Salmo 72 (71), 1-4. 7-8
"Justicia para los Humildes y Paz para el Pueblo"
(1) Dios mío, comunica tu juicio al rey y tu justicia al hijo del rey, (2) para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud. (3) Que las montañas traigan la paz al pueblo, y las colinas, la justicia. (4) Él defenderá a los humildes del pueblo, socorrerá a los hijos de los pobres y aplastará al opresor. (7) Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; (8) que domine de un mar a otro mar, y desde el Río hasta los confines de la tierra.
Contexto
Este Salmo pertenece al grupo de los "salmos reales". Se presenta como una oración por el nuevo rey de Israel (atribuido a Salomón o compuesto para su coronación). En el Antiguo Oriente, el rey era el garante del orden cósmico y social. Sin embargo, este texto introduce una visión espiritual única: el éxito del rey no se pide en términos de victorias militares o acumulación de oro, sino en su capacidad de reflejar la justicia de Dios. La "justicia" en la Biblia no es solo aplicar leyes, sino "poner en pie" al que ha caído y restaurar la dignidad de los desamparados. Se espera que este reinado traiga una prosperidad que alcance incluso a la naturaleza (montañas y colinas).
Tema Central
La justicia social como fundamento de la verdadera paz. El texto subraya que la autoridad legítima se demuestra en la defensa de los humildes y en el auxilio a los pobres, siendo este el único camino para que la paz "florezca".
Aplicación a nuestra actualidad
Este salmo nos propone un ideal de vida y de liderazgo (en el hogar, el trabajo o la sociedad) que es sumamente necesario hoy: la autoridad como servicio activo. Muchas veces buscamos la "paz" como una simple ausencia de problemas o como una tranquilidad personal que ignora el sufrimiento ajeno. El salmo nos corrige: no hay paz sin justicia.
Aplicar esto a nuestra vida corriente implica reconocer que tenemos una responsabilidad hacia los "hijos de los pobres" y los "humildes" que están en nuestro entorno. Puede ser el compañero de trabajo que es tratado injustamente, el vecino que atraviesa una crisis o el familiar que nadie escucha. El texto nos invita a ser personas que "aplastan" la opresión, no con violencia, sino con la rectitud de nuestras acciones y la firmeza de nuestra ética. Cuando decidimos actuar con justicia en lo pequeño, estamos ayudando a que esa paz duradera "como la luna" empiece a florecer en nuestro metro cuadrado.
Preguntas para la reflexión
¿En qué situaciones de mi vida diaria busco mi propia "paz" a costa de ignorar alguna injusticia que sucede a mi alrededor?
Si hoy tuviera que ser "defensor de los humildes" en mi lugar de trabajo o en mi familia, ¿qué actitud o palabra concreta tendría que cambiar?
¿Cómo puedo colaborar esta semana para que alguien que se siente "aplastado" por las circunstancias reciba un poco de alivio y justicia de mi parte?
Oración
Señor, Dios de justicia, te pido que me enseñes a mirar el mundo con tus ojos. Concede a quienes tienen autoridad un corazón sensible a las necesidades de los más pobres. Ayúdame a ser, en mi vida cotidiana, un sembrador de rectitud y un constructor de esa paz verdadera que nace del cuidado por el hermano. Que mi paso por la vida traiga esperanza a los humildes, para gloria de tu Nombre. Amén.