Lunes 5 de enero de 2026. Santa Emiliana
¿Qué rincón de tu vida puede necesitar ser iluminado hoy con la gran luz de Jesús?
¿Qué rincón de tu vida puede necesitar ser iluminado hoy con la gran luz de Jesús?
Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca"
12 Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. 13 Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, 14 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: 15 ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones!16 El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz. 17 A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: "Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca". 23 Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. 24 Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralíticos, y él los curaba. 25 Lo seguían grandes multitudes que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
Jesús nos dice ahora a nosotros. “Conviértase, vuélvanse a Dios” Nosotros creemos en Dios, … pero ¿qué connotación tiene para nosotros la invitación a volverse a Dios?. … Dedicarnos a Dios, desde nuestro estado de vida… ¿qué podemos hacer para que el Señor nos encuentre realmente dedicado a lo suyo y a cumplir su voluntad? … ¿Estamos haciendo “nuestra voluntad” o estamos tratando de hacer la voluntad de El? … ¿Cuál creemos que es su voluntad en nuestra vida hoy, concretamente?
Gracias, Señor, por traernos esta invitación a tener a Dios como lo más relevante en nuestra vida. Gracias por anunciar que el Reino de Dios está cerca. Gracias por venir a nuestra familia, a nuestra comunidad, a nuestra ciudad y país. Gracias por tus enseñanzas y por curar nuestros enfermos del cuerpo y del alma. Junto a muchos, Te seguimos, te admiramos. También te presentamos a quienes están enfermos y son cercanos nuestros. Te perdimos que les ayudes a recuperarse. Gracias, Señor. Amén.
(Reflexiones obtenidas con ayuda de aplicaciones de inteligencia artificial)