Salmo 99 (98), 1-6
"El Señor Reina: Santo y Justo, Digno de Adoración en su Templo"
1 ¡El Señor reina! ¡Tiemblen los pueblos! Él está sentado sobre los querubines: ¡estremezca la tierra! 2 Grande es el Señor en Sion, excelsos sobre todos los pueblos. 3 ¡Que alaben tu Nombre, grande y terrible, porque él es santo! 4 Que alaben la fuerza del Rey que ama la justicia, que has establecido la equidad, que has practicado el derecho y la justicia en Jacob. 5 ¡Exalten al Señor, nuestro Dios, y póstrense ante el estrado de sus pies, porque él es santo! 6 Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre los que invocaban su Nombre, invocaban al Señor, y él les respondía.
Contexto
Este salmo es un himno que celebra la realeza universal de Dios. Comienza con una proclamación solemne: "¡El Señor reina!", invitando a toda la creación y a todos los pueblos a reconocer su soberanía. Se describe a Dios como grande en Sion y excelso sobre las naciones, digno de ser alabado por su Nombre "grande y terrible" y por su santidad. El salmo enfatiza la justicia de Dios como Rey: Él ama la justicia, establece la equidad y practica el derecho. La invitación a "exaltar al Señor" y "postrarse ante el estrado de sus pies" se basa en su santidad. Finalmente, el salmo recuerda a grandes figuras de Israel (Moisés, Aarón, Samuel) que invocaron al Señor, y Él les respondió, sirviendo como modelo de la relación del pueblo con su Rey santo.
Tema Central
El tema central es la proclamación de la realeza universal de Dios: "¡El Señor reina!". Se celebra su grandeza, santidad y justicia como Rey, quien ama la equidad, el derecho y la justicia. Se exhorta a los pueblos a alabar su Nombre y a postrarse ante Él, recordando que, como con Moisés, Aarón y Samuel, Dios escucha y responde a quienes lo invocan.
Aplicación a nuestra actualidad
La poderosa afirmación "¡El Señor reina! ¡Tiemblen los pueblos! Él está sentado sobre los querubines: ¡estremezca la tierra!" es una verdad que nos invita a relativizar todo poder humano. En un mundo donde a menudo nos angustiamos por los vaivenes políticos, económicos o sociales, esta proclamación nos devuelve al centro: el Señor es el verdadero Rey. Nos interpela: ¿dónde pongo yo mi confianza y mi seguridad? ¿Reconozco que, por encima de todo, el Señor reina, y cómo esa verdad me da paz o me desafía a la conversión?
La invitación a "¡Que alaben tu Nombre, grande y terrible, porque él es santo! Que alaben la fuerza del Rey que ama la justicia, que has establecido la equidad, que has practicado el derecho y la justicia en Jacob" nos muestra el tipo de Rey que es Dios. No es un tirano, sino un Rey santo que ama y practica la justicia. Nos invita a una profunda reflexión: ¿mi alabanza a Dios refleja su santidad y su amor por la justicia? ¿Me esfuerzo por vivir de manera que mi vida también establezca la equidad y practique el derecho en mi entorno? Nos desafía a buscar la justicia de Dios en nuestras relaciones y en la sociedad, sabiendo que Él es el modelo supremo.
Finalmente, la exhortación a "¡Exalten al Señor, nuestro Dios, y póstrense ante el estrado de sus pies, porque él es santo!" y el recuerdo de Moisés, Aarón y Samuel que invocaban al Señor y Él les respondía, nos lleva a la adoración y a la oración confiada. La santidad de Dios nos invita a la reverencia, pero también a la cercanía, sabiendo que Él escucha. Nos interpela: ¿cómo vivo yo la adoración a Dios? ¿Me postro ante Él con la humildad y la reverencia que su santidad merece? ¿Invocó yo al Señor con la misma fe y confianza que Moisés, Aarón y Samuel, esperando que Él me responda? Este salmo nos anima a una vida de oración profunda, de reconocimiento de la soberanía de Dios y de búsqueda de su justicia.
Preguntas para la reflexión
¿Qué significa para mí que "¡El Señor reina!" en medio de las incertidumbres y los desafíos de mi vida y del mundo?
¿Cómo puedo alabar el Nombre de Dios, "grande y terrible, porque él es santo", con una alabanza sincera y reverente?
¿De qué manera la "fuerza del Rey que ama la justicia" me impulsa a practicar el derecho y la equidad en mi propio ámbito?
¿Cómo mi vida de oración se inspira en el ejemplo de Moisés, Aarón y Samuel, que invocaban al Señor y Él les respondía?
¿Qué significa para mí "postrarme ante el estrado de sus pies" en mi relación con Dios, y cómo esa humildad me abre a su santidad y su justicia?
Oración
¡Señor, tú reinas! Te alabamos, Dios grande y excelso, santo y justo. Que los pueblos tiemblen ante ti y que tu Nombre sea glorificado. Amamos tu fuerza, Rey que estableces la equidad y practicas el derecho. Te exaltamos y nos postramos ante ti, porque eres santo. Escucha nuestras invocaciones, como escuchaste a Moisés, Aarón y Samuel, y concédenos vivir en tu justicia y santidad. Amén.