Salmo 34 (33), 2. 9. 17-20
"El Señor está cerca de los que tienen el corazón roto"
2 Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mi boca. 9 ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! ¡Feliz el hombre que se refugia en él! 17 El Señor vuelve su rostro contra los malhechores, para borrar su recuerdo de la tierra. 18 Cuando los justos gritan, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. 19 El Señor está cerca de los que tienen el corazón roto y salva a los de espíritu hundido. 20 Muchas son las penas del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor.
Continuamos con este precioso salmo de confianza absoluta. Mientras que los versículos anteriores nos invitaban a la alabanza y a la experiencia de "gustar" a Dios, esta selección se adentra en el misterio del sufrimiento. El salmista no es un idealista que dice que al bueno no le pasa nada malo; al contrario, afirma que "muchas son las penas del justo". La diferencia radica en la proximidad de Dios en medio de ese dolor. Es un canto de esperanza para quienes se sienten derrotados por la vida.
La presencia sanadora de Dios en la debilidad. El tema principal es la cercanía de Dios hacia los marginados y los que sufren. El salmo rompe la idea de un Dios lejano que solo premia el éxito; aquí, el "título" para atraer la atención de Dios es tener el corazón roto o el espíritu hundido. Dios se presenta como el libertador que no evita la batalla, pero garantiza la victoria final sobre la angustia.
Este texto es un bálsamo para los momentos de crisis emocional, depresión o injusticia.
"En todo tiempo": Volvemos a la disciplina de la alabanza. Bendecir a Dios cuando el corazón está roto (v. 19) es un acto de resistencia espiritual. Aplicar esto hoy es decir: "No entiendo lo que pasa, pero confío en que Dios es bueno".
El corazón roto y el espíritu hundido: En una cultura que nos obliga a estar siempre felices y a mostrar una vida perfecta en redes sociales, el salmo nos da permiso para estar mal. Dios no se aleja de tu tristeza; al contrario, es cuando más cerca está. Si hoy te sientes "hundido", estás en la posición perfecta para ser rescatado por Él.
El Señor escucha el grito: La oración no tiene que ser elegante. El "grito" es la oración más sincera del que ya no tiene fuerzas. Dios no ignora ese clamor; lo toma como una prioridad.
Muchas son las penas, pero de todas libra el Señor: Es un baño de realidad. Ser creyente no es un seguro contra los problemas, sino una garantía de acompañamiento. La promesa no es una vida sin penas, sino una vida donde ninguna pena tiene el poder de destruirnos definitivamente.
¿Te has sentido alguna vez con el "corazón roto" y has podido experimentar, aunque sea sutilmente, que el Señor estaba cerca?
¿Crees que Dios te escucha más cuando eres "perfecto" o cuando eres honesto con tu dolor y tu debilidad?
¿Cuál es esa "angustia" de la que hoy necesitas que el Señor te libre? ¿Te atreves a lanzarle un "grito" de auxilio hoy mismo?
¿Cómo puedes ser tú hoy el "refugio" de alguien que tiene el espíritu hundido, reflejando la cercanía de Dios?
Señor Dios, gracias porque no eres un Dios lejano, sino alguien que se inclina hacia nosotros cuando más nos duele la vida. Te pedimos por todos los que hoy tienen el corazón roto, por los que se sienten hundidos y sin salida. Hazles sentir tu cercanía y tu consuelo. Ayúdanos a bendecirte en todo tiempo, sabiendo que aunque nuestras penas sean muchas, tu poder para librarnos es infinito. Amén.