Salmo 96 (95), 10-13
"La creación entera celebra la llegada de un Dios que hace justicia"
10 Digan entre las naciones: «¡El Señor reina! Él afirmó el mundo y no se moverá; él juzgará a los pueblos con rectitud». 11 Alégrese el cielo y exulte la tierra, brame el mar y lo que contiene; 12 regístrese el campo y todo lo que hay en él, griten de alegría todos los árboles del bosque, 13 ante la presencia del Señor, porque él viene, porque viene a juzgar la tierra: juzgará al mundo con justicia y a los pueblos con su fidelidad.
Contexto
Este salmo es un himno triunfal al Señor como Rey del universo. Fue probablemente utilizado en la liturgia del Templo de Jerusalén para celebrar el reinado de Dios sobre toda la creación, no solo sobre Israel. En el mundo antiguo, la imagen de un "rey" que "juzga" a menudo provocaba temor. Sin embargo, para la fe bíblica, que Dios venga a juzgar y a reinar es la mejor noticia posible: significa que la injusticia, el caos y la opresión tienen los días contados porque un Rey justo, fiel y amoroso ha tomado el mando de la historia.
Tema Central
La soberanía de Dios sobre toda la creación y la alegría contagiosa que produce saber que Él viene a poner orden en el mundo con justicia y fidelidad.
Aplicación a nuestra actualidad
A menudo vemos el mundo y nos desanimamos: conflictos, injusticias, desastres naturales o la sensación de que nadie tiene el control. Este salmo nos invita a levantar la vista. Cuando el salmista dice "el Señor reina", no está describiendo una realidad política humana, sino una certeza de fe: la última palabra sobre la historia no la tiene la violencia ni el egoísmo, sino el Amor de Dios.
Celebrar que Dios "viene a juzgar la tierra" es un llamado a vivir con esperanza activa. "Juzgar con fidelidad" significa restaurar lo que está roto. En nuestra vida cotidiana, esto nos invita a ser portadores de esa justicia y fidelidad en nuestro pequeño círculo: ser honestos en nuestro trabajo, defender al que no tiene voz y confiar en que Dios está trabajando en los detalles de nuestro día a día. La creación entera —el campo, los árboles, el mar— se une a esta celebración. Nosotros, como parte de esa creación, podemos elegir hoy si nos unimos a la queja o al "grito de alegría" por saber que, a pesar de todo, estamos en manos de un Dios que nos ama y cuida de su creación con absoluta rectitud.
Preguntas para la reflexión
Ante tantas noticias negativas que recibimos a diario, ¿qué te ayuda a recordar que Dios sigue siendo el dueño de la historia y que su amor prevalece?
¿Cómo puedes ser hoy un reflejo de esa "justicia y fidelidad" de Dios en el trato con las personas que te rodean, especialmente en situaciones de conflicto o desacuerdo?
La creación entera exulta ante la presencia de Dios. ¿Qué parte de tu entorno (la naturaleza, la familia, tu comunidad) te ayuda hoy a ver la grandeza de Dios y a alegrarte en Él?
Oración
Señor, Rey de todo lo que existe,
te reconozco hoy como el dueño de mi historia y del mundo entero.
Cuando me sienta abrumado por las noticias o por mis propios problemas, recuérdame que tú reinas y que tu fidelidad es inquebrantable.
Que mi vida entera se una al canto de la creación, expresando alegría por tu presencia cercana.
Enséñame a colaborar con tu justicia y a vivir con la fidelidad que tú nos muestras cada día.
Que nada ni nadie me robe la esperanza de saber que tú vienes, que estás presente y que al final, todo quedará en tus manos amorosas.
Amén.