Salmo 96 (95), 1-3. 5b-6
"Cantemos al Señor: La Proclamación de su Gloria entre las Naciones"
1 Canten al Señor un canto nuevo, canten al Señor, toda la tierra. 2 Canten al Señor, bendigan su Nombre, anuncien día tras día su salvación. 3 Proclamen su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos. 5b el Señor ha hecho los cielos. 6 Delante de él hay majestad y esplendor, en su Santuario hay poder y belleza.
Contexto
Este salmo es un himno de alabanza que invita a toda la creación y a todas las naciones a alabar al Señor. Se inserta en un grupo de salmos que celebran el reinado de Dios (los "salmos del rey"). La invitación a "cantar un canto nuevo" sugiere una renovación de la alabanza y el reconocimiento de las nuevas acciones salvíficas de Dios. El salmista contrasta al Señor con los ídolos de las naciones, afirmando la supremacía de Dios como Creador de los cielos y el único digno de adoración, destacando su gloria, majestad, esplendor, poder y belleza.
Tema Central
El tema central es la invitación universal a alabar al Señor con un "canto nuevo", proclamando su gloria y sus maravillas entre todas las naciones. Se exalta al Señor como el Creador de los cielos y se describen sus atributos de majestad, esplendor, poder y belleza, contrastándolo con los ídolos de los pueblos.
Aplicación a nuestra actualidad
La triple exhortación "Canten al Señor un canto nuevo, canten al Señor, toda la tierra. Canten al Señor, bendigan su Nombre, anuncien día tras día su salvación" es un llamado a la alabanza constante y creativa. En un mundo donde la música y la expresión artística a menudo se utilizan para fines superficiales o egoístas, este salmo nos invita a dirigir nuestra creatividad y nuestras voces hacia el Señor. Nos interpela: ¿mi alabanza a Dios es "nueva", es decir, fresca, sincera y relevante para mi vida actual, o es rutinaria y sin pasión? ¿Soy consciente de que toda la "tierra" y todos los pueblos están llamados a bendecir su Nombre?
La instrucción "Proclamen su gloria entre las naciones, sus maravillas entre todos los pueblos" es una clara misión evangelizadora. La alabanza no debe quedarse en la intimidad personal o en el círculo de nuestra comunidad, sino que debe desbordarse hacia el mundo entero. Nos invita a reflexionar: ¿cómo "proclamo la gloria de Dios" y "sus maravillas" en mi vida diaria, en mis conversaciones, en mi trabajo, en mis redes sociales? Nos desafía a ser testigos activos de la salvación de Dios, no solo con palabras, sino con un estilo de vida que refleje su grandeza.
Finalmente, la afirmación de la grandeza de Dios como Creador ("el Señor ha hecho los cielos") y la descripción de su presencia ("Delante de él hay majestad y esplendor, en su Santuario hay poder y belleza") nos ayuda a anclarnos en la verdad de quién es Dios. En un mundo que a menudo olvida al Creador o busca la divinidad en falsos ídolos, este salmo nos devuelve al asombro por la obra de Dios y a la reverencia ante su santidad. Nos interpela: ¿reconozco la "majestad y esplendor" de Dios en la creación? ¿Encuentro "poder y belleza" en su "Santuario" (en la Eucaristía, en la oración, en la comunidad)? Nos desafía a buscar la belleza y la fuerza en la verdadera fuente, en lugar de en las apariencias pasajeras, y a vivir con un corazón que se maravilla ante el Dios que hizo los cielos.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo puedo hacer que mi alabanza a Dios sea un "canto nuevo" cada día, lleno de frescura y sinceridad?
¿De qué manera "anuncio día tras día su salvación" y "proclamo su gloria entre las naciones" en mi vida cotidiana?
¿Qué "maravillas" de Dios he experimentado últimamente y que puedo compartir con "todos los pueblos" a mi alrededor?
¿Cómo me ayuda la contemplación de la creación a recordar que "el Señor ha hecho los cielos" y a reconocer su majestad?
¿Dónde encuentro el "poder y la belleza" de Dios en su "Santuario" hoy, y cómo esto alimenta mi fe y mi alabanza?
Oración
Señor, Dios de toda la tierra, te cantamos un canto nuevo y bendecimos tu Nombre. Anuncia tu salvación día tras día a través de nosotros. Proclama tu gloria y tus maravillas entre todas las naciones. Tú que hiciste los cielos, te reconocemos en tu majestad y esplendor, en tu poder y belleza. Que nuestra vida entera sea un testimonio de tu grandeza y que toda la tierra se llene de tu gloria. Amén.