Juan 16, 23b-28
«Pidan y recibirán, para que su alegría sea completa»
23b «Les aseguro que todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá. 24 Hasta ahora no han pedido nada en mi Nombre; pidan y recibirán, para que su alegría sea completa. 25 Les he dicho todo esto en parábolas; pero viene la hora en que ya no les hablaré más en parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre. 26 Aquel día pedirán en mi Nombre; y no les digo que yo rogaré al Padre por ustedes, 27 ya que el Padre mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo salí de Dios. 28 Salí del Padre y vine al mundo; ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre».
Jesús se encuentra en el clímax de sus confidencias durante la Última Cena. Los discípulos están a punto de entrar en la gran prueba de la Pasión, y Él les abre de par en par las puertas del misterio de la oración cristiana: orar "en el Nombre de Jesús". Además, resume en una sola frase el movimiento teológico de toda su existencia (v. 28): la encarnación (salí del Padre) y la ascensión/glorificación (vuelvo al Padre).
La intimidad de la oración y el amor del Padre. El tema principal es el acceso directo que el creyente tiene a Dios gracias a Jesús. Ya no necesitamos intermediarios que aplaquen a una deidad lejana; el Padre mismo nos ama porque estamos unidos a su Hijo. La meta de esta oración confiada es la plenitud de la alegría humana.
¿Qué significa pedir "en mi Nombre"? No es una fórmula mágica que se añade al final de un rezo ("por Jesucristo nuestro Señor"). Pedir en el Nombre de Jesús significa pedir con los mismos sentimientos, deseos y sintonía de Jesús. Cuando pides algo que se alinea con Su amor, Su justicia y Su verdad, la respuesta del Padre está garantizada. ¿Tus peticiones actuales se parecen a lo que Jesús pediría para ti?
La alegría completa como meta de Dios: Dios no quiere cristianos resignados o amargados. Él desea que pidamos para que experimentemos el gozo de recibir. A veces no recibimos porque no pedimos, o porque pedimos cosas que endurecen nuestro corazón. Dios quiere darte cosas grandes, empezando por su Espíritu Santo. ¿Te atreves a pedirle hoy al Padre con la audacia de un hijo amado?
El Padre mismo los ama: Jesús rompe una imagen muy común y errónea de la religión: la idea de que Jesús es "el bueno" que convence a un Padre "enojado" para que nos perdone. ¡No! Jesús dice: "El Padre mismo los ama". El amor del Padre es el origen de todo. No tienes que ganar el afecto de Dios; ya eres amado. ¿Cómo cambia tu día el saber que el Creador del universo te mira hoy con profunda ternura?
El ciclo de la vida cristiana: "Salí del Padre... vuelvo al Padre". Toda nuestra vida debería reflejar este ritmo. Venimos de Dios y hacia Dios caminamos. Los problemas y las alegrías del mundo son solo el escenario del viaje. Recordar nuestro origen y nuestro destino nos ayuda a no absolutizar las crisis terrenales. ¿Hacia dónde estás caminando hoy?
Cuando rezas, ¿te diriges a Dios con el miedo de un siervo o con la confianza del hijo que se sabe amado por el Padre?
¿Qué peticiones en tu vida hoy necesitas "filtrar" a través del Nombre de Jesús para ver si coinciden con Su corazón?
¿Experimentas en tu fe esa "alegría completa" que Jesús promete, o te estás conformando con una fe superficial?
¿Eres consciente de que el Padre te ama de manera personal y directa, sin necesidad de que te "vendas" como alguien perfecto ante Él?
Padre Santo, gracias por el regalo inmenso de tu amor directo y personal. Gracias porque a través de Jesús nos permites llamarte "Papá" con total confianza. Hoy te presentamos nuestras vidas en el Nombre de tu Hijo; enséñanos a pedir aquello que verdaderamente hace crecer nuestra alma y trae paz a nuestro entorno. Concédenos la gracia de recibir tus dones para que nuestra alegría sea completa y podamos ser testigos de tu bondad en el mundo. Amén.