Marcos 10, 28-31
"El riesgo de soltar y la sorpresa del ciento por uno"
28 Pedro comenzó a decirle: «Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido». 29 Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, 30 recibirá ahora, en este tiempo, el ciento por uno en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y campos, junto con persecuciones, y en el mundo futuro, la Vida eterna. 31 Muchos de los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros».
Contexto
Este pasaje se sitúa en un momento crucial del Evangelio de Marcos: Jesús va camino a Jerusalén, donde sabe que le espera la cruz, y aprovecha el viaje para enseñar a sus discípulos qué significa realmente seguirlo. Justo antes de estos versículos, un hombre rico se había marchado triste porque no fue capaz de vender sus bienes para seguir a Jesús. Es en ese ambiente de frustración general donde Pedro, con su honestidad y espontaneidad de siempre, reacciona y le hace a Jesús la pregunta que todos los discípulos tenían en el corazón: "Bueno, nosotros sí nos atrevimos a dar el salto, ¿qué pasa con nosotros?".
Tema Central
La generosidad absoluta de Dios que nunca se deja ganar en generosidad, y el replanteamiento total de nuestras seguridades afectivas y materiales a la luz del Reino.
Aplicación a nuestra actualidad
A veces miramos nuestra fe como una lista de sacrificios, un eterno "tener que renunciar" a cosas para ser buenos cristianos. Pedro siente un poco eso en este pasaje: se mira a sí mismo y saca la cuenta de lo que ha perdido por seguir a Jesús. Pero la respuesta de Jesús da un vuelco total a nuestra contabilidad humana. Él no promete una recompensa abstracta que llegará solo después de la muerte; promete el "ciento por uno" ahora, en este tiempo.
En el día a día, cuando nos desprendemos de nuestro egoísmo, de la necesidad de controlar todo o de retener a las personas y las cosas para nuestra propia seguridad, Dios multiplica nuestra vida. El que aprende a compartir y a amar al estilo de Jesús, de repente descubre que tiene hermanos, madres y casas por todas partes; su familia se agranda porque se vuelve capaz de crear lazos comunitarios profundos y sinceros. Por supuesto, Jesús añade con mucho realismo "junto con persecuciones". Sabe que vivir contracorriente, buscando la justicia y la verdad en un mundo competitivo, traerá roces y dificultades. La invitación ignaciana aquí es a examinar nuestros apegos: ¿seguimos a Jesús por lo que nos da o por el proyecto de su Buena Noticia? Al final, poner la vida al servicio de los demás nos cambia el orden de prioridades, recordándonos que los que el mundo considera "últimos" e insignificantes, son los primeros para Dios.
Preguntas para la reflexión
Cuando revisas tus decisiones, tus tiempos o tu dinero, ¿sientes que le estás cobrando "factura" a Dios por lo que haces por Él, o experimentas que tu fe nace de la pura gratuidad?
Jesús promete una red de relaciones nuevas (madres, hermanos, casas) a quienes lo siguen. ¿En qué momentos o espacios comunitarios has experimentado este "ciento por uno" afectivo y de apoyo mutuo en tu vida?
¿Cuáles son esos "campos" o "casas" afectivas (seguridades, estatus, necesidad de aprobación) que hoy te cuesta más soltar para caminar con mayor libertad interior?
Oración
Señor Jesús,
hoy nos miramos en el espejo de Pedro y reconocemos que a veces nos pesa el camino o nos asusta lo que dejamos atrás.
Te pedimos que ensanches nuestra mirada para que podamos descubrir las infinitas maravillas con las que ya nos estás bendiciendo hoy.
Danos la libertad interior para no quedarnos atrapados cuidando nuestras pequeñas seguridades materiales o afectivas.
Enséñanos a confiar en que tú nunca te dejas ganar en generosidad.
Que tu Espíritu nos dé la valentía de abrazar la lógica de tu Reino, donde la vida se multiplica cuando se entrega, y donde los últimos de este mundo encuentran un lugar de honor a tu lado.
Amén.