Salmo 118 (117), 1. 8-9. 19-21. 25-27a
"La Fidelidad Eterna de Dios: Confianza en Él y la Piedra Angular"
1 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! 8 Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en los hombres. 9 Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en los poderosos. 19 Ábranme las puertas de la justicia: entraré por ellas para dar gracias al Señor. 20 Esta es la puerta del Señor, por ella entran los justos. 21 Te doy gracias porque me has respondido y has sido mi salvación. 25 ¡Ah, Señor, danos la salvación! ¡Ah, Señor, danos la victoria! 26 ¡Bendito el que viene en Nombre del Señor! Desde la Casa del Señor los bendecimos. 27a El Señor es Dios, y él nos ilumina.
Contexto
El Salmo 118 es un salmo de acción de gracias, probablemente litúrgico, que se usaba en las celebraciones festivas en el Templo, especialmente en la Pascua. El salmista alaba a Dios por su "amor eterno" (hesed) y declara su confianza inquebrantable en Él, contrastándola con la inutilidad de confiar en los hombres o en los poderosos. Después de haber experimentado la salvación divina, pide que se le abran las "puertas de la justicia" para entrar al Templo y dar gracias. El salmo incluye versículos mesiánicos clave (especialmente los versículos 22-24, aunque no incluidos en este corte, que hablan de la "piedra que los constructores desecharon" convertida en "piedra angular"), y culmina con aclamaciones de bendición para el que "viene en Nombre del Señor" y el reconocimiento de Dios como fuente de luz y salvación.
Tema Central
El tema central es la inquebrantable confianza en la bondad y el "amor eterno" de Dios, contrastada con la fragilidad de la confianza en los hombres o los poderosos. El salmista, habiendo experimentado la salvación divina, pide acceso a las "puertas de la justicia" para dar gracias al Señor, quien es reconocido como la fuente de salvación, victoria y luz. El salmo concluye con una bendición para el que viene en Nombre del Señor.
Aplicación a nuestra actualidad
La declaración inicial del Salmo 118, "¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!", nos invita a una actitud fundamental de gratitud. En un mundo que a menudo se centra en lo negativo, la queja o la búsqueda de lo que falta, este salmo nos llama a reconocer la bondad y el amor constante de Dios. Nos interpela: ¿soy yo una persona agradecida? ¿Reconozco la permanencia del amor de Dios en mi vida?
La contraposición "Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en los hombres. Es mejor refugiarse en el Señor que confiar en los poderosos" es una verdad atemporal. En nuestra sociedad, tendemos a poner nuestra fe en líderes políticos, en la ciencia, en el dinero, en las instituciones, en las capacidades humanas. Este salmo nos recuerda que todo eso es frágil y transitorio. La verdadera seguridad y el refugio definitivo se encuentran solo en Dios. Nos desafía a revisar dónde estamos poniendo nuestra confianza más profunda. ¿En quién o en qué confío realmente en los momentos de crisis o de grandes decisiones?
El deseo de entrar por las "puertas de la justicia" para "dar gracias al Señor" nos habla de la necesidad de una vida recta y de gratitud. La "puerta del Señor" está abierta para los justos, para aquellos que buscan vivir según su voluntad. La exclamación "¡Ah, Señor, danos la salvación! ¡Ah, Señor, danos la victoria!" es un clamor de humildad y dependencia, reconociendo que la salvación y la victoria provienen solo de Él. Y la aclamación "¡Bendito el que viene en Nombre del Señor!" (que el Nuevo Testamento aplica a Jesús en su entrada en Jerusalén) y la afirmación "El Señor es Dios, y él nos ilumina", nos dirigen a Cristo como la luz y la fuente de toda bendición. Nos invita a acoger a Jesús en nuestras vidas, a caminar en su luz y a proclamarlo como nuestro Salvador y nuestra victoria.
Preguntas para la reflexión
¿De qué manera he experimentado la "bondad" y el "amor eterno" del Señor en mi vida recientemente?
¿Dónde tiendo a "confiar en los hombres" o en "los poderosos" en lugar de "refugiarme en el Señor"?
¿Qué "puertas de la justicia" debo abrir en mi vida para poder "entrar y dar gracias al Señor" con un corazón sincero?
¿Cómo esta petición de "salvación" y "victoria" me ayuda a reconocer mi dependencia de Dios en las luchas diarias?
¿Qué significa para mí que "El Señor es Dios, y él nos ilumina", y cómo vivo en esa luz en mi día a día?
Oración
Señor, te damos gracias porque eres bueno y porque tu amor es eterno. Concede que nuestro refugio sea siempre en ti, y no en la fragilidad de los hombres o los poderosos. Ábrenos las puertas de la justicia para entrar con corazones agradecidos y proclamar que tú eres nuestra salvación y nuestra victoria. Bendice a los que vienen en tu Nombre, y que tu luz ilumine siempre nuestro camino. Amén.