 30 El hombre les respondió: "Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. 31 Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. 32 Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. 33 Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada". 34 Ellos le respondieron: "Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?". Y lo echaron. 35 Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: "¿Crees en el Hijo del hombre?". 36 Él respondió: "¿Quién es, Señor, para que crea en él?". 37 Jesús le dijo: "Tú lo has visto: es el que te está hablando". 38 Entonces él exclamó: "Creo, Señor", y se postró ante él. 39 Después Jesús agregó: "He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven". 40 Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: "¿Acaso también nosotros somos ciegos?". 41 Jesús les respondió: "Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: "Vemos", su pecado permanece".
¿Y a nosotros? … ¿qué obra sentimos que Jesús a realizado en nosotros? … ¿Qué cambio de vida se lo debemos a El? … ¿Cómo damos testimonio de tal cambio?
Señor Jesús, cuando curaste a ese hombre hubo controversia y división entre los fariseos, pero su fe en ti lo llevó a defender tu autoridad y a enfrentar la expulsión de la sinagoga. Nosotros también a veces nos hemos encontrado en situaciones en las que tenemos que elegir entre seguir tus enseñanzas y complacer a los demás, y no siempre es fácil tomar la decisión correcta. Pero el ejemplo del hombre ciego nos recuerda que, cuando confiamos en ti y seguimos tus mandamientos, podemos enfrentar la oposición con valentía y defender lo que es justo. Nos anima el final de la historia, cuando el hombre curado se encuentra contigo y te reconoce como el Hijo de Dios. Nosotros también podemos tener un encuentro personal contigo y reconocerte como nuestro Señor y Salvador. Te pedimos nos ayudes a vivir de acuerdo a tus enseñanzas y a no temer las dificultades que puedan surgir. Que podamos tener la valentía de defender nuestra fe y de seguirte incluso cuando otros se opongan. Y que, al final del día, podamos reconocerte como el Hijo de Dios y experimentar la alegría de estar cerca de ti. Gracias, Jesús, por tu ejemplo y tu amor incondicional.
(Reflexiones obtenidas con ayuda de aplicaciones de inteligencia artificial)