Eclesiástico (Sirácida) 3, 17-18, 20, 28-29
"La Grandeza de la Humildad y la Sabiduría del Corazón Sensato"
“17 Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. 18 Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y así obtendrás el favor del Señor... 20 Porque grande es el poder del Señor, pero él es glorificado por los humildes... 28 No hay remedio para la llaga del soberbio, porque una planta de maldad ha echado raíces en él. 29 El corazón sensato medita los proverbios y el sabio anhela tener un oído atento.”
Contexto
El libro del Eclesiástico, también conocido como Sirácida o Ben Sirá, es un libro de sabiduría deuterocanónico del Antiguo Testamento. Fue escrito por un sabio judío llamado Jesús, hijo de Sirá, probablemente a principios del siglo II a.C. El libro es una colección de enseñanzas prácticas, proverbios y reflexiones sobre cómo vivir una vida recta, sabia y temerosa de Dios. Este pasaje en particular se centra en la virtud fundamental de la humildad como camino para obtener el favor de Dios y en la actitud de escucha como característica del corazón sabio.
Tema Central
El tema central es la exaltación de la humildad como la virtud clave para una vida agradable a Dios y a los hombres, y la conexión entre la sabiduría, la meditación y un oído atento. Se contrasta la grandeza verdadera, que se manifiesta en la humildad, con la soberbia, que es una enfermedad incurable. La sabiduría no reside en la grandilocuencia, sino en un corazón "sensato" que medita y un "oído atento" que desea aprender.
Aplicación a nuestra actualidad
Las enseñanzas de este sabio antiguo siguen siendo una guía de oro para nuestra vida espiritual y nuestras relaciones:
La Humildad como Camino al Amor y al Favor Divino: "Realiza tus obras con modestia... Cuanto más grande seas, más debes humillarte, y así obtendrás el favor del Señor". La verdadera grandeza no se mide por el poder, el estatus o los logros, sino por la capacidad de ser humilde. La humildad no es menospreciarse, sino tener una visión realista de uno mismo ante Dios y ante los demás. Esta actitud, lejos de hacernos insignificantes, nos hace "amados" y nos abre a la "gracia" o el "favor" de Dios, porque "él es glorificado por los humildes".
La Soberbia como Enfermedad Incurable: "No hay remedio para la llaga del soberbio, porque una planta de maldad ha echado raíces en él". La soberbia es presentada como una enfermedad espiritual profunda y difícil de sanar, porque el soberbio no reconoce su propia enfermedad. Es una "planta de maldad" que envenena toda la vida. Es una advertencia contundente contra el orgullo y la autosuficiencia.
La Sabiduría del Corazón Sensato y el Oído Atento: "El corazón sensato medita los proverbios y el sabio anhela tener un oído atento". La sabiduría no es la acumulación de información, sino una cualidad del corazón. Un "corazón sensato" es un corazón que reflexiona, que "medita" en la sabiduría recibida (los "proverbios"). Y la condición indispensable para adquirir esta sabiduría es tener un "oído atento", una disposición a escuchar, a aprender de Dios, de los demás, de la vida. ¿Soy una persona que busca hablar y enseñar, o una que "anhela tener un oído atento"?
Este pasaje es una clara invitación a cultivar la humildad como la virtud fundamental de nuestra vida. Nos enseña que el camino hacia arriba en el Reino de Dios es el camino hacia abajo en la humildad. Y nos muestra que la sabiduría no se encuentra en la arrogancia del que cree saberlo todo, sino en la sencillez del que medita con un corazón sensato y escucha con un oído atento.
Preguntas para la reflexión
¿De qué manera puedo yo hoy "realizar mis obras con modestia" y "humillarme" más, especialmente en aquellas áreas donde me siento "grande" o competente?
¿Reconozco en mí alguna "raíz de soberbia" que necesite ser sanada por la gracia de Dios?
¿Mi vida espiritual se caracteriza más por la meditación y la reflexión ("el corazón sensato"), o tiendo a ser superficial y a no profundizar en la sabiduría de la fe?
¿Cómo puedo cultivar un "oído más atento" a la voz de Dios, a la sabiduría de los demás y a las enseñanzas de la vida?
¿Confío en que, al practicar la humildad, estoy abriéndome al "favor del Señor" y a ser "glorificado" por Él?
Oración
Señor, cuyo poder es grande pero que eres glorificado por los humildes, danos un corazón modesto y humilde. Líbranos de la llaga incurable de la soberbia, y concédenos la sabiduría de un corazón sensato que medite tu Palabra. Abre nuestros oídos para que anhelemos escucharte siempre, y que, al humillarnos, encontremos tu favor y tu gracia. Amén.