Hechos de los Apóstoles 6, 1-7
"El servicio de la caridad: La institución de los siete diáconos"
1 En aquellos días, como el número de los discípulos aumentaba, hubo quejas de los judíos de lengua griega contra los de lengua hebrea, porque sus viudas eran desatendidas en la asistencia cotidiana. 2 Los Doce convocaron a la asamblea de los discípulos y dijeron: «No está bien que nosotros descuidemos la Palabra de Dios para servir a las mesas. 3 Por tanto, hermanos, elijan entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu y de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea. 4 Nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la Palabra». 5 La propuesta gustó a toda la asamblea y eligieron a Esteban... 6 Los presentaron a los apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos. 7 La Palabra de Dios se difundía, el número de los discípulos en Jerusalén aumentaba considerablemente...
La Iglesia primitiva experimenta sus primeros "problemas de crecimiento". No todo era armonía perfecta; surge un conflicto cultural y social entre judíos locales (hebreos) y judíos de la diáspora (helenistas). La queja es seria: la injusticia en el reparto de comida a las viudas. Los Apóstoles muestran una gran madurez al no ignorar el problema ni intentar hacerlo todo ellos mismos. Así nace el ministerio del diaconado, permitiendo que la organización y la caridad caminen junto a la oración y la predicación.
La corresponsabilidad y la armonía en la Iglesia. El tema principal es la división de funciones para el bien común. Lucas subraya que el servicio práctico (las mesas) es tan sagrado que requiere hombres "llenos del Espíritu", no solo buenos administradores. El resultado de resolver los conflictos con sabiduría es un nuevo impulso misionero: cuando la comunidad vive en justicia, la Palabra se difunde con más fuerza.
Este pasaje nos da claves para manejar conflictos y organizar nuestra vida de fe.
El conflicto como oportunidad: Las quejas y las tensiones son normales en cualquier grupo humano, incluso en la Iglesia. Lo importante no es que no haya problemas, sino cómo se resuelven. ¿Sabes escuchar las quejas de los demás con apertura o te pones a la defensiva?
Llenos de Espíritu para tareas prácticas: A veces pensamos que para organizar una ayuda social o limpiar el templo no se necesita ser "espiritual". Los Apóstoles dicen lo contrario. Todo trabajo hecho para la comunidad debe nacer de un corazón lleno de Dios. ¿Pones amor y oración en tus tareas cotidianas, por sencillas que sean?
Priorizar lo esencial: Los Apóstoles entienden que su misión principal es la oración y la Palabra. Aplicar esto hoy es aprender a decir "no" a ciertas actividades para no descuidar lo más importante: nuestra relación con Dios y nuestra familia. ¿Estás tan ocupado "sirviendo" que ya no tienes tiempo para orar?
La imposición de las manos: El servicio en la Iglesia es una misión compartida. Nadie es dueño de la comunidad. La bendición de los Apóstoles muestra que todo servicio debe estar en comunión con la Iglesia.
¿Te sientes llamado a servir en tu comunidad, pero crees que no eres "suficientemente santo" para ello? (Recuerda que se busca gente de buena fama y sabiduría).
Ante un conflicto en tu familia o trabajo, ¿buscas soluciones que beneficien a todos o tratas de imponer tu autoridad?
¿Cómo equilibras en tu vida el "servicio a las mesas" (el trabajo, las tareas del hogar) con el "ministerio de la oración"?
¿Hay alguna "viuda" o persona necesitada en tu entorno que esté siendo desatendida y que tú podrías ayudar a organizar su asistencia?
Señor Dios, gracias por la diversidad de dones y ministerios en tu Iglesia. Te pedimos que nos des sabiduría para resolver nuestros conflictos con caridad y justicia. Envía tu Espíritu sobre nosotros para que, ya sea orando o sirviendo a los demás, lo hagamos todo para tu gloria. Ayúdanos a ser corresponsables en nuestra comunidad y a que nuestra unión sea el mejor testimonio para que tu Palabra se siga difundiendo. Amén.