1 Juan 1, 1-4
"El Verbo de la Vida: Testimonio Ocular y Comunión con el Padre y el Hijo"
1 Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y han tocado nuestras manos acerca del Verbo de la vida – 2 porque la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la Vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó – 3 lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos a ustedes, para que también ustedes estén en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. 4 Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa.
Contexto
Este pasaje es el prólogo de la Primera Carta de Juan, que establece de inmediato la autoridad y la experiencia personal del apóstol como testigo ocular del "Verbo de la vida", es decir, Jesucristo. Juan enfatiza que su testimonio no se basa en especulaciones, sino en lo que ha "oído, visto con sus propios ojos, contemplado y tocado" acerca de Jesús. Proclama que "la Vida se manifestó" en Cristo, una vida que estaba con el Padre y se nos reveló. El propósito de este testimonio y anuncio es que los lectores puedan entrar en "comunión" con los apóstoles, y a través de ellos, con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Esta comunión es la fuente de la alegría plena.
Tema Central
El tema central es el testimonio ocular y personal del apóstol Juan acerca de Jesucristo como el "Verbo de la vida" y la "Vida eterna", que existía desde el principio con el Padre y se manifestó a los hombres. El propósito de este anuncio es establecer la comunión de los creyentes con los apóstoles, y a través de ellos, con el Padre y con su Hijo Jesucristo, para que la alegría de todos sea completa.
Aplicación a nuestra actualidad
La contundente afirmación de Juan: "Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y han tocado nuestras manos acerca del Verbo de la vida", nos interpela sobre la base de nuestra fe. La fe cristiana no es una filosofía abstracta o una leyenda, sino que se fundamenta en un encuentro real con una persona: Jesucristo. Nos invita a reflexionar: ¿mi fe se basa en un conocimiento experiencial de Jesús, o se queda en un nivel teórico? ¿Puedo yo decir que he "oído, visto, contemplado y tocado" al Verbo de la vida en mi propia experiencia de fe?
La proclamación "la Vida se manifestó, y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella, y les anunciamos a ustedes la Vida eterna, que estaba con el Padre y se nos manifestó", es el corazón del mensaje cristiano. Jesús es la Vida eterna hecha visible y palpable. Nos desafía a ser testigos de esa Vida que hemos experimentado. Nos interpela: ¿doy yo testimonio de la "Vida eterna" que he encontrado en Jesús, en mis palabras y en mis acciones? ¿Mi vida irradia esa Vida que he recibido?
El propósito de este anuncio es "para que también ustedes estén en comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo. Les escribimos esto para que nuestra alegría sea completa." La fe nos introduce en una relación de "comunión": con Dios (Padre e Hijo) y con los hermanos. Esta comunión es la fuente de la "alegría completa". Nos invita a una profunda reflexión: ¿valoro la comunión con Dios y con la comunidad eclesial como fuente de alegría y plenitud? ¿Busco activamente vivir en esa comunión, compartiendo la fe con los demás? Nos desafía a vivir de tal manera que nuestra alegría en Cristo sea contagiosa y complete la alegría de los demás, invitándolos también a esta comunión vital.
Preguntas para la reflexión
¿Cómo mi fe se apoya en un encuentro personal y experiencial con Jesucristo, el "Verbo de la vida", y no solo en conocimientos teóricos?
¿Qué significa para mí que "la Vida se manifestó" en Jesús, y cómo esa Vida transforma mi existencia?
¿De qué manera doy testimonio de la "Vida eterna" que he recibido, para que otros también puedan verla y experimentarla?
¿Cómo este pasaje me invita a buscar y a valorar más profundamente la "comunión" con el Padre, con el Hijo y con los hermanos en la fe?
¿Qué puedo hacer para que mi alegría en Cristo sea "completa" y para que, a través de mi testimonio, también la alegría de los demás se complete?
Oración
Verbo de la vida, te damos gracias porque te manifestaste a nosotros y te hemos oído, visto, contemplado y tocado. Que tu Vida eterna nos inunde y nos transforme. Concede que vivamos en profunda comunión contigo, Padre e Hijo, y con nuestros hermanos. Que nuestra alegría sea completa en ti, y que podamos anunciar a otros la Vida que hemos encontrado, para que también ellos entren en tu comunión. Amén.