Salmo 72 (71), 1-2. 14-15. 17
"Justicia que Dignifica y un Nombre que Permanece"
(1) Dios mío, comunica tu juicio al rey y tu justicia al hijo del rey, (2) para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. (14) Él los librará de la opresión y la violencia, y la sangre de ellos será preciosa a sus ojos. (15) ¡Que viva el rey! Que le den el oro de Sabá, que oren por él sin cesar y lo bendigan todo el día. (17) Que su nombre permanezca para siempre y su fama dure tanto como el sol. ¡Que todas las naciones de la tierra se bendigan en él y lo proclamen feliz!
Contexto
Este Salmo, tradicionalmente ligado a la figura de Salomón, es una oración por el monarca ideal. En el antiguo Israel, el rey tenía el mandato sagrado de ser el protector de los desamparados. El pasaje destaca un aspecto fundamental: para el gobernante justo, la vida de los humildes no es un número ni una estadística, sino algo "precioso a sus ojos". Históricamente, estas palabras mantenían viva la esperanza en el Mesías, aquel cuyo nombre y bendición alcanzarían a todos los pueblos de la tierra. Para nosotros, este salmo describe la manera en que Dios mismo, a través de Jesús, valora y cuida nuestra existencia.
Tema Central
La dignificación de la vida humana y el reconocimiento de que la verdadera autoridad se basa en el rescate de los oprimidos. El texto celebra un reinado donde la justicia genera una bendición que se extiende a través del tiempo y de todas las naciones.
Aplicación a nuestra actualidad
Este salmo nos invita a reflexionar sobre la mirada que tenemos hacia los demás. En un mundo donde a menudo las personas son valoradas por lo que producen o por su estatus, el salmo nos recuerda que para Dios (y para quien vive según Su justicia), la vida de cada persona —especialmente la del oprimido o el que sufre violencia— tiene un valor infinito.
En nuestra vida corriente, esto se traduce en la "mística de los ojos abiertos". ¿Vemos a las personas que nos rodean como "preciosas"? Aplicar este texto significa rechazar cualquier forma de maltrato o indiferencia en nuestros círculos cercanos. Nos invita a ser personas que "bendicen" y que, con su integridad, dejan un nombre que "permanece" no por el dinero acumulado, sino por el bien realizado. Al buscar la justicia en nuestras pequeñas decisiones diarias, nos convertimos en parte de esa bendición que Dios quiere derramar sobre todas las familias de la tierra.
Preguntas para la reflexión
¿A quiénes en mi entorno suelo mirar con indiferencia, olvidando que su vida es "preciosa" a los ojos de Dios?
¿De qué manera estoy usando mi influencia para "librar de la opresión" (o del maltrato, del chisme, de la exclusión) a alguien en mi familia o trabajo?
Si hoy terminara mi historia, ¿qué tipo de "fama" o recuerdo dejaría en los demás: una basada en mis logros personales o una basada en la bendición y justicia que compartí?
Oración
Señor, Dios justo y compasivo, danos un corazón que sepa valorar la vida de cada hermano como algo sagrado y precioso. Concede sabiduría a quienes tienen autoridad para que busquen siempre el bien de los más humildes. Ayúdanos a vivir de tal manera que nuestro paso por el mundo sea una bendición para los demás, y que nuestras acciones reflejen siempre tu amor, que permanece por los siglos de los siglos. Amén.